Prólogo - El silencio Antes de la caída
Nunca imaginé que la vida pudiera romperse tantas veces en un mismo año.
Primero fue el accidente automovilístico que se llevó a mi padre, dejándome un vacío imposible de llenar. Luego, la cruel revelación de que mi noviazgo de secundaria -aquel que nació de una amistad pura como "mejores amigos"- no había sido más que el resultado de una apuesta telefónica. Me sentía desdichada, como si un huracán hubiera atravesado mi existencia dejando solo escombros a su paso.
Estaba perdida en ese revoltijo de dolor una mañana, mientras caminaba junto a mi madre hacia el colegio. Recuerdo que iba sumergida en mis pensamientos más profundos, preguntándole al silencio: ¿Por qué el amor tiene que ser tan complicado?.
En ese instante, una ráfaga de viento agitó mi cabello y, de la nada, un "buenos días" rompió el aire. Al voltear, lo vi. Era un chico, quizás un poco mayor que yo, vestido con la sencillez de quien acaba de despertar: una playera gris, pantalones de pijama y chanclas. Fue un segundo. Un solo segundo en el que mi atención quedó atrapada y juraría que olvidé cómo respirar antes de volver a la realidad.
Dicen que la juventud es una de las etapas más hermosas, pero también la más difícil. No solo para los padres, sino para nosotros, que caminamos a ciegas por un terreno desconocido donde los errores marcan el compás de nuestra vida. Hay equivocaciones que se transforman en fantasmas, sombras que te persiguen a través de los años para recordarte que hubo un tiempo en el que fuiste feliz, sin saber que el reloj ya corría en tu contra.
Mi nombre es Celine, y esta es mi historia.
Es la crónica de cómo mis sentimientos por Elian -el chico de la ráfaga de viento y el "buenos días"- pasaron de ser un cuento de hadas a sentirse como el final trágico del villano de una telenovela. El ruido del mundo terminó siendo más fuerte que el latido de mi propio corazón. En esta etapa puedes cometer mil fallos, pero siempre habrá un primer error que te marcará para siempre... y yo lo cometí sin darme cuenta








