PRÓLOGO
Las entrañas de Corea del Sur no aparecen en las postales, es un organismo vivo que respira bajo el peso de sus propios pecados, el suelo no está hecho de asfalto, sino de pactos antiguos y deudas que se pagan con el último aliento. Tres nombres sostienen el cielo de este inframundo, tres imperios que no son familias, sino sentencias de vida.
Tres imperios sostienen la corona de este inframundo, tres linajes que caminan al borde de un abismo que ellos mismos cavaron, donde cada mirada es una declaración de guerra y cada silencio, una sentencia.
En los salones de mármol gélido de los Jeon, la lealtad se firma con fuego y se custodia con un vacío absoluto. Ellos no son una familia, sino un ritual de sombras donde Jungkook, el heredero de mirada indomable, vive para romper los muros de su propia jaula de oro, sin saber que el destino tiene el rostro de un rubio del sur; un ángel caído que, en un solo encuentro, convertirá sus ansias de libertad en el deseo desesperado de ser prisionero de su piel.
Pero el equilibrio es frágil, y en el epicentro del desastre emergen los Park, un imperio donde el amor y la violencia colisionan en un laberinto de sueños y pesadillas. Allí camina Jimin, el príncipe de seda que se vio obligado a un matrimonio sin latido, atrapado en un altar de conveniencia donde la lealtad es un veneno y sus propios secretos, una mecha encendida. Jimin el príncipe educado para reinar que terminó renunciando a sus propios sueños y aceptando un matrimonio sin amor, convencido de que el sacrificio personal es el precio inevitable de la supervivencia. El es el sacrificio perfecto, un hombre que debe aprender a habitar el frío para no terminar de romperse, mientras el mundo que conoce amenaza con reducirse a cenizas.
Vigilándolo todo desde el trono de la omnisciencia, los Kim transforman el dinero en dogma y el poder en una religión que lo observa todo. En medio de esa red de control absoluto, Taehyung se desangra en silencio, dividido entre una amistad que es su único anclaje y una pasión prohibida que le quema las manos. Él es el eje sobre el que gira la traición, el guardián de una red de hilos invisibles que conectan la salvación con la ruina.
Entre ellos existen pactos no escritos, amistades que deberían ser traiciones y sentimientos que podrían desatar guerras, porque cuando el poder se mezcla con el deseo y la lealtad se enfrenta al corazón, ninguna alianza es segura y ningún legado permanece intacto.
Esta no es solo la historia de tres familias, sino el comienzo de una colisión inevitable en la que el amor, el orgullo y la ambición decidirán quién gobierna y quién cae, y donde cada elección dejará una marca imposible de borrar.
Las piezas están sobre el tablero. El matrimonio está pactado. Los tatuajes están frescos.
Bienvenidos al juego de las tres raíces. Donde amar es la mayor traición y la lealtad es la única forma de seguir respira
