Capítulo 1
Mi último primer día
Perspectiva de Rox
Dicen que los años de preparatoria son los que más recuerdas.
Yo no lo sabía.
En ese momento solo pensaba en sobrevivir a los exámenes, no olvidar los entrenamientos de porristas y crear recuerdos bonitos antes de graduarme.
Si alguien me hubiera dicho que esos años cambiarían mi vida por completo…
Probablemente me habría reído.
Antes de seguir…
Creo que debería presentarme.
Me llamo Roxana, aunque casi todos me dicen Rox.
Tengo 16 años.
Mi color favorito es el rosa.
Los tulipanes me parecen las flores más bonitas del mundo.
Mi perro husky, Argos, cree que la mitad de mi cama también le pertenece.
Y tengo un talento especial para olvidar cosas.
Paraguas.
Botellas de agua.
Suéteres.
Hasta una vez olvidé dónde había dejado mi mochila.
No estoy orgullosa de eso.
El primer día de clases siempre olía igual.
A pintura fresca.
A cuadernos nuevos.
Y a nervios escondidos.
Respiré hondo antes de cruzar el portón de Riverside High School.
—van a ser grandes años.
Me dije.
Todavía no sabía cuánto iba a equivocarme.
—¡Terremoto!
Sonreí antes incluso de girarme.
Solo una persona me llamaba así.
—¡Kai!
Corrió hasta donde estaba con una mochila sobre un hombro.
Llevaba una chaqueta de mezclilla, ropa oscura y el mismo brazalete que siempre usaba.
Bueno…
Él también merece una presentación.
Ese es Kaizen.
Mi mejor amigo.
Nos conocemos desde que éramos niños.
Él dice que soy un desastre.
Yo digo que exagera.
Aunque…
Quizá tenga un poquito de razón.
—Buenos días.
Me dijo mientras me entregaba una botella de agua.
La miré confundida.
—¿Otra vez olvidaste traer una?
Bajé la vista hacia mis manos.
Después revisé mi mochila.
Suspiré.
—Sí…
La olvidé.
Kaizen negó con una pequeña sonrisa.
—Lo imaginé.
Por eso traje otra.
Le quité la botella de las manos.
—Gracias.
—De nada.
Empezamos a caminar hacia el edificio.
Como todos los años de secundaria.
Como siempre.
—¿Lista para empezar?
Preguntó.
Asentí.
—Creo que sí.
Él abrió la puerta principal para que yo pasara primero.
—Entonces adelante, terremoto.
El primer día de preparatoria solo ocurre una vez.
Entré riéndome.
Sin imaginar que detrás de esas puertas me esperaban personas que cambiarían mi historia.
Algunas llegarían para enseñarme.
Otras para poner a prueba mi corazón.
Y una…
Había estado caminando a mi lado desde mucho antes de que yo pudiera entender lo importante que era.
Pero esa parte de la historia…
Todavía faltaba mucho para descubrirla.








