Los Min
Viernes por la tarde, Jimin se encontraba planificando su trabajo para la semana entrante en la sala de su hogar. Su labor es ser profesor de danza en una escuela privada, donde constantemente está preparando shows y muestras artísticas para los distintos eventos que se van presentando en la institución. Ama su trabajo pero a veces le gustaría tener menos carga para disfrutar también de su familia que ama con locura.
Conoció a Yoongi cuando tenía 14 años, el Alfa en ese entonces era 2 años mayor que él. Recuerda con mucha nostalgia esos tiempos, el como insistió por su atención sin descanso hasta que Yoongi le dió una oportunidad, el como se embarazó a sus 15 años de su destinado y lo difícil que fue el proceso de llevar el embarazo sobretodo con sus padres. No se arrepiente de nada, porque el haber traído a Yeonjun a su vida fue el regalo más hermoso que pudo recibir. Hoy en día su hijo tiene 14 años y es un hermoso reflejo de ambos tanto física como emocionalmente. Lo que también podría reflejar un problema porque ver su lado sarcástico combinado con el desinteresado de su esposo era difícil de lidiar, más aún si este se encontraba en una temprana adolescencia.
Mientras trabajaba en su planner semanal, llegó fugazmente el recuerdo de uno de los momentos más amargos de su matrimonio. Es que Jimin ya estaba por cumplir 30 años, y hace un par de años atrás le había pedido más hijos a Yoongi pero este se negó.
Sus motivos fueron claros: quería destinar más tiempo a Yeonjun, acompañarlo en su adolescencia porque no quería que pasara lo mismo que ellos pasaron tan pequeños. Quería conseguir un puesto más importante en la empresa que trabajaba y una vez fuera así, traer más cachorros al mundo.
En sí no fue una negativa rotunda. Jimin siempre agradece que haya sido esa la explicación antes que un "no quiero más hijos" de forma tajante. Lo agradece sí, pero no quita el rechazo que sintió su lobo al ver que su deseo de agrandar su familia no fuera correspondido por parte de su destinado.
Luego de eso, Jimin no volvió a pedir más cachorros ni tocó el tema nuevamente con el Alfa, solamente porque no quería sentirse rechazado otra vez. Eso mismo desencadenó un leve desapego del Alfa y él lo notó. Todos los viernes le prepara la cena con flores y distintos regalos con pequeñas notas recordandole cuanto lo ama y lo mucho que es feliz a su lado.
Estaba tan perdido en su mundo, que no se dio cuenta que estuvo rayando de manera continua el mismo cero sin descanso mientras tenía la mirada perdida en el florero. Tampoco se dio cuenta que la puerta principal fue abierta y su hijo entraba a su casa con una cara divertida al ver a su papá en ese estado.
-¡Hola papi!- gritó Yeonjun para llamar su atención, Jimin se sobresaltó pero apenas sus ojos encontraron a su hijo sonrió de manera automática.
-Hola bebé ¿Cómo te fue en la escuela? - Le preguntó mientras se paraba y se acercaba a su hijo, lo abrazó y besó con mucho amor su mejilla.
-Es suficiente - le dijo mientras alejaba su cara del beso, más no del abrazo - La verdad bastante bien, estuve todo el día con Beomgyu. La maestra Hewol me dejó más tareas de las que puedo soportar pero hoy toca ir a la academia - le dijo mientras le ponía ojos de cachorro.
-¿Cuando debes entregar esas tareas? - Le preguntó Jimin mientras se acercaba a recoger sus cosas. Deberá trabajar en el planner más tarde.
-Para el lunes, son muchas pero fáciles juro tenerlas listas para entonces- dijo con demasiada seguridad. Amaba eso de su hijo.
-Está bien, ve a cambiarte y nos vamos rápido para que te quedes en las dos clases que quedan. No menciones lo de las tareas a tu padre cuando vaya a buscarte ¿Está bien?
-¡SÍ! Gracias papi - luego de eso corrió escaleras arriba a su habitación. Debía prepararse.
En menos de una hora ya estaban en la academia, Jimin le entregaba su bolso desde el asiento del piloto y Yeonjun las recibía desde fuera a través de la ventana del auto de su padre. Le recordó las mismas indicaciones de siempre.
-No hables con extraños. Respeta a tus profesores. No te sobreexijas. Si necesitas ayuda porque crees que te pudiste haber lesionado llámame o llama a tu papá. Consume algo de azúcar durante o al finalizar tus entrenamientos. Si irás a casa de alguno de tus amigos avísame. Cambiate la ropa sudada, no esperes a que se seque en tu cuerpo porque te puedes resfriar. Eres el mejor bailarín del mundo y estoy orgulloso de ti.
-Está bien papi, ¡nos vemos! - Yeonjun ni siquiera esperó a que su papá respondiera y se adentró a su segundo hogar. La academia de baile de Seúl.
Jimin miró con gracia la sobreenergia de su hijo, y volvió a casa mientras oía canciones que lo hacían cantar más fuerte de lo que pensaba. Eran alrededor de las 18hrs una vez llegó, su esposo ya debía estar en casa. Pero grande fue su sorpresa a no encontrarlo, su auto no estaba en la entrada así que asumió que hoy sería uno de esos tantos viernes que llegaba luego de la hora.
Tenía hambre, quería cenar. Así que decidió que pediría comida. Hoy estaba bajo de ánimo, recordar su necesidad de cachorros que pasando los años fue perdiendo hacía que su corazón se apretara y su ánimo decayera. Al parecer la edad le estaba pasando factura, recordandole que él de verdad anhelaba tener otro cachorro. Tenía también más que presente la última conversación con su ginecóloga de confianza que lo había acompañado gran parte de su vida, tampoco ayudaba su estado actual.
-Jimin.- le llamó suavemente Jihyo, su ginecóloga de años, ella fue quien incluso llevó el embarazo de Yeonjun- Querido, no quiero asustarte porque sé que este tema lo hemos hablado incontables veces. Tus exámenes este mes están excelentes, eres más fértil y saludable que el estándar de los omegas a tu edad. Eso si, creo que es momento de que si quieres tener más cachorros, sea ahora que comiences a intentarlo ¿Sí? Si esperamos más tiempo podría pasar a ser embarazo de alto riesgo.- le decía mientras acariciaba su mano y lo miraba con ojos de contención.
Luego de esa visita no podía parar de pensar en el tema, tenía una vida sexual activa pero ellos llevaban todos los cuidados necesarios para evitar otro hijo. Cada vez que tomaba sus anticonceptivos o su Alfa usaba un condón su lobito aullaba en tristeza. Ya era hora de ponerle un alto.
Con su mente invadida en pensamientos negativos llamó a su Alfa, para avisarle que pediría comida y preguntarle si volvía pronto a casa.
Un tono...
Dos tonos...
Tres tonos...
No contestó. Se detuvo a mirar la pantalla un rato mientras arrugaba su entrecejo.
Estúpido Alfa, pediré comida que sé que no te gusta.
Pensó mientras llamaba a su comida rápida favorita.
Dieron las 20hrs y pasado cuando Yoongi llegó a la casa. Una rosa blanca en su mano y su maletín en la otra. Jimin estaba en el sillón frente al televisor viendo una serie cuando sintió que llegó. A diferencia de otras veces no fue a recibirlo a la puerta, tampoco se levantó de inmediato a saludarlo.
-Hola amor - Le dijo Yoongi mientras se hacía notar en la sala, ya no tenía el maletín, solo la rosa blanca en la mano.
-¿Dónde estabas? - Le preguntó Jimin mientras se levantaba, en un tono bajo y tierno, casi triste mientras se acercaba a él.
Yoongi se rió un poco, amaba que Jimin fuera tan mimado incluso llevando más de 10 años juntos. Una vez lo tuvo a su alcance lo agarró de la cintura y lo abrazó con fuerza mientras le daba un beso fogoso que dejaba a Jimin sin aire.
-Me fue bien amor, gracias por preguntarme - le dijo de manera burlesca mientras veía ese puchero y ese entrecejo bajo sus brazos. Lo amaba con locura. - Luego de salir de la oficina, Jungkook me pidió que lo acompañe a ver un edificio que será la extensión de la empresa, podrá ser un mocoso a mis ojos pero sigue siendo mi futuro jefe. -Aun así con esa explicación el entrecejo de Jimin no desaparecía.
-Hueles a Omega.
-¿Si? Debe ser porque fuimos con la contadora, está decidido a comprarlo solo para impresionar al señor Jeon.
-¿Cenaste?
-Sí, luego de ir a la evaluación fuimos a cenar.- Jimin ya no tenía el entrecejo fruncido pero si una carita expectante, Yoongi lo sabía.- Fuimos a comer los tres, creo que por eso tengo este olor.
-Bien. Gracias por avisarme que cenaste, te estuve esperando todo este tiempo para que comieras conmigo.- Dijo Jimin de manera sarcástica, mientras se alejaba de su Alfa e iba a la cocina. Yoongi lo seguía, empezando a arrepentirse de no haber contestado el teléfono por estar en esa reunión.
Observó como su Omega guardaba en el horno la comida que estaba servida para él, claramente su Omega ya había comido y empezaba a sentirse culpable de la situación.
-Amor lo siento, estaba apurado y enfocado en terminar los pendientes para venir a tu lado. Debí avisarte con anticipación la hora lo siento. - Yoongi no sabia que más decirle para alivianar la situación tensa que sentia con su Omega.- En la mesa están los aros qué dijiste que te encantaron la última vez, sé que no me los pediste pero no pude evitar traerlos cuando los volví a ver, también traje una rosa para ti.
Jimin no lo miró ni le respondió. Tomó la rosa y la dejo en el florero qué contenía una flor distinta, una de cada viernes. Se encaminó a la salida, se puso su chaqueta bajo la atenta mirada de su esposo.
-Iré a buscar a Yeonjun a la Academia.- dijo sin mirar ni esperar respuesta. Salió de la casa de camino a buscar a su hijo.
Yoongi quedó mirando la puerta mientras soltaba un sonoro suspiro y despeinaba su cabello. Cada día se le hacía más difícil contentar a su Omega.








