Cuatro imbéciles y un arbusto
—¿Qué estará haciendo la bella Sofía ahora mismo…?
—dijo Caleb tirado en su cama mientras miraba el techo con cara de enamorado estúpido—.
Cómo me gustaría que fuera mi novia…
es tan bella, linda, preciosa,
hermosa… literalmente todo lo que alguien como yo quiere.
Y aparte tiene tremenda personalidad.
Es perfecta en todos los sentidos…
pero no sé cómo demonios declararme.
—¡¡¡PARA ESO LLEGAMOS NOSOTROOOOS!!!
—gritó Akemy entrando de una patada y casi rompiendo la puerta.
—¡MIERDA, AKEMY! ¡ESA PUERTA NO TIENE LA CULPA!
—gritó Caleb levantándose del susto.
Detrás de ella aparecieron Jaime y Miguel como si fueran guardaespaldas baratos.
—Lo escuché toditito
—dijo Akemy señalándolo—.
Y como soy una increíble amiga, te ayudaré a conquistar a Sofía.
—No confío en nada que venga de ti
—respondió Caleb.
—¿Y qué haremos? ¿Espiarla o qué?
—preguntó Miguel con flojera.
Akemy abrió los ojos como si hubiera escuchado la mejor idea del universo.
—…Miguelón, eres un maldito genio.
—¿¡QUÉ!?
—gritaron Miguel y Caleb al mismo tiempo.
—Yo sí apoyo la idea
—dijo Jaime levantando el pulgar.
—¡USTEDES ESTÁN ENFERMOS!
—gritó Caleb—.
¿¡Cómo mierda vamos a espiarla!? ¡No haré eso!
…
—No puedo creer que me hayan convencido para esta estupidez… —murmuró Caleb escondido detrás de un arbusto junto a Akemy, Miguel y Jaime.
—Shhh, cállate, imbécil, nos van a escuchar
—susurró Akemy.
Los cuatro estaban escondidos debajo de la ventana de Sofía como si fueran espías profesionales… aunque parecían más vagabundos buscando WiFi gratis.
Desde dentro de la habitación se escuchaba a Sofía hablando con sus amigos por teléfono.
—Y sí… a mí me gustaría que se me declararan en Inglaterra. Es un lugar súper bonito… sería muy romántico.
—Pides un chingo
—respondió Aurelian.
—Déjala tener su romance soñado, amargado
—dijo Nayda.
—¡¡¡¿CÓMO QUE EN INGLATERRA?!!!
—gritó Akemy como loca.
—¡¡¡SHHH, ESTÚPIDA!!!
—dijo Caleb tapándole la boca de inmediato—. ¡Nos van a descubrir!
Sofía se quedó en silencio.
—Oigan… ¿escucharon eso?
—Seguro fue un gato....
-Una pausa
O un drogadicto
—respondió Aurelian tranquilo.
—Umm… sí, tienes razón
—dijo Sofía.
Mientras tanto, afuera…
—Bueno, Caleb… ya fue.
¿De dónde carajos vamos a sacar plata para ir a Inglaterra? ¿Vendemos un riñón o qué?
—preguntó Akemy.
Miguel suspiró decepcionado.
—Ustedes sí son bien downs, ¿no?
¿Ya olvidaron que este año habrá viaje de promoción y todo el salón puede escoger el país?
Todos se quedaron callados.
—…Ah, verdad.
—¡¡¡EL VIAJEEEEEE!!! —gritó Akemy.
—¡YA SÉ! ¡Convencemos al salón entero para ir a Inglaterra!
—dijo Jaime emocionado.
—¡¡¡SISISISISISÍ!!!
—gritó Akemy saltando como desquiciada.
—Ya, pero vámonos antes de que llamen a la policía por andar escondidos en arbustos como enfermos mentales —dijo Caleb.
Los cuatro se fueron corriendo hacia la casa de Caleb para planearlo todo…
sin darse cuenta de algo MUY importante.
Dentro de la habitación…
—Saben, chicas… hay alguien que me gusta
—dijo Sofía sonrojada.
—¡¡¡¿QUÉEEEE?!!!
—gritaron Nayda y Aurelian.
—¡¡¡¿QUIÉN MIERDA ES?!!!
—preguntó Aurelian emocionadísimo.
—¡¡¡SISISISISI, CUENTA YA, NO NOS DEJES ASÍ!!!
—dijo Nayda agarrando una almohada.
Sofía respiró hondo.
—Es alguien de nuestra escuela…
y ustedes ya lo conocen.
—¡¡¡DILO, DILO, DILO, DILO!!!
—empezaron a cantar los dos.
—Es…
Sofía se quedó callada unos segundos.
—¡¡¡ANDA, NO JODAS, TERMINA LA FRASE!!!
—gritaron ambos desesperados.
—Es…
Continuará…








