Capítulo 7:fuerza de voluntad

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Sinopsis

Ya terminó la noche de tanto terror, los resultados son evidentes¿que pasó?descubrelo

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Capítulo 7

al día siguiente...

Narrador: Un día más el sol sale para muchos pero para aquel grupo no era un día más; de hecho, no sabían que ya había amanecido pues nadie durmió, era imposible. De pronto la puerta de aquella habitación se abrió, el cansancio se desvaneció por la duda, de allí salió ella, la doctora Marie Curie. La puerta metálica se abrió con un siseo. Marie Curie salió de la habitación, limpiándose el sudor de la frente con un paño. Su rostro no mostraba emoción, pero al ver a los cuatro jóvenes ojerosos y ansiosos, soltó un suspiro.

Miray: (Corriendo hacia ella) -¡Doctora! ¡Dígame algo! ¿Él sobrevivió?

Marie Curie: -El 30% no tuvo oportunidad contra la terquedad de ese chico. Está vivo. La reconstrucción fue un éxito... aunque el resultado físico es... impresionante. Pasen, pero no se asusten.

Narrador: El grupo entró en tropel a la sala médica. El olor a ozono era fuerte. En el centro, sobre la camilla reforzada, ya no estaba el chico flaco y moribundo que rescataron. Ahora había un hombre con hombros anchos, músculos definidos como si fueran esculpidos en mármol y unas finas líneas plateadas que recorrían sus brazos como circuitos bajo la piel.

Dante: (Abriendo los ojos de golpe y mirando al techo) -¡Wooooooo! ¡Siento que me atropelló un camión... y que luego el camión volvió para rematarme!

Miray: (Llorando de alegría) -¡Dante! ¡Eres un idiota, nos diste un susto de muerte!

Dante: -¡Miray, mírame! (Le presume sus músculos).

Miray: (Se sonroja).

Dante: -Creo que esto es un power up que me dio la vida y la verdad me gusta. ¿Qué te parece, Mirco?

Mirco: -Pues... 😏

Miray: (Pum, lo golpea en la cabeza) -Eres un tonto. (Lo abraza y dice) Pero me alegra de que estés bien. (Acto seguido llora en las piernas de Dante).

Dante: (Sintiendo el peso de Miray sobre sus piernas, su expresión se vuelve suave por un momento. Pone su mano -ahora pesada y fuerte- sobre la cabeza de ella con cuidado) -Oye, tranquila... Ni ese alienígena pudo conmigo, ¿crees que una maquinita de la doctora me iba a ganar?

Rayan: (Cruzado de brazos, tratando de ocultar que él también está emocionado) -Bueno, ya estuvo bueno de cursilerías. Mírate, Dante. Pareces un tanque. Ya no tendrás que quedarte en la retaguardia contando chistes mientras nosotros nos llevamos los golpes.

Euren: (Acercándose y poniendo una mano en el hombro de Dante) -Bienvenido de vuelta, hermano. De verdad... te necesitábamos.

Dante: (Mirando a todo el grupo, sintiendo la nueva energía recorrer sus venas) -Gracias, chicos. Por no dejarme atrás. (Mira a Marie Curie, que observa desde la sombra) Y gracias a usted, doctora Marie Curie, por hacerme gritar como una niña.

Mirco: -Marie Curie... ese nombre se me hace conocido.

Dante: (Señalándola con orgullo mientras se pone de pie, haciendo que el suelo cruja de nuevo) -¡Claro! Ella no es nada más ni nada menos que la ganadora de dos premios Nobel, la madre de la radiactividad y la mujer que descubrió el radio y el polonio. ¡Es la mismísima Marie Curie!

Rayan: (Abriendo los ojos como platos) -¿Me estás diciendo que la mujer que nos ha estado regañando todo el camino es una de las científicas más importantes de la historia? ¡Pero si ella debería estar muerta hace siglos!

Euren: -Sabes mucho, ¿no, Dante?

Dante: -No solo eso, aparece en el manga de Majo Taisen (también conocido como The War of Greedy Witches). Ella se enfrenta a Huang Yueying (una famosa inventora china). Es una batalla de intelectos. Mientras otras brujas pelean por odio o deseo, Marie pelea por el conocimiento y la lógica. Me gustó tanto que después de leerla fui a investigar sobre ella.

Euren: -Vaya, me impresionas lo otaku que eres, Dante.

Mirco: -Ah, ya me acuerdo, ¡sí es verdad! Por eso el nombre me sonaba tanto de los libros de la academia. Aunque lo del manga no tengo ni idea, esas cosas solo las sabe Dante. Pero... ¿cómo es posible que esté aquí?

Marie Curie: (Avanza desde la sombra, cruzándose de brazos con una expresión severa) -La ciencia no siempre sigue las reglas del tiempo que ustedes conocen. Fui traída de vuelta porque este mundo se olvidó de cómo luchar con el cerebro. Los alienígenas no solo tienen fuerza, tienen una tecnología que ustedes apenas comprenden.

Euren: (Mirándola con un respeto renovado) -Entonces no solo nos ayudó por "valentía"... nos ayudó porque somos las herramientas que ella necesita para aplicar su ciencia contra esos invasores.

Dante: -¡Exacto! Y miren lo que hizo conmigo. (Se mira los músculos y las líneas plateadas) ¡Soy una obra maestra de la radiactividad! Aunque... doctora, espero que no me salgan tres brazos en una semana por el polonio.

Marie Curie: (Esboza una sonrisa cínica) -Si te sale un tercer brazo, asegúrate de que sea para sostener un arma extra.

Narrador: Dante de la nada se desmaya. ¡Todos se asustan y entonces!

Miray: -¡Doctora, qué pasa!?

Marie: -No se preocupen, ya era hora; su mente está procesando su estado físico. Creo que todos ustedes también tienen que descansar.

Rayan: -Oye, mujer, Dante es el que tiene que estar en deuda contigo, yo no, así que no tienes que darme órdenes.

Euren: -Cálmate, ella tiene razón, tenemos que descansar, ¿oyeron? Es una orden.

Todos menos Marie: -¡Siiiiii!

Euren: (En su mente) -Es la primera vez que les doy una orden, antes solo les daba instrucciones de cómo hacer las cosas, esto se siente tan bien.

Narrador: Tras el desmayo de Dante, el silencio vuelve a reinar en el laboratorio. El zumbido de las máquinas de soporte vital es lo único que se escucha mientras Marie Curie ajusta los niveles de la cápsula. Dante ahora descansa plácidamente, con su cuerpo asimilando la transformación.

Marie Curie: (Sin mirar a Rayan) -La soberbia es un lujo que no pueden permitirse en una guerra de exterminio, muchacho. Vayan a dormir. Si su amigo despierta y trata de demoler el refugio, necesitaré que estén con energía para detenerlo.

Rayan: (Refunfuñando, pero caminando hacia la salida) -Como sea... igual tenía sueño.

Miray: (Mirando a Dante por última vez, con una mano apoyada en él) -Estaré en la habitación de al lado. Si abre los ojos, avíseme de inmediato, doctora.

Marie Curie: (Asiente brevemente) -Ve, niña. Necesitas que tus ojos estén despejados para lo que viene.

Narrador: El grupo sale del laboratorio. Por fin un silencio de tranquilidad haciendo que cada uno vaya a sus dormitorios. Mientras su cuerpo asimila su estado físico, la mente de Dante no está descansando. En la oscuridad de su inconsciente...