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Flames Of Tragedy

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Sinopsis

En un mundo donde ser diferente es un pecado, la humanidad ha aprendido a temer aquello que no puede comprender. Así nació H.I.K.A.R.I. (Human Investigation and Kinetic Armed Response Institution), una organización encargada de cazar a los sobrenaturales. Suzuki Hinata, un joven de 18 años, se verá caminando por una línea cada vez más fina, donde cada decisión lo acercará a un destino marcado por las cenizas… y por consecuencias de las que no podrá escapar.

Genero:
Fantasy
Autor/a:
Eiden
Estado:
En proceso
Capítulos:
3
Rating
n/a
Clasificación por edades:
16+

Pequeño ángel

Poco tiempo después de terminar la secundaria, Hinata y sus amigos habían decidido celebrarlo en su lugar favorito, donde siempre iban a comer.

Hinata llamaba la atención seguido con su apariencia de muerto viviente. Una piel extremadamente blanca y unas ojeras que hacían notar sus noches en desvelo.

Esto sin nombrar su color de pelo, negro como el corazón de un demonio.

Todoroki era su mejor amigo y compañero de vida.

Ambos entablaron amistad desde la infancia, donde también conocieron a Yui, su mejor amiga.

Toda su vida estuvieron los tres juntos.

Al llegar a su lugar favorito de hamburguesas, eligieron aquellos asientos cercanos a la ventana.

El sol acompañaba el día, pero no un sol caluroso insoportable.

Unas pequeñas brisas que transmitían paz y un sol vivo como nunca. Eran la mejor combinación para un buen clima.

O al menos eso pensaba Hinata.

Su pensamiento era que los días lluviosos eran deprimentes. Solo le gustaba la lluvia en la noche. Encontraba paz en aquel sonido de gotas.

Mientras los tres comían su tan esperada hamburguesa favorita como premio por haber terminado la secundaria.

Se abrieron las puertas a un tema inevitable que debía ser hablado sí o sí.

—¿Qué camino tomarán ahora que finalizaron la secundaria? —preguntó Hinata, mostrándose interesado por el siguiente paso de sus mejores amigos.

—Pues, creo que no tengo muchas opciones. Mi padre constantemente me habla sobre aquella organización llamada Hikari. Él tiene un cargo alto o algo así en esa organización, y planea hacer que tome su mismo camino —confesó Todoroki.

—¿Entonces tú irás? —preguntó Yui.

—Probablemente. Obviamente tendré que combatir contra las personas que tienen poderes.

—¿Cómo les llaman, según mi padre? mmm...

—Oh… sobrenaturales. Según mi padre, son conocidos como sobrenaturales. Aunque nunca vi uno con mis propios ojos.

—Ni yo.

—Ni yo.

—¿Y qué me dicen ustedes? ¿Qué camino tomarán? —preguntó Todoroki.

—La verdad me encuentro indeciso. Planeaba leer libros en mi descanso y seguir estudiando en la universidad. Mi hermana falleció trabajando en Hikari.

—Aún recuerdo aquella noche. Es por eso que mis padres posiblemente quieran que tenga una vida como persona normal. Quiero ayudar a las personas, así como mi hermana lo hacía también.

—Pero ¿Qué podría hacer yo? Quizás no esté hecho para eso —contó Hinata, compartiendo su opinión sobre él mismo.

Aquel lugar también contaba con un televisor.

Estaba colgado en una parte alta de la pared, para que todos los clientes pudieran tener visión hacia las noticias...

Noticias que llamaron la atención de Yui, en medio de su charla.

—Miren, un sobrenatural causó múltiples explosiones en el distrito 8 —comentó Yui, que había alzado la vista antes que sus amigos.

—Oh, sí. Mi padre me dijo que le habían asignado aquella misión. Al parecer escapó.

—Todos los sobrenaturales se esconden, de lo contrario pueden ser asesinados o convertirse en prisioneros por el resto de su vida. O más o menos eso me contó mi padre —dijo Todoroki a sus amigos que lo escuchaban con suma atención.

En ese momento, Hinata opinó sobre aquel tema de conversación.

—Pero ¿No te parece un poco injusto? Digo, tener que vivir escondido solo por tener poderes. Es triste que no puedan vivir con normalidad.

Lamentablemente para él, lo dijo en voz alta sin querer. Esto mismo obligó a que los tres se fueran de aquel lugar. Estaban acumulando malas miradas.

Luego de salir del lugar, pensaron que era buena idea dirigirse a un parque para dar una caminata tranquila.

Yui ya se había tenido que ir. Por lo tanto, Hinata y Todoroki se acompañaban mutuamente.

—Es increíble pensar que ya tenemos 18, y aún sigues sin declararte a Yui —dijo Todoroki mientras se reía.

—No-no es...

Suspiró para responder con más calma.

—Simplemente me aterra la idea de no ser correspondido. No quiero arruinar nuestra amistad de años.

—¿Qué? Hermano, es obvio que ella también siente cosas por ti. No te diste cuenta, eso es todo. Además, la vida es solo una. El rechazo no ocasionará la muerte de nadie, ¿O sí?

—Tienes razón, supongo —asintió la cabeza para darle la razón a su amigo.

—Tengo que armarme de valor y decírselo un día de estos sin falta.

Una vez terminado ese tema de charla, ambos tenían que ir a casa.

—¿Quieres que te lleve? Tengo la motocicleta cerca de aquí —dijo Todoroki.

Todoroki con esfuerzo, había logrado comprarse una hermosa motocicleta.

Hinata aceptó y ambos se fueron hacia el lugar en el que se encontraba el medio de transporte.

Afortunadamente, Todoroki tenía dos cascos siempre por si acaso.

Varias nubes cubrieron aquella hermosa luna que Tokio estaba presenciando.

Lastimosamente no eran nubes amigables. Todo indicaba que una lluvia se acercaba.

Pero esto a Hinata no le molestaba, ni le causaba incomodidad. Hinata amaba la lluvia. Para él, el sonido de las gotas caer era algo hermoso e inigualable, tanto así que, en su infancia, siempre se sentaba a contemplarla.

Todoroki manejaba despacio al saber que estaba en compañía de su mejor amigo. No quería asustarlo con la velocidad.

El joven Tachibana Todoroki. Siempre se había preocupado por su amigo, y una vez más, lo demostraba.

Hinata se dio cuenta de la disminución de velocidad y se sintió agradecido con él. Pero tampoco le gusta tener el papel del chico miedoso e incapaz. Aunque sabía que ese papel se lo ganó él solo.

De repente

Una gota cayó en el visor del casco

Deslizándose lentamente

Esa gota fue acompañada de otra

Otra… otra… y otra

Comenzó a llover, y Hinata se sentía feliz con esto.

La felicidad de Hinata no requería lujos materiales, dinero, entre otras cosas. Aquel joven era capaz de sentirse feliz con esos momentos que le regalaba la vida, deseando que esos momentos felices no terminaran.

Él era consciente de que lastimosamente en la vida nada dura para siempre, y la lluvia tarde o temprano cesaría.

Todoroki frenó fuertemente sin previo aviso

El casco de Hinata chocó con el de su mejor amigo, y el miedo a caer hizo que se sujetara fuertemente abrazándolo.

En un intento por descubrir el por qué su mejor amigo frenó de esa manera, se percató de que aquella calle estaba obstaculizada por varias personas.

Ni Hinata, ni Todoroki podían luchar con la curiosidad. El acto siguiente de ambos fue bajar de la motocicleta.

Al acercarse de a poco a la multitud, algunas personas corrían, otras gritaban, o se quedaban observando, pero sobre todo, se lograba escuchar en el fondo de todo a un hombre hablando.

De a poco ambos jóvenes se acercaban para poder ver lo que ocurría.

Por supuesto, los empujones no faltaron.

Cuando finalmente pudieron tener la vista completa hacia la escena, Hinata se sorprendió.

Abrió los ojos de par en par.

Los pelos de su piel se pusieron de punta al ver cómo aquel hombre que se escuchaba hablar, era un sobrenatural.

Lo que lo delató eran sus manos, brillaban fuertemente con una luz cegadora, pero no lastimaba a nadie.

En sus brazos, se encontraba una pequeña niña llorando desconsoladamente sabiendo que posiblemente algo malo ocurriría .

Lo raro es que Hinata se percató de cómo gritaba.

—¡¿Cómo se apaga esta cosa?! ¡¿Cómo?!

Una y otra vez. Lo repetía sin cesar.

Hinata se sorprendió tanto, ya que era la primera vez que veía algo no natural como una persona que le brillaran las manos.

Y lo que le impactó aún más fue como todos se alejaban de aquel hombre. Como si fuera un insecto raro que diera asco.

La gente lo miraba con desprecio, con desigualdad, haciendo que esto llame mucho más la atención, ya que todos estaban alrededor juzgándolo y dejándolo solo.

—Como si fueran perfectos… como si tuvieran derecho a juzgar —pensó Hinata, al ver la expresión en sus caras.

Nadie se acercaba.

Como si fuera…sucio.

Hinata no quería dejarlo allí. Tenía miedo de no estar haciendo lo correcto en verdad, o de lo que dijesen las personas presentes, pero el cuerpo de Hinata se impulsó solo. Una pierna se movió primero, y luego la otra. Su intención era alcanzar a ese hombre.

—¡Hinata! Espera —gritó Todoroki, tomándolo del brazo.

—¡Sí! ¡Ya llegaron! —gritó uno de los individuos que se encontraban allí.

Hinata y Todoroki se dieron vuelta al escuchar la llegada de un auto.

La desesperación que Hinata sentía en ese momento era enorme.

Nunca se había encontrado en una situación donde posiblemente una vida se vea en riesgo.

No sabía qué hacer ni cómo actuar.

Y ahora, sumado a eso, una visita inesperada y desconocida para él, había llegado.

Era un auto hermoso, completamente negro.

Los cristales eran polarizados, por lo tanto, no se podía ver con claridad quienes se encontraban dentro.

Las puertas se abrieron mientras Hinata observaba atentamente.

Dos hombres bajaron.

Ambos cargaban un maletín negro. Estaban vestidos de un traje negro con una corbata roja.

Bajaron lentamente de ese auto.

Apenas uno de ellos bajó y cerró la puerta.

—Yo me encargo de estos cerdos —dijo teniendo una seguridad increíble como si hubiera hecho este trabajo miles de veces. Aquella seguridad estaba acompañada de una pequeña mueca, una mini sonrisa presumida y confiada.

—Hija, por favor corre —dijo el hombre que al parecer estaba en grave peligro justo ahora.

La niña con lágrimas en sus ojos, simplemente no pudo evitar quedarse abrazando a su padre.

Aquella pequeña vestía una bufanda roja, un suéter rosa y guantes morados. Una vestimenta demasiado alegre para un día tan oscuro como el que le esperaba.

Su padre hizo que lo soltara y le ordenó irse para atrás y que se alejara del peligro.

—Por favor… por favor. Todoroki… ¿Qué harán con él? —dijo Hinata asustado, mientras Todoroki estaba concentrado viendo seriamente aquella situación.

La niña tenía una expresión asustada y era totalmente entendible, ya que, se encontraba en una situación desesperante en donde tendría que dejar atrás a su padre.

Se levantó e intentó correr

La lluvia había provocado que el suelo esté resbaladizo. La niña en la situación en la que se encontraba ni siquiera pudo pensar bien en dónde pisar para no resbalar.

Esto hizo que cayera por pisar un charco mientras corría llorando.

Su brazo amortiguó la caída.

Pero…

Se dislocó.

Aquella niña no pudo hacer más que dejar de llorar y tener la mente en blanco por unos dos segundos.

El dolor la sorprendió tanto. Nunca había sentido algo parecido. De forma inmediata y sin pensar, comenzó a dar vueltas por el suelo mientras lloraba todavía más fuerte por aquel dolor inmenso provocado por la caída.

—¡ME DUELE! —los gritos no pararon por un buen rato. Aunque era entendible que gritara de esa forma al enfrentarse a un brazo fuera de lugar.

Hinata observaba, inmóvil.

—No sé cómo actuar… no sé qué hacer.

—¿En verdad puedo hacer algo? Quizás esta sea una situación en donde no puedo hacer nada.

—No hicimos nada malo. No la lastimen. Mátenme si es necesario pero a ella no le hagan daño —aquel hombre asustado con sus manos brillosas no estaba enterado aún de que esas serían sus últimas palabras.

Hinata estaba temblando de la impotencia de no poder hacer nada. Sabía que tenía que actuar, lo que no sabía era cómo.

Su corazón estaba latiendo rápido, y en un acto de desesperación, decidió moverse rápidamente con la intención de ayudar a la niña que sufría de forma impresionante ahora mismo.

—No des un paso más niño ¿O quieres morir tú también? No interrumpas en nuestro trabajo. Esa niña podría ser un sobrenatural también, y tú no lo sabes —dijo el hombre de traje, con una expresión seria.

Definitivamente no estaba bromeando cuando amenazó con matar a Hinata, y eso se notaba.

Su mirada hizo que Hinata se detuviera y no avanzara un paso más, provocando un escalofrío en todo su cuerpo.

Aquel joven quería hablar, quería actuar, quería contestar.

Pero…

Simplemente no podía. El miedo no se lo permitía, y eso provocaba una rabia por dentro.

—Hey… ¿Qué harás con ese hombre? Nos lo llevaremos ¿Cierto? —preguntó el acompañante, quien se encontraba esperando cerca del auto

Su postura era firme, pero no se veía tan decidido de hacer algo, como se le veía al sujeto que estaba al frente.

—Por supuesto que lo llevaremos, pero en una bolsa negra —bromeó.

—Estoy preguntando en serio. No lastimó a nadie, no hay heridos.

—¿Estás cuestionando mis decisiones? —una expresión seria una vez más, pero esta vez no miraba a Hinata, sino a su joven acompañante.

—Déjame recordarte el porqué estás aquí, Masaru. Me acompañaste para que pudieras ganar experiencia. Desde un principio dije que yo me encargaría de esto, entonces no cuestiones a alguien superior a ti, sólo observa cómo se hace.

Masaru bajó la mirada, sin objeción alguna, sin cuestionar, solo mantuvo su postura y mirada firmes como antes.

El hombre de enfrente presionó un botón que se encontraba en la manija del maletín… este mismo comenzó a cambiar. La forma cuadrada que tenía, ya no estaba.

Las partes del maletín se habían transformado en una espada.

Con esa tecnología, Hinata de inmediato se dio cuenta que no eran personas comunes y corrientes.

—Son exterminadores —dijo Todoroki en voz baja.

En un instante y de forma inesperada, el hombre de la espada avanzó.

Un charco de sangre había en el suelo.

Masaru bajó la mirada.

Todoroki observó.

Hinata apartó la vista rápidamente, estando boquiabierto, sin poder creer lo que acababa de ocurrir.

El rostro de aquel hombre estaba dividido en dos. El corte de la hoja había dividido sus ojos en dos también, desgarrando la esclerótica.

La mitad del rostro conectada a su cuerpo.

El resto estaba en el suelo.

Sus manos brillosas por fin se habían apagado… y su cuerpo cayó.

La niña que se encontraba detrás, tuvo que apartar la mirada.

—Despierta por favor… despierta —repetía una, otra… y otra vez, rogando que fuese una pesadilla lo que estaba ocurriendo.

Apretaba sus ojos con bastante fuerza esperando despertarse.

De un momento a otro, todo se puso en silencio.

Ella en el suelo aún, tomando su pequeño brazo dislocado, abrió despacio los ojos con una pequeña pizca de esperanza de encontrar a su padre vivo… como antes.

Pero al girar su cabeza lentamente, vió aquella escena que posiblemente la perseguirá por el resto de sus días.

Ella gritó.

Gritó con todas sus fuerzas.

Aquel hombre se encontraba con un pañuelo… limpiando la sangre de su espada.

—Que asco tener la sangre de un animal en mis cosas —dijo.

Esa frase se había quedado grabada en la mente de Hinata.

Su cuerpo estaba temblando.

No quería mirar… por nada en el mundo quería fijar su mirada hacia esa escena.

—¿Uh? —dijo el hombre, sorprendido por lo que veía, mientras ya había terminado de limpiar su arma.

La joven niña se arrastraba.

El dolor de su brazo y las lágrimas la acompañaban… y no parecían ser una compañía que se fueran a ir pronto.

La lluvia esparcía la sangre del rostro de su padre.

Ella temblaba

Ver tal escena no podía permitirle que dejara de temblar.

Hacía frío y la lluvia mojaba la ropa de todos los presentes, lo que causaba más frío aún, y más a aquella niña que se movía por los charcos.

—¿Por qué? ¿Qué les hizo mi papi?

Preguntaba, mientras se acercaba cada vez más al cuerpo de su padre.

—Existir.

—Así funcionan las cosas, niña. Tu padre murió por existir. Presentaba un riesgo para todos los presentes, incluso para ti.

—Tal vez no lo entiendas ahora, pero en algún momento lo harás, pequeña.

Al final de esas palabras, Hinata estaba sorprendido. La crueldad de sus palabras hicieron que él no pudiera reaccionar de ninguna manera. Nunca imaginó escuchar algo como eso.

Pero la pobre niña, quien lloraba desconsoladamente, nunca se detuvo.

Llegó hasta el cuerpo de su padre y se preguntó.

—¿Por qué me pasa esto a mí? ¿Por qué le tuvo que pasar esto a él?... ¿Por qué vine hasta aquí? Me arrastré para llegar hasta mi papi… y ahora ni siquiera puedo verlo.

—Simplemente no puedo.

Estando de rodillas frente al cuerpo de su padre, se cubrió el rostro con sus dos pequeñas manos, mientras lloraba desconsoladamente y la lluvia no cesaba.

—¿Ves? Masaru, te lo dije. La posibilidad de que ella también fuera un monstruo estaba allí, y resultó ser verdad.

Su ropa se iba rompiendo de a poco.

Algo estaba creciendo de su pequeña espalda.

—¿Monstruo?... nosotros no hicimos nada malo.

Hablaba mientras algo blanco y muy grande seguía creciendo.

—Hinata, no te separes de mí —dijo Todoroki.

Unas enormes, pero hermosas y albinas alas emergieron de la espalda de la niña.

Hinata la observó… se quedó hipnotizado por ellas. Nunca antes había visto algo parecido.

—Sus… sus alas son hermosas.

Fue lo primero que dijo Hinata en voz baja, y lo primero que pensó al verlas.

El hombre de traje dejó a un lado su espada, y tomó un arma de fuego que tenía por dentro de su abrigo.

—Por favor, Clase Especial Instructor, creo que no es necesario.

—Creí haberte dicho que no cuestiones mis decisiones. Este es nuestro trabajo, Masaru.

Aquel hombre levantó su arma, apuntó.

Pero...

No llegó a jalar del gatillo.

Un aleteo violento de aquellas alas por parte de la niña, empujaron al hombre haciendo que tirase su arma.

Todos los presentes, Hinata, Todoroki, Masaru y los demás espectadores, se vieron obligados a cubrirse.

Los cristales de las ventanas cercanas se quebraron.

Pero, la niña seguía cubriéndose el rostro.

—Mi papá y yo solo queríamos libertad.

—Volar es lo más parecido que tengo a descubrir lo que se siente la libertad.

Al terminar de decir esas palabras, aquella pequeña joven simplemente se fue con sus grandes alas.

Voló, probablemente en busca de la libertad que su padre y ella tanto anhelaban, y que aún no habían encontrado.

Cuando el hombre se levantó y tomó su arma, ya era tarde.

Ella ya estaba en el cielo…

En alguna parte de la noche.

Capítulos
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