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Reino de Zafiro (KookV - Omegaverse)

Sinopsis

El príncipe Park Jimin le salvó la vida y lo convirtió en su "Dama de compañía"; a raíz de eso, él le juró lealtad a cualquier precio. Por ello, cuando el día de su boda obligatoria le pide ayuda para poder fugarse del reino con el guardia beta del que se había enamorado, Taehyung no lo duda y lo ayuda, aun si eso significaba perder la cabeza al ser descubierto. Esperaba que todo terminara mal al aceptar, pero jamás se imaginó que el príncipe con el que Park debía casarse diría aquellas palabras que cambiarían su vida para siempre: —No importa si no es el príncipe Park. Me casaré con alguien hoy, y será con este omega que intentó burlarse de mí. Esta es su historia de amor, la cual perduró hasta el final de sus días. HISTORIA REGISTRADA BAJO EL CÓDIGO: 2508022678903 TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS

Genero:
Romance
Autor/a:
Goguito
Estado:
Completado
Capítulos:
90
Rating
5.0 16 reseñas
Clasificación por edades:
18+

Capitulo 1

〘 REINO ZAFIRO / Dre4msCometrue 〙


Kim Taehyung no es más que un omega, hijo de una de las tantas criadas del castillo de los reyes Park, el Reino de Oro, como todo el mundo lo conoce.


Vivió hasta los trece años junto a los demás empleados del lugar. Ayudaba con los quehaceres desde muy pequeño porque su madre ya estaba algo mayor para ciertas tareas. Al menos la ayudaba con eso, hasta que se presentó como omega y ya no le permitieron hacer trabajos que consideraban “pesados”.


Desde el momento en que se presentó como omega, empezó a sentir una profunda admiración y agradecimiento hacia el hijo mayor de los reyes Park, el alfa rey, y la reina Park Yonhyeon; Park Jimin, el príncipe omega dos años mayor que él.


No se hagan una idea equivocada. No lo admiraba como para enamorarse de él. Verán, después de presentarse como omega, Taehyung enfermó de gravedad. Como era hijo de criados, no podían pagar un buen médico ni medicinas, así que su madre y sus allegados solo esperaban un milagro o la muerte del joven omega.


Pero el milagro llegó en forma de príncipe omega.


Park Jimin, al enterarse de la condición del pequeño, inmediatamente y contra la opinión de su padre, envió a su mejor médico y cubrió todos los gastos para salvarle la vida. Y lo logró. Taehyung se recuperó por completo tras un par de meses.


Cuando su madre le contó la generosa acción del príncipe, el joven omega no tardó en buscarlo para agradecerle de todo corazón que le salvara la vida cuando no tenía por qué hacerlo, siendo él solo el hijo de una de sus criadas.


Se arrodilló frente al príncipe omega, que estaba sentado en el jardín sobre una manta, y con toda la sinceridad del mundo le prometió una cosa.


—Príncipe Park, jamás olvidaré lo que hizo por mí —el pequeño Taehyung de trece años se llevó una mano al pecho y lo miró fijamente—. A partir de ahora, le juro lealtad absoluta y prometo dar mi vida si es necesario por su bienestar. Por favor, confíe en mí desde hoy; seré incluso más servicial que sus acompañantes más leales.


El príncipe omega, de cabello rosado como una bella flor de cerezo, le sonrió, cerró su libro y se acercó al omega menor. Llevó una mano al cabello gris del chico y acarició sus hebras brillantes con un cariño que sorprendió al criado.


—Eres adorable, Taehyung —dijo con ese carisma y dulzura tan suyos—. Entonces, cuida de mí. Por favor.


Los ojos, grises como el cabello del omega menor, brillaron al escucharlo. Asintió varias veces y le regaló la mejor de sus sonrisas.


—¡Por supuesto, alteza!


Ese fue el comienzo de una amistad tan fuerte y leal como pocas. Almas gemelas reconociéndose para jamás soltarse.


〘 REINO ZAFIRO / Dre4msCometrue 〙


Seis años después. Actualidad.


Reino de Oro, una semana antes de la boda arreglada entre Park Jimin y el heredero al trono del Reino Zafiro, Jeon Jungkook.


Cuando el príncipe Jimin entró en su habitación junto a su más querida y leal “dama de compañía”, borró la sonrisa que mantuvo durante el almuerzo. Su postura impecable se desmoronó tan rápido como la lluvia en plena tormenta.


Se desplomó sobre su cama de seda dorada y dejó que sus sollozos inundaran la habitación.


—Alteza… —Taehyung se acercó con un pañuelo para secar sus lágrimas—. Es una noticia desafortunada. Lo lamento mucho.


Jimin aceptó el pañuelo, pero solo lo apretó con fuerza sin dejar de llorar. La tristeza era palpable en el ambiente y clara a través de su aroma.


—No quiero… No quiero casarme con alguien que no sea Yoon —dijo entre lágrimas, con dolor en cada palabra—. No conozco a ese alfa. No quiero conocerlo ni estar con él…


—Escuché que es un delta… —comentó intentando mejorar la situación, aunque sabía que era imposible. Se sentó al borde de la cama para estar cerca—. Mire el lado bueno; no tendrá que atarse a él mediante una marca.


—No me importa qué sea… Yo amo a un beta, sabes que siempre he amado a Yoon —dijo buscando el refugio de sus brazos, intentando calmarse con el aroma a arándanos del omega menor—. Yoon también me ama, y prometí encontrar la forma de estar juntos… Pero no podré cumplir mi promesa.


Taehyung se sentía impotente. Le parecía cruel que los reyes hubieran planeado un matrimonio sin consultar nada con el príncipe, cuando por costumbre estas cosas siempre se hablaban con los implicados desde el principio. Solo se sentaron hoy a almorzar e informaron que llevaban meses organizándolo.


“En una semana te casas con el heredero del Reino Zafiro. Así que prepárate para ser un omega digno de un príncipe como él”.


Ni siquiera pidieron la opinión del príncipe; solo le informaron, sabiendo que no podría negarse. Lo que más le dolió a Taehyung fue ver cómo la mirada del príncipe se oscurecía al oír la noticia, aunque en su rostro solo mostraba una sonrisa de conformidad, fingiendo estar de acuerdo porque sabía que de nada servía oponerse a sus padres.


Los omegas son quienes menos poder y derechos tienen en la realeza. Una jerarquía injusta impuesta por pensamientos retrógrados que solo benefician a los alfas.


Jimin era muy fuerte en esos momentos. Taehyung solo sentía más admiración por él al verlo aferrarse, con desesperación y miedo, a ese amor que había construido en secreto.


—Si tan solo pudiera hacer algo para ayudarlo, alteza… —dijo con impotencia mientras le acariciaba la espalda—. Haría lo que fuera por verlo feliz, lo sabe. Me gustaría tomar su dolor y volverlo mío.


—Lo sé, Tae… Lo sé —respondió agradecido—. Con estar aquí conmigo ya me ayuda muchísimo. No puedo buscar consuelo en nadie más, ni quiero hacerlo ahora mismo…


Pasaron varios minutos mientras el príncipe se desahogaba y Taehyung intentaba reconfortarlo con apoyo moral. Tras un rato, el príncipe dejó de llorar, se separó y se limpió las lágrimas para mirarlo.


Al conectar sus miradas, Taehyung supo que esa decisión en los ojos del príncipe significaba algo importante.


—Taehyung… —tomó sus manos y lo miró con seguridad—. Tengo un plan. Es muy arriesgado y no puedo prometer que, si me ayudas, saldrás ileso o sin castigo, pero—


—Acepto —respondió decidido—. Solo dígame qué hacer y lo haré sin dudar. Le debo mi vida y mi mayor deseo es su felicidad.


Acercó el dorso de la mano del príncipe a sus labios, dejando un beso tan dulce y puro que hasta el lobo del chico se estremeció. Volvió a mirarlo con decisión.


—Mi único deseo es ayudarle a tener la vida que siempre ha soñado. Sus deseos son los míos, y su felicidad es la mía. Jamás dude en apoyarse en mí, alteza.


Jimin le sonrió agradecido y lo abrazó con fuerza, volviendo a llorar. No encontraba palabras para expresar lo feliz que se sentía de tenerlo en su vida. A pesar de la diferencia de estatus, nunca se sintieron distantes. Lo quería tanto que deseaba que estuviera a su lado el resto de su vida.


—No te preocupes. No dejaré que mueras; te llevaré conmigo de una u otra forma.


—¿Llevarme con usted? —preguntó sin entender—. ¿Piensa… huir con el soldado Min?


—Sí.


Taehyung se separó para mirarlo con preocupación. Lo apoyaría en lo que fuera, pero le temía al riesgo. No soportaría que algo saliera mal y que fuera castigado. Los reyes Park son personas frías y crueles que jamás le perdonarían algo así; preferirían deshacerse de su propio hijo antes que quedar mal ante los demás familiares reales.


—Alteza, si los atrapan, los asesinarán —dijo con miedo, imaginando los peores escenarios—. No solo eso, el Reino Zafiro podría tomar sus acciones como traición e invadir el reino. Esta alianza es para incrementar su fuerza militar. Tienen demasiados soldados listos para invadir, y este reino no cuenta con lo suficiente para defenderse, aunque sea uno de los más grandes.


El príncipe Jimin negó con la cabeza y le sonrió con calma.


—Hablaré con Yoon para hacer un plan infalible. Y no te preocupes, ese reino es famoso por creerse superior; estoy seguro de que nos verán como idiotas por rechazar la unión. Nos obligarán a pagar con oro o soldados, pero no arruinarían el reino porque los dejaría como necesitados de un “reino inferior” —dijo haciendo comillas con los dedos—. No conozco al príncipe porque mis padres solo me permiten asistir a los festejos de aquí, pero estoy seguro de que, a menos que quiera casarse conmigo a toda costa, no recurrirán a esos métodos.


—¿Está seguro de eso? —preguntó con temor—. ¿Y si algo sale mal? ¿Qué pasará si se enfadan y deciden invadir?


—Mi padre se las arreglará para buscar una solución —entrelazó sus manos con las de Taehyung y le sonrió para tranquilizarlo—. Prometo que todo saldrá bien y volveremos por ti. Tengo personas de confianza y otras que, con suficiente oro, nos ayudarán. Nos iremos los tres y podremos vivir en libertad.


Taehyung negó con la cabeza y le devolvió la sonrisa. Sonaba maravilloso, un verdadero sueño. Pero sabía que algo así era imposible.


—Si logran huir juntos, mi tarea estará completa.


La lealtad era la mayor virtud de Taehyung. Juró por su vida que le sería fiel a su príncipe, así que haría todo lo posible para que sus deseos se cumplieran, incluso si eso significaba arriesgar su vida. La entregaría sin dudarlo, en nombre del benévolo Park Jimin.


Se lo debía y quería pagárselo de la forma más sincera posible.


〘 REINO ZAFIRO / Dre4msCometrue 〙


Actualidad. Reino de Oro, día de la boda.


Como el acuerdo era que el príncipe Jimin se mudaría al Reino Zafiro, decidieron celebrar la boda en el Reino de Oro como una especie de despedida, a petición del propio omega.


La realidad era que Min Yoongi, el beta amante del príncipe con quien pensaba huir, tenía gente en el lugar. Ellos los ayudarían a escapar sin dejar rastro. El plan estaba fríamente calculado y, aunque el príncipe no quería abandonar a su dama de honor, aceptó la idea del beta:


Hacerse pasar por Jimin durante la ceremonia. Aprovecharían que el traje de novia incluía un tul que ocultaba su rostro hasta el momento en que debiera responder si aceptaba al alfa como esposo.


El tiempo de preparación y el de la ceremonia serían suficientes para que lograran escapar por un bosque cercano al castillo que estaría poco vigilado. La mayoría de los soldados estarían concentrados en el interior, el jardín y la parte trasera, ya que la seguridad de los príncipes era la prioridad.


Taehyung pasó una semana preparando las maletas, las cuales escondería en un árbol marcado del bosque. Cada noche, llevaba mudas de ropa, botellas de agua y alimento, para que tuvieran suministros durante el viaje y no pasaran hambre.


Obviamente, también dejó allí dinero y oro para ayudarlos.


Con todo listo, solo era cuestión de tiempo para que Yoongi diera la señal y comenzara el plan, el cual no podía tener ni un solo fallo.


—¿Podrían dejarme solo un momento? —preguntó Jimin a las criadas y estilistas que lo arreglaban—. Necesito mentalizarme para algo tan importante.


Las betas y omegas asintieron, entendiendo los nervios del príncipe ante su boda. Cuando abandonaron la habitación, Taehyung salió del armario donde se escondía y Jimin se apresuró a quitarse el vestido.


Era un hermoso traje de tela negra con mangas largas de encaje, cuello en V y una cola larga de la seda más fina. No era demasiado ancho, por lo que era fácil moverse con él. En el Reino de Oro, el negro era el color tradicional de las bodas para distinguirse de otras familias reales.


—¿Estás seguro de hacer esto, Tae? —preguntó el príncipe, preocupado por cómo el omega se ajustaba el vestido—. Aún estás a tiempo de venir con nosotros.


—El plan no funcionará si no lo hago —respondió, chasqueando la lengua al trabarse un brazo en la manga—. Apenas salga de aquí, espera a que la puerta sea tocada cinco veces seguidas; será Yoongi, y el guardia Kihyun los guiará por un camino secreto hacia el bosque.


—Tae, yo… —se acercó para tomar sus manos con los ojos húmedos—. No tengo palabras para agradecerte que me ayudes con esto… incluso arriesgando tu vida…


—Solo pago mi deuda —respondió, restándole importancia—. No estaría aquí hoy de no ser por usted y su corazón de oro —lo abrazó, tratando de no llorar—. Por favor, sea muy feliz. Así, yo también lo seré.


—Por favor, no mueras —pidió Jimin—. Kihyun te ayudará cuando te encierren, y te estaremos esperando para irnos juntos. Recuerda qué decir para que necesiten mantenerte con vida.


El sonido de la puerta los alarmó. Jimin se apresuró a colocarle el tul negro que ocultaba su rostro y se escondió donde antes estaba Taehyung.


—Alteza, ¿está listo? —preguntó una de las estilistas al entrar. El peligrís asintió sin decir nada para no ser descubierto—. Ya es hora. Vamos.


Taehyung suspiró mientras su cuerpo temblaba. Tenía miedo, pues sabía que en cuanto le levantaran el tul, su sentencia de muerte estaría firmada. El príncipe creía que sus padres encerrarían al omega menor para luego usarlo como moneda de cambio, pero Taehyung sabía que eso no sucedería y prefirió callar.


No iba a retroceder, sin importar el miedo o su inminente muerte.


Aunque quisieran cortarle la cabeza, no se inclinaría ante nadie y mantendría una sonrisa orgullosa por su príncipe. Él sería feliz con la persona que ama, y eso era lo único que le importaba a Taehyung.


Con cada paso, acompañado por «sus damas de honor», sentía la sangre congelarse. Lo que más le aterraba, incluso más que la muerte, era que su príncipe fuera atrapado y castigado. No poder hacer nada para ayudarlos sería el mayor dolor.


Por suerte, esperó diez minutos hasta que la reina llegó a su lado para tomar su brazo. Caminaría junto a ella hacia el altar, donde el alfa —o delta, según los rumores— lo esperaba para casarse. Eso no llegaría a suceder, pues su príncipe ya estaría muy lejos.


—Esto es por el bien del reino, ¿te queda claro? —le preguntó la reina a «su hijo».


Taehyung solo asintió. Por suerte, la mujer no notó nada sospechoso. Jimin no solía comunicarse mucho con sus padres, quienes jamás mostraron interés en su único hijo. Todos sabían que era por haber nacido omega, aunque el príncipe nunca se sintió ofendido por su naturaleza.


Era realmente impresionante ante los ojos del omega de cabellos plateados.


Sonaron trompetas y violines; el omega se tensó por completo. Temía que, por los nervios, la medicina que ocultaba su aroma dejara de hacer efecto y revelara su identidad.


Solo un poco más. Debía calmarse.


Las grandes puertas se abrieron, revelando una larga alfombra roja. Al final se encontraba el príncipe del Reino Zafiro. Taehyung lo sabía, pero no podía verlo con claridad por el tul y la distancia.


Avanzó junto a la reina bajo los aplausos de los invitados. Su pulso iba a mil y estaba seguro de que sudaba. Cada paso era tan pesado que sentía ganas de desmayarse.


El camino se hizo eterno hasta que la reina soltó su brazo y guio su mano hacia la del alfa que esperaba frente a él. No podía verlo bien, así que mantuvo la mirada gacha, a la altura del pecho del contrario.


Mantener la mirada baja le ayudaba a no pensar en que tenía frente a sí a una de las personas más poderosas de todos los reinos. Todos conocían el apellido Jeon y el poder del Reino Zafiro. Su sola presencia era imponente, capaz de hacer temblar hasta al más valiente.


Una persona que, probablemente, lo enviaría a la muerte después de esto.


Al sentir contacto con la mano contraria, su cuerpo se estremeció. Tragó saliva ante la sensación, y los nervios se apoderaron de él cuando el sacerdote comenzó la ceremonia.


—Hoy es un día memorable para el Reino de Oro y el Reino Zafiro —proclamó el hombre con voz potente—. Hoy se unirán en matrimonio nuestro príncipe Park Jimin y el heredero del reino más importante, Jeon Jungkook.


Taehyung casi da un salto cuando el alfa sostuvo sus manos y las presionó levemente. El omega cerró los ojos, maldiciendo en voz baja al detectar, a través del tul, su aroma. Aquellas manos eran grandes, firmes y extrañamente cálidas.


Estaba seguro de que el alfa también podía sentir su aroma. Lo supo cuando, con una gentileza abrumadora y vergonzosa, los pulgares ajenos acariciaron el dorso de sus manos. Nunca nadie, fuera de su príncipe, lo había tocado así.


El desconocido se tomaba demasiadas confianzas. Sabía que eso no le habría gustado nada a Jimin.


El sacerdote continuaba hablando, pero Taehyung ya no escuchaba. Su cuerpo temblaba ligeramente debido al miedo. Su breve alivio se desvaneció, pues cada vez le quedaba menos tiempo para mantener la mentira.


—Por favor, los anillos —pidió el hombre canoso a su lado.


Escuchó pasos y, bajo el tul, vio el momento en que el príncipe desconocido colocaba el hermoso anillo en su dedo anular. Lo hizo con tanto tacto que tardó más de lo habitual.


—Yo, Jeon Jungkook, acepto tomar a Park Jimin como mi esposo —dijo el alfa. Su voz hizo que su lobo reaccionara, inquieto.


Su voz no era grave ni aguda, sino una mezcla elegante y propia de su linaje. Escucharlo tan cerca le provocaba escalofríos.


Ah… Esto era demasiado para Taehyung. ¿Se suponía que debía sentirse así?


Los aplausos lo hicieron volver en sí. Cuando el sacerdote le hizo la pregunta esperada, alguien se paró a su lado y le tendió la pequeña caja con el anillo que debía colocarle al mayor.


Pero no lo tomó.


—Park Jimin, ¿aceptas este matrimonio y ser el omega y esposo de Jeon Jungkook? —preguntó el hombre, esta vez directamente a él.


Taehyung suspiró profundamente. Soltó el aire con fuerza, haciendo que la fina tela de su tul se moviera. Levantó la vista y separó sus manos de las de su contrario.


—Me temo que debo rechazar la propuesta —dijo, sorprendido de que su voz sonara tan firme, casi burlona. Aun así, mantuvo un tono más agudo, intentando imitar la voz de su príncipe.


Un jadeo colectivo recorrió el lugar, resonando con eco en el extenso salón. Eso le dejó claro que ya era el momento; no podía alargar más la situación.


Llevó una mano al anillo recién puesto, se lo quitó y lo lanzó al suelo como si fuera una piedra sin valor alguno.


—¿¡Qué crees que haces, Park Jimin!? —bramó el rey.


—La cosa es… —se llevó ambas manos a la vincha que sostenía el tul. Al quitársela y dejar su rostro al descubierto, levantó la mirada para encontrarse con la del alfa—. Que no soy Park Jimin —soltó, esta vez con su voz natural.


Mientras los gritos de espanto, la sorpresa y el sonido de copas estrellándose contra el suelo inundaban el salón, Taehyung se permitió analizar al que ahora identificaba como el alfa con quien su príncipe debía casarse.


Solo pudo concluir una cosa: qué hombre. Santa luna.


Su vestimenta era preciosa e impecable; cada detalle de las telas denotaba una fortuna. Lucía un traje azul índigo con bordados dorados, pantalones blancos y un broche con el logo de su familia a la altura del pecho. Sus botas negras, que llegaban hasta debajo de las rodillas, combinaban a la perfección. Su cabello era negro azabache; sus ojos, oscuros e intimidantes, preciosos y peligrosos, lo analizaban con el ceño levemente fruncido.


—¿De qué se trata esto, rey Park? —preguntó el príncipe Jeon sin quitarle la vista de encima al omega, analizándolo con una intensidad que casi iluminaba su mirada—. ¿Acaso no es su hijo?


—Lamento decepcionarlo, su majestad —respondió Taehyung con una sonrisa ladina, permitiéndose burlarse del alfa, aun sabiendo que podrían asesinarlo allí mismo—. Pero mi príncipe ya está muy lejos. Será inútil buscarlo.


—¡Arresten a ese maldito omega! —ordenó el rey Park, colérico.


Cuando los guardias se acercaron con las espadas envainadas para retenerlo —aunque no hacía falta, pues el peligris no pensaba resistirse—, Taehyung no pudo evitar temblar por el miedo.


—¡Alto! —ordenó el príncipe Jeon, extendiendo un brazo frente al omega para detener a los guardias.


Taehyung le sostuvo la mirada, a pesar de que su sola presencia lo hacía sentirse minúsculo e indefenso. El azabache bajó el brazo y todos esperaron, expectantes, a que hablara.


—Tu nombre —ordenó, mirando de nuevo al omega.


La pregunta lo descolocó. Se imaginó ya con la cabeza separada de su cuerpo en cuanto supieran quién era realmente. Tras unos segundos de duda, logró responder:


—¿Importa? Estoy condenado a morir.


—Tal vez no ordene tu ejecución si nos dices dónde está nuestro hijo —dijo la reina Park, acercándose a Taehyung para sujetarlo con fuerza del brazo, con los ojos inyectados en furia—. ¡Habla! ¿Dónde está?


El peligris soltó un jadeo ante la fuerza del agarre y las uñas clavándose en su piel.


—Suéltalo —ordenó el príncipe Jeon utilizando su voz de mando, con los ojos oscuros clavados en la mujer.


Tanto Taehyung como la reina y los presentes —a excepción de los betas, aunque estos también se asustaron— agacharon la cabeza, sumisos e incapaces de enfrentarlo. La omega lo soltó al instante y el peligris se llevó una mano a la zona lastimada.


—Tendrán que matarme —respondió Taehyung, mirando directamente a la reina—. No diré una sola palabra. No importa si me torturan… ¡moriré antes de traicionar al príncipe! —gritó, dejando clara su postura.


El rey Park estaba rojo de ira, mientras la reina, pálida, no podía asimilar lo que ocurría. Jamás imaginó enfrentar algo así, ni que el príncipe heredero más poderoso usara su voz de mando contra ella.


La estruendosa risa del príncipe Jeon atrajo la atención de todos. Taehyung lo miró, confundido por su actitud, y tembló cuando el azabache posó sobre él su mirada divertida.


—Bueno, no importa —dijo, agachándose para recoger el anillo que el omega había tirado—. No es el príncipe Park, pero me casaré con él.


—¿Qué?


Taehyung creyó haber escuchado mal y lo miró con el ceño fruncido. Todos en el salón comenzaron a hablar con desesperación ante tal locura. Los reyes se acercaron para exigirle que dejara las bromas de lado en un momento tan serio.


Pero Jeon los ignoró por completo y centró toda su atención en el omega de ojos grises.


—Eres omega, hueles a arándanos y, curiosamente, es mi fruta favorita —dijo, acercándose con una sonrisa ladina—. Vine a casarme, y voy a casarme, aunque sea con el omega que intentó burlarse de mí.


Taehyung no podía creerlo.


—¿Qué clase de príncipe se pone a bromear en estas situaciones? ¿Eres estúpido? —preguntó, sintiéndose ofendido y seguro de que el tipo se burlaba de él.


—¡Más respeto al hablarle al príncipe Jeon, maldito omega de cuarta! —gritó la reina, intentando abalanzarse sobre él.


—¡Silencio! —rugió Jeon, harto de la actitud de la mujer—. Este omega será mi esposo. Mide tus palabras de ahora en adelante.


—¿Qué? No puede hablar en serio, príncipe Jeon —dijo el rey Park apresuradamente.


Jungkook lo ignoró y se acercó al omega, que seguía aturdido y confundido. Taehyung levantó la mirada para encontrarse con la suya y quiso alejarse, pero temió que el alfa usara su voz de mando o lo golpeara. Se quedó quieto, esperando cualquier cosa.


—Tu nombre, o asesinaré a todos los ancianos que están presentes —dijo con un tono tranquilo que no encajaba con sus amenazas.


—…No hablas en serio —desafió, incrédulo.


—Tienes que saber algo sobre mí, ya que vamos a casarnos —continuó, impasible—. Soy heredero del reino más poderoso del mundo y soy, por naturaleza, caprichoso. Si quiero algo, lo consigo. Tengo el poder para ello.


—N-No voy a casarme con usted. Esto es una locura —respondió, sintiéndose tonto por haber tartamudeado. El alfa invadía su espacio personal y alteraba a su lobo.


—No me gusta repetir las cosas. Responde, si no quieres ver sangre manchar estos suelos.


Taehyung no lo conocía, pero algo le decía que iba en serio. Observó a su alrededor y notó al menos una docena de ancianos con el miedo reflejado en el rostro. No quería cargar con la muerte de inocentes si el hombre cumplía su palabra.


Suspiró y lo miró de nuevo. Solo tenía que decirle su nombre.


—K-Kim Taehyung… —respondió con recelo.


—Muy bien —dijo Jeon con una sonrisa complacida, llevando una mano al mentón de Taehyung para acariciarlo con el pulgar—. Taehyung, nos vamos a casar porque yo quiero, ¿entiendes? Nadie se opondrá a mis deseos. Tengo el mundo en mis manos.


—¿Y qué si me niego? —preguntó con firmeza, aunque su cuerpo no dejaba de temblar.


—Tomaré el rechazo de Park como una amenaza e invadiré este reino. Asesinaré a todos —dijo con total frialdad—. No dejaré ni a los animales vivos. ¿Qué te parece eso?


Taehyung tragó saliva y negó con la cabeza, apartando la vista. Era aterrador lo fácil que le resultaba hablar de una masacre.


—Lunático… ¡Esto no era parte del plan!


—Bien. Creo que será más fácil usar otro método —tomó su mano derecha a la fuerza y acercó el anillo, a punto de colocarlo en su dedo—. Ocuparás el lugar del príncipe Park y yo no enviaré a nadie a buscarlo hasta debajo de las piedras para matarlo. ¿No te parece justo?


Aquella propuesta resultaba demasiado tentadora para el omega.


Bajó la vista hacia el anillo y luego miró al príncipe. No necesitó pensarlo mucho; la respuesta salió de sus labios sin titubeos.


—No lo buscarán. Nadie. Ni siquiera sus padres —dijo, lanzando una mirada rápida a los reyes—. Se olvidarán de él. Y si algún día lo encuentran, lo dejarán en paz. Si algo le sucede a mi príncipe… ¡no dudaré en quitarme la vida!


Jungkook sonrió satisfecho al saber que ya lo tenía, y asintió.


—De acuerdo.


Taehyung le quitó el anillo y se lo puso él mismo, de mala gana. Luego bajó la mirada, sintiendo vergüenza al darse cuenta de que ahora sería el esposo y omega del príncipe Jeon del Reino Zafiro. Por otro lado, entendió que, de alguna manera, acababa de escapar de la muerte, lo cual lo dejó aún más descolocado.


Pegó un pequeño salto cuando el azabache lo tomó de la mano y lo llevó hacia donde el sacerdote permanecía en shock. La mayoría de los invitados estaban igual.


—Bien, sigamos, por favor —dijo Jeon como si nada, con una sonrisa de pura satisfacción—. Me alegra que todo esto haya sido más divertido de lo que pensaba.


—…Está completamente demente, príncipe —murmuró Taehyung con el ceño fruncido, sintiendo sus mejillas arder.


Jeon rió y negó con la cabeza. Volvió a tomar sus manos y lo miró con esa expresión egocéntrica de victoria. Incluso resultaba atractivo.


—No, cariño. No querrías verme demente.


〘 REINO ZAFIRO / Dre4msCometrue 〙

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Buenos personajes

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Ver 4 comentarios anteriores...
author

PRIMERA VEZ 🐻❤️

3 meses
author

la verdad esta historia me encanta y no me importa que sea la sexta vez que la lea, eres una excelente escritora

2 meses
author

Está historia es joya... la leí hace unos años... Me encanto, la segunda historia taekook por la cual lloré con el final 👊🏻😭

12 días

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