⠀♡ྀ.⠀⠀𝗎𝗇𝗂𝑞𝗎𝖾
경고.ᐟ.ᐟ⠀⠀contenido vulgar & sexual, Nam!top x Jin!bottom,⠀creampie, sexo sin protección/irreal, feminización,⠀boypussy,⠀infidelidad, age gap, degradación, more in bio.
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⠀⠀⠀⠀El origen de la fijación de Seokjin no era, ni de lejos, un capricho adolescente de última hora ni una chispa encendida por hormonas fuera de control. Era, por el contrario, un veneno lento: una obsesión silenciosa que había echado raíces profundas y retorcidas en su pecho desde que era apenas un adolescente en formación, con una personalidad demasiado corrompida para seguir las reglas del mundo.
⠀⠀⠀⠀Fue muy pronto, casi demasiado pronto, cuando sus ojos se cruzaron por primera vez con la figura de Kim Namjoon, un joven adulto maduro y atento que —lastimosamente— no lo trataba a él, sino a su hermana mayor, Jisoo.
⠀⠀⠀⠀Ella se lo presentó hace ocho años, cuando Seokjin aún conservaba un dormitorio lleno de información espacial, astronautas coleccionables y robots, mientras el “misterioso Namjoon” le desviaba la vista al oírlo hablar. A Jin no le agradó eso, ni la idea de ver como su noona* dejaba de darle la atención que por derecho le pertenecía para entregársela a un tipo de metro ochenta, obsesionado con los libros y las plantas.
⠀⠀⠀⠀El sentimiento, de algún modo, desmostraba ser mutuo: el pelinegro jamás se molestó en conocer mejor al hermano menor de su prometida, ni siquiera un día antes de su boda. ¿Y quién podría culparlo? Tolerar a ese insufrible adolescente que hacía gritos extraños al perder en un videojuego y se reía de cualquier estupidez no era plato de buen gusto para nadie.
⠀⠀⠀⠀Sin embargo, la larga lucha de Seokjin —vigente por cuatro años— por apartar a su futuro cuñado resultó infructuosa. Kim Namjoon, eventualmente terminó firmando el registro civil en Seúl junto a Jisoo, confirmando una vida madura e independiente antes de los treinta. A pesar de su recelo y de culpar a Namjoon por robarle el puesto de favorito, el proceso de la boda fue un evento imposible de ignorar para Jin.
⠀⠀⠀⠀Su noona* misma le había escrito, rogándole que estuviera allí, a su lado, en cada paso de la planeación.
⠀⠀⠀⠀Fue durante esas semanas donde su rechazo hacia el prometido de Jisoo empezó a distorsionarse. El castaño observaba la dedicación de Namjoon hacia los detalles, el aura imponente que emanaba tan al entrar tres pasos después de Jisoo y la forma en que mantenía la espalda erguida pero la cabeza baja cuando su mujer le hablaba. Maldición, Seokjin siempre lo notaba, por supuesto que lo notaba.
⠀⠀⠀⠀Le resultaba imposible no tensar la mandíbula ante el recelo de no encontrar ningún chico de su edad poseía tal estándar que, sin querer, su propio empezó a diseñar basándose exclusivamente en los comportamientos de su cuñado.
⠀⠀⠀⠀Los adolescentes de su edad no lo comprendían, no de la manera en que él quería que lo hicieran. Todos eran tan desprovistos de ideas o de un interés romántico real. No hubo ni un solo que le hubiese acompañado en las vueltas a casa o apoyado cuando un docente le ponía una mala calificación injustamente.
⠀⠀⠀⠀— ¿Cuál era el nombre del docente? —preguntó Namjoon dentro de su coche, estacionado fuera del instituto. Su esposa le había pedido que recogiera a su hermano porque ella seguía atrapada en el tren de regreso a la capital.
⠀⠀⠀⠀— ¿Dónde está noona*...? —bisbiseó el menor a regañadientes, sin mirarlo a los ojos—. Ella dijo que vendría. ¿Por qué viniste tú? Ni siquiera te agrado.
⠀⠀⠀⠀— Lo sé, Seokjin-ssi. Pero tu hermana me pidió que te acompañara a la secretaría para exigir la corrección de tu nota en el sistema. Que no te tolere no significa que vaya a ignorar tus problemas, menos cuando Jisoo me ha pedido que te apoye.
⠀⠀⠀⠀Esa frase, tan asertiva y respetuosa a pesar del desprecio mutuo, significó una pequeña explosión en Jin, secuestrando su imaginación al momento en que aquel hombre —catorce años mayor que él— ingresó tres pasos detrás suyo a la secretaría para exigir el cambio de promedio, defendiendo a su cuñado adolescente ante las irregulares evaluaciones del maestro.
⠀⠀⠀⠀Ahora, con el peso inevitable del tiempo sobre ellos, la balanza de sus vidas había cambiado. Seokjin finalmente había alcanzado la marca de los veinte años de edad, dejando atrás toda esa inmadurez para florecer de una manera casi insultante. Los días de quisquilloso adolescente con cabello de casco y gafas rojas desaparecieron; en su lugar, la gente en la calle se veía obligada a girar la cabeza ante su belleza etérea, de piel de porcelana, labios rojizos y una figura esbelta que oscilaba entre la delicadeza y tentación.
⠀⠀⠀⠀Namjoon, por su parte, a sus mediados treinta, cargaba con la sofisticación refinada de un escritor, vistiendo trajes a medida que abrazaban sus hombros anchos y ocultando tras sus gafas de montura fina una mirada que, a veces, parecía demasiado afilada.
⠀⠀⠀⠀Por eso mismo, la dinámica entre ambos se volvió un verdadero campo minado, peligrosamente estrecho y asfixiante durante los últimos cuatro años. Todo comenzó cuando Seokjin cumplió los dieciséis e hizo sus maletas para mudarse a la abrumadora Seúl e iniciar la universidad. Jisoo, actuando con la genuina y ciega generosidad de una noona* protectora le ofreció techo sin dudarlo.
⠀⠀⠀⠀— Puedes venir a vivir con nosotros, Jinnie —le había dicho por teléfono—. Hay un dormitorio libre para ti. Cuando llegues a la terminal, llámame e iremos a recogerte.
⠀⠀⠀⠀Días después, ella le entregó las llaves del moderno departamento de techos altos que compartía con su esposo, asegurándole con una sonrisa brillante que la ubicación era estratégicamente ideal y le ahorraría largas horas de viaje diario en el metro.
⠀⠀⠀⠀— No tuviste que hacerlo... no puedo vivir con él aquí —susurró Namjoon con voz seca una noche, creyendo que su cuñado ya dormía.
⠀⠀⠀⠀—Yeobo*, sé que ambos no se toleran tanto, pero deberían hacer el esfuerzo —musita, antes de apoyarse en su pecho sintiendo los brazos del moreno rodearle la cintura—. Quizás esto ayude a que superen sus roces de hace años. Dale una oportunidad, amor. Es un buen chico, solo necesita tiempo para respetarte.
⠀⠀⠀⠀— ¿Me estás castigando, no? —bromeó con sarcasmo.
⠀⠀⠀⠀— No, solo te enseño a llevarte bien con mi hermano. —dijo Jisoo antes de besarlo.
⠀⠀⠀⠀Sin sospechar que, en su infinita pureza, estaba despejando el camino para que su matrimonio se fuera al carajo. O, si se miraba desde la perspectiva correcta, Jisoo solo estaba colocando al cordero más tentador y voluntario directamente en las fauces de la fantasía más prohibida de su amado.
⠀⠀⠀⠀Los siguientes meses, la convivencia entre bajo aquel techo minimalista estuvo marcada por una tensión subterránea que amenazaba con resquebrajar el suelo en cualquier momento. Las formalidades diarias eran parte del mecanismo inquebrantable que ambos usaban para mantener la fachada de cortesía doméstica que Jisoo tanto anhelaba.
⠀⠀⠀⠀Jin, con una voz aterciopelada, siempre se dirigía a él utilizando términos de máximo respeto; le decía “Hyung” al pasarle la sal en las cenas o “Sunbaenim” cuando Namjoon le ayudaba con algún trámite académico. Esa distancia verbal, tan pulcra y correcta, contradecía de manera violenta las sutiles pero deliberadas señales físicas que el menor le lanzaba.
⠀⠀⠀⠀Eran detalles imperceptibles para un ojo no entrenado: miradas sostenidas una fracción de segundo más de lo aceptable en el reflejo del espejo del pasillo; roces pretendidamente accidentales de sus caderas contra el muslo de su cuñado al cruzarse en el reducido espacio de la cocina, y el olor dulce del gel de ducha de Jin que inundaba el baño, obligando al mayor a respirarlo cada mañana.
⠀⠀⠀⠀La convivencia era una tortura psicológica en la que ambos sabían que cada vez quedaba menos resistencia. El universo —consciente del dilema gestado entre ellos— rompió el equilibrio un martes cualquiera. Seokjin, consumido por la frustración de aquella monotonía asfixiante y el cansancio de sus clases, tomó una decisión drástica: miró sus libros apilados en su escritorio, miró el reloj en la pared —apenas eran 7:50— y decidió ignorar sus obligaciones académicas.
⠀⠀⠀⠀No asistiría a la clase de esa mañana; fingiría una enfermedad y se quedaría completamente solo en el departamento. Esperando que la rutina se cumpliera hasta el momento exacto en que su cuñado solía regresar a mitad de la jornada laboral para recoger los documentos que siempre olvidaba en su escritorio.
⠀⠀⠀⠀El plan de Seokjin era simple, limpio de cualquier error. Quería forzar un encuentro puramente intencional con Namjoon, crear un espacio donde las formalidades cotidianas no tuvieran más remedio que romperse bajo el peso de la proximidad.
⠀⠀⠀⠀Su mente ya no podía soportarlo, no tenía la energía suficiente para ocultar lo que —de forma prohibida— jamás debió haber pensado.
⠀⠀⠀⠀Por eso, decidió quedarse con el conjunto de pijama que usaba cuando el matrimonio le dejaba la casa sola; una prenda casual que no ocultaba la fisonomía con la cual se había desarrollado a lo largo de los años, esperando pacientemente el momento de encararlo.
⠀⠀⠀⠀La primera pieza era un short blanco, diminuto, que dejaba expuesta la curva inferior de sus glúteos rellenitos al menor movimiento. Le parecía lindo llevarlo puesto, de algún modo, se sentía sentirse exageradamente hermoso ante cualquier superficie en la que se mirase; más cuando la luz de los ventanales se filtraba a través de la fina tela, volviéndola casi traslúcida. Para complementar el torso, eligió un toptank* del del mismo algodón semitransparente y ligero que se adhería como una segunda piel a su torso lechoso, delineando sus clavículas y la curva de su cintura con una suavidad que borraba cualquier timidez.
⠀⠀⠀⠀Sus hebras castañas y sedosas permanecieron despeinadas, cayendo sobre sus ojos en mechones rebeldes que daban un aire de inocencia corrompida, y roció su cuello con un poco de la exquisita colonia de su hermana. La misma que volvía loco a Namjoon antes de sus cenas importantes.
⠀⠀⠀⠀Comenzó a deambular por el silencioso piso. Sus piecitos descalzos no hacían ruido sobre la madera, pero en sus oídos, el eco de sus propios pasos competía con el latido desbocado, casi doloroso, de su corazón. ¿Qué tan desquiciado era por estar dispuesto a eso? ¿Noona realmente lo echaría de casa o sería el perro de su marido quien pagase por el dolor?
⠀⠀⠀⠀Sabía que aquello terminaría con un vínculo roto, fracturando un matrimonio de casi seis años, pero no iba a dar marcha atrás; toda la culpa era de su cuñado por haberle creado estándares tan altos durante tanto tiempo.
⠀⠀⠀⠀Se posicionó cerca de la isla de la cocina, fingiendo contar las servilletas mientras esperaba el sonido del metal rozando la perilla de seguridad. Entonces, se hizo realidad. El clic de la llave en la cerradura rompió el silencio, anunciando el regreso del dueño del piso.
⠀⠀⠀⠀En cuestión de segundos, la silueta de Namjoon empujó y cruzó el umbral. Iba impecable, vistiendo uno de los trajes de tres piezas negro que Seokjin solía oler a escondidas cuando se sentía mal. La corbata estaba anudada duramente en su cuello y el maletín de cuero en su mano derecha.
⠀⠀⠀⠀— Ah, mierda —siseó el moreno al quitarse los zapatos, peinando su cabello—. Sandeul hijo de...
⠀⠀⠀⠀Se detuvo en seco, congelado como si hubiera chocado contra un muro. Apenas al levantar la vista, se topó con la figura de su cuñado. No tenía sentido; Seokjin debía estar en la universidad, lejos del departamento, permitiéndole a él insultar en voz alta por los problemas del trabajo o desahogar su frustración hacia Jin encerrado en el baño.
⠀⠀⠀⠀Su cerebro no tardó en procesar la irregularidad, entonces, sus ojos enfocaron: Seokjin seguía en pijama, con esa que usaba bajo una sábana de seda para despedirse de sunoona* cuando él estaba presente y no quería que lo viera.
⠀⠀⠀⠀— Hyung. Regresaste temprano —dijo con ligereza casual, pretendiendo que estar frente al esposo de su hermana vistiendo algo que apenas calificaba como “pijama” no era extraño, incómodo, ni inapropiado.
⠀⠀⠀⠀El moreno tragó saliva, su garganta subió y bajó con dificultad. Intentó aferrarse a su rol de adulto responsable, al papel de cuñado tolerante y esposo ejemplar que le permitió integrarse a la familia. Se mantuvo en el recibidor a una distancia prudencial. Ni siquiera se atrevió a quitarse el saco, buscando en el decoro un escudo protector.
⠀⠀⠀⠀Sin embargo, a pesar de sus esfuerzos y de los gritos de advertencia que su conciencia, le resultó humanamente imposible evitar que sus ojos descendieran, devorando la delicada figura del muchacho. La visión era etérea y pecaminosa a partes iguales; tan característica como la belleza de su mujer sin haber necesidad de que sea ella.
⠀⠀⠀⠀El cabello castaño de Jin resplandecía bajo la iluminación dorada del pasillo; sus piernas, largas y desnudas, captaban la luz de forma escultural; y su camiseta traslúcida... Namjoon apretó la mandíbula al notar cómo la tela dejaba adivinar los contornos rosados de sus pezones, erizados por el ligero frío del aire acondicionado.
⠀⠀⠀⠀Al notar la rigidez ridícula del mayor y la obvia fijación de su mirada, Jin dio una vuelta pequeña, dándole la espalda para servirse un vaso de agua de la nevera. Se elevó sobre las puntas de sus pies descalzos para alcanzar un vaso de la alacena superior, arqueando la espalda mientras su cadera iba hacia atrás, adoptando una pose sugerente. El movimiento torpe y “accidental” que el borde del short subiera aún más.
⠀⠀⠀⠀Namjoon sintió una oleada de tentación golpear la base de su espina dorsal, extendiéndose a través de todo su sistema nervioso. Sus manos, aferradas al maletín, se volvieron blancas por la fuerza del agarre. Preso de la culpa y el horror visceral ante lo que estaba pensando, sacudió la cabeza con abruptamente. ¿Qué cojones estaba pensando? No podía hacerle a la mujer con la que dormía cada noche, a la que le compraba sus cartas coleccionables y lo consentía cuando el estrés lo estaba por matar.
⠀⠀⠀⠀Cerró los ojos con fuerza, tratando de expulsar el pensamiento.
⠀⠀⠀⠀— Seokjin. —su voz salió ronca, más baja de lo normal—. ¿No deberías estar en clase?
⠀⠀⠀⠀— El profesor dijo que tomaría descanso esta semana, hyung. No tenía razón para ir más allá de gastar en pasaje —respondió Jin, apoyando la cadera contra la encimera de granito, bebiendo un sorbo de agua—. Ah, por cierto, noona* no regresará a la hora de costumbre hoy.
⠀⠀⠀⠀El silencio en la habitación se volvió denso. Namjoon frunció el ceño.
⠀⠀⠀⠀— ¿Cómo?
⠀⠀⠀⠀— Tu esposa no volverá a tiempo. Me envió un mensaje —continuó el pálido, encogiéndose de hombros, provocando que la fina tela de sus tirantes se deslizara por uno de sus hombros—. La empresa le pidió cubrir horas extra por una emergencia. Aunque... no lo sé, ella decía cosas así cuando quería salir a beber con sus amigas a espaldas de mamá.
⠀⠀⠀⠀— ¿De qué mierda hablas?
⠀⠀⠀⠀— ¡Nada! Solo asumía algo, imbécil. Es mi hermana, tengo derecho a sobrepensar en las cosas que podría estar haciendo si creo que miente —gruñó. rodando los ojos—. Me llamó porque no quería preocupar a su esposo en mitad de su jornada laboral, ¿vale? Pero a mí no suele escribirme para estas cosas, así que no me sorprendería que quizá ahora estén pasando un mal rato.
⠀⠀⠀⠀— No hagas suposiciones de nuestro matrimonio.
⠀⠀⠀⠀— Pues lo lamento, hyung, pero es tierno verla darte detalles para que no te veas tan demacrado, ¿no? —soltó con una ironía palpable y odiosa.
⠀⠀⠀⠀Saber que su cuñado no pasaba por alto los detalles de deterioro conyugal que estaban atravesando le pudría la paciencia.
⠀⠀⠀⠀— ¿Te llamó porque no quiso molestarme? —el joven de veinte años asintió sin hablar—. ¿Por horas extra? —inquiso, ladeando la cabeza, incapaz de creer que ahora debía convivir un par de horas con el humano más ruidoso y detestable que le tocó conocer.
⠀⠀⠀⠀Jin no volvió a responder. Aprovechando el vacío absoluto, el silencio de la casa y la ausencia de su hermana, abandonó su faceta de sutileza para volverse más evidente, manejando la situación con una astucia que solía usar para intimidar a otros.
⠀⠀⠀⠀— Hyung... —musitó, mirándolo a sabiendas de cómo tensar el hilo emocional para que un hombre adulto, casado y dominante diera el paso que él tanto imaginaba.
⠀⠀⠀⠀El castaño dejó el vaso de agua sobre el mármol, caminó acortando la distancia que los separaba en el recibidor. Un paso. Dos. Tres. Hasta quedar justo frente, viéndose diminuto a pesar de su edad. Namjoon dejó caer su maletín; el golpe sordo pasó desapercibido por ambos.
⠀⠀⠀⠀Jin levantó el rostro, con la diferencia de altura obligándolo a exponer la pálida longitud de su garganta.
⠀⠀⠀⠀— ¿Estás preocupado, Namjoonie-hyung? —habló con mayor dulzura, reduciendo las últimas defensas morales que quedaban en su cuñado—. No es algo nuevo.
⠀⠀⠀⠀— ¿Nuevo qué? —replicó tenso, sin apartarse ni marcar un límite.
⠀⠀⠀⠀— Qué sobrepienses tanto. Te preocupas demasiado y te haces daño, Namjoon-hyung.
⠀⠀⠀⠀El pelinegro no supo qué responder; estaba atrapado en una neblina de inconsistencias morales, incapaz de pensar apropiadamente por culpa de la cercanía y aquel maldito aroma a gel de baño que usaba casi a diario para matarlo.
⠀⠀⠀⠀Al carajo.
⠀⠀⠀⠀— ¿Hyung? —bisbiseó el pálido, alzando su cejita marcada en el preciso instante en que sintió el peso de la mano contraria aferrarse a su cintura—. Me estás lastimando, no soy tu esposa.
⠀⠀⠀⠀— Lo sé, Seokjin —responde él, dejando ir una sonrisa con su rostro demasiado cerca al otro, dejando que su aliento chocase contra los labios entreabiertos del castaño—. Y sé que, precisamente porque no eres mi esposa, me estás provocando. Te gusta hacer eso, ¿verdad? ¿Arruinar relaciones?
⠀⠀⠀⠀— Nunca pude lograrlo... —admitió Jin—. Parecían divertirse más cuando la cosa era un polvo de ratos.
⠀⠀⠀⠀— ¿Por qué me lo dices? ¿Te enorgullece intentar ocupar el lugar de alguien que realmente está amando, solo para satisfacer tu arrogancia de niño engreído? ¿Solo porque sufres al no encontrar a un hombre que te controle como deseas?
⠀⠀⠀⠀— Sí, hyung, sí. —respondió este con una sonrisa, completamente ensimismado.
⠀⠀⠀⠀A partir de ese momento, el castaño se mantuvo boquiabierto, percibiendo como la atmósfera del departamento sufría un cambio inhumano. Se miraban a los ojos, respirando agitadamente, “incapaces” de ceder primero o de pensar en la decepción que le causarían a Jisoo.
⠀⠀⠀⠀— No quiero que te acuerdes de ella. —musitó Jin, rozando su nariz con la del moreno, consciente de lo que estaba pronunciando. Se sostuvo de las solapas de su saco—. Llevo cuatro años pudriéndome al escucharlos del otro lado de la pared, hyung.
⠀⠀⠀⠀Namjoon le frotó la cintura con ambas manos, deslizando sus largos pulgares sobre eltoptank* blanco—. Me advirtió que eras un maleducado.
⠀⠀⠀⠀— ¿Por eso nunca te he agradado? —balbuceó él, presionando sus labios superficialmente contra la barbilla del moreno.
⠀⠀⠀⠀Al no obtener respuesta, Seokjin se puso de puntillas para ocultar el rostro debajo de la mandíbula del pelinegro. Los ojos de este brillaron con intensidad antes de bajar las manos y amasar con rudeza uno de los glúteos contrarios. Jin no hizo nada por alejarse.
⠀⠀⠀⠀— Debo volver al trabajo...
⠀⠀⠀⠀ — Podrías olvidarlo, hyung. Podríamos hacer algo, por favor... —sus ojos brillando debajo de su escondite, con lágrimas contenidas de placer acumulado—. Me puse lindo por ti, Namjoon-hyung. ¿Noona* alguna vez se puso linda por ti en las mañanas? ¿Faltó al trabajo para hacerte sentir en casa a estas horas?
⠀⠀⠀⠀— Seokjin.
⠀⠀⠀⠀— Hyung, no sabes cuánto me he mojado al pensarte por ratos —interrumpió con un tono desesperado e inescrupuloso, clavando las uñas en la tela del traje, y confesando el sueño que lo mantuvo en vela por años—. No sabes las veces que me toqué pensando que eras tú quien dormía a mi costado, completamente desnudo y agotado mientras me dejabas darte todo lo que ella no te ha dedicado.
⠀⠀⠀⠀— Jin.
⠀⠀⠀⠀— Hyung,te amo.
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⠀⠀⠀⠀Al cruzar el umbral del dormitorio matrimonial, el olor a lavanda y al perfume floral de su esposa golpeó las fosas nasales de ambos, pero ello solo sirvió para aumentar la depravación del acto. Namjoon, que lo llevaba en vilo desde que Seokjin se le aferró al cuello en el pasillo, terminó arrojándolo sin contemplaciones en el centro del inmenso colchón.
⠀⠀⠀⠀Las sábanas de seda blanca, impecables y planchadas por la mañana, se arrugaron bajo su peso. El castaño quedó expuesto por completo bajo la luz de las cortinas laterales, despojado de su dignidad; el short de su pijama yacía roto y colgando de un tobillo, mientras que el toptank*, empapado en sudor, se adhería por completo a su pecho agitado.
⠀⠀⠀⠀Temblando visiblemente sobre el lecho de su propia hermana, Jin se encogió en posición fetal para intentar recuperar el aliento que Namjoon le había arrebatado antes de empezar el pecado más grande entre ambos. Sin embargo, el moreno no se dejó engañar por la pretenciosa torpeza de sumisión; se plantó firme junto a la cama, con las rodillas rozando el colchón.
⠀⠀⠀⠀Permanecía vestido con el saco oscuro y la corbata anudada, cubriendo con su sombra la figura de Seokjin. Namjoon luciría impecable, de no ser por la evidente rigidez que se liberaba bajo su cinturón abierto.
⠀⠀⠀⠀— Boca abajo, Seokjin. Abre bien tus piernas —el castaño dudó una fracción de segundo, parpadeando mientras frotaba su nariz sobre la sábana—. ¡Que separes las piernas, te he dicho! —bramó el moreno.
⠀⠀⠀⠀— Uhg, hyung... —dijo pesado, obedeciéndolo.
⠀⠀⠀⠀Se giró sobre el pecho y, con las manos escondidas bajo el mismo, flexionó las rodillas para distanciarlas, exhibiéndose en su totalidad sobre la cama conyugal de su hermana mayor; su interior ardía, palpitaba en un rojo vivo, hinchado por la intromisión inicial que su hyung había hecho con los falanges para descolocarlo.
⠀⠀⠀⠀Ahora asentía lentamente, satisfecho.
⠀⠀⠀⠀— Veamos que tan buena eres en esto —retó, mientras su mente calculaba el tiempo que les quedaba. Miró de reojo el reloj en su muñeca—. Tenemos exactamente cincuenta y cinco minutos antes de que tu querida noona* ponga un pie en este departamento; y voy a usarlos todos para hacerte ver la persona que eres.
⠀⠀⠀⠀Jin —totalmente sometido, temblando de miedo y expectación— dio un lento asentimiento de cabeza mientras acomodaba sus brazos para que estos no se entumecieran. Esperaba sentir de inmediato las manos del moreno sobre él, pero Namjoon no se abalanzó. En su lugar, dio dos pasos atrás y estiró la mano hacia el compartimento secreto debajo de su cama, extrayendo del mismo un maletín pequeño.
⠀⠀⠀⠀De su interior extrajo una elegante caja de cuero negro que Seokjin jamás había visto. Al abrirla sobre el colchón, un tintineo metálico y de silicona reveló el contenido: una colección minúscula de objetos destinados a la estimulación y la dilatación profunda.
⠀⠀⠀⠀— Esto lo compré hace mucho tiempo —comentó tomando uno de ellos—, pero nunca consideré utilizarlos con tu hermana. Ella no es para esto; nunca planeé rebajarla ni someterla de la forma en que tú me estuviste suplicando desde que llegué.
⠀⠀⠀⠀Seokjin tragó saliva, sintiendo un escalofrío de excitación malsana al hacerse la idea de que por fin podría tenerlo dentro—. Namjoon...
⠀⠀⠀⠀Sin perder tiempo, tomó un frasco de lubricante espeso seguido del primer objeto; subió a la cama de rodillas, avanzandi hasta posicionarse entre las piernas del castaño.
⠀⠀⠀⠀— ¿Q-qué es eso, hyung? —balbuceó Jin, sintiendo el pánico real filtrándose al ver lo que sostenía entre las manos.
⠀⠀⠀⠀— Son para darte peso interno —susurra, vertiendo un charco frío del líquido sobre la zona enrojecida antes de empujarlo dentro de la estrechez y pegar su pecho contra la espalda de Jin—. Para que sientas cómo tu cuerpo intenta expulsarlo.
⠀⠀⠀⠀— Hyung...
⠀⠀⠀⠀Sin dejar que el pálido se pueda recuperar, tomó el segundo —de textura rugosa— y lo introdujo justo detrás del anterior, expandiendo las paredes internas hacia los lados. Robándole un gemido ahogado a su cuñado.
⠀⠀⠀⠀— ¿Es bueno, no? —preguntó mientras besaba el lóbulo de su oreja y sentía cómo sus hombros se sacudían en respuesta—. Sensibilizará lo suficiente para que todo el líquido que produzcas vaya a quedar acumulado dentro.
⠀⠀⠀⠀— Namjoon... ¡hmg!, Namjoon... —volvió a gemir, intentando callarse a sí mismo al presionar el rostro contra la sábana, pero era infructuoso.
⠀⠀⠀⠀Uno a uno, el pelinegro fue introduciendo los objetos restantes sin retirar los anteriores, aprovechando la elasticidad y excesiva lubricación natural de Seokjin, quien ya hipaba sin control contra la almohada de su hermana.
⠀⠀⠀⠀— Namjoon-hyung, Namjoon-hyung —chilla, sintiendo que se iba a partir por la mitad mientras su pecho subía y bajaba de forma errática—. Hyung, no cabe...! A-ah... hyung...
⠀⠀⠀⠀— Shh... Cabrá todo si dejas de hacer berrinche, cielo. —dijo, limpiando el riachuelo de lágrimas que corrían por sus pómulos.
⠀⠀⠀⠀Al llegar al último objeto, el sistema del castaño estaba tan dilatado, dolorido y caliente que temblaba con espasmos musculares incontrolables. A diferencia de Namjoon, quien observó el reloj de reojo; el tiempo corría a favor de ambos. Se deshizo finalmente de su pantalón liberando su erección venosa y rígida, acomodándose entre las extremidades flácidas de Seokjin. Con la mente puesta de forma fría, estabilizó su peso sobre el cuerpo ajeno antes de empujarse con fuerza hacia el interior, arrastrando los objetos consigo.
⠀⠀⠀⠀— Cielos... —murmuró besando su nuca, empezando a embestirle con un ritmo profundo y lento—. ¿Esto querías, no? ¿Que engañara a tu hermana?
⠀⠀⠀⠀— Hyung, yo...
⠀⠀⠀⠀— Respóndeme, maldición. ¿Tú quisiste esto no?
⠀⠀⠀⠀Seokjin puso los brazos debajo de su pecho, usándolos como soportes debido a que sus piernas carecían de fuerza suficiente para mantenerlo firme sobre el colchón donde estaba siendo destrozado.
⠀⠀⠀⠀— Sí hyung, sí lo quise...
⠀⠀⠀⠀El moreno sonrió satisfecho, ignorando la realidad de que a escasos metros de su radio, más exactamente sobre la mesa noche, reposaba la fotografía de su boda, donde él abrazaba a Jisoo por la cintura mientras tenía sus labios sobre su mejilla.
⠀⠀⠀⠀— Mierda, me iré al infiermo. —dijo sin parar sus movimientos.
⠀⠀⠀⠀Ambos perdieron por completo la noción del tiempo. El tic-tac del reloj de pared —que avanzaba a una velocidad diferente a la de ellos— desapareció de su mente mientras la luz a través de las cortinas comenzaba a alargarse por el suelo. Para aumentar el control sobre el cuerpo de Jin, Namjoon deslizó una de sus grandes manos por el torso sudoroso de este hasta llegar a su vientre bajo.
⠀⠀⠀⠀Al hundir la palma sobre la piel expuesta, pudo percibir con total nitidez el relieve y el movimiento de los músculos internos de Seokjin. Con cada impacto seco que propinaba, el abdomen ajeno se elevaba y deformaba sutilmente, delatando el recorrido de la invasión de su propio cuerpo.
⠀⠀⠀⠀— Siente eso —gruñó por lo bajo, con la frente perlada de sudor, mirando la cara desencajada del pálido—. Siente cómo te lleno. Todo esto es tuyo ahora.
⠀⠀⠀⠀— Hyung...
⠀⠀⠀⠀A esas alturas del éxtasis, el castaño ya no tenía el menor control sobre su propia anatomía, ni sobre sus reacciones; todo su ser era un manojo de nervios expuestos. Los fluidos brotaban en abundancia sin freno, empapando sus muslos y tiñendo las sábanas de su hermana, sin importar que el moreno se retirara casi por completo para tomar impulso.
⠀⠀⠀⠀Aprovechando que el torrente —espeso, caliente y transparente— corría a montones facilitando los impactos, se detuvo un microsegundo. Tomó a Jin por los mechones sudorosos de la nuca, levantando su cabeza de la almohada.
⠀⠀⠀⠀— Habla —le ordenó, escupiendo las palabras—. Dime qué se siente estar en la cama de tu hermana, con el vientre lleno.
⠀⠀⠀⠀Seokjin abrió la boca, intentando desesperadamente articular una sola frase coherente, pero de su garganta solo salían jadeos secos y el eco de hipos que lo dejaban sin fuerzas. Apenas lograba balbucear sílabas sin sentido, con un hilo de saliva escapando de sus labios rojitos.
⠀⠀⠀⠀— N-Nam... Hyung... —suspiró, arqueando la espalda por completo y perdiendo el hilo de lo que intentaba decir.
⠀⠀⠀⠀— Sí, cariño. Es muy bueno, ¿no?
⠀⠀⠀⠀— S-...
⠀⠀⠀⠀Clic.Clac.
⠀⠀⠀⠀El sonido metálico e inconfundible de la cerradura de la puerta —ubicada al otro lado del largo pasillo— resonó en todo el silencioso departamento, seguido del chirrido de las bisagras. Jisoo estaba en casa, puntual a pesar de haber salido más tarde de lo habitual.
⠀⠀⠀⠀El eco de los tacones de su noona* impactando contra el suelo de madera sacó a Jin de su letargo sensorial de un solo golpe. Sus grandes ojos, que hasta hace un segundo estaban en blanco, nublados por un denso éxtasis, se abrieron de par en par; las pupilas se le dilataron al regresar de forma violenta a la cruda realidad.
⠀⠀⠀⠀— ¡Cariño, ya llegué! —la voz alegre de Jisoo resonó desde la sala, acercándose a paso constante por el pasillo—. ¿Namjoon? Vi tus zapatos en la entrada...
⠀⠀⠀⠀Seokjin quedó helado y comenzó a hiperventilar, intentando empujar el pecho de su cuñado para escabullirse por debajo de él, pero fue un movimiento inútil. No podía ser posible que su hermana hubiese llegado, no ahora que él estaba pasando un momento tan bueno con su esposo.
⠀⠀⠀⠀— Hyung...
⠀⠀⠀⠀Namjoon consciente de la situación, ni siquiera se inmutó ante el patético intento de clemencia del castaño para escapar del caos sembrado.
⠀⠀⠀⠀— Hyung... Hyung, por favor... —comenzó a sollozar—. E-es noona*, va a vernos, sácalo por favor...
⠀⠀⠀⠀En lugar de retirarse, el moreno puso las manos alrededor de las caderas del pálido para inmovilizarlo contra el colchón, empujando hacia adelante con aún más fuerza, hundiéndose lo suficiente como para que las masas artificiales le arrancaran nuevos jadeos.
⠀⠀⠀⠀— ¿Que lo saque? —Namjoon soltó una risa baja, ronca, desprovista de cualquier tipo de piedad. Sus ojos brillaron intimidantemente—. No seas un cínico, Seokjin. ¿Ahora te da vergüenza? ¿Ahora recuerdas quién es dueña de esta cama? Estuviste rogándome que te tomara; hice lo que querías, estás completamente abierto y usado —silbó antes de volver a embestirlo—. Asume las consecuencias de tus jodidas fantasías.
⠀⠀⠀⠀— ¡Namjoon, yeobo*! ¿Estás en el cuarto? —llamó la fémina, esta vez escuchándose más cerca—. ¡Jinnie! ¿Tampoco fuiste a la universidad?
⠀⠀⠀⠀El pánico en el cuerpo del castaño se convirtió en una crisis nerviosa. La puerta de la habitación estaba entornada, ni siquiera llevaba seguro, cualquiera que pasara por el pasillo escucharía la respiración errática de ambos. Peor aún, el desastre en la cama era inocultable: las sábanas yacían manchadas por los fluidos transparentes que Seokjin había soltado a borbotones, mezclados con el ajeno líquido espeso que comenzaba a desbordarse de su coñito.
⠀⠀⠀⠀— Por favor —suplicó él, cubriéndose la boquita para contener un sollozo desesperado.
⠀⠀⠀⠀— Vamos a arruinarlo.
⠀⠀⠀⠀Acto seguido, ignorando los ruegos patéticos del castaño, Namjoon alzó la voz, proyectándola con total naturalidad hacia el pasillo.
⠀⠀⠀⠀— ¡Estoy aquí, cariño! —llamó a su esposa—. ¿Ocurre algo, preciosa?
⠀⠀⠀⠀— ¡Ah, qué bien! Pensé que te había pasado algo por dejar el saco tirado —le responde animada, mientras el ruido de sus pasos se iba intensificando—. Estaba pensando pedir un poco de japchae para la cena, ¿te parece bien?
⠀⠀⠀⠀— Muero de hambre, estaría bueno. —dijo mirando hacia abajo.
⠀⠀⠀⠀Justo en ese momento, afianzó sus manos sobre las caderas de Seokjin y retomó el movimiento con embestidas tan rudas y secas que empujaron con saña el relleno dentro del pálido, quien se sacudía incontrolablemente sobre la cama.
⠀⠀⠀⠀En ese instante de colapso, la manija giró. Jisoo apareció en el marco de la puerta; llevaba el bolso colgando del hombro y una sonrisa ligera en los labios que tardó una fracción de segundo en congelarse, deformarse y morir de forma espantosa.
⠀⠀⠀⠀La escena expuesta ante sus ojos destruyó su mundo en un parpadeo. En el centro de su cama matrimonial, su esposo seguía perfectamente vestido con el traje oscuro cubriendo el cuerpo desnudo, tembloroso y lleno de fluidos de su adorado dongsaeng*. El olor agrio a sexo flotaba en el aire de su cuarto mientras el líquido blanquecino se escurría por el interior de los muslos de Jin, manchando las sábanas donde ella dormía cada noche.
⠀⠀⠀⠀El bolso de cuero resbaló de su hombro y golpeó el suelo de madera.
⠀⠀⠀⠀Seokjin, con el rostro bañado en lágrimas por el shock, apenas logró girar la cabeza hacia la puerta para enfocar la silueta paralizada de su hermana. Verla de ese modo le estrujó el alma.
⠀⠀⠀⠀— N-noona*... —balbuceó en un hilo de voz inaudible, mientras un nuevo espasmo interno hacía brotar más líquido.
⠀⠀⠀⠀Namjoon, sin molestarse siquiera en salir del castaño, se incorporó. Sostuvo la mirada fija de su esposa y acomodó el nudo de su corbata con una mano.
⠀⠀⠀⠀— Quiero el divorcio.

⠀⠀⠀⠀Todos los hombres son iguales, mentirosos y rameros, no mentira. Canon Namjoon y Seokjin no harían eso. No tengo ni idea de cómo se me ocurrió planificar esta trama —algo sosa, btw— aunque al menos me aplaudo porque publiqué un buen +18 teniendo el cerebro todo podrido de deberes.
⠀⠀⠀⠀ En fin, esta parte ojalá se la hayan aprendido luego de leerse todas mis historias: No se olviden de dejar su estrellita y comentarios, me hacen el día. ¡Gracias por leer!
⠀⠀⠀𝗶.⠀Noona (누나): En coreano significa “hermana mayor”. Es un título honorífico informal y cariñoso que usan exclusivamente los hombres para dirigirse a una mujer mayor.
⠀⠀⠀𝗶𝗶.⠀Yeobo (여보): Término coreano cariñoso que se reserva para marido y mujer, lo que marca su vínculo matrimonial. El significado literal es «mira aquí», solo se usa entre esposos para mostrar intimidad y familiaridad.
⠀⠀⠀𝗶𝗶𝗶.⠀Toptank (탑탱크): A menudo llamada simplemente “camiseta sin mangas”, es una prenda informal sin mangas ni cuello, con tirantes de diferentes anchos y un escote bajo. Normalmente se pone por la cabeza y se usa para actividades deportivas, como capa base o para mantenerse fresco en climas cálidos.
⠀⠀⠀𝗶𝘃.⠀Dongsaeng (동생): Se traduce como “hermano menor”. Es un término neutro en cuanto al género que utilizan tanto hombres como mujeres para referirse a un hermano menor, una hermana menor o cualquier persona menor que ellos en una relación informal o cercana.
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