El Rescate
El aroma del café recién hecho llenó la cocina y me sacó del letargo como una mano que empuja una cortina. Hoy sería un día intenso: publicaríamos la colaboración con Yoongi y, aunque la idea me emocionaba, una sombra persistente seguía pegada al pecho. El recuerdo de lo que perdí no se iba con nada.
—¡Hijita, por fin te levantaste! —mi madre irrumpió con su sonrisa de siempre.
Le di una media sonrisa mientras me frotaba los ojos. Su optimismo solía molestarme, pero también me sostenía cuando todo lo demás se desmoronaba.
—No empieces mamita —le dije— Ya me levanto pero es a regañadientes.
Ella soltó una risa tranquila y puso la taza frente a mí. El calor del café rozó mis manos y algo del peso se hizo más manejable.
—El café está listo, y hoy es un gran día ¡Vamos! —me animó, mientras el aroma del café me envolvía, prometiendo un poco de calidez en medio de mi confusión.
—No entiendo cómo eres tan alegre, tan... tan feliz —le dije, frustrada— Sabiendo que papá nos abandonó, mi prometido me engañó. Definitivamente los hombres son una mierda.
Ella me miró con ternura, como si intentara encontrar las palabras adecuadas.
—Entiendo tu dolor, hija —respondió con calma— pero aferrarte a la tristeza solo te hará más daño. La vida sigue, y hay cosas buenas por venir.
Pronunció la frase como quien lanza una cura. Me revolvió el estómago, pero tenía razón. Aferrarme al rencor no era un plan. Aun así, admitirlo no era lo mismo que lograrlo.
—Ojalá tengas razón —susurré— A veces siento que los hombres solo traen problemas.
Ella me miró con ternura, esa mirada que calma y acusa a la vez.
—Vas a salir adelante. Y yo estaré contigo.
Besé su frente y me fui a duchar. Bajo el agua las lágrimas se mezclaron con la corriente, como si intentaran desaparecer por simple fricción. Cinco años de planes, un compromiso, promesas que se esfumaron por la estupidez de ese. Dejé que el agua se llevase una parte del dolor y salí con la determinación de poner el resto en una canción.
Cuando salí, me arreglé lo más cómoda posible. Mi mejor amigo siempre decía que tenía vibes de Starboy desde mi separación con Minho, y aunque no me sentía así, decidí que era hora de intentar recuperar un poco de esa confianza.
Al llegar a la mansión de Min, no toqué la puerta y fui directo a su cuarto, lista para molestarle como siempre. Teníamos tanta confianza que entrábamos a nuestras habitaciones sin previo aviso. Sin embargo, esta vez me llevé la peor imagen posible: el gato gruñón en una posición comprometedora con una mujer que dejaba al descubierto toda la masculinidad de mi amigo.
Me quedé paralizada, el corazón latiéndome con fuerza, y cerré la puerta al instante, corriendo hacia el estudio con total vergüenza.
Dios, qué tonta, le corté su momento. Seguro se enojará —decía para mí misma, sintiendo cómo la humillación me invadía
Me dejé caer en el sofá, tratando de calmarme. La imagen seguía grabada en mi mente. Al poco tiempo, él entró a la habitación riéndose de mí.
—Qué mala costumbre la tuya de entrar sin avisar —dijo, con una gran sonrisa que dejaba al descubierto su dentadura.
—Dios, Min, ¿por qué no me dijiste? Hubiera venido más tarde —respondí, aún cubriendo mi rostro con las manos.
—Ya, ya, tranquila. Como si nunca hubieras visto un pene —dijo en tono de burla— Ahora sí, nuestra amistad está firmada de por vida, ¡jajaja!
—Eres un sin vergüenza, Min Yoongi ¿Ahora que? ¿Quieres que te enseñe los míos para emparejar la situación?—dije, frustrada.
—Pues no me molestaría verlos nuevamente —respondió, con una sonrisa traviesa.
No pude evitar soltar una risa nerviosa, recordando aquella vez en la universidad, cuando éramos unos pubertos. En una borrachera, él me llevó a mi habitación y, en un arranque de locura, me desnudé frente a él. La memoria me hizo sentir una mezcla de vergüenza y nostalgia.
—¿Recuerdas aquella noche? —le dije, sonriendo a pesar de la incomodidad.
—Cómo olvidarla —respondió, riendo— Fue un momento épico. Me arrepiento de no haberte cogido duro ese día, pero como estabas borracha, te respeté. Para que veas que soy un caballero, ¡jajaja!
Su tono burlón me hizo reír, aunque la incomodidad seguía presente.
—Eres un verdadero caballero, Min. Un caballero con cero vergüenza —dije, rodando los ojos— Pero no sé si eso me consuela, pero con haberte visto cogiendo con esa chica, tuve suficiente.
—Vamos, no te pongas así. Al menos ahora tienes una buena historia que contar por el resto de la vida —dijo, guiñándome un ojo.
A pesar de la situación, su humor me ayudaba a relajarme. Sabía que, a pesar de todo, siempre podríamos contar el uno con el otro, incluso en los momentos más incómodos.
—Bueno, ya deja el tema. Ahora sabes lo bien que cojo —dijo, riendo— Pero bueno, a lo que venías, ven, mira esto. Darán esto antes de presentar nuestra colaboración.
Me levanté del sofá, sintiendo que la tensión se disipaba un poco. Yoon me mostró un par de bocetos y notas que había preparado para la presentación.
—Esto se ve increíble —dije, admirando su trabajo— Tienes un talento impresionante definitivamente.
—Gracias, pero no lo hubiera hecho sin ti. Tu visión es lo que realmente hace que esto brille —respondió, sonriendo— ¿Ya tienes tu vestido para mañana? Porque usarás vestido, ¿verdad? ¿O irás como Starboy?
Me reí, sintiendo un ligero rubor en mis mejillas.
—Sí, tengo un vestido, no se preocupes Sr. no lo haré quedar mal, además no quiero dar la impresión de que estoy lista para un concierto —dije, bromeando— Aunque, con lo que pasó hoy, tal vez debería considerar un cambio de look permanente.
—No, no, no, ¡no hagas eso! —exclamó, levantando las manos en señal de protesta— Eres perfecta tal como eres. Solo asegúrate de que el vestido te haga sentir increíble y que te haga ver sexy.
—¿Y para qué querría verme sexy, jefe? ¿Acaso me cogerás como a la bella dama que te espanté? Jajaja
—Me estás provocando, Maylin —dijo, sonriendo de manera traviesa— Pero no, no es por eso. Quiero presentarte a mis compañeros de grupo, ya que nunca tienes tiempo y nos dejas plantados.
—Oh, eso suena interesante —respondí, sintiendo una mezcla de curiosidad— Sera bueno conocerlos por fin en persona, ya que solo los veo siempre por foto o video, además sabes que te dejaba plantado por el idiota de Minho y ahora me arrepiento de eso
—Un par de genios creativos, te van a encantar. Pero primero, ¡prepárate para deslumbrar! —dijo, guiñándome un ojo— Ni me recuerdes a ese imbécil, que si lo veo en el evento acercarse a ti, le rompo la cara.
—No es necesario que hagas eso, gatito. Solo quiero disfrutar de la noche y dejar todo atrás —dije, intentando disminuir la importancia de que mi corazón estaba roto por el antes mencionado.
—Está bien, pero si se atreve a mirarte de nuevo, no dudaré en defenderte —respondió, con una sonrisa decidida.
La noche respiraba diferente, como si la ciudad se hubiera puesto un vestido para la ocasión. Al bajar del auto, la alfombra roja reflejaba las luces y los flashes estallaban en ráfagas; el murmullo del público se mezclaba con canciones y risas, todo un escenario que había imaginado mil veces, pero nunca así, tan cerca y tan real. Yoongi me tomó del brazo con esa familiaridad que tiene cuando quiere proteger a alguien y, antes de que pudiera agradecerle, se adelantó hacia mi madre con una sonrisa amplia.
—¡Madre!, ¡feísima! Bienvenidas —dijo Min, tomando la mano de mi madre para posar con nosotras en la foto.
Mi madre soltó una risa encantadora, y yo no pude evitar sonreír ante su entusiasmo.
—Gracias, hijito. ¡Qué alegría verte! —dijo mi madre, claramente emocionada de verlo, ya que lo consideraba un hijo.
—Gracias por lo de fea, tú también estás horrible Min —respondí, con una sonrisa burlona.
—Siempre es un placer, madre, sé que hemos estado alejados, pero en estos días voy a verte para ir a comer ¿si? —continuó Min, guiñándome un ojo— Ahora, ¡sonríe, fea! Esta foto va a ser legendaria.
—Mis niños, no peleen. Hoy es su noche, así que disfrutémosla juntos —dijo mi madre, riendo y tratando de mediar entre nosotros.
Me inflé de coraje por medio segundo, pero la palabra venía envuelta en cariño. Respondí con una mueca teatral y él, sin decir más, apoyó un beso en mi mejilla. Fue breve, casi imperceptible, pero lo suficiente para que me sintiera vista. Mi madre murmuró algo divertido y yo le devolví la sonrisa más sincera que pude.
Entramos juntos al evento. La sala olía a perfume caro y a algarabía; las mesas lucían copas de cristal y arreglos que parecían esculturas. Saludamos a varios artistas en el camino: productores que hicieron chistes internos, bailarines que me guiñaron el ojo, periodistas que me estudiaban tratando de averiguar qué novedad traíamos. Yoongi era un imán: la gente lo rodeaba, le pedía fotos, quería su opinión, y él repartía tiempo y carisma como si fuera un oficio cotidiano. Yo me dejé llevar por la corriente, con el corazón latiéndome entre el orgullo y el vértigo.
En un momento, me desvié hacia la barra para tomar algo y respirar sin tanta gente encima. El bar se abrió como un pequeño refugio iluminado por luces cálidas; me apoyé en la madera fría y observé cómo las copas brillaban. Pedí agua con hielo y cerré los ojos por un segundo, disfrutando del silencio relativo.
—Wow, seis meses te han sentado muy bien —hablo la persona a mis espaldas
Al girarme, pude ver a la persona que menos quería ver.
—En serio, no me arruines la noche, Lee —dije, tratando de mantener la calma.
—Ahora soy Lee, ya no Minho, ya no amor —respondió, con un tono despreocupado que me irritó aún más.
—Eres un idiota y cínico. Desaparece de mi vista —le dije, sintiendo cómo la rabia comenzaba a burbujear dentro de mí.
Se acercó, cogiendo mi muñeca izquierda con fuerza.
—Suéltame, estás loco. Hay bastante gente aquí como para que hagas una escena —le advertí, intentando liberarme de su agarre.
Antes de que pudiera responder, alguien se interpuso entre nosotros como si hubiera nacido para cortar tensiones: Hoseok, el amigo y compañero de Yoongi . Entró con esa energía cálida que lo define, una mezcla entre desfile y abrazo; se acercó con el ceño levemente fruncido y una sonrisa cómplice.
—Amor, ¿te están molestando? —preguntó, con la naturalidad de quien desliza una broma y a la vez ofrece protección.
Por un segundo dudé. Su mano se quedó cerca, sin tocarme, como ofreciendo la posibilidad de un anclaje. No era mi novio, no lo conocía realmente, solo por fotos, pero la palabra ”amor" flotó en el aire y me provocó algo parecido a una tregua. Miré a Hoseok a los ojos y contesté, rápida:
—No, amor —dije, por compromiso con la escena que él y yo improvisábamos, por mantener la ficción que lo alejaba de preguntas incómodas.
Minho frunció el ceño. Su orgullo, siempre latente, se encendió de inmediato.
—¿Cómo que “amor”, Hoseok? —exclamó con una mezcla de incredulidad y desdén— Respétala, ella va a casarse conmigo.
La declaración fue tan ridícula que mi primer impulso fue reír. Sonó más a una súplica que a una afirmación. Exhalé una carcajada sarcástica que le sirvió como respuesta.
—Parece que olvidaste un detalle, querido Minho —dijo, masticando cada palabra— La engañaste. ¿En serio crees que ella se casaría contigo después de eso?
Su rostro se endureció. Hoseok dio un paso al frente, firme.
—Será mejor que te retires —dijo— No pienso dejar que le arruines la noche a mi novia.
En ese momento, vi a Yoongi acercarse, con la mandíbula apretada. Parecía listo para pelear, pero yo solo tenía miedo de que un escándalo arruinara nuestra noche.
—Te lo advertí, si te acercabas a ella te rompía la cara —dijo Min, con un rostro bastante enojado.
—Yoon, no es necesario. Él ya se va, ¿verdad? Además, es nuestra noche, no dejemos que nos la arruine —respondí, tratando de calmar la situación.
—Esto no se queda así, Wang. Tú eres mía —dijo Minho, antes de finalmente retirarse, dejando un aire de tensión en la sala.
—Gracias por el rescate —le dije a Hoseok cuando Minho se alejó, derrotado.
—De nada,amor—respondió, sonriendo con picardía— Lo importante es que él ya no te moleste. Vamos a disfrutar de la noche, aunque creo que primero debo presentarme ¡Novia!, jajaja
—¿Novia? —dijo Yoon, levantando una ceja con una sonrisa.
—Oh, sí, le dijo a Minho que era su novia —respondí riendo, mientras secaba mis lágrimas. La risa me ayudaba a liberar un poco la tensión acumulada.
—Lo siento, fue lo primero que se me ocurrió —dijo Hoseok, con una sonrisa traviesa— Aunque... creo que aún no nos presentamos. Srta. Wang, me presento formalmente: soy Jung Hoseok, o Jhope, como gusté decirme.
—Encantada, Jung Hoseok —dije, sonriendo a pesar de la situación. Su humor era refrescante y me ayudaba a olvidar, aunque fuera por un momento, lo que había pasado.
—Igualmente, novia falsa. Propongo un trato yo te protejo de tu ex, tú me salvas de la mía —sugirió Hoseok, mientras que Yoongi y yo lo miramos con confusión— Yo seré tu “novio” por esta noche, y tú serás mi “novia”. Así, Minho no se atreverá a acercarse y Rosé no se acercará a mí.
—¿Rosé? ¿Esa Rosé? ¿la de Blackpink? —pregunté, sorprendida.
—Así es, tengo un mes de haberle terminado, así que no quiero que me moleste. Así que... ¿trato?
—En ese caso, me parece un trato justo —respondí, sintiéndome un poco más ligera. La idea de tener a Hoseok como “novio” por una noche me haría sentir más segura, ya que no tendría a Minho cerca mio.
—Perfecto, entonces —dijo Hoseok, extendiendo su brazo para que lo tomara
—Ustedes dos juntos son un peligro —hablo Yoongi mientras tomaba su whisky— Pero...vamos a hacer que esta noche sea inolvidable.
Con una sonrisa, tomé su brazo y salimos a la pista los tres , listos para enfrentar el resto de la noche.
—Recuerda, somos una pareja ficticia —dijo Hoseok, sonriendo coquetamente— Pero eso no significa que no podamos divertirnos.
—Supongo —respondí, riendo— Solo espero que no te dé por hacerme darle celos a Rosé.
—No te preocupes, mi única prioridad esta noche eres tú —dijo, guiándome hacia la pista de baile.
Entre risas, bailamos un buen rato hasta que fuimos al escenario, este se iluminó con tonos dorados y plateados. Yoongi y yo subimos juntos, y el público estalló en aplausos. Por un instante, todo el ruido del pasado se apagó: solo existíamos él, la música y esa sensación de triunfo que me recorría la piel como una descarga.
Las luces, los flashes, las cámaras... todo era abrumador y perfecto. Yoongi me tomó de la mano y me la alzó como si fuéramos campeones de una batalla invisible.
—Lo logramos, May —susurró, y su voz se perdió entre los vítores.
Asentí con una sonrisa sincera. Esa noche, todo lo que dolía parecía quedar detrás del telón. Entre entrevistas, risas y copas, el evento se convirtió en una celebración interminable. Vi a mi madre aplaudir emocionada, con los ojos brillantes de orgullo. Me lanzó un beso desde su mesa antes de despedirse, diciendo que iría a casa a descansar.
Yo me quedé. No podía dejar ir ese momento; quería quedarme suspendida en él, aunque fuera solo por una noche. Las horas pasaron entre brindis y conversaciones. Las copas se vaciaban y llenaban al ritmo de las canciones que sonaban de fondo. Perdí la cuenta de cuántos tragos me ofrecieron. Solo sé que, en algún punto, el mundo empezó a girar más lento y las luces se mezclaban como pinceladas borrosas.
—May, ya es suficiente —me dijo Yoongi, entre risas, intentando quitarme la copa— Estás demasiado alegre.
—¿Y tú? —le respondí, tambaleándome un poco— ¿Quién me está dando el mal ejemplo, eh?
Él alzó su vaso con whisky y me miró con esa expresión traviesa que siempre me hacía reír.
—Yo soy un adulto funcional. Tú eres un desastre encantador.
—Eres un pésimo ejemplo, Min Yoongi —dije, intentando mantener la compostura y riendo a la vez.
Apenas pude terminar la frase cuando el mareo me golpeó de lleno. Sentí el cuerpo pesado, las mejillas encendidas y la voz arrastrada.
—Creo que... necesito aire —susurré.
—Ya, ven. Te llevo a sentarte —dijo, sosteniéndome del brazo. Pero antes de poder moverse, Hoseok apareció con su sonrisa cálida y ese brillo en los ojos que parecía leer las situaciones sin esfuerzo.
—Yo me encargo de ella —dijo, mirando a Yoongi— No te preocupes, hyung, yo la llevo a casa.
Yoongi lo miró, evaluando la situación por un segundo, luego asintió.
—Gracias, Hoba. No quiero dejar la fiesta todavía, pero asegúrate de que llegue bien, ¿sí?
—Prometido —respondió Hoseok.
Recuerdo que me sostuvo por la cintura con cuidado, como si temiera romper algo frágil. Su perfume, una mezcla de madera y algo dulce, me envolvió en cuanto salimos del lugar. El aire fresco me dio un golpe de realidad... aunque no por mucho. Subí al auto con su ayuda. El asiento se sintió más blando de lo habitual y el mundo giró apenas cerré los ojos.
—¿Maylin? —me llamó una vez, luego otra— ¿Dónde vives?
Intenté responder, pero las palabras se deshicieron en mi boca. Solo logré murmurar algo sin sentido.
—Está bien... —lo oí decir, con voz baja y resignada— Te llevaré a mi casa, no te preocupes.
Después de eso, todo fue un eco: el ruido del motor, el ritmo pausado de la lluvia contra el vidrio, su voz tarareando una melodía que no supe identificar. Cuando desperté, ya no estaba en movimiento. La habitación olía a limpio, con un toque de menta. Sentí algo cálido cubriéndome: una manta gruesa. Me giré un poco y el mareo volvió a aparecer.
El reloj marcaba las tres y media de la mañana. Escuché pasos. Hoseok entró con un vaso de agua y una sonrisa ligera. Llevaba una camiseta blanca y el cabello despeinado. Se veía relajado, casi doméstico.
—Despertaste —dijo, acercándose despacio— Estabas tan dormida que no tuve corazón para despertarte.
—¿Dónde estoy? —pregunté, frotándome los ojos.
—En mi casa —respondió con naturalidad— Intenté llevarte a la tuya, pero cómo te dormiste no nos pudiste decir además Yoongi no me respondía, por eso opté por venir mejor a mi casa.
Sentí una mezcla de vergüenza y risa.
—Qué vergüenza... —susurré— Debo parecer un desastre.
—No, en realidad te veías bastante linda y tranquila. Hasta roncaste —dijo riendo por lo bajo.
—¡Mentiroso! —dije, dándole un pequeño golpe.
El ambiente se volvió más suave. Él se acercó y me ofreció el vaso.
—Bebe, te hará bien.
Tomé un sorbo y lo miré. Había algo distinto en su mirada... algo peligroso.
—Gracias por traerme —susurré.
—No fue nada —respondió con voz baja— Aunque... ahora me debes una, novia.
—¿Ah, sí? —le seguí el juego.
Sonrió y se inclinó, dejando un beso muy cerca de la comisura de mis labios. Reí, sintiendo el corazón acelerarse.
—Veremos, novio. Ya veremos.
☆★.• 𝒢𝒶𝓁𝑒𝓇í𝒶 •.★☆
¤ 𝕁𝕦𝕟𝕘 ℍ𝕠𝕤𝕖𝕠𝕜 ¤
🄼🄰🅈🄻🄸🄽 🅆🄰🄽🄶
Min Yoongi
𝔏𝔢𝔢 𝔐𝔦𝔫𝔥𝔬
✨¡Bienvenidas a la Aventura!✨
꧁•⊹𝙷𝚎 𝚒𝚜 𝚘𝚞𝚛 𝚑𝚘𝚙𝚎, 𝚢𝚘𝚞 𝚊𝚛𝚎 𝚑𝚘𝚙𝚎, 𝙷𝚎 𝚒𝚜 𝙹-𝙷𝚘𝚙𝚎⊹•꧂
Nos leemos pronto...🤓
XOXO, Scarlett 💋