Personalizar legibilidad
Aa

Yuka Okkotsu, tienes chance

Sinopsis

En la bóveda de objetos malditos del clan Gojo, Yuka Okkotsu busca refugio y consuelo para su dolor. Entre las palabras que Kurosu dejó marcadas en su corazón y una charla inesperada con Panda, Yuka comienza a cuestionarse si ese chico tan distante y frío, después de todo… podría ser su tipo.

Genero:
Drama/Romance
Autor/a:
Lizzy
Estado:
Completado
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
13+

Capítulo Único

La bóveda de objetos malditos del clan Gojo no era un lugar hecho para descansar. Era un lugar donde el clan atesoraba aquellas armas malditas.

O como los conocían Yuka y Tsurugi, los tesoros del abuelo Yuta.

En esa zona, el aire siempre estaba frío y cargado, como si algo invisible se quedara suspendido entre los estantes.

Cada objeto tenía su propia presencia y su propia historia, pero para Yuka Okkotsu, ese lugar siempre había sido la zona más confortable que cualquier otra dentro de esa enorme mansión.

Ahí nadie esperaba a que ella fuera fuerte. Ahí nadie hablaba a sus espaldas. Y mucho menos nadie le pedía que fingiera sus sonrisas. Aquel lugar era su refugio desde que su abuelo murió, ya que ahí podía ser frágil y llorar sin que nadie le juzgara.

Yuka cerró la puerta detrás de ella y el sonido de la vieja madera resonó en sus oídos más de lo necesario. Incluso aquel golpe levantó el polvo que se había acumulado por el pasar del tiempo, ya que nadie más se hacía cargo de aquella zona.

Apoyó la espalda contra la pared y dejó que el frío se filtrara a través de su ropa.

Cerró los ojos y empezó a hiperventilar, sus sollozos salieron de su pecho rápidamente.

—¡Debes calmarte! —se dijo a sí misma mientras trataba de respirar y de contar hasta diez.

—Uno, dos, tres... —se detuvo, no podía ni concentrarse—¡De nuevo! Uno, dos, tres... cuatro...cinco…

Pero en ese instante, el dolor llegó como siempre. Comenzaba como una presión sorda en el lado izquierdo de la cabeza, que se extendía con rapidez y palpitaba como un latido profundo y constante, como si algo dentro de su cabeza le reclamara espacio.

Rápidamente se llevó la mano a la sien.—No… —murmuró Yuka—No ahora... por favor... — suplicaba.

Había pasado lo que restaba del día fingiendo con “normalidad” que nada le pasaba y que si se cansaba más pronto de lo normal, era por el frio del otoño.

Asentía de vez en cuando cuando alguien hablaba del futuro, reía ante comentarios que ya no sentía suyos, escuchaba planes que quizá nunca viviría y observaba en silencio, cómo su hermano comenzaba a dejarla atrás.

Y todo por aquel maldito tumor que crecía en su cabeza.

“Cáncer”

Esa palabra le quemó desde el fondo de su corazón.

Pero aquella palabra venia acompañado con un límite de vida.

“Seis meses”

Aquellas palabras fueron los clavos en su ataúd mental.

El tiempo se había convertido ahora en un concepto bastante extraño para ella después de esa tarde. Ya no era una línea hacia adelante, sino un muro. Ahora era más un límite. Una cuenta regresiva hacia el final de su vida.

Y fue entonces ahí cuando recordó las palabras que cierto sujeto le había dicho horas atrás y que en aquel momento de vulnerabilidad, le dolían ante la cruel realidad que la golpeaba junto a su dolor de cabeza.

—Entonces déjame decírtelo. Aunque te queden seis meses de vida, la vida de tu corazón acaba de extinguirse. Hagas lo que hagas, ya no sentirás las mismas emociones de antes...

La voz de Kurosu era fría y bastante directa, pero había un tanto de verdad y crueldad en sus palabras.

—A partir de ahí, no harás más que arrojar los días que te quedan a un torbellino de odio. ¿Por qué me pasa esto a mí? ¿Por qué no a otro en mi lugar? Las cosas que te hacían reír, tu comida favorita, la música, los paisajes... todo se volverá vacío...

Y parecía que las palabras de aquel forastero espacial tenían razón en ese momento.

Los dedos de Yuka se cerraron con fuerza sobre su capa blanca, la cual abrió al sentir que su respiración se le iba de nuevo.—Tsk… —escupió con furia—Maldito Kurosu... ¡Eres un! —ahogó un grito apretando sus labios de impotencia.

Sus puños se movieron por instinto por querer destrozar lo más cercano a ella. Así que golpeó el estante más cercano sin pensar. El impacto recorrió su puño, subiendo por su brazo hasta llegarle al hombro y varios objetos de aquel estante vibraron, emitiendo sonidos apagados, casi como susurros molestos.

Sus piernas flaquearon y terminó sentándose en el suelo, abrazándose las rodillas. El dolor de cabeza se mezcló con la presión de su pecho, y entonces las lágrimas que trató de no soltar en toda la tarde, por fin salieron, silenciosas y pesadas rodando por sus mejillas.

No solo estaba llorando por el dolor. Lloraba también por todo lo que le faltaba por decir, por experimentar y por vivir. Por todo lo que sabía que se perdería en un futuro. Por el miedo de ya no despertaría un día, por el miedo que le causaba saber que quizás, en algún momento, ya no sentiría nada y su tiempo por fin se habría acabado.

Pero en aquel instante, algo llamó su atención. Y esa fue una inesperada voz.

—¿Estás bien, pequeña?

La voz cortó el aire como una luz que se enciende de golpe.

Yuka alzó la cabeza con el corazón acelerado. Aquello se le hizo familiar.

No era una voz distorsionada ni amenazante. No tenía ese tono antiguo y torcido que solían tener algunas cosas de aquella bóveda o que las maldiciones de grados superiores lograban pronunciar.

Al contrario, aquella voz era sorprendentemente cálida e inesperadamente alegre.

—¿Quién anda ahí? —susurró Yuka, secándose las mejillas con las mangas de su camiseta negra mientras se ponía de pie.

Miró a su alrededor, recorriendo los estantes uno por uno, hasta que al fin lo vio.

Un panda de peluche, el cual estaba sentado entre objetos mucho más peligrosos que él. Sus ojitos negros brillaban como si tuviera vida propia, y su sonrisa parecía genuina, casi como si fuera la de un viejo amigo.

—Cuánto tiempo —dijo aquel peluche con una suave sonrisa— Mírate, niña… cuánto has crecido.

El mundo pareció detenerse un segundo para Yuka, quien rápidamente reconoció aquel objeto.—No puede ser… eres el peluche de aquella vez —murmuró.

Extendió las manos y lo tomó con delicadeza, notando que aquel peluche estaba tibio, como si tuviera vida propia.

—¿Cuánto tiempo ha pasado desde la última vez que nos vimos? —dijo Panda con una suave sonrisa.

—Han pasado ya seis años —dijo Yuka con una sonrisa, hasta parecía que el dolor de cabeza había desaparecido asi como había llegado— Ahora tengo dieciséis.

Panda soltó una pequeña risa.—Eso explica por qué ahora eres tan grande. Inclusive me atrevo a decir que te pareces mucho a tu abuelo a esa edad. Yuta estaría orgulloso de verte así de enorme.

El nombre de su abuelo le apretó el pecho. No de dolor, sino de nostalgia. Incluso las comisuras que sostenían su sonrisa bajaron al recordarlo.

—Oye —continuó Panda, inclinando la cabeza— ¿Por qué estás llorando y maldiciendo de esa forma? ¿Acaso te pasó algo malo? —preguntó el peluche con curiosidad.

Yuka bajó levemente la mirada hacia el suelo.

Por un instante, pensó en decirle todo a aquel peluche. Quería soltarse a llorar y decirle que algo crecía dentro de su cabeza y que solo le daban seis meses de vida. Que ahora su futuro se había vuelto incierto y que tenía mucho miedo.

Pero el miedo se le quedó atascado en la garganta.—Solo estoy estresada —dijo al final con una sonrisa, mientras decidía medio mentir—La academia se está poniendo muy pesada últimamente.

—¿Las cosas siguen difíciles por allá? —preguntó Panda.

—Sí… y más ahora que llegaron dos chicos nuevos. Dos gemelos que diría son algo “especiales” y bueno… —Yuka soltó un suspiro mientras por un instante recordaba a Kurosu—Uno de ellos dijo algo que no puedo sacarme de la cabeza...

Panda la miró con interés.—¿Acaso él te ha llamado la atención?

Yuka sintió cómo se le calentaban las mejillas. Su rostro pálido ahora estaba todo rojo.—¡Qué! ¡No! —hasta titubeó levemente— O sea… mmm no está mal… pero su personalidad es muy “agh” —hizo un puchero de molestia— Él no entraría para nada en mi categoría de “el chico guapo que vendría corriendo a visitarme alguna vez si estoy en problemas” es más, es el tipo de chico al que debería ignorar por ser un maldito… ¡Agh, idiota! —gruñó.

Panda soltó una suave carcajada.—Tu abuela Maki dijo algo casi similar cuando conoció a tu abuelo.

—¿En serio? —preguntó Yuka con curiosidad.

—Sí, dijo que lo ignoraría, pero al final lo terminamos acorralando contra el pizarrón y él capto toda la atención de ella, al punto de que acabaron siendo esposos—dijo el peluche.

—¿Entonces sí era verdad que casi lo mata? —preguntó Yuka elevando una ceja.

—Completamente —confirmó Panda—Es más, casi lo atraviesa con una nigatama mientras decía que él estaba maldito.

—Entonces la abuela no exageraba…

Panda la observó con atención.—¿Sabes? Yo soy experto en relaciones humanas —dijo con una gran sonrisa.

—¿En serio? —Yuka lo elevó un poco para ver si aquel peluche no tenía alguna falla de fabrica—Pues no lo parece.

—Jojojo, créeme, yo fui el encargado de juntar a tus abuelos hace 60 años atrás, asi que puedes confiar en mi—comentó Panda con una sonrisa— Ahora dime, ¿cómo es ese chico que te puso en esta situación? —elevo suavemente su pata.

Yuka respiró hondo y después soltó el aire en un suspiro.—Bueno... diría que es de otro planeta.

—¿Tan maravilloso es? —preguntó Panda con curiosidad.

—No es eso… —Yuka soltó una leve risita—Literalmente, él y su gemelo son extraterrestres. Ellos y su gente tienen un tercer ojo en la frente y tienen marcas en la cara. Aunque sorprendentemente se parecen mucho a nosotros físicamente.

Panda parpadeó, extrañado por aquellas palabras.—¿Dijiste extraterrestres?

—Sí, así es.

—Vaya… así que los seres espaciales ya llegaron. Qué sorpresa. Jamás pensé que viviría para ver algo así.

Yuka asintió.—Así es. Los extraterrestres llegaron ya y bueno, aun estamos analizando si llegaron con buenas intenciones y si serán capaces de coexistir con nosotros.

—¿Así que el chico que ha llamado tu atención es un alien, eh? —preguntó Panda con picardía— Quién diría que sacaste los gustos exóticos de tu abuelo.

Yuka hizo una leve mueca mientras sus mejillas se teñían suavemente.—¡No es así! —elevó la voz—Solamente creo que Kurosu es un idiota y un tanto... insensible aún.

Panda río un poco y con dificultad llevó suavemente su mano a su hocico.—Y bien, ¿cómo es?

—¿Cómo es qué?

—Ese tal Kurosu… dime, ¿cómo es él? ¿Qué fue lo que hizo para lograr sacarte de quicio… o mejor dicho, para llamar tu atención?

Yuka suspiró. Por un momento se sintió acorralada, nunca pensó ser interrogada por un peluche maldito. Aun así, quería desahogarse un poco, como alguna vez lo hizo de niña al contarle algunos secretos a ese oso.

Levantó la vista, fijándola en un punto indeterminado del estante frente a ella, como si en aquel momento estuviera viendo a Kurosu ahí.—Bueno, él es alto —empezó a explicar, incluso elevó levemente su mano para decir hasta dónde era más alto que ella—Además que es muy ágil, diría que es bueno dando marometas como si fuera el protagonista de un espectáculo circense — recordó lo vivido en el parque de diversiones— pero de alguna manera es como si él no terminara de encajar del todo aquí a pesar de verse como un humano.

—Ya veo...Qué mas puedes contarme de él.

Yuka siguió describiéndolo.—Bueno, su piel es bastante clara, y su cabello es un tanto verdoso y tiene unas llamativas líneas rojas marcadas en las mejillas…

—Bueno, suena como si fuera físicamente un chico normal de la Tierra, fácilmente podría pasar por un extranjero —comentó Panda moviendo levemente la cabeza.

Yuka siguió describiendo.—Si, él y su gente pasarían desapercibidos si no fuera por su tercer ojo.

—¿Tercer ojo? — pregunto panda ladeando suavemente su cabeza a un lado.

Yuka afirmó con la cabeza.—Sí, ellos tienen un tercer ojo aquí en la frente— apunto a su propia frente — pero he notado que Kurosu no esconde casi su tercer ojo como lo hace su hermano gemelo Maru, al contrario, creo que él prefiere mostrarse tal y como es. Y cuando lo hace… es como si su mirada cambiara un poco, como si se volviera más profunda, es como si él pudiera ver cosas que nadie más quiere ver... pero eso sí, él a diferencias de su gemelo, es muy directo —sus dedos se apretaron un poco alrededor del peluche— Y diría que no tiene tacto al hablar. Definitivamente él es todo lo opuesto su hermano.

—¿Así como tu abuela Maki era directa al hablar? —preguntó Panda con curiosidad.

Yuka negó con la cabeza.—Más bien, él habla poco. No porque no tenga qué decir, sino porque… —suspiró—Pareciera que le duele demasiado hablar de su pasado. Todo lo que dice suena muy duro, como si sacara conclusiones muy apresuradamente.

—Entiendo, entonces suena a que es un chico rudo, ¿no es así? —cuestionó Panda— Aunque por lo que describes, suena a que es alguien cruel por naturaleza— la pequeña frente del peluche se frunció en una mueca de compasión.

Yuka suspiro un poco y humedeció levemente sus labios.—No creo que sea asi por naturaleza. Sino que se escuda en esa frialdad porque se nota que perdió su hogar y a sus padres… como yo...

—¡Oh, ya veo! —dijo Panda mirando a Yuka con calma.

Pero Yuka recordó lo sucedido en aquella salida a la feria y el cómo él la acompañó al médico al día siguiente, sin juzgarla, haciéndole compañía aun con su silencio.—Y aun así, no creo que sea tan mala persona, o, mejor dicho, un mal extraterrestre.

Después de esas palabras, hubo un silencio entre ambos por un instante, uno que fue roto por Panda.

—Y por todo eso te llama la atención, ¿no es así? —preguntó Panda— Porque en el fondo pareciera que él suena a que es tu tipo de chico.

Yuka se sobresaltó un poco.—¡Claro que no es mi tipo! Como dije, no creo que él venga corriendo a mi ayuda alguna vez...

—Pero suena a que te acompañó en un momento importante… y a que te gustó tenerlo cerca, ¿no? —dijo Panda con una sonrisa traviesa— Incluso podrías acercarte y preguntarle cuál es su tipo. Tal vez tú seas exactamente lo que busca en una chica terrícola.

—¡Por supuesto que no le preguntaría algo así! —exclamó Yuka, elevando un poco la voz— Además, es obvio que yo soy la chica ideal de cualquier chico guapo —agitó el cabello con exagerada seguridad— Cualquiera podría enamorarse de mí… aunque supongo que él es la excepción, porque, como dije, no es mi tipo.

Panda rió suavemente.—Bueno, suena a que ustedes dos ya coinciden en algo, ¿no crees? Hablas de él como si, de alguna manera, ya formara parte de ti.

Yuka suspiró un poco.—Creo que sí —admitió en voz baja— Y, de algún modo, lo entiendo… porque a mí también me arrebataron mi futuro, igual que a él le arrebataron el suyo en su planeta— Las palabras le pesaron en el pecho mientras las dejaba escapar.

Panda sonrió suavemente. La energía ya se le agotaba.

—Solo quiero acercarme a él. No quiero que se sienta solo... —admitió Yuka mirándolo a los pequeños y negros ojos de peluche.

Panda asintió lentamente.—Entonces hazlo sentir como en casa —su voz se fue apagando poco a poco—Haz que sienta que acaba de llegar a un nuevo hogar… uno que puedan compartir juntos.

Yuka sintió el cambio de actitud en aquel peluche. Era como si sus baterías se estuvieran agotando —Oye… —dijo con desesperación al notar que panda se empezaba a quedar de nuevo inmóvil—Espera…

—Yuka Okkotsu... tienes chance... —fueron las últimas palabras que dijo aquel Panda antes de quedarse completamente inmóvil, con una suave sonrisa en el rostro.

Volviendo así a ser solo un objeto maldito, inmóvil y silencioso.

Yuka lo abrazó con cuidado, cerrando los ojos, al igual que un niño que se aferra a su peluche favorito.—Gracias… de verdad, muchas gracias por escucharme… —murmuró en voz baja, apretándolo un poco más mientras luchaba por no romper en llanto.

Después, con sumo cuidado y delicadeza, lo colocó de nuevo en su lugar, antes de salir de aquella bóveda.

Aun asi, el dolor seguía ahí y el tiempo seguía corriendo.

Pero por primera vez en mucho tiempo, Yuka sintió que aún podía ser el hogar para alguien más. Sentía que podía cumplir una última voluntad antes de partir de aquel mundo.

Hasta podía jurar que sentía su corazón un poco más ligero después de hablar de Kurosu con aquel panda.

¡Cuéntale a Lizzy lo que piensas sobre este capítulo!
Me encanta

0

Me encanta

Divertido

0

Divertido

Picante

0

Picante

Suspense

0

Suspense

Emotivo

0

Emotivo

Profundo

0

Profundo

Alentador

0

Alentador

Impactante

0

Impactante

Bien escrito

0

Bien escrito

Trama absorbente

0

Trama absorbente

Buenos personajes

0

Buenos personajes

Diálogos potentes

0

Diálogos potentes

Otras recomendaciones

Die Wölfe von Welby

maryketteler: Ich bin von diesem Roman sehr angetan. Es handelt sich um eine wunderschöne Geschichte, die durch ein tolles Happy End abgeschlossen wird.

Leer ahora
The Orc's Pet

Xonereth: I really enjoyed this story. It was pretty straightforward plot wise, uncomplicated. Loved the characters and the world. It unfolded at a good pace. Keep writing and I will definitely check out your other works!

Leer ahora
Ruthless Lord

Ock: romance captivante. Hâte de lire la suite

Leer ahora
Stripped Shadows

Pfefferwinz: Richtig gut geschrieben und spannend bis zum Schluss.Ich kann es nur absolut empfehlen und bin auch schon bei der Fortsetzung, ... soweit wie sie eben schon fertig gestellt ist. Ich bin sehr gespannt was noch kommt ♥️Danke für die Bereicherung meiner Freizeit. Für mich der perfekte Ausgleich zumArbe...

Leer ahora
SECRET BILLIONAIRE

Janet: Very heart warning, shows what a kindness will be rewarded. Good reading.

Leer ahora
Silver's Second Chance

natstarr: Druid? That’s so interesting. Love these little surprises you give

Leer ahora
Stadt der Alphas

Uschi: Sehr gut geschrieben aber durch die kleinen Happen baut sich keine Spannung, Erotik, Romantik oder ähnliches auf

Leer ahora
Graves Lost Daughter

Aysha: I loved the book, truly speaking the plotline was true something, captivating and full of life.

Leer ahora