404: No encontrado

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Sinopsis

¿Qué pasa cuando robas al mas poderoso de la ciudad? Leo lleva años viviendo en la calle, ganándose la vida con pequeños robos y haciendo nuevas identidades o borrando pruebas incriminatorias, hasta que todo da un giro al robar a la persona equivocada. Acompaña a Leo, desde como se hizo el mas grande de los hackers hasta como sobrevivir en la calle.

Genero:
Action
Autor/a:
TLillo
Estado:
En proceso
Capítulos:
2
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

Prólogo

No dejaba de correr. No sabía cuánto tiempo llevaba, quizás solo unos minutos o tal vez horas. El dolor en el costado me decía que era demasiado.

La mochila me golpeaba la espalda con cada zancada, liberaba oleadas de dolor que me hacían apretar los dientes. La sangre caliente se deslizaba por mis costillas y pegaba la camiseta al cuerpo.

El corazón me retumbaba en el pecho, cada latido se volvía un martillazo que intensificaba el dolor, pero no me detenía. No podía.

Salté una valla oxidada, me impulsé con las manos y rodé al caer. El suelo mojado resbalaba, sin embargo mis pies ya estaban acostumbrados a no fallar en ese laberinto de calles.

Detrás de mí los pasos se acercaban, los gritos y maldiciones provocaban ecos entre los ladrillos. Me iban a alcanzar.

Doblé una esquina, necesitaba recuperar el aliento y esos tipos no me daban un respiro.

«¡Mierda! Un callejón sin salida. ¿Por qué no me di cuenta antes, si conocía esta zona como la palma de mi mano?»

Intenté trepar para alcanzar el tejado. Necesitaba tiempo, borrar las grabaciones de las cámaras de seguridad y descansar.

Alguien me agarró de la nuca y me lanzó contra la pared. La cabeza me daba vueltas, las rodillas cedieron y todo se volvió borroso.

«Espero que ese gorila no lo haya roto, con lo que me costó montar el maldito portátil pieza a pieza... Si lo ha destrozado, lo mataré.»

Me cogió del pelo y me obligó a levantar la mirada. Una voz grave y áspera me susurró al oído:

—Chico. Si quieres sobrevivir en la calle, más te vale aprender con quién no debes meterte.

«¡Joder! ¿Cree que no lo sé? Llevo cuatro años viviendo en ella, ¡idiota! No sabía quién era, si lo hubiera reconocido ese día, esta mierda no estaría pasando.»

—¿Sabes? Tu aliento huele peor que la basura cuando lleva horas bajo el sol.

En cuanto apretó los dientes, me impulsé con fuerzas. Apoyé los pies en la pared, le clavé el codo en el estómago y huí por la puerta de emergencia escondida entre los contenedores. La conocía, sabía que llevaba a la azotea y desde ahí podía...

No había salida. ¿Por qué? La última vez no estaba esa valla. Así no podía coger carrerilla para saltar.

Me giré. Esos tipos ya estaban detrás de mí y sacaban sus armas mientras me apuntaban con ellas. Solo escuchaba el latido de mi corazón, apenas podía respirar, el dolor se expandía por todo mi cuerpo y ya no sabía qué más hacer.

Un hombre alto se acercaba con zancadas lentas, pero seguras. El traje negro le apretaba demasiado, marcando cada músculo. Parecía que quería intimidar con solo caminar.

«¡Estúpido! Si te compraras una talla más grande, tendrías mayor movilidad y no te habría dado tantos problemas alguien como yo.»

Lo miré entrecerrando los ojos. Una pequeña sonrisa se dibujó en mi rostro. No era de felicidad, sino porque sabía lo que iba a pasar.

¿Cuándo había empezado todo esto? ¿El día en que decidí huir? ¿Cuándo mi madre trajo a ese hombre a casa? ¿O fue desde el momento en el que nací?

Si el karma existía, debí de ser la peor persona del mundo porque mi vida solo iba de mal en peor.