CAPÍTULO 1: DONDE ESTOY
¿Dónde estoy? Tengo miedo, estoy en un lugar blanco, no hay nadie ni nada. No recuerdo nada, ni cómo he llegado, nada claro, solo un grito, un estruendo y silencio, silencio y nada más que silencio.
Ahora empiezo a escuchar algo, es una mujer llorando y una voz llamándome, es la voz de un hombre. Me llama, pero yo no quiero ir. ¿Quiero? Estoy muy confuso, no sé ni dónde estoy, ni por qué, ni quién soy, no recuerdo absolutamente nada.
¡Que alguien me ayude!
He intentado dormirme para saber si estoy soñando, pero no puedo. De hecho, no puedo dormir. No necesito comer, de hecho, hace tiempo que no respiro, no sé hace cuánto.
Es como si el tiempo aquí no pasara.
Me acabo de dar cuenta, no siento mi cuerpo, eso no es normal, ¿o sí? No entiendo nada, me cuesta pensar con claridad, siento que todo está nublado, como si no tuviera cerebro o como si estuviera reiniciando.
—¿Un derrame cerebral? —¿Está usted seguro, doctor?—Me temo que sí, señora. Su hijo ha sufrido un traumatismo craneoencefálico grave, lo que ha derivado en un derrame cerebral, por lo que ha acabado en coma. Por ahora está luchando, pero le ruego que se prepare para lo peor, no es muy probable que sobreviva, muy pocos lo consiguen. Esperemos que sea de esos pocos y se recupere. Ahora les dejaré solos e iré a atender a otro paciente.
—Bruno, por favor aguanta, hijo mío, aguanta, no me abandones, no te vayas.—Hermano, despierta, hermanito.—¿Por qué no despierta, mamá?—Está en coma, Olivia.—¿Qué es eso, mamá? ¿No va a despertar nunca más, está muerto?—No, Olivia, está dormido, pero no va a despertar en mucho tiempo. —Dijo la madre de Olivia. Olivia es la hermana pequeña de Bruno, ella tiene 7 años, por eso no entiende muy bien lo que le está pasando a su hermano Bruno, que tiene 15 años.
Escucho otra voz, parece la de una niña pequeña, dice que despierte, pero yo no estoy dormido, ¿o sí? No tengo ni idea, pero ¿qué les pasa a todos? Solo escucho a gente diciendo que despierte, que no me vaya, que me quede con ellos, pero no sé quiénes son, no sé ni quién soy yo. Parece una pesadilla sin fin, de la que quiero despertar. Siento que voy a explotar, no entiendo nada, es como una broma pesada.
Mientras tanto, sigo escuchando una voz grave, que parece de hombre, que me dice que tengo que seguir adelante, que no escuche a los demás, que mi lugar está más adelante, junto a él.—¿Qué hago? No he estado más confuso en toda mi vida... Creo que, de momento, me quedaré donde estoy. No sé por qué, pero las voces que dicen que me quede me suenan familiares.








