Prólogo
Las calles de California están casi vacías a esta hora, y no hay nada que me guste más que eso.
Aprieto el acelerador y el rugido de mi Kawasaki me responde con fuerza. Después de toda la mierda que llevo encima, ese es el único sonido capaz de silenciar el ruido de mi cabeza.
A esta velocidad no hay un segundo para pensar.
El viento me golpea mientras devoro las curvas de la carretera. Estoy sediento de adrenalina.
Vivo para esto.
Para olvidar los problemas, las dudas, las promesas que nunca se cumplieron y las traiciones que me clavaron como puñales.
La vida me ha enseñado a ser así.
Sin ataduras.
Hecho para el instante en el que el miedo se mezcla con el olor a gasolina, y aun así sigues acelerando, incluso cuando sabes que podrías perder el control.
Porque hundir el acelerador hasta el fondo en mi mundo es más fácil que pensar, más fácil que sentir, más fácil que quedarse.
Hasta esa puta noche.
Hasta que se cruzó en mi camino.
Una mirada.
Unos ojos tristes.
Y sin darme cuenta, me descubrí pensando algo que jamás había pasado por mi cabeza.
Frenar.
—
Hola! Está es la primera historia que me atrevo a plasmar por escrito. No sé qué será de ella. Pero lo que sí que puedo adelantar es que hay amor, dolor, situaciones de esas que te hacen sentir mariposas y un poco 🔥 .
Espero que os vaya gustando tanto como a mi.