Capitulo 1
El gimnasio ya estaba casi vacío cuando Lara y Sofía terminaron su rutina brutal: series pesadas de squats, deadlifts y presses que les habían dejado los músculos hinchados, brillantes de sudor y temblando de bombeo. El aire olía a esfuerzo puro: metal caliente, goma de las colchonetas y ese aroma salado y adictivo de sus cuerpos trabajando al límite.
"¿Ducha ya?", preguntó Sofía con una sonrisa ladeada, limpiándose el sudor de la frente con el dorso de la mano. Lara asintió, mordiéndose el labio inferior al notar cómo el top rojo de Sofía se pegaba a sus pechos grandes y firmes, marcando cada curva.
Entraron al vestuario femenino desierto y directo a las duchas abiertas —esas con mamparas bajas que apenas ocultaban nada—. El agua caliente empezó a caer con fuerza, llenando el espacio de vapor espeso que hacía que todo se viera más íntimo, más borroso y más caliente. Se quitaron la ropa empapada: primero los tops, revelando abdominales marcados y pechos que rebotaban ligeramente al liberarse; luego los shorts y leggings, dejando a la vista traseros redondos y piernas fuertes tatuadas.
El sudor aún corría por sus cuerpos cuando el agua empezó a lavarlas, pero el calor del entrenamiento no se iba: al contrario, se concentraba entre sus piernas, en la piel sensible que palpitaba por el esfuerzo y por las miradas que se habían cruzado todo el día.
Lara se acercó primero. Se colocó detrás de Sofía bajo el chorro caliente, abrazándola por la espalda con firmeza. Sus pechos grandes y firmes se pegaron contra la espalda tatuada de su amiga, pezones endurecidos rozando la piel mojada. Sofía soltó un gemido bajo y ronco al sentir las manos de Lara recorrerla: una subiendo a acariciar sus pechos, apretándolos con fuerza, pellizcando los pezones hasta hacerla arquear la espalda; la otra bajando despacio por su abdomen definido, trazando los surcos de los músculos hasta llegar a su concha ya hinchada y sensible.
"Tu cuerpo está demasiado caliente hoy...", murmuró Lara contra su oído, voz ronca por el deseo. "Este trasero que se mueve cuando haces squats... estos pechos que casi rompen el top... me vuelven loca desde hace semanas."
Metió dos dedos dentro de Sofía sin aviso, deslizándolos con facilidad gracias al agua y a la excitación que ya la tenía empapada. Los curvó justo en ese punto sensible interno, presionando y frotando con ritmo lento pero firme. Sofía jadeó fuerte, apoyando las manos contra las baldosas para no caer, sus caderas moviéndose instintivamente hacia atrás contra la mano de Lara.
"Joder... sí, justo ahí...", gimió Sofía, girando la cabeza para buscar los labios de Lara. Se besaron con hambre bajo el agua caliente: lenguas enredadas, mordiscos suaves, agua corriendo por sus caras mientras los dedos de Lara aceleraban dentro de ella, entrando y saliendo con sonidos húmedos que se mezclaban con el ruido del chorro.
Sofía sentía cómo su concha se contraía alrededor de los dedos, el placer acumulándose rápido después de tanto tiempo conteniéndose en el gym. "No pares... me vas a hacer correrme así...", jadeó, empujando más fuerte contra la mano de su amiga.
Lara sonrió contra su cuello, mordisqueando la piel mojada. "Quiero sentir cómo te corres en mis dedos... y luego vas a ser tú la que me haga gritar a mí."
El vapor las envolvía como una niebla caliente, sus cuerpos musculosos brillando bajo el agua, pechos pegados, traseros rozándose, y el placer creciendo imparable entre ellas.








