Capítulo 1
Alaric.
Si soy honesto… hay momentos como este en los que me detengo un segundo y lo pienso.
Y me cuesta creerlo.
No por el reconocimiento, ni siquiera por el proyecto… sino por cómo se siente todo ahora.
Hay una tranquilidad que antes no tenía.
Una especie de equilibrio que no sabía que estaba buscando hasta que lo encontré.
Me siento… bien.
Y no es algo superficial. No es solo que las cosas estén saliendo como esperaba. Es más profundo que eso. Es despertarme y saber que lo que hago tiene sentido. Que cada hora, cada esfuerzo, cada idea… está construyendo algo real, algo que puede cambiar vidas.
Eso ya es suficiente para mi.
Pero no es lo único.
Porque también está ella.
—Doctor, su proyecto ha sido catalogado como uno de los avances más prometedores en el tratamiento de enfermedades degenerativas. ¿Podría contarnos un poco más?
Sonrío.
—Claro. Nuestro enfoque está en frenar el avance de enfermedades como el Alzheimer y el Parkinson a nivel celular. No se trata solo de tratar los síntomas, sino de intervenir en el proceso degenerativo antes de que el daño sea irreversible. Aún estamos en desarrollo, pero los resultados han sido… mejores de lo que esperábamos.
La entrevistadora asiente, mientras continuo hablando.
—Es impresionante —dice ella—. Muchos lo consideran ya un éxito.
Bajo la mirada un segundo, casi como si necesitara aterrizar.
—Es un paso importante… pero todavía queda mucho por hacer.
Y es verdad.
Pero también es cierto que, hace unos años, esto ni siquiera era posible.
—Doctor… —continúa ella, cambiando ligeramente el tono— su vida profesional es admirable, pero muchos sienten curiosidad por su vida privada. Especialmente por su relación.
Ahí… no puedo evitarlo.
Mi expresión cambia.
Se suaviza.
—Su pareja también es una figura destacada en el campo científico, ¿verdad? Una investigadora en genética bastante reconocida.
Asiento, y esta vez la sonrisa es inevitable.
—Sí… lo es.
No digo su nombre, pero no hace falta. Es como si al mencionarla, todo tuviera más sentido.
—¿Cómo es compartir su vida con alguien tan brillante como usted?
Suelto una pequeña risa, negando con la cabeza.
—No… —digo, casi de inmediato—. Ella es más brillante que yo.
La entrevistadora sonríe, como si esperara una respuesta así, pero yo no estoy bromeando.
—Trabajar en lo que hacemos ya es complicado… pero compartirlo con alguien que no solo lo entiende, sino que lo impulsa… eso cambia todo.
Hago una pausa, breve.
—Ella ve cosas que otros no ven. Tiene una forma de pensar… distinta. Y gracias a eso, muchas de las ideas que hoy estamos desarrollando existen.
No es solo admiración.
Es algo más profundo.
—¿Diría entonces que ha influido en su éxito?
La miro, y por un segundo no pienso en la respuesta… la siento.
—Diría que ha influido en mi vida.
Silencio.
—Porque más allá del trabajo… —continúo, un poco más bajo— ella me ha enseñado a ver esto de otra manera. A no rendirme cuando las cosas no salen, a cuestionar más, a buscar mejores soluciones.
Y a vivir.
Pero eso último no lo digo.
—Suena a que no solo es una gran profesional… sino alguien muy importante para usted.
La pregunta queda en el aire.
Y esta vez no la esquivo.
—Lo es.
No necesito decir más.
Porque si hay algo que tengo claro, después de todo… del trabajo, del reconocimiento, de los años de esfuerzo…
es que mi vida no sería lo que es ahora sin ella.
Y, sinceramente… nunca me había sentido tan bien con eso.








