ACTO I: COLISIÓN Y RESISTENCIA
El dolor no siempre deja cicatrices visibles en la piel; a veces se asienta en el aire, en el pulso acelerado de un lobo que aprendió a gruñir antes de aprender a confiar.
Dos almas rotas por motivos distintos, convencidas de que el amor era un lujo suicida.








