Chapter 1
Su abuelo tenía una gran obsesión con sus tetas, cuando tete volvía de la escuela le alzaba la blusa y se ponía a lamer sus rosados pezones, se hizo costumbre que su abuelo entrara a su habitación a mitad de la noche le quitara la blusa y lamiera sus pezones como un hambriento.
En una ocasión le dijo que no se ponga brasier para que cuando el quisiera pudiera levantar su blusa y chupar sus tetillas. Tete dejo de usar brasier desde ese momento, eso hacía que sus pezones se marcaran en sus blusas y al verlo su abuelo se excitaba demasiado y terminaba enterrando su cara en sus pechos. Se volvió una rutina y había días que tete los tenía rojos e hinchados por las repetidas succiones.
Un día se encontraban comiendo cuando su abuelo la miraba fijamente.
—Siéntate en mis piernas— le dijo, tete se puso de pie y caminó hacia su abuelo.
Se sentó sobre el y el anciano le subió la blusa, tete no tenía nada abajo, su pecho completamente desnudo, así que fácilmente se llevó su pezón a la boca.
—¡Oh!– gimió tete sintiéndose sensible.
El abuelo succionaba sus pequeños pezones con fuerza mientras amasaba sus tetas con ambas manos.
—Mmm, tan dulce— con su lengua hacía círculos esparciendo su saliva con la zona.
Tete gimió por la estimulacion moviendo sus caderas contra la polla de su abuelo.
—Tus tetas son solo mías.— gruñó el anciano.
—Si, abuelito— se quejaba.
El mordió su sensible pezón y tete gritó agarrando la cabellera blanca.
—Tal vez si te chupo más, pueda sacarte leche— dijo el anciano apretandole las tetas con ambas manos y pasando su lengua.
—Mmm abuelito!
—Que ricas tetas— decía y seguía lamiendo.
Tenía la teta metida completamente en su boca y ahuecaba las mejillas succionado demasiado fuerte, cuando sintió algo dulce en su lengua.
Dejo de chupar la teta y la apretó muy fuerte, tete se sorprendió al ver gotas blancas filtrandose de sus rosados pezones, el anciano pasó su lengua probando la leche de tete.
—¡Oh abuelo!
—Te dije que podía sacarte leche— le dijo y pellizcó sus pezones para que más leche saliera.
De repente, tete sintió sus tetas tan sensibles y llenas.
El líquido se derramó por sus tetas y el abuelo lamió su leche con la punta de su lengua, luego succionó el pezón ahuecando las mejillas para sacar la leche.
Tete se dejo chupar por su abuelito y le sostenía la cabeza mientras el mamaba su teta bruscamente.
El anciano se tragaba la leche de su nieta y seguía maltratando sus pezones buscando más de ese dulce líquido, las apretaba con sus dedos para que saliera más leche.
—Mmm delicioso.— gruñía atrayendo los pechos hacia su cara no queriendo alejarse ni un centímetro.
A los minutos el pecho de tete estaba un poco plano después de haberse bebido toda su leche.
—Mañana tus tetas volverán a estar llenas— dijo dando lenguetazos a las gotitas de sus tetillas— Y te volveré a sacar toda la leche.
Tete asintió y gimió sensible a su abuelito que seguía dando lamidas.








