Esencia De Un Sueño (Chan Baek) por SukieB00 en Inkitt
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Esencia de un Sueño (ChanBaek)

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Sinopsis

¿Hasta dónde serías capaz de llegar por una obsesión? A Baekhyun, un policía retirado, le ofrecen un trabajo en una de las compañías líderes de Seúl, bajo el mando de Park Chanyeol. SIn embargo, ese no es su objetivo. El trajeado de mirada enigmática y personalidad fría llama su atención más de lo que esperaba.

Genero:
Drama
Autor/a:
SukieB00
Estado:
hace un mes
Capítulos:
6
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

Capítulo 01: El muchacho de los ojos tristes

Nunca le ha gustado el bullicio de la ciudad tan temprano en la mañana. Apenas ha salido el sol, pero ya las personas conducen a sus trabajos sin futuro con un café en la mano que les da la suficiente energía para sobrevivir durante ocho largas horas. Por suerte o por desgracia, él ya no es uno de esos. Ha dejado de serlo en los últimos once meses desde que empacó todas sus cosas en una caja de cartón que encontró en el escritorio de otra persona y salió airoso de lo que parecía un suicidio premeditado. Todavía recordaba como el jefe de la fuerza se quedó mirándolo al negarse a darle su arma y mucho menos su placa.

Once meses desde que era un hombre libre cuya lealtad solo era para si mismo y su propia personalidad.

Sorbió el vino tinto de su copa y continuó mirando la calle atestada de personas. A medida que ascendía el sol, más lo hacía el volumen de seres humanos trajeados con maletines oscuros y zapatos recién lustrados. Las mujeres, con sus vestidos sobrios hasta la rodilla de lo largo que eran y sus tacones bajos, avanzaban con la misma rapidez o quizás más. Era de los detalles que más le llamaban la atención: la rapidez. El ir contrarreloj. Una verdadera maravilla de la consciencia humana si le preguntaban.

Solo cuando el reloj de la pared tocó las ocho en punto y los rayos del Sol invadieron su departamento, Baekhyun se fue a la ducha. Su pequeño apartamento había cambiado con el paso de los meses: allí dónde el desorden ocupó un espacio que no le pertenecía, la limpieza y el orden lo reemplazaron todo y es que, finalmente tuvo tiempo para respirar. El agua caliente relajó sus músculos tensos, alejó los pensamientos negativos que se juntaban en la parte delantera de su cerebro y le permitió sentirse como él mismo una vez más. Mojó el suelo al salir, envolviendo su cuerpo con la bata oscura que se autoregaló por su baja de la fuerza y avanzó hasta la habitación. Utilizó una de las toallas blancas para secarse bien el cuerpo y, poco a poco, se vistió con el traje negro de dos piezas y la camisa blanca que había elegido el día anterior. Apretó los gemelos con sus iniciales en el borde de las muñecas, se abotonó el saco y con sumo cuidado, ajustó la corbata a su cuello metiéndola por dentro.

Quien lo viese vestido así pensaría que era uno de estos típicos jefes de seguridad que llevaban años trabajando para un tipo rico, pero la verdad era que solo el historial sucio de Baekhyun le había permitido darse ciertos gustos.

No reconoció a su reflejo en el espejo, pero sonrió igualmente. Tomó el sombrero de la percha, su cartera y llaves del auto y salió rumbo al centro de Seúl. Conducir a esa hora de la mañana era un verdadero infierno, pero si había algo que a su nuevo cliente le gustaba era la puntualidad, mientras que a él no podría importarle menos. Poco más de una hora después, aparcó en el garaje de la empresa con seguridad y exhaló el aire de sus pulmones con fuerza. Metió la mano en la cajuela y revisó por última vez los archivos que había recopilado en los últimos quince días. Una docena de fotos, documentos y detalles que recordaba como si lo hubiera leído todo la noche anterior. Acarició la foto una última vez y lo metió todo dentro escondiéndolo de quién deseara verlo.

Contó 45 autos oscuros y uno blanco que le pertenecía a él. Avanzó por el aparcamiento y salió a la entrada del edificio que se extendía alto como su fundador. Entró por la puerta giratoria yendo directo hacia el escritorio de la recepción. Los pisos de mármol brillaban impolutos y el repiqueteo de los pasos de todos resonaban como parte de la banda sonora a la que tendría que acostumbrarse.

-- Buenos días – dijo la señorita de la recepción vestida de un negro más que reluciente -- ¿Puedo ayudarle en algo?

-- Eh, si – asintió y rebuscó en los bolsillos la hoja que había impreso el día anterior del correo electrónico que confirmaba su cita – Tengo cita con el Sr. Oh Sehun.

La mujer asintió y Baekhyun tuvo el privilegio de analizarla un poco. Sabía quién era ella, por supuesto, pero verla de cerca la hacía parecer más etérea. De apellido Kang, la joven pelinegra llevaba más de diez años trabajando para la familia Park y, cuando el CEO de la empresa necesitó una mujer que se encargara de la recepción del edificio de oficina y supiera guiar a la gente con eficacia hacia su lugar correspondiente, él la había elegido con los ojos cerrados. Tenía los ojos rasgados y maquillados con una sombra oscura, las mejillas teñidas de un sutil rosa y los labios tintados de rojo que contrastaba con su uniforme oscuro.

-- El Sr. Oh no podrá atenderlo hoy, así que el Sr Park se encargará de su entrevista – Baekhyun parpadeó y frunció el ceño ante eso -- ¿Tiene algún inconveniente con eso?

Si” pensó para si mismo y es que, aunque llevaba semanas medio obsesionado con el tipo, no se le había ocurrido la posibilidad de verlo ese mismo día, y sin embargo negó con firmeza y sacó su mejor sonrisa suave de dientes perlados.

-- El Sr. Park estará bien. – se limpió la garganta con un carraspeo limpio y la mujer asintió. Extendió un pase de visitante verde para él y le indicó como llegar a la oficina – Muchas gracias.

El piso 42 era el último piso de aquel edificio de oficinas enorme. Ajustó la corbata mientras el resto de los empleados entraban y salían del ascensor mientras más subían y al final, solo quedaron él y una mujer de pelo castaño rumbo a ese piso.

-- ¿Eres el de seguridad?

La mujer se giró hacia él y Baekhyun le devolvió la mirada. Era bonita, del tipo que tenia la piel de porcelana y una personalidad fresca y cálida, pero discreta y respetuosa. El vestido azul se ajustaba a su figura desde los hombros cubiertos hasta la mitad de la rodilla y el anillo de compromiso de diamantes cegó a Baekhyun un poco.

-- Eso espero, señorita – respondió con una reverencia ante sus ojos curiosos -- ¿Usted es..?

-- Llámame Wendy – extendió la mano hacia él y la apretó con firmeza – ¿Tu eres..?

-- Byun Baekhyun.

Wendy asintió y las puertas del elevador se abrieron en el piso 42. Nunca había visto un sitio lleno de tanta luz. Los ventanales altos rodeaban una parte del vestíbulo del lugar, el suelo de alfombra oscura y las paredes estaban pintadas de un dorado extraño. Una sutil esencia a vainilla y chocolate acarició su nariz revolviendo su estómago por el exceso de dulzor.

-- Sígueme – murmuró Wendy con una sonrisa y un guiño, dirigiéndose directamente a la puerta de la derecha que se abrió con un crujido ruidoso – Ven, entra.

La siguió con rapidez. La puerta se cerró detrás de él, congelándolo en un instante. Era alto, muy alto, más de lo que esperaba. Llevaba el cabello castaño despeinado en una maraña de rizos con ribetes dorados cuando la luz del sol se reflejaba en ellos, el traje de ese día era negro como el suyo, pero en él se veía cien veces mejor. Caminaba de un lado al otro con el rostro rojo de la ira mientras discutía y maldecía en un perfecto japonés que apenas pudo interpretar. Colgó el teléfono con un gruñido sonoro y, al levantar la vista, sus miradas se encontraron por tercera o cuarta vez. Ya había perdido la cuenta.

Lo recorrió un escalofrío. El aire abandonó sus pulmones y las palmas de las manos se le humedecieron por el sudor. Era él, pero era mucho más guapo que nunca. Sus ojos no abandonaron los suyos, incluso cuando Wendy los presentó oficialmente y explicó el motivo de su entrevista ese día.

-- Soy Baekhyun – pronunció su nombre con dificultad y dio dos zancadas medianas hasta detenerse junto a Wendy. Le regaló una reverencia corta y una sonrisa pequeña – Un placer.

Park Chanyeol era el tipo de hombre cuyos ojos te dejaban congelados en el lugar por lo oscuros que eran. Todos decían que era frío, desagradable. Que su voz rasposa y profunda solo producía escalofríos de terror y era capaz de romper tus ilusiones en un parpadeo imperceptible. Solo una mirada a su figura excesivamente alta te dejaba sin aliento y su presencia imponía tanto respeto como su apellido.

-- Park Chanyeol – extendió la mano hacia él y una electricidad extraña recorrió el cuerpo de Baekhyun cuando sus palmas se rozaron – Toma asiento dónde gustes, por favor.

Obedeció a duras penas, moviendo su cuerpo lo más lejos del hombre frente a él que lo ha desarmado sin querer. Es la primera vez que no sabe que hacer, incluso practicó como lograr confianza en Sehun para que lo contrataran de una sola vez, pero no esperaba que fuera Chanyeol quien lo tuviera en su oficina.

-- Como debes saber estamos buscando un nuevo jefe de seguridad puesto que el anterior intentó matar al Sr. Oh en un accidente de auto.

Chanyeol fue directo al punto explicando la situación en la que estaban. Baekhyun también sabía eso como el hecho de que esperaban que a Chanyeol le ocurriera algo parecido en los próximos meses. Quizás hasta semanas. Lo había estudiado, analizado día y noche, pero tampoco se le ocurría un motivo aparente de ese hecho.

-- Wendy es la prometida del Sr. Oh – asintió hacia la mujer que sonrió al recordar ese hecho – Y tu trabajo estaría en protegerla a ella también.

-- ¿Qué necesita de mi, Sr. Park? – preguntó recostándose en la silla frente al escritorio entrelazando los dedos encima de su estómago – Por lo que veo, no solo prescinde de seguridad en la planta baja que proteja a los trabajadores del lugar, sino que tampoco existen cámaras de seguridad funcionales ni en el primer piso, ni en el garaje, ni mucho menos dentro del elevador. Y aquella – dijo señalando la luz parpadeante en la esquina – parece estar lista para grabar lo que a nadie aquí le importa.

La arrogancia es el mejor arma de un policía. Sabía que tenía el puesto por la manera en la que Chanyeol había hablado, pero ahora le tocaba a él demostrar el porqué solo sería merecedor de ese puesto.

-- Si me encargo de la seguridad aquí, solamente tres personas pueden saberlo, descartando al propio Sr. Oh y a la señorita Wendy – solicitó – Y, por supuesto, solo a ustedes tres se les dará la actualización.

-- ¿Por qué, Sr. Byun? – curioseó Wendy y miró a la cámara que señaló antes -- ¿Cómo sabe todo eso si apenas lleva diez minutos o menos sentado en esta oficina?

-- Cuando llevas años en la fuerza policial aprendes muchas cosas, Wendy – respondió con una sonrisa y miró a Chanyeol quién le observaba con una ceja arqueada – Ahora, si me permite…

Movió el cuello y avanzó hasta la base del punto rojo. Parpadeaba con un espacio de dos segundos largos, lo que quería decir que estaba conectada a algún punto ciego. Arrastró la silla de madera hasta la parte baja y se alzó de puntillas tocándola. Estaba cubierta por un yeso que se sentía húmedo y frío, por lo que usó una de las cuchillas que llevaba escondida en el bolsillo interno del traje para raspar la superficie hasta sacarla de ahí. Era tamaño bolsillo. Baekhyun la arrancó del espacio y cortó los cables que la sujetaban, mostrándola a las otras dos personas que le observaban sorprendidos.

-- ¿Cuánto tiempo crees que ha estado eso ahí? – cuestionó Chanyeol colocándose bajo él con discreción -- ¿Un mes o más?

-- Puede que un par de semanas – respondió Baekhyun, metió los dedos dentro del hueco palpando por las paredes rugosas hasta encontrar el micrófono – Pero no creo que este haya sido conectado aún.

Bajó con agilidad dando un salto hacia atrás para sorpresa de Chanyeol y quedaron uno junto al otro. Examinó la cámara con sumo cuidado, tomó una foto de la misma para buscar el número de serie y todo lo relacionado a ella, y luego la extendió hasta Chanyeol que la recogió con una dura mirada.

-- Si alguien intentando matarlos a usted, al Sr Oh o a la señorita Wendy esta es la prueba – sugirió con énfasis – Seguramente hayan podido escuchar todo lo que hemos hablado en los últimos minutos en esta oficina, o quizás no, pero lo sabremos pronto.

Chanyeol asintió.

-- Entonces, Sr. Park – bromeó Baekhyun llamando la atención de Chanyeol con un calor recorriendo su cuerpo -- ¿Estoy contratado?

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