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Las tres mosqueteras: Y el cabello de fuego

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Sinopsis

Tres amigas texanas, se reencuentran en Inglaterra, y descubren que un grupo brasileño secuestra mujeres pelirrojas, para usar su cabello para rituales extraños, las chicas Claire, Eliza, y Carolina tratan de ayudar, mientras descubren porque los brasileños quieren cabellos rojos.

Estado:
En proceso
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
13+

Sospehas


Claire era una chica pelirroja llena de pecas por todo el cuerpo, a esta le encantaba leer libros de romance, misterio y tenía un estilo de ropa cómoda, le daba igual ir a una boda con un buzo gris y un jean negro, aunque ella fuera la que entregara los anillos, siempre y cuando estuviera cómoda con algo, se lo ponía.


Recién había cumplido 13 años, y se había mudado a Inglaterra por el trabajo de su padre, llevaba una semana en su nueva escuela, que por cierto era un internado, en este aún no hacía amigos, puesto a que todo el día se la pasaba leyendo su libro y no socializando, hasta que un lluviojueves de septiembre mientras Claire leía sentada en un rincón para no mojarse con la lluvia, llegó Eliza una chica de un negro azabache cabello, corto que le llegaba hasta los hombros, tenia un estilo desenfrenado, era un espíritu libre, y aceptaba cualquier reto, le gustaban los gatos, pintar y las empanadas, se había mudado a Inglaterra a los 10 años después de separarse de sus dos mejores amigas.

Aquel día tenía puesta una blusa azul claro, que generaba confianza en ella, en su cuello colgaba una cadena de oro, cuyo dije se ocultaba bajo su blusa, también traía unos jeans blancos rotos. Eliza tenía 13 años, y era más alta que Claire, esta se sentó junto a Claire y se presentó:

—Hola, soy Elizabeth, ¿qué tal? —A Claire esta chica se le hizo familiar y preguntó:

—¿Eliza?,¿mi vecina?¿la de Houston? aquella noche, la última vez que nos vimos la noche en la que te mudabas, estábamos en el puente, me regalaste un collar, de mejores amigas para no olvidarnos teníamos 10 años.

Elizabeth, puso cara de decepción y dijo:

—Lo siento, no soy yo esa tal Eliza de la que hablas —Claire, triste suspiro y volvió a su lectura, tenía vergüenza de haber confundido a aquella chica con su Eliza, se le aguaron los ojos.

Pero la chica con una sonrisa en los labios dijo:

— No, era broma Claire, todavía tengo ese collar, si soy yo, ¿¡acaso no recuerdas bien mi cara !? —Claire, abrazo a Eliza, y sonó un click en su pecho, y cuando se separaron del abrazo, Claire estaba llorando, Eliza le limpiaba las lágrimas con la parte delantera de la muñeca, además, los collares de ambas, estaban conectados, formando un croissant, pero le faltaba un trozo, un tercer integrante, que también estuvo ahí del que no hablan…

Eliza, sin tomarle importancia a esa pieza faltante dijo!

—Claire, te mudaste a Inglaterra, y te metieron a este internado, qué coincidencia, siento no haber estado el jueves, viernes, sábado domingo, lunes martes…

Tuve mucha fiebre esos días, pero por fin te encuentro, Ahh, tengo tanto que contarte… pero, alguien nos envía… algo

—¿Que me envían algo?, nunca recibo nada —Dijo Claire sobresaltada


sacó de su bolso una hoja de cuaderno doblada y algo arrugada y se la entregó a Claire, que guardó el libro, en su bolso, y abrió instantáneamente se le fue entregado aquel misterioso papelito y al ver que estaba vacío preguntó:

— ¿Qué es eso? —A lo que Eliza respondió:

—Es una carta para ti —dijo Eliza, colocando su índice derecho en el pecho de Claire,

—Y para mí —Agregó colocando su dedo índice en su propio pecho

Antes de que Claire pudiera preguntar quién se la había enviado Eliza agregó:

—Se que te preguntarás quién nos lo ha enviado, no tengo ni remota idea de la prominencia de esta carta, apareció en mi casillero con una nota que decía “léela con Claire, la pelirroja”, pero si sé, que para descifrar el mensaje debemos hacer que la hoja entre en contacto con fuego, también decía que se hizo con sumó de limón, no sabía que servía como tinta invisible, la usaría para enviarte cartas a mitad de la clase, ¿pero de de donde sacarías algo para calentar la hoja? oye dame tu teléfono, así te escribo, ¿¡y si nos escapamos!? — Y así siguió hablando, aunque Claire escuchó cada palabra de su mejor amiga

—Claire, cuéntame, ¿que hay de Erick, y Susan, o sea tus padres? —Preguntó Eliza

—Mi padre, esta en Italia para hacer unos negocios con una compañía y mi madre… —Claire hizo una pausa para suspirar, esto hizo que Eliza temiera lo peor, ella era muy amiga de la madre de Claire, Susan

—Ella está desaparecida. En Brasil. — Eliza, suspiró (había pensado que Susan estaba muerta)

— Se fue vacaciones con unas amigas y la registraron desaparecida hace un mes, la extraño bastante, tenía mi mismo cabello. —Continuó Claire

-Puedes quedarte en mi casa el fin de semana, así no la pasas sola en este internado —Dijo Eliza Emocionada de hacer una pijamada

—De paso nos ponemos al día.

Claire, estaba impaciente, de hablar con Elizabeth:

—Anda, por favor, cuéntame qué te ha pasado estos días, que estoy desorientada —suplicaba Claire

— Está bien, esto fue hace quince días, despareció mi vecina Lucy, también era pelirroja, se fue a visitar a su hermana, y no volvió.

—¿Donde vivía su hermana?, ¿En Brasil? —Preguntó paranoica Claire.

Eliza pensó un poco, esbozó una sonrisa y dijo:

—¿Como lo supiste?

Claire cambió de tema:

—¿Cómo calentamos esta cosa? —Dijo levantando la carta.

—Sígueme, sé dónde encontrar algo que nos sirva —Dijo Eliza con una idea en mente.


Antes de que Claire pudiera responder, Eliza tomó de la muñeca a Claire, y empezó a correr rápidamente hacia un rincón y se escondió en un armario cercano, cuando una maestra se acercaba, la brusquedad hizo que Claire se golpeara el brazo izquierdo:


—¡Auch!, ¡me golpee el brazo! —Dijo Claire en un tono de voz bajo.

-¿Estas bien? —Dijo Eliza preocupada, miró el brazo, y suspiró —Por lo menos fue el brazo izquierdo, y no el derecho… un momento ¡tú eres zurda!

—Hasta que te das cuenta, por lo menos tienes buena memoria…—Suspiró Claire

—Me lo contaste el 3 de octubre de 1983, una noche nevada —Dijo Eliza con un tono burlón

Claire le dio una mirada de falso enojo, mezclada con risa y dijo:

—Eliza, ni siquiera habíamos, nacido, nos conocimos en el 2008, y en Texas no nieva. —Respondió entre risas Claire

Ambas rieron en voz baja y luego siguieron en lo suyo:

Miraron por una pequeña grieta en el armario, y salieron, luego Eliza guió a Claire, (agarrándola suavemente por la muñeca de la mano derecha, para no lastimar más el otro brazo) hacia la cocina de el internado y pasaron agachadas detrás de las cocineras, que estaban en una barra haciendo una comida que olía asquerosa, luego de cruzar se escabulleron en la zona donde se lavaba y planchaba la ropa, se escondieron detrás de la puerta ahí se encontraba un señor que colgaba la ropa en un tendedero y para sacarlo de la habitación, Eliza agarró, un gancho de ropa metálico que estaba colgado junto a la ventana y lo lanzó por la ventana haciendo que aquel tipo dijera:

—Se debió haber caído por el viento, es la quinta vez que pasa en la semana, estas lluvias… —El hombre agarró un paraguas de una mesa, lo abrió y salió por la puerta de la sala de lavado.

—La plancha es fundamental para mi vida, pero la estrategia del gancho ya se vuelve obvia, cuando termine la época de lluvias…

Dijo Eliza mientras buscaba en unos cajones, hasta que sacó una plancha

—Tendré que buscar otra manera de distraer a ese tipo.

Eliza prendió la plancha, y agarró la carta de la mano de

Claire, la puso en una mesita azul desgastada, de madera, le puso encima un trapo viejo, para no quemar la hoja conectó la plancha y empezó a planchar uniformemente, mientras planchaba, Claire le hablaba:


—Eliza, con mi mamá y tu vecina son dos mujeres pelirrojas desaparecidas, no te parece… —Claire buscó la palabra

— ¿coincidente?

—Si, y además en Brasil, pero no creo que sea algo en común, ¿porque secuestrarían mujeres pelirrojas? Creo que solo estas siendo paranoica.

— Bueno, pero… —Claire miró la mano de Eliza, planchando la hoja, se le había caído el trapo, la esquina de la hoja se prendía fuego, Claire, la miró hipnotizada por dos segundos y luego dijo:

—¡Se te quema la hoja! —Claire desconectó la plancha y agarró la hoja y la sopló, y dijo:

— Gracias a Dios solo se ha quemado la esquina —Casi al mismo tiempo sonó el cerrojo de la puerta.


Claire y Eliza salieron corriendo por la puerta que llevaba a la cocina, se agacharon detrás de las cocineras, que servían en platos la comida asquerosa que antes estaban cocinando, y entregándola a los estudiantes por una ventanilla, las chicas llegaron a la fila, y recogieron sus comidas, acto seguido se fueron al jardín a solas a comer sentadas en una banca, que estaba bajo un techo de tejas

rojas, las chicas sentían la brisa de la lluvia, mientras estaban sentadas.

—¿Que se supone que es esto? —Preguntó Eliza tocando con el tenedor la comida, que era una especie de masa pegajosa con trozos de brócoli, y de bebida era zumo de limón.

—Eso es incomible, hace ocho días sirvieron algo parecido, pero con zanahoria, mejor abramos la carta , que no beberé este jugo. —Dijo Claire, mientras abría la carta. Tiro con su mano accidentalmente el jugo en las plantas.


Claire, bajó la bandeja de comida de sus piernas y la puso en el espacio de la banca que había entre Eliza y ella.

—¿Que dice la carta? —Preguntó Eliza con curiosidad

—Voy a leerla —Respondió Claire, y empezó a leer:

— “Queridas Claire, y Eliza, quiero encontrarme con ustedes en el parque, que queda junto a la iglesia de el colegio, les llevaré café, el encuentro es el sábado a las 10:00 am, si no pueden ir ese día, escriban cuando pueden y dejen la carta en mi casillero, (métanla por los orificios horizontales de la parte superior, el mío el de la esquina superior izquierda, al lado derecho de la ventana que da vista a la cancha se atletismo) espero verlas el sábado

PD: me da pena hablar directamente así que programe una reunión.

Besos: C”

Eliza al escuchar preguntó:

—¿Quien es C?

— Es la parte quemada de la hoja, el resto del nombre está ilegible. — Respondió Claire entregando, la carta a Eliza para que ella misma viera.

Eliza verificó, y guardó la carta en su bolsa diciendo:

—El viernes nos vamos a mi casa, y el sábado vamos juntas al parque , ¿te parece? —Dijo Eliza

—Esta bien, te daré mi teléfono para que podamos comunicarnos. Respondió Claire entusiasmada.

Claire y Elizabeth intercambiaron números.


—Esto es tóxico, si comemos esto nos enfermamos de algo que ni sabíamos que existía. —dijo Eliza mirando la comida asqueada, pero Claire tenía una solución y dijo:


-No comeremos esa porquería, solo sígueme


—Claire agarro del brazo a Eliza, y corrió bajo la lluvia , haciendo caer las comidas al pasto mojado, corriendo por el jardín adentrándose en el bosque, donde acostumbraban acampar, aunque aún no habían acampado porque era la primera semana de clase desde el primer miércoles. Mientras corrían Claire le preguntó a Eliza:

—¿Sabes escalar rejas? —A lo que Eliza respondió:

—Si, desde los once me escapo de aquí, pero desde los 13 contigo


Claire frenó frente a una reja alta de color negro, que tenía picos en la parte de arriba.

—once años años, ¿eh?, eres traviesa —Acto seguido Claire empezó a escalar la reja, y Eliza le siguió el ritmo, al llegar a la parte de los picos, ambas pararon, y mientras estaban agarradas de la reja.

—Esta es mi táctica maestra para pasar los picos, la primera vez me corté las manos. —Dijo Eliza, soltando una mano para mostrarle unas cicatrices que tenía en la mano, al ver eso Claire esbozó una sonrisa. Eliza escaló un poco más, se agarró de la base plana de los picos, que era una barrita rectangular horizontal, mientras tanto Claire hacía algo con la mano adentro de su bolso, pero Eliza no prestó atención. Eliza, con esfuerzo, subió un pie a esa base y luego el otro, soltó las manos, y quedó equilibrada en la base de los picos, cuidando no pisarlos, luego saltó a la rama de un árbol y se subió hasta quedar sentada en esta, luego dijo:

—Anda, inténtalo, si no tienes miedo. —Esa voz retadora hizo que Claire dijera:

—Usaré mi propio método, el tuyo no es muy mi estilo, yo soy más de esto:

Claire escaló y se agarro del lateral de los picos, siendo esta una parte filosa como un cuchillo, Eliza se asustó, pero al ver bien vió que Claire tenía unos guantes de cuero, que impedían que se cortara las manos. Claire subió los pies, pero también a los picos y se balanceó hasta la rama en la que estaba sentada Eliza, luego se sentó en esta.


Una vez en la rama con el cabello mojado, las chicas bajaron del árbol mientras reían

—Somos las escaladoras 3000, las mejores. —Decía Eliza entre risas, mientras Claire también reía.

Las chicas bajaron, y llegaron a la calle, Claire sacó un paraguas de su bolso (que no había sacado antes porque correr con paraguas lo voltea) y lo abrió, caminó junto a Eliza bajo la lluvia, y Claire las guío hasta un restaurante brasileño que quedaba cruzando la calle. Una vez entraron en el restaurante, Claire sacudió su sombrilla, la cerró y la guardó en su bolso nuevamente, y dijo:

—Está tarde, yo invito. —Entrelazó su brazo con el de Eliza y fue a la barra a pedir empanadas, el dependiente de la barra, que tenía un tono de portugués en su inglés, les dio las empanadas gratis, a cambio de un mechón de su cabello:


Eliza, agarró unas tijeras y estaba a puesto de cortarse el cabello(la cara del dependiente parecía decepcionada), pero Claire interrumpió:

—Eh, espera Eliza, recuerda que yo invito, por lo tanto…


Claire le arrebató las tijeras a Eliza y se cortó un mechón de la parte de atrás inferior de su cabello naranjado rojizo, y se lo entregó al dependiente, que ya tenía una sonrisa radiante.

El dependiente les entregó una caja de cartón con las empanadas de carne, y dos botellas de jugo de manzana por cortesía de la casa que Eliza guardó en su bolso, había parado de llover, y mientras cruzaban la calle, Claire dijo:

—Eliza, el restaurante es brasileño, y el dependiente también, se veía triste cuando ibas a cortar tu cabello pero…

Eliza cayó en cuenta de algo y dijo:

—Cuando cortaste el tuyo, estaba radiante de felicidad, Claire, ¡un grupo brasileño busca cabello naranjado!, la pregunta es el ¿por qué?


Claire recordó algo de hace años, que había un libro que tenía la respuesta, y dijo:

—Podemos ir a la biblioteca, ahí hay un libro que lo explica, creo que se llamaba… — Mientras Claire pensaba el nombre,

se oyó un grito, de mujer, y Las chicas voltearon al mismo tiempo, e instantáneamente corrieron hacia el restaurante, y lo ve vieron fue una imagen muy confusa, una mujer pelirroja, en silla de ruedas, estaba sosteniendo las mismas tijeras con las que Claire se había cortado el cabello, esta mujer sostenía la parte, con al que se sostiene, y el filo de la tijera apuntaba al dependiente, este tenía un mechón de cabello naranjado, apretado en su mano, ese mechón parecía arrancado.

La mujer dijo:

—¡Niñas, ayúdenme!¡Este hombre está loco! ¡me arranco un mechón de cabello! —La mujer temblaba, esta retrocedió, y el dependiente agarró unas empanadas que estaban en un estante y exclamó:

—¡Yo no le corté el cabello a la señorita!,¡ella misma me dijo que quería la promoción de pastel gratis, por su cabello!¡Ella se arrepintió, y ahora me culpa, ¡pero no aceptamos reembolsos!

—Yo no pedí empanadas, ¡yo pedí coxinha! —Gritó la señora bastante alterada.

Eliza, le susurró a Claire en el oído:

—Claire, los brasileños definitivamente quieren el cabello rojo, es muy evidente, y además ¿cómo va a ser pastel? ¿Qué no eran empanadas?

—lo primero si, y lo otro, empanada en portugués es pastel, además tengo una idea, solo sígueme:

Con Claire a la delantera, mientras el dependiente estaba distraído, fueron hacia una puerta que decía “solo personal autorizado” y entraron a esa puerta, en la habitación habían varios computadores, que mostraban distintas grabaciones de las cámaras del local, y Claire, buscó con la mirada, igual qué Elizabeth, la cámara de la barra:

—Mira, la cámara de la barra:

Las chicas se entraron en unas sillas de computador con ruedas, y atrasaron la grabación hasta antes de que llegara la señora pelirroja, Claire, sacó su teléfono y empezó a grabar la pantalla, Eliza le dio play a el video y comenzó el video:


Primero, llega la señora paró la rampa para las sillas de ruedas, mientras el dependiente guardaba el cabello de Claire, en un frasco con varios mechones de cabello de otras tonalidades de rojo o naranja, y cuando llega la señora pide una coxinha, y Eliza dice:

—La señora decía la verdad, ¿pero es verdad que el dependiente le arranca un cabello? —Claire, respondió:

—¡Mira!¡el dependiente esta acercando la mano a la cabeza de la mujer!:

La mujer en silla de ruedas, estaba despaldas a él dependiente en una llamada telefónica y este le arrancó un mechón de cabello a la mujer y dijo:

—señorita, tenemos una promoción de empanadas gratis por su cabello, ¿quiere cambiar un mechón de su cabello?

La mujer colgó la llamada, se dió la vuelta, agarró unas tijeras de la barra y gritó:

—¡Yo no pedí empanadas! ¡porque me arrancó el cabello!

—Señorita, no sea agresiva, es una promoción del negocio

Dijo el dependiente la defensiva.

La mujer gritó:

—¡Ahhhhhhhhhhhh!

Luego llegaron corriendo Eliza y Claire, en ese momento, Claire dejó de grabar, y Eliza, pausó la grabación, las chicas salieron de la habitación, corriendo y ahí estaba un oficial de policía que decía a la mujer:

—Escúcheme, no podemos arrestar a nadie, porque no tenemos nada que confirme que este hombre le haya arrancado un mechón de cabello.

—Pero, véalo, tiene mi cabello en su mano, y yo tengo un mechón más corto de lo normal —Insistía la señora en silla de ruedas. Pero el oficial dijo:

—Pero usted bien se pudo haber cortado el cabello usted Isma por la promoción, y haberse arrepentido.

Entonces llegaron Eliza y Claire:

—Oficial, la mujer dice la verdad vea —Dijo Eliza iom

Claire sacó su teléfono, y le dio play al video de las cámaras, el oficial lo vio, sacó unas esposas, y dijo:

—Señor, usted está arrestado, por agresión, tendrá 6 meses de cárcel.

—Pero, ¿porque no me llevan a los tribunales? -Preguntó el dependiente de el restaurante, a lo que el oficial de policia respondió:

—Usted, incito a una mujer discapacitada, a una promocion, y le arrancó un mechon de cabello, generando daño en la raiz de su cabello.

—¡Pero ella pidió empanadas! —Exclamó el dependiente, con los ojos llorosos, pues, era joven y no queria ser arrestado, al menos no tan pronto.

—La mujer pidió coxinha, no empanadas! —Dijo el oficial, al parecer cansado de las personas que dicen no haber hecho algo, aunque las camaras digan lo contrario.

El oficial peleo con el dependiente, por un tiempo, y luego lo arrestó, y dejo vacio el lugar.

Eliza agarró un paquete de coxinhas, y se lo dió a la mujer en sillla de ruedas. Claire, saco unos billetes, y los colocó en el mostrador, y las chicas se fueron corriendo, al internado, Elio:

—¡Hemos llegado tarde!¡ ¡ya llevan 25 minutosde clase!—Mientras veia su reloj de mano.

—¿Que clase te toca? —Preguntó Claire, mientras corrian hasta la torre edifico de septimo y octavo grado.

—Biologia, se me da terrible, no quiero ir … —Respondio Eliza decepcionada

—¡A mi tambien me toca biologia! ¡Por lo menos estaremos juntas!—Dijo Claire mientras subian las escaleras.

Las chicas buscaron los libors de biología, y entraron al aula.








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