PRÓLOGO
La noche era lluviosa, fría y la luz del sol parecía ser tenue y débil. La lluvia empapaba el letrero de la clínica dental, el cielo lloraba el azul del lugar, el blanco del sitio llenaba cada espacio oscuro del lugar. La luz llenaba cada esquina en el pequeño cubículo, una luz brillante que ahogaba la oscuridad en cada centímetro... pero el sitio no paraba de sentirse oscuro y vacío pese a su luminosa vibra.
Una niña reposa su cuerpo en la fría camilla de la clínica.
-Te lo dije Jury... esa carie tiene que curarse.
Dijo el padre mientras le acariciaba la mejilla con dulzura, con manos cálidas y un amor paternal enorme.
-Pero no papá... ella no es de fiar... no, no , no...
Dijo Jury, intentando levantarse de la fría camilla, pero fué detenida por la mano de su padre en su hombro.
-Ja! Esta jovencita. Después de esta cita cambiamos tu dentista, pero basta de berrinches.
Dijo el padre con un tono chistoso y alegre, pero agotado.
El padre de Jury caminó por el helado pasillo blanco hacia la salida del lugar, y sin saberlo, chocó miradas con la dentista que se encargaría de la carie de Jury.
Su mirada transmitía algo más allá de la miseria y la decepción personal, un aura roja oscura que solo daba incomodidad y mucha mala vibra en el ambiente.
Un escalofrío recorrió el nítido cuerpo del padre, una increíble sensación de mucho miedo que nunca había sentido.
El padre observó discretamente su rostro, un rostro opaco, deprimente visualmente.
El padre llegó a la puerta del sitio.
Estaba cerrada.
La puerta había sido manipulada, incapaz de abrir la puerta, comenzó a sospechar, con miedo miró atrás, temiendo por su hija, la puerta tenía un palillo de hierro atravesando y atorando la blanca puerta del consultorio, sus mecanismos hechos trizas impidieron abrir la puerta con facilidad o eficiencia al menos.
El padre, con sus manos temblando como una lavadora disfuncional temía por su hija. Por lo que decidió volver por ella.
Gritó el padre desesperado, observando de reojo el lugar, no había escape. El Grito del padre pidiendo auxilio y llamando a su hija fueron inundados por el miedo y el terror por la vida de su hija y la vida del mismo.
-JURY!?
El padre dejó te tratar con la puerta. Era claro que esto no estaba bien, nada lo estaba. El padre se volteó, dándole la espalda a la puerta fría de metal.
La dentista, estaba ahí, una silueta negra, no más que eso, solo una silueta en contra de la luz blanca y vacía del lugar. Lentamente, la silueta comenzó a tomar forma, ella estaba ahí, parecía ocultar algo a sus espaldas. Fué entonces donde lentamente, comenzó a revelar lo que traía tras su pesado y firme cuerpo.
Una jeringa.
Una jeringa que parecía tener el peso de su vida en ella. Una aguja delgada y larga que cargaba angustia en sus nudillos vacíos.
El miedo, la angustia, el pánico, fueron el protagonista de una muerte inquietante y gráfica, la dentista acabó con el padre macabramente, inyectando la aguja varias veces en su rostro, cuello y torso.
El padre con los pulmones ahogados en sangre, intentó pronunciar el nombre de su hija con sus últimas fuerzas.
-Ju...Jury
El padre falleció segundos después.
La dentista al acabar con la vida y el acto, se dirigió a la camilla donde Jury reposaba.
...
El silencio, consumió la habitación... un silencio con olor a muerte.
CAPÍTULO 1| PRÓXIMAMENTE
10/JULIO/ 2026








