La nostalgia de lo retro
Descargo de responsabilidad: este es un fanfic sin fines de lucro y no tiene intención alguna de vulnerar los derechos de personas naturales o jurídicas que tengan la propiedad de las franquicias de Beetlejuice, Gameoverse, Blade Kitten, Lego, Space Quest V: the next mutation, Reboot y otras mencionadas en el presente fanfic.
Dedicado a Winona Laura Horowitz
Winona Laura Horowitz como Lydia Deetz
Un gato contra Gameoverse
Capítulo 1: La nostalgia de lo retro
Super Castlevania, así llamaron al conjunto de los castillos de Drácula conquistados por la familia Belmont y que fueron amalgamados en un solo conjunto. Tal maravilla arquitectónica no se dio en el mundo real, sino en el de los arcades, toda una proeza hecha gracias al poder del surge protector y Lydia Deetz luego de la aventura que tuvo la jovencita gótica junto con Percy, el chico gato y novio, que consistió en salvar los juegos del arcade de una invasión masiva por parte de los villanos del juego Rampage.
Aunque impresionante, el castillo se tradujo en un debate por parte de los dos novios. Lydia consideró que el aspecto ruinoso de varias secciones del castillo acentuaba el ambiente gótico del mismo y, por lo tanto, no necesitaban una reparación; Percy, por otra parte, quería reparar todas las partes del castillo que vieron mejores días.
Para evitar cualquier discusión, se optó por una solución intermedia como ser la reparación de los muros principales del castillo y desecar las áreas inundadas, el resto se mantendría en la entropía con la que fue diseñada.
Las bibliotecas fueron una de las áreas preferidas de Lydia y también se las usó para albergar material del mundo real como ser mangas y comics, y justo uno de estos últimos llamó la atención del chico gato:
—Lydia, mira, ¡¿esto es el final?! ¡No puede ser!
—¿Qué sucede, Percy? ¿Blade Kitten?
—Sí, es un comic de un juego de Atari de ciencia ficción, Kit Ballard es la protagonista, es muy divertida, pero mira la última página.
—A ver… Entiendo, la protagonista chica gato acabó en terapia intensiva en una cápsula de crioestasis. Lo siento, es un comic abandonado —dijo con gesto de pena.
Pena fue la que sintió Percy, bajó las orejas de gato y añadió:
—¿Y qué va a pasar con su historia? La pobre de Kit perdió su mundo, lo destruyeron unos alienígenas que se parecían a los xenomorfos de la película Aliens.
—Esto me recuerda al caso de Dragon Pink, un manga de fantasía protagonizado por una chica gato. Osamu Tezuka creo a las chicas gato en los mangas, pero eran más del tipo furro, fue Itoyoko quien creo a la moderna chica gato que son chicas con solo orejas y colas y justo el manga donde hizo esto también esta inacabado en una escena donde la protagonista es herida de muerte.
Las orejas de Percy volvieron a mostrar pena, no obstante, un nuevo sentimiento lo asaltó, a ambos: sorpresa.
La onda de energía hizo que a la chica gótica se le pusiera la piel de gallina al tiempo que a Percy se le erizó la cola de gato.
—¡Nya! ¡¿Qué fue eso?!
—No lo sé, mejor vamos a preguntarle al surge protector, es el encargado de administrar todos los juegos.
La parejita de novios fue a entrevistarse con el surge protector en la video estación central, no obstante, ni él ni nadie sintió algo fuera de lo común.
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El internet, la última adición al mundo de los arcades. Tanto Ralph como Vanellope tuvieron una aventura en aquel lugar y justo sus amigos Lydia y Percy deambularon por aquel mogollón, no obstante, no buscaron divertirse, sino resolver el misterio que experimentaron días atrás.
—Todas son muy bonitas —dijo Percy al ver el montón de naves espaciales disponibles para alquilar—. No sé cuál podríamos contratar.
—Se ven intimidantes y muy rápidas, pero no me sentiría cómoda en alguna de ellas —le contestó Lydia que observó cada nave con mirada analítica.
—¿Qué es lo que buscas con exactitud?
—Para serte sincera no lo sé. Supongo que algo que me llame la atención de manera especial.
Siguieron con el paseo y fue el novio de Lydia quien señaló una nave:
—¡Esa me parece muy bonita y acogedora!
—A ver… LL929: ¡Nave espacial, nave espacial, NAVE ESPACIAL!… ¿Así se llama?
—¡Nave espacial, nave espacial, NAVE ESPACIAL! —gritó Percy—. Qué raro, ¿por qué el nombre es un grito?
—No lo sé, pero tienes razón, se ve muy bonita. Busquemos al dueño o al piloto.
Encontraron al piloto, era un astronauta de traje azul que estuvo inclinado sobre la cabina del gigantesco caza estelar.
—¿Eh? ¡Clientes! ¡¿Son clientes?! —gritó el astronauta y bajó por la escalera y fue hacia el par de novios, tan rápido que se tropezó.
—¡Cuidado, señor! —dijo Lydia.
—¿Se encuentra bien?
—¡A la perfección, no se preocupe! Me llamo Benny y soy el capitán —dijo con orgullo.
Tanto Lydia y Percy forzaron sonrisas, la pinta del capitán no era muy prolija que digamos.
El casco de Benny estaba roto en la mentonera y pareció que lo arreglaron con pegamento barato; y el logo espacial en el pecho, un planeta, se mostró desgastado y borroso.
—Bonita, ¿verdad? —dijo Benny con inmenso orgullo—es la ¡Nave espacial, nave espacial, NAVE ESPACIAL!
—Sí, lo sabemos, lo leímos al entrar al hangar —dijo Lydia que por poco se cubrió los oídos con la palma de las manos.
—Es un nombre muy largo y el número de serie es difícil de recordar —dijo Percy que sí se cubrió las orejas de gato con las manos.
—Perdón, me emociono mucho cuando hablo de mi…
—Entendemos —dijo Lydia antes de que Benny volviera a gritar el nombre del gigantesco caza espacial de color azul como el traje del piloto—. Capitán Benny, quisiéramos contratar sus servicios.
—¡Capitán! ¡Por fin alguien me llamó capitán y no: “oye, tú, como quiera que te llames”!
—Lydia, ¿estás segura de querer ir en esta nave?
—¿Cómo podría decírtelo? Evoca un espíritu nostálgico que no puedo negar.
Ambos, junto con Benny, subieron a la nave para ultimar detalles.
—Todo se ve muy bonito —dijo Percy que giró la cabeza a todos lados—. Tenías razón, el interior se ve muy retro.
—Y dígame, señorita Deetz, ¿a dónde quiere que los lleve en mi nave?
—Todavía no lo sé.
—¿Es un viaje de exploración o solo quiere pasear? Puedo mostrarle los mejores lugares, las más bellas constelaciones y planetas con anillos de la galaxia.
—Quisiera ir de exploración, por favor.
—¿Y qué es lo que busca con exactitud?
—Todavía no lo sé, lo sabré cuando lo vea.
El capitán de la LL929, observó al par de jovencitos, pero no dijo nada, después de todo, nadie alquilaba los servicios de su nave ochentera. Aceptó la petición de Lydia y ambos se estrecharon las manos, listos para cualquier aventura que les deparara el destino.
CONTINUARÁ…








