Legado De Sangre por BorregaPL en Inkitt
Personalizar legibilidad
Aa

Legado de sangre

Todos los derechos reservados ©

Sinopsis

Mi nombre es Evelyn Ward. Soy una cazadora. Al menos, eso es lo que les digo a los pocos que conocen nuestro secreto. Desde los quince años, he sentido que algo no cuadra conmigo. Los olores se intensifican sin razón. A veces veo cosas en mi reflejo que no deberían estar ahí. O escucho una voz que no reconozco, susurrando en un idioma que no entiendo pero que, de algún modo, me duele. Y ese sueño. Siempre ese sueño. Un niño de ojos color chocolate me mira y dice algo en un idioma que no logro descifrar. Pero su voz me calma. Me duele. Y cuando despierto, siempre tengo la sensación de haber perdido algo que no sé nombrar. Hay una verdad que me ocultan. Puedo sentirla en sus miradas cuando me ven pasar. En la manera en que, cuando entreno, anotan algo en un diario que nunca me enseñan. Mi tío Ricardo no me dice nada. Mi madre solo me da medicamentos que me hacen sentir extraña. Y las misiones, cada vez más peligrosas, me obligan a enfrentar algo que a veces siento que no es mi misión real.

Genero:
Fantasy
Autor/a:
BorregaPL
Estado:
En proceso
Capítulos:
4
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

Capítulo 1. Huye

Los copos de nieve caían lentos, como si el cielo mismo dudara antes de sellar el destino de quienes huían bajo su manto. El suelo se blanqueaba a cada paso, tapiando las huellas de Thania y de los lobos que la flanqueaban, una manada de sombras grises que se movían en perfecta sincronía con ella.

Thania no sentía el frío. No podía. El miedo le había quemado los nervios hace dos días, cuando la masacre comenzó. Solo sentía el peso de la bebé contra su pecho, su calor diminuto, su respiración apenas perceptible. Y el latido de su propio corazón, que golpeaba tan fuerte que temía que los vampiros pudieran oírlo.

Había perdido las botas en el primer ataque. Sus pies sangraban al pisar la nieve, pero no sentía los cortes, ni el hielo. Las ramas de los arbustos le arañaban los brazos, y el vestido colorido de su hermana se había enganchado y rasgado en varios sitios, dejando ver la piel amoratada y las marcas de las piedras que encontraba a su paso.

Un lobo de pelaje negro se colocó a su lado, empujándola suavemente con el hocico para corregir su dirección. Thania reconoció sus ojos amarillos—era el mate de su hermana, estaba desesperado por cuidar de su hija, la última Romanov.

—Vamos —jadeó ella, sin fuerzas para gritar—. Ya casi llegamos a casa.

Pero entonces lo sintió antes de verlo. Un cambio en el aire, un frío distinto al de la nieve. Un frío que venía de la muerte.

Dimitri había llegado.

---

Apareció sin ruido. Una figura alta y desgarbada, de cabello oscuro y piel tan blanca que parecía hecha de la misma nieve que pisaba. Llevaba un abrigo negro que se confundía con la noche, pero sus ojos—rojos, tan intensos que parecía brillar en la oscuridad—eran imposibles de ignorar.

No venía solo. Entre los árboles, se movían sombras con la misma velocidad antinatural. Sus lacayos.

—¿Todavía corres, amada mía? —dijo él, con una voz que parecía susurrar directamente en su oído, aunque estaba a metros de distancia—. Sabes que no puedes escapar de mí.

Thania no respondió. No podía. Cada palabra que pronunciara era aire que le robaba a su carrera, a su esperanza, a la niña que llevaba en brazos.

Los lobos de la manada comenzaron a rodearlas, formando un círculo protector. Thania los escuchó gruñir, sus pasos pesados sobre la nieve, sus respiraciones agitadas. Eran ocho. Siete guerreros dispuestos a morir por ella, y el alfa, que corría a su lado, dispuesto a morir por su hija.

Pero Dimitri no los miró siquiera.

—Eres mía —dijo, con una calma que helaba más que el viento—. Lo has sido siempre. Y esa niña que cargas en brazos también lo será. Su sangre será el destierro de los lobos una vez que sea mi amada eternamente. Escuchaste, alfa. No dejaré que su legado continúe.

Thania sintió que su pecho se rompía. No por miedo. Por rabia.

—No soy tuya —atinó a decir, con la voz quebrada—. Nunca lo he sido. Nunca lo seré.

Dimitri inclinó la cabeza, confundido. Y en ese instante, Thania supo que era su única oportunidad.

—¿Crees que me amas? —escupió—. No me amas a mí. Amas un rostro. El rostro de mi hermana.

El vampiro se detuvo. Los otros vampiros, que se preparaban para atacar, también se detuvieron.

—¿Tu hermana?

—Vera —dijo Thania, y el nombre le supo a muerte y a vida al mismo tiempo—. Mi hermana gemela. La mujer que te rechazó una y otra vez mientras tú creías que era yo. La mataste con tus absurdas persecuciones.

El silencio que siguió fue más aterrador que cualquier grito.

Thania vio cómo los ojos rojos de Dimitri parpadeaban, cómo su rostro de porcelana se agrietaba en una expresión que no sabía interpretar. Dolor. Confusión. Negación.

El lobo negro saltó desde el costado, lanzándose directamente contra el vampiro. Dimitri lo esquivó con un movimiento casi imperceptible, pero el ataque había roto el hechizo del momento.

—¡Váyanse! —le dijo por el enlace mental a Thania, y luego gruñó—. ¡Llévensela de aquí! ¡Los Koslov están más cerca!

Thania sintió el empujón de un lobo contra su espalda, insistente, guiándola hacia uno de los tantos caminos que no conocía. No dudó. En cuanto el círculo se rompió y los lobos se lanzaron contra los vampiros, vio su oportunidad y echó a correr.

No miró atrás. No podía.

El ruido de la batalla—gruñidos, gritos, el chocar de cuerpos contra la nieve—se fue apagando a medida que se adentraba en la espesura. Thania apretó a la bebé contra su pecho y sintió sus propias lágrimas congelarse en sus mejillas. Vera estaba muerta. Dimitri la había matado. Y ella no podía detenerse a llorar. No aún.

---

Thania salió del bosque con las piernas temblorosas y la bebé pegada al pecho. Y entonces lo vio: la casona de los Koslov, emergiendo entre los pinos como un refugio de madera y piedra. No era un castillo, no había murallas ni torres, pero sus ventanas brillaban con una luz cálida que prometía fuego y seguridad.

Vera la llevaría aquí, pensó, sintiendo que las lágrimas volvían a quemarle los ojos. Vera confiaba en ellos. Y yo también voy a confiar.

Pero al llegar a la puerta de roble, sin adornos ni heráldica, Thania miró atrás. El bosque estaba en silencio. Demasiado silencio.

—¡Ricardo! —llamó Thania al lobo que la había ayudado, pero estaba sola en aquella puerta de madera que, sin pensar, comenzó a golpear con una piedra, gritando.

—¡Soy Vera, la mate del alfa Dragomir Romanov! ¡Nos atacan, Dimitri y sus lacayos están aquí!

Tenía que mentir para que le abrieran la puerta. Después de todo, tenía a la hija de su hermana en brazos, la viva imagen de Vera. Y el silencio en el bosque no era bueno.

La puerta se abrió apenas. Un guerrero la observó y la olisqueó levemente. El aroma de Katherina—su sobrina—y las ropas de su hermana, impregnadas del aroma del alfa, le dieron la entrada. El guardia rápidamente abrió las puertas y sonaron unas campanas para avisar a todos en la casona de lo que la mujer anunciaba.

Una de las mujeres ayudó a Thania a cruzar el umbral, donde con piernas temblorosas se quedó en el marco de la puerta, incapaz de avanzar más. La casona era cálida, de madera oscura y piedra gris, con una chimenea que rugía en el recibidor. Pero no tuvo tiempo de observar más. Una mujer de cabello castaño recogido en un moño despeinado y delantal de lino apareció desde el fondo, secándose las manos en un paño.

—¡Dios mío! —exclamó, corriendo hacia Thania—. ¡Estás helada! ¡Y la bebé...!

—Eres... —logró decir Thania, sin fuerzas—. Soy Thania... la hermana de Vera...

—Ya sé quién eres —respondió Esmeralda con una mezcla de urgencia y ternura—. Yo soy Esmeralda, la cocinera y nana. Ahora cállate y deja que te ayude.

La nana tomó a Katherina con una delicadeza experta, como si hubiera sostenido a cientos de bebés antes, y con la otra mano guió a Thania hacia el interior.

—Siéntate —ordenó Esmeralda, empujándola hacia un banco junto a la chimenea—. Vas a tomar algo caliente, necesitas recuperarte y, por Dios, niña, también tenemos que curarte.

Thania asintió, demasiado agotada para discutir.

Fue entonces cuando dos figuras aparecieron en lo alto de la escalera. Un hombre alto y canoso, de porte firme pero tranquilo, y una mujer de cabello oscuro y mirada amable, con una bata de lana azul. Bajaron lentamente, y Thania supo de inmediato quiénes eran. No necesitaba que se lo presentaran.

—Thania —dijo Mikhail Koslov, con una voz grave pero serena—. Lamentamos que tengamos que vernos en estas situaciones.

Thania levantó la vista, desconcertada.

—¿Cómo...?

—Tu hermana venía a menudo con esa barriga enorme —interrumpió Anastasia, sentándose a su lado y tomándole las manos—. Un mensajero de los Romanov nos había dicho que la última semana tu hermana no se sentía del todo bien.

—Los Romanov y los Koslov siempre hemos estado unidos por la sangre —añadió Mikhail, sentándose enfrente—. Aunque ustedes no fueran como nosotros, la diosa Luna nunca se equivoca... —hizo una pausa, y su voz se quebró apenas—... lamentamos que tu hermana te haya dejado sola.

Thania sintió que las lágrimas volvían a quemarle los ojos.

---

—¡Mamá! —se escucharon gritos al final del pasillo—. ¡Drew dice que Nana Esmeralda no está haciendo panqueques de fresa con vainilla, que estoy mintiendo porque él no huele nada!

El pequeño de cabello chocolate y ojos cafés claros corrió hacia ellos con una espada de madera en la mano, mientras Drew venía detrás con un escudo que resonaba al golpear el suelo.

—¡Tengo mejor olfato que tú! —reclamó Drew—. ¿De dónde sacas que huele a fresas con vainilla?

Pero entonces Nikolai se giró y miró a Esmeralda, que tenía a la bebé en brazos. Era de cabello negro, ojos color miel y piel blanca, y balbuceaba emocionada.

—Es que huele a los panqueques de fresa con vainilla y miel —dijo Nikolai, señalando a Katherina—. ¡Mami, mami! ¿Puedo tocar a la bebé? ¿Qué huele a eso?

Fue entonces cuando Anastasia se dio cuenta. Katherina era la mate del próximo rey.

Thania miraba al niño que, emocionado, rodeaba a Esmeralda esperando que bajara a la bebé para poder verla mejor. Esmeralda sonreía demasiado alegre, y Drew parecía haber hecho puchero al ver que la bebé era más importante. Los reyes se abrazaron, y Anastasia incluso parecía querer llorar.

—La bebé tiene algo —dijo Thania, confundida—. ¿Por qué el príncipe dice que huele a eso?

Y entonces, el inocente de Nikolai dijo:

—Porque ella será mi luna, como mamá es la luna de papá. ¿Verdad, papá? ¿Qué esa bebé será mi luna?

Katherina le había enganchado el dedo, y Nikolai la había mirado directamente a los ojos.

—No es justo —dijo Drew, y dejó caer el escudo al suelo—. Yo también quiero una Luna.

El rey Mikhail se acercó a él y le puso una mano en el hombro.

—Ella es tu hermana Katherina. ¿Te acuerdas que tu padre te dijo que tendrías un hermano o una hermanita?

Drew miró a la bebé, que seguía enganchada al dedo de Nikolai.

—Entonces si es mi hermana... —dijo, con los ojos brillantes—. Yo seré su escudo.

Esmeralda sonrió con ternura y lo corrigió:

—Se dice “Beta”, joven Romanov. Y si aceptas, tu deber es cuidar al Rey y a la Reina, al futuro Alpha real y a su Luna real.

Nikolai, al escuchar a la nana, se giró hacia Drew y le dijo con la seriedad de un niño que acaba de entender algo importante:

—Yo seré tu Alpha, y tú serás mi Beta.

---

Pero la felicidad duró poco. Una explosión en el flanco izquierdo de la casa hizo temblar el edificio entero. Esmeralda retiró a la bebé, que de inmediato empezó a llorar. Nikolai se acercó y le dio un colgante con un diente.

—Toma, futura Luna Katherina, para que sientas que siempre estoy contigo.

Le dio un beso en la frente y corrió al lado de su padre. Drew tomó la mano de Nikolai mientras otros guardias intentaban escoltar a la familia real por los pasadizos secretos.

—No se puede, destruyeron la salida —gritó uno de los guardias.

Y justo cuando otra explosión sonó un poco más lejos, Esmeralda le entregó a Katherina a Thania.

—Tendremos que huir a pie.

Más hombres y mujeres aparecieron de la nada, armados y listos para la batalla. El Alpha les dio una orden:

—¡Cuiden al príncipe y a los herederos Romanov!

Alguien entró gritando:

—¡Los cazadores están por la derecha!

Y en el techo, un cuerno sonó.

—¡Vampiros por el frente!

Alejandro tomó a los pequeños herederos y, junto con Esmeralda y otras dos omegas, los escoltaron por la izquierda. El Alpha lo detuvo un momento y le entregó una carpeta.

—Sácalos de Canadá. Esto no va a salir nada bien.

—Sí, Alpha Rey.

Y desaparecieron.

Por el otro lado, dos guerreros en forma de lobo se llevaron a Thania por la parte de atrás. Pero apenas comenzó a correr, uno de ellos fue atacado por una flecha de plata. El segundo lobo aulló, y Thania siguió corriendo sin descanso.

Una bomba más se escuchó a sus espaldas. Pero de nuevo, no podía detenerse. Sin importar dónde viera sombras, no sabía si eran lobos amigos o los enemigos—vampiros o cazadores con sus armas.

Corrió. Siguió corriendo hasta que no escuchó nada. Se quedó de pie en medio de lo que parecía el comienzo de un camino. Intentó agudizar el oído, mirar entre los árboles para saber si alguien más la seguía. Y entonces, un lacayo de Dimitri apareció. Con los colmillos de fuera, los ojos rojos llenos de deseo. Detrás de él, un lobo se abalanzó y le arrancó la cabeza.

Justo cuando el lobo se acercaba a Thania, ella escuchó el silbido inconfundible de una flecha atravesar el aire. El silencio era tal que lo pudo escuchar.

El lobo la empujó, haciéndola caer al suelo, y justo en ese momento tres más fueron disparadas. Le dieron en la pata al lobo, que aulló del dolor y perdió la transformación.

—¡Corre! ¡Son cazadores! ¡Corre! —gritó, y su voz era humana ahora—. ¡Olvídate de mí! ¡Llévate a nuestra hija!

Thania reconoció a Ricardo. Pero entonces no lo dudó y comenzó a correr de nuevo. Solo que esta vez no llegó lejos. Un vampiro la encontró y le atravesó el pecho.

—La niña es nuestra —le dijo, mientras sacaba sus garras de su pecho y sostenía a la bebé con la otra mano.

—¡Jamás!

Se escuchó un grito desde entre los árboles. Dragomir, desnudo y bañado en sangre, se transformó al dar dos pasos. Su lobo, grande y poderoso, se abalanzó sobre el vampiro.

Ricardo, que era el más cercano, aunque herido, alcanzó a rescatar a la bebé que el vampiro había soltado al ser atacado. Intentó huir, metido entre los árboles, pero un arma fue apuntada a su cabeza.

—Es mi hija —dijo Ricardo, con la voz quebrada—. Tiene apenas un par de días de nacida.

René Ward apareció delante de él con la ballesta cargada, apuntándole al corazón. Amelia, su esposa, flanqueaba el árbol donde Ricardo se había recargado, con el arma en su cabeza.

El sonido de un radio en el oído de ambos cazadores rompió el breve silencio, pero eso no hizo que bajaran la guardia.

—Aquí Base Norte, cambio —la voz metálica del radio crujió—. Recibimos comunicación de un sujeto llamado Dimitri. Pregunta por una mujer y una bebé. Repito: busca a una mujer y una bebé. Parece desesperado. Ofrece recompensa a quien las entregue. Cambio.

René apretó la mandíbula. No apartó la ballesta del pecho de Ricardo.

Amelia, desde su posición, presionó el botón del transmisor sujeto a su hombro.

—Base Norte, aquí Amelia Ward. Mensaje recibido. Cambio y fuera.

Soltó el botón y clavó la mirada en Ricardo. Él, herido, con la bebé en brazos y la pierna aún sangrando, no necesitó oír más. El cadáver de la mujer y la bebé en brazos del lobo, eso al parecer era lo único que el vampiro quería.

Los dos cazadores lo tenían acorralado. Ricardo no sabía qué iban a hacer. Pero su instinto le gritó que hablara, y sin pensar, dijo:

—Yo puedo ayudarles a protegerla. Dimitri solo quiere enfurecer a los lobos.

El click de la pistola al ser cargada y presionada contra su sien le estaba dando un tiempo límite. Y en el fondo pensó: “Perdóneme, majestad, por lo que pienso hacer.”

—Si les robas esta niña a los lobos y no la entregas a los vampiros, se matarán entre ellos. Solo haz que crean que entregaste a la bebé al vampiro, y los lobos jamás dejarán de cazarlos. Se matarán mutuamente.

René y Amelia se miraron. Ellos buscaban deshacerse de ambos, lobos y vampiros. Y si se mataban mutuamente creyendo que el otro tenía lo que buscaban, era un plan infalible.

Amelia presionó el botón del transmisor y habló con voz firme:

—Base Norte, aquí Amelia Ward. Informo: el objetivo femenino ha sido abatido. Repito, la mujer ha muerto. Un vampiro joven se llevó a la bebé. Desapareció entre los árboles. No pudimos interceptarlo. Cambio.

El silencio del radio duró unos segundos. Luego, la voz metálica de la base respondió:

—Base Norte recibe su informe, Ward. ¿Confirma que la bebé está en manos de vampiros? Cambio.

Amelia apretó la mandíbula y respondió sin dudar:

—Confirmo. La bebé está en manos de vampiros. Fin del informe. Cambio y fuera.

Soltó el botón y miró a René. La mentira ya estaba dicha. No había vuelta atrás.

¡Cuéntale a BorregaPL lo que piensas sobre este capítulo!
Me encanta

0

Me encanta

Divertido

0

Divertido

Picante

0

Picante

Suspense

0

Suspense

Emotivo

0

Emotivo

Profundo

0

Profundo

Alentador

0

Alentador

Impactante

0

Impactante

Bien escrito

0

Bien escrito

Trama absorbente

0

Trama absorbente

Buenos personajes

0

Buenos personajes

Diálogos potentes

0

Diálogos potentes

Otras recomendaciones

Charly's Weihnachten

T.M: Ich kann es gar nicht anders sagen also ich liebe diese Geschichte einfach. Sie hat für mich einfach alles was es braucht. Sie hat mich einfach mitgenommen auf eine echt schöne Reise. Danke❤️

Leer ahora
Die Wölfe von Welby

maryketteler: Ich bin von diesem Roman sehr angetan. Es handelt sich um eine wunderschöne Geschichte, die durch ein tolles Happy End abgeschlossen wird.

Leer ahora
Ein Kuss für den CEO

eLue: Dieses „Buch“ ist so schön, ich muss mich zwischendurch bemerkbar machen, bevor der Roman zu recht in den Verkauf kommt.Luftig, leicht, lustig und trotzdem wunderschöne, ernsthafte Romantik, ohne aufdringlich zu sein. Man taucht ein beim Lesen in rosarote, schöne Gefühlsfelder wie aus Blumen und Duf...

Leer ahora
Fashion victime du PDG

Shannon 17: Super histoire , dommage d'arriver a la fin, j'aurais voulu continuer.J'espère qu'il y aura bientôt une suite.

Leer ahora
Stadt der Alphas

Susanne: Es fängt schon spannend an Aber von Yara Collins ist das fast normal. 4 alt, älter und am ältestens Alphas plus 21jähriges Mädchen... joo da kommt Spannung auf 🤣🤣🤣. Freue mich auf Fortsetzung

Leer ahora
Ruthless Lord

poyeyasoyaya: Me encantó!

Leer ahora
Alpha’s Claim

yulymachado: La historia es buena y te mantiene a la espectativa, la trama fluye de forma inesperada y el estila es bueno en mi opinion personal en una muy buena historia

Leer ahora
Stripped Shadows

dost19: Habe die Geschichte genossen. Emotional, glaubwürdige Fiktion mit einem spannenden Dreh am Schluss. Würde gerne wissen wie es weitergeht und was mit den offenen Enden ist. Die Charaktere werden nachvollziehbar entwickelt die Story auch.

Leer ahora
Death's Shadow MC Book 1

Dan: The story line was filled with dark raw emotions, drawing from the fine line between loyalty and betrayal. The main characters came to life and the author seemed to have great knowledge of what they were writing about. Can't wait to read the rest of the series.

Leer ahora