Dedicatoria
A quienes han amado tan profundamente que confundieron el latido con el destino. A quienes conocen la belleza de una caricia y el peligro de aferrarse demasiado fuerte.
Y, sobre todo, a ti, que alguna vez encontraste calor en medio del hielo y decidiste quedarte. Que estas páginas te recuerden que incluso los corazones más fríos pueden arder, y que las pasiones más intensas siempre dejan huella.








