Epígrafe
“En el inicio de los tiempos, La Tejedora urdió el Telar de los Cielos. Sus hilos dictaron el destino de las almas.
Vida y muerte. Amor y dolor. Todo quedó hebrado en la sagrada seda.
De aquel tejido nacieron los Gemelos: La Radiante, fértil como la vida; El Lúgubre, silencioso como el fin.
Turnándose para velar el Telar, dieron forma a las Eras: de Luz y de Sombras.
Pero Margo, envidioso, sembró el Caos. Y con un engaño desató la furia del Lúgubre, quien rasgó el Telar con su guadaña.
Así se rompió el ciclo eterno, y el mundo cayó en la Oscuridad Corrupta.
Mas no desesperes, pues la Profecía del Telar anuncia: de entre los hilos rasgados surgirá uno dorado,
el hilo del Alba Prometida.”
—Anónimo








