Señorita Drammer | gl

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Summary

Tras años en Europa, Bella Grammer regresa a Argentina para integrarse al imperio familiar. Su vida parece trazada entre lujos, negocios y un compromiso perfecto con Darren. Sin embargo, todo cambia al conocer a Dominica, la enigmática y rebelde empleada de la mansión. Marcada por tatuajes que oculta con recelo y misterio. Dominica despierta en Bella una curiosidad que pronto se transforma en una atracción inevitable. Mientras Bella intenta navegar las intrigas de su hermana Liso y las presiones de su apellido, se ve arrastrada al mundo de Dominica, donde los secretos son moneda de cambio y el peligro acecha en cada sombra. En un juego de seducción y poder, ambas deberán decidir si están dispuestas a romper las reglas por un deseo que amenaza con destruirlo todo. Donde la lealtad termina, comienza la obsesión.

Genre
Romance/Erotica
Author
Mar
Status
Complete
Chapters
40
Rating
5.0 2 reviews
Age Rating
18+

Capitulo 1 inside

Bella


Mientras que me relajaba en la piscina, caía el sol y la noche se hacía presente, estaba en mi burbuja y no me di cuenta de lo rápido que pasó el tiempo.

Miré arriba y admire el cielo nocturno de verano que tanto me gustaba.

Mis manos ya estaban arrugando de lo húmeda que estaban. Decidí salir, tomé mi toalla y me dirigí al garaje, ese era un atajo hacia las escaleras y luego a mi cuarto.

Antes de tomar el barandal de la escalera escuché un ruido, era la puerta, me escondí en las sombras a esperar algún otro sonido, peine mi cabello mojado hacia atrás de mis orejas y escuché nuevamente un sonido. Esté último se asemejaba al de unas llaves.

Pero si mi hermana estaba de viaje y las empleadas no trabajaban, ¿quién era?

Por miedo me quedé ahí unos minutos y debajo de mi yacía un charco de agua que caía de mi cuerpo.

Trate dar un paso sobre el escalón y otro ruido me paralizó, este era de agua, como si alguien se hubiese metido a la alberca.

Curiosa, retrocedí y volví por donde vine, con la toalla bien agarrada a mi cuerpo me asomé por la pequeña ventana que da al jardín y la vi. Dominica. Con su cabello más corto de lo que recordaba y sus tatuajes en la espalda, completamente mojada y disfrutando la soledad de la noche.

Se ve tan segura de estar ahí.

Claro, ella cree que yo estoy de viaje, pero lo que no sabe es que volví. ¿Con qué valor se metió en mi casa a estas horas?



Minutos antes...


Dominica

—Esta era mí última oportunidad y la arruine, amiga. Ella se fue y ya no va a volver.

—Nunca tuviste una oportunidad con ella, está comprometida. Tal vez creíste que ella te pretendía, pero solo estaba siendo amable—. dijo mí amiga Leni, a través de la llamada. Tome el celular y me lo coloque en mi otra oreja.

—No lo sé amiga, todos esos días que pasamos juntas y nuestros momentos. Es como si ella quisiera decirme algo, pero jamás lo dijo. Sé que su novio la hace infeliz, estuvo a punto de separarse...

—¿Y al final que pasó? Siguen juntos.

—No lo entiendes, hay algo raro en ese compromiso.

—Tan fuerte que parece por fuera y en realidad se deja dominar por un hombre.

—Hay más en esa historia.

—Como sea, Domimi ... ¿Por qué mejor no vienes, tomamos unos tragos y me cuentas esa historia?

—Hace mucho tiempo no escucho ese apodo… No puedo, la señora Liso me pidió que me quedara esta noche porque Gloria no puede.

Domimi, de esa forma me llamaban mis padres.

—Estas esclavizada por la familia Drammer. Bien, llama por si quieres escaparte y salir.

—Lo haré, adiós.


Si bien era sábado y la ciudad se prestaba para salir de fiesta, algo me decía que estar un rato sola me ayudara a pensar bien lo ocurrido.

Ver partir al posible amor de mi vida no fue fácil, tenía tanto para decirle y no volvió a verme.

Lo que pasó con mi madre.

Pronto iniciará un nuevo ciclo escolar en mi universidad, ¿debería volver?

Ya no quiero hacer esos trabajos para la pandilla.

Había mucho en mi mente.


Llegue a la gran casa, abrí con la llave la puerta principal, las luces estaban apagadas y el chofer parecía no estar tampoco. De pronto llega un mensaje del mismo que decía, "Voy tarde, mucho tráfico en la autopista". Dejé las llaves en la mesa junto a la puerta y pensé ya que no había nadie cerca podría meterme a la piscina. Era una buena idea para matar el tiempo y nadie se enteraría. Fui directo a la cocina, dejé mi mochila en una silla, abrí la puerta del patio y me quite la ropa. Si bien mi ropa interior no era la indicada para la tarea, servía igual. Me metí en el agua y estaba algo fría pero perfecta combinada con el cálido clima. No podía creer lo que estaba haciendo.


Si tan solo la señora Drammer me viera, me echaría de patadas a la calle y si lo hiciera no me importaría.


—ya no hay nada para mi en esta casa —dije suspirando.

—¿En serio? —oí a mis espaldas, al reconocer la voz me estremecí y por un momento desee que fuera una alucinación mía.


Di la vuelta y ahí estaba la Señorita Bella Drammer, la dueña de la casa, mi jefa, la más hermosa chica en la tierra según mis ojos. Ella tenía el pelo mojado y solo una toalla blanca cubriendo su cuerpo —Señorita... ¿que hace aquí? Lo siento, creí que no había nadie en la casa—. dije apresurada y nadando para salir de la piscina.

Cuando estuve a unos cuantas brazadas del borde, ella dice —No, por favor, no salgas —.dejo caer la toalla al piso, por una milésima de segundo pude apreciar sus curvas tan perfecta y luego mire hacia otro lado, tratando de disimilar que me estaba sonrojando.

Ella se zambulló en el agua, mi cuerpo se sentía débil y en ocasiones sentía hormigueo en mi columna, estaba nerviosa, ella estaba conmigo y recuerdo haber sentido lo mismo en otras ocasiones.

Aclare la garganta, trate de estar tranquila y no decir algo equivocado, cuando la vi sacar la cabeza del agua y acomodar hacia atrás su larga cabellera, mis piernas temblaban y un fuego dentro de mí se hacía más fuerte.

—¿En serio ya no hay nada para ti en esta casa? Renunciaras, Dominica? —interrogó acercándose y provocando que yo retrocediera.


Mierda escucho lo que dije, que bueno que no escucha mis pensamientos porque si no me sumergía en el agua en ese instante.

—¿Me escucho? Bueno... es que a su hermana no le caigo muy bien, según Gloria no sirvo para trabajar aquí, Parker no tolera verme y... Señorita usted se mudo lejos.

—Surgió un pequeño problema en la revista y debí volver... Y por cierto, te dije que no es necesario que me llames "Señorita" —me recordó mientras se acercaba aún más y por ende yo me alejaba más a tal punto que mi espalda toco el borde de la piscina.

—No es correcto, su hermana me ordenó específicamente que no debo tutearla a ella y mucho menos a usted —. le informe, acomodé mi cabello y cruce mis brazos para tapar mi sostén, no ayuda que le tela sea muy fina y el agua este fría.

—Mi hermana no esta ahora... —dijo, freno justo frente a mi, tambaleó su cabeza como si estuviera pensado y agregó —Sabes de que me acabo de dar cuenta... de que nunca te escuché llamarme por mi nombre.

Se acerco más. Auxilio, mi corazón se va a salir —Tiene razón, nunca lo hice.


Ella dejo su mano derecha en el borde y la mano izquierda bajo el agua tocando el azulejo, acorralándome, sentí su brazo cerca de mi cadera. Trate de no moverme, de hecho, no podía moverme, estaba perdida en sus ojos verdes, su nariz perfecta y sus labios húmedos. Su mano izquierda tocó mi cintura y debido a eso mi corazón empezó a latir con fuerza, la palma de su mano apretaba suavemente mi piel, luego sus dedos dieron un recorrido hacia el centro de mi estómago. En ese momento agradecí que "las mariposas en el estómago" sea una metáfora y no algo real, porque sino ella podría sentir cada mariposa revolotear y enloquecer dentro de mí.

Tomó mis brazos, los jalo despacio hacia abajo, yo lo permití, ella se queda observando un momento mis pechos que estaban bajo el agua, luego su vista se elevó buscando mis ojos. Su mano derecha se metió bajo el agua, sentí un ligero cosquilleo en los dos lados de mi cintura, eran sus manos tocándome. Se acerco más, tanto que mi cuerpo tocaba el de ella, mis piernas tocaban las de ellas, mi torso tocaba el de ella, mis pechos tocaban los suyos. La tenía tan cerca que la agarré de los brazos y deseaba no soltarla más.


Miraba sus labio y ella los míos, y ambos querían lo mismo.

Acerque un poco mi cara y logré sentir su aliento caliente en mí. Ella llevo su cara hacia mi cuello, sentí toda su respiración , su mejillas rosar mi piel, subió un poco más, tanto que sus labio tocaron mi oreja, haciendo que una corriente eléctrica recorriera todo mi cuerpo y saliera en forma de suspiro.

—Dilo, por favor, di mi nombre solo una vez —.me pidió al oído.

—Bella.

Ella volvió su mirada frente a la mía, su boca a unos centímetros de la mía, nuestros alientos se entrelazaban y nuestras narices se tocaban. Lleve una de mis manos hasta su nuca y la otra en su firme espalda. Estar así de cerca no me bastaba, quería más, mucho más.



Meses antes de conocerla...



Por suerte tenía un cabezal puesto mientras que Miqueas lanzaba puños tras puños y yo los esquivaba como podía. Haber aceptado que me enseñará a defenderme me estaba pareciendo mala idea, pues como coach era muy exigente.

El tipo conecto un golpe a mi cara y caí al suelo —No seas tan brusco.


—A veces olvido que eres mujer... y que el jefe me ordenó no ser tan brusco contigo.


Me puse de pie —¿Entonces debes cuidarme porque soy la única mujer en la pandilla? Eso me hace sentir más segura y con el ego por la nubes.


El hombre apretó los labios y arrugó el entrecejo. No parecía contento con mi comentario. Me dio la espalda y empezó caminar.


—De todos modos no debo de dejarte moretones porque mañana tendrás que ir a la mansión Drammer para tu entrevista.


—¿Entrevista? Pensé que ya tenia el empleo en la casa. Después de todo, iré a reemplazarte.


—Nada es seguro con Liso Drammer, tal vez te contrate de inmediato o te eche de su casa como un perro.


Pss... ricos. Se creen que pueden tratar a las personas como se le de la gana.


El tipo giró un poco la cabeza para verme y decir —Cuando tengas el trabajo; no te olvides de tu verdadero objetivo.