"Prólogo"
2019
En lo profundo de los imponentes árboles y el frío intenso de la noche que helaba los huesos; se encontraba una joven de cabellos largos azabaches con una extraña franja blanca en un mechón y ojos celestes como el cielo, la cual veía a su alrededor con ayuda de una linterna sin soltar el manubrio de su bicicleta roja carmesí; su mirada llena de intriga y curiosidad, está zona del bosque Stowe que parecía tan bella de día, ahora parecía una penumbra digna de pesadillas, Pero esa joven no se rendiría. En cambio, sacó una cámara de su mochila azul pastel.
—¡Hola!¡Aquí Isabel Taylor! — Saludó de forma alegre, tan característica en ella, con su brazo izquierdo señaló su entorno— Bueno... Cómo ven estoy en el territorio Blue Light, vine ya que recibí unas coordenadas de una carta misteriosa—Narraba viendo a la cámara con una sonrisa algo nerviosa— No sé a dónde me lleve, Pero tengo fé de que podré encontrar a mis padres, ¡hasta pronto!
Fue lo último que dijo antes de seguir su trayecto en lo profundo de la gran zona forestal, con la esperanza de encontrar algo... Qué quizás ya no existía.
El mundo está lleno de casos de homicidio, algunos casos de desaparecidos, y otros de asesinos más despiadados, pero algo tenían en común todos, casi siempre encontraban a la víctima, era salvada y el agresor detenido.
“Vermont”.
Oh, mi pobre Vermont, has tenido que vivir tanto...
Aquel estado del noroeste de aquella potencia mundial, que siempre brilló por sus bellas montañas, hermosos bosques y maravillosas construcciones. Quedó opacada por una espantosa situación que llevó a cientos de personas a abandonar tus frías ciudades, una que acabó con el recuerdo de tantas personas de distintas edades, “La masacre del 2009” fue nombrada, nadie sabe con exactitud qué pasó con ellos, Pero si sabían todos que pasó dentro del enorme bosque Stowe . Lamentablemente, el caso fue cerrado por falta de información, y vuelto a abrir en 2017 por la desaparición de 10 adolescentes familiares de los desaparecidos, y solo uno fue encontrado sin vida en el bosque, que tiempo después fue dividido por la seguridad de los locales.
Ahora, la pregunta de los habitantes no era: “trabajaré y tendré una buena vida”, “estudiaré lo más que pueda” o “quiero algo de tiempo para mí“, sino que pasó a ser “¿llegaré a los 20 sin morir?“.
Toda esta situación la presenció un joven de 14 años llamado “Daniel Brown”, que, por suerte, su familia estaba completa, tenían estabilidad económica, una hermosa casa y él era bueno en la escuela, tristemente, la tragedia llegó a ellos cuando la mejor amiga de la familia y del chico “Isabel Taylor” desapareció luego de 72 horas de haber salido en bicicleta hacia el bosque más famoso.
Oh, Dios, ten piedad de sus almas...
Ya pasaron tres días desde que Isabel desapareció, mis padres y yo hemos estado repartiendo estos volantes para ver si alguien más la ha visto; la policía también sigue buscándola sin descanso, no sé por qué, pero la hicieron la prioridad principal. Desde que Isabel desapareció todo ha sido frío, vacío, casi sin color, sólo preocupación sin final era como volver en el tiempo a mis 13 años, cuando veía a las familias desesperadas por sus hijos, es aterradora esta situación; mi único consuelo era dejar estos volantes en cada rincón de Montpelier si era necesario, con tal de escuchar a alguien decirnos que la vió con vida.
Sólo eso deseaba...
Los tres estábamos en el centro de la ciudad, pegando más de aquellos volantes de búsqueda con el rostro de Isabel, “Missing”, la peor palabra que podría leer o escuchar; mi mamá al verme recostando la frente en ese cartel apoyó su mano en mi hombro y trató de consolarme, pude sonreír un poco, pero aquellos rastros de felicidad se fueron cuando ví todos los volantes antiguos en esas paredes, todos de chicos como Isabel y yo.
Chicos, que jamás volvieron a casa...
Mi papá estaba en una llamada con los investigadores del caso de Isabel, colgó y volvió con mamá y yo, nos dijo que aún no sabían nada, pero fue interrumpido por su celular que vibraba sin parar, luego de unos segundos de llamada se giró a vernos a mamá y a mí y dijo algo que me dió esperanza. Más tarde, nos encontrábamos en la policía, mis padres charlaban, con los oficiales dentro del edificio de tonos cálidos; sólo podía esperar a fuera, viendo el paisaje montañoso con la mente revuelta entre el miedo y la pequeña pizca de esperanza, con mucho cuidado removí la manga de mi suéter en mi brazo derecho, para ver una de las pocas cosas que tenía de Isabel conmigo, un brazalete dorado, ella también tenía uno, no sabíamos por qué estaban con nosotros pero era como una pequeña conexión entre ambos, ahora sólo podía ver ese metal brillante en mi muñeca antes de volver a cubrirlo para no comenzar a llorar en ese lugar. De repente, la puerta de la comisaría se abrió de forma abrupta, levanté la vista para toparme con un hombre adulto de unos cincuenta años con el uniforme policial, apenas podía reconocerlo gracias a su cabello rubio apagado y su barba, trayendo en su traje un gafete que decía “Jackson Miller”; él me miraba desde arriba con profunda seriedad, como si no fuese la primera vez que viera a alguien como yo.
Y no lo culpo...
Aún recuerdo el día que encontraron a su hija sin vida...
-- Entra ya niño, trajeron la evidencia-- Anunció de forma grave, luego regresó al interior de ese pequeño edificio.
Así que ahí estábamos, una de tantas familias que esperaban una pequeña pista de que encontraríamos a quien se nos perdió, sentados en unas frías sillas en un pasillo lleno de color, pero carente de paz; poco después llegó una mujer afroamericana con una bata celeste y un cubrebocas colgando en su cuello, ella nos saludó de forma cordial, pero mi paciencia se había desvanecido hace dos días.
- ¡Por favor, díganos qué descubrió ya! -Grité desesperado, Isabel es mi amiga desde que entró a el orfanato local, aún no puedo digerir que esta desaparecida.
—Daniel tranquilo—Susurró mi mamá preocupada tratando de serenarme mientras acariciaba mi hombro izquierdo.
—Por favor continúe doctora—Pidió preocupado mi papá.
Ella comenzó a contar, que, en la tarde de ayer, un oficial encontró una bicicleta que estaba registrada a nombre de Isabel, y lo más raro es que traía consigo, un rastro de gotas negras que asemejaban a la sangre, ese rastro venía del interior del bosque “Blue light”, la zona dividida del bosque Stowe, concluyó diciendo que “Lo que sea que le pasó a Isabel es más preocupante de lo que ya es”
¿Les cuento porque nos preocupamos por ese bosque?
Fácil.
Hace 10 años, hubo una supuesta masacre en ese lugar, nadie sabe que pasó, o como, o quién fue el responsable, pero nadie se atreve a entrar por miedo a nunca volver a salir gracias a todas las desapariciones que pasaron. Algunas personas entraban por curiosidad, o para saber dónde fue tal masacre, pero nadie volvía, y los pocos no recordaban nada, solo que vieron unas luces azules, de ahí su nombre. Estuve pensando en lo que dijo la doctora, mientras mis padres se consolaban mutuamente; ambos conocían bien a Isabel de las veces que fue a mi casa, que no es sorpresa que estén así. Seguí pensando hasta que recordé lo que pasó esa tarde, un día antes de su desaparición.
Mayo 24 del 2019.
Hace unas horas, Isabel me citó en el parque cerca de mi casa durante la tarde, ella se veía inquieta, traía un bolso celeste junto a su bicicleta roja. Apenas puedo recordar esa noche, había demasiado frío gracias al invierno, los bosques se movían constantemente en el viento y el aroma a tierra húmeda era común allí, así que verla de esa forma me parecía confuso y preocupante.
¿Qué querrá?
—Hola Isabel, ¿cómo te encuentras? — Saludé en cuanto llegó, acercándome con duda.
—Emm si muy bien, ¿oye te acuerdas del asunto de mi familia? —Preguntó con duda y solo fruncí el ceño— Bueno, alguien envío una nota anónima, pensé que era una broma, pero decía algo que me sorprendió— Explicó con intriga y emoción, algo que me alegra, es mi mejor amiga.
—¿Y que decía? — Pregunté con curiosidad e interés.
—Decía: “Si quieres respuestas, ven a esta dirección, sé cómo el ave que regresa a su nido”, Daniel tal vez sean mis padres— Citó esperanzada, yo con duda en mi rostro y mente, no supe cómo responder.
¿Y si es una trampa? O quizás una broma, sólo espero que sea la segunda.
—Sé que suena tonto, pero tal vez sea mi oportunidad de encontrar a mi familia—Argumentó con tono esperanzador, iba a protestar, pero ella me interrumpió—Sé que puede salir mal, pero no pienso perder está oportunidad, y si pasa algo malo, busca ayuda, mientras tanto espera a que regrese— Advirtió con seriedad, para después acomodar su mochila en sus hombros.
—Está bien, confío en ti— Murmuré con calma, ella sonrió de la emoción, me abrazo con fuerza y luego solo pude ver cómo se iba.
Rayos, nunca debí dejarla ir sola...
¿Y si yo tenía razón y era una trampa?
Si así fue, ¿quién hizo la carta? ¿Y porque estaría allí?
Bueno ya no importaba, ella me dijo que esperara, pero ya había pasado demasiado tiempo, y la policía, si ella está en peligro, ha este pasó cuando la encuentren estará muerta, entonces yo me encargaré de averiguar qué pasó y darle justicia a Isabel, solo debo ir a el lugar donde estaba su bicicleta, y veré más a fondo el rastro de gotas para ver de dónde venía o quién la trajo.
Deséame suerte, amiga.
Me encontraba afuera de la división del bosque “Stowe”, el mismo lugar donde estaba su bicicleta, sólo debo seguir las gotas negras hacia el interior de ese bosque infernal que le quitó la vida a chicos como yo.
FIN...








