PRÓLOGO

Todo en la UA parecía ir bien; sin embargo, un alumno huía, por los terrenos de dicha institución, de varios prohéroes y alumnos, entre los cuales estaban la Clase B y algunos de la Clase A.
¿La razón?
Había sido acusado de ser el traidor de la escuela de héroes más prestigiosa de todo Japón. Junto a ese alumno huían dos más. ¿Por qué? Bueno, digamos que esos dos alumnos creyeron que los héroes estaban mal de la cabeza por haber creído esas pruebas mal hechas en contra del primero.
¿Quiénes eran esos tres chicos?
Pues nadie más y nadie menos que Izuku Midoriya, el sucesor del All Might, Shoto Todoroki, el hijo menor de Endeavor, y Katsuki Bakugou, el rival de ambos por ser el próximo número uno.
—¡Joven Midoriya, devuélveme el OFA!
El exsímbolo de la paz perseguía al chico de mejillas pecosas.
—¡SHOTOOOOOOOOO!
—¡Oh, cierra la boca, fósforo humano!
El bicolor creó una pared de hielo, haciendo que su mejor amigo y el rubio pudieran seguir corriendo. Cuando fue lo suficientemente grande, tanto en altura como en grosor y longitud, siguió al peliverde y al pelicenizo.
—¡¿A dónde vamos?!
—¡¿Y yo qué mierda sé, bastardo?!
—¡Chicos! —gritó el peliverde dando un gran salto en el aire—. ¡No es momento de discutir!
—¡No me des órdenes, maldito nerd!
Siguieron corriendo hasta que vieron una camioneta que cierto peliverde conocía. Por una de las ventanas se asomaba un niño de unos siete años con una gorra distintiva, haciéndoles una seña hacia un lugar del bosque.
Los tres corrieron hacia donde el niño señalaba mientras Deku les daba las gracias a las Pussy Cats, que dijeron que tratarían de distraer a los héroes.
La pregunta que se hacía Deku era: ¿Cómo vamos a lograr escapar de todos los prohéroes que creen que soy el traidor y ellos mis cómplices?
Solo esperad, que cuanto menos lo esperéis, seremos nosotros los que nos reiremos de sus caras al saber la verdad.








