La casa surraba tu nombre
Nadie recordaba cuándo apareció aquella casa al final del bosque. Siempre estaba allí, cubierta por una espesa niebla, con las ventanas oscuras y la puerta entreabierta, como si esperara a alguien.
En el pueblo corría un rumor:
"Si escuchas que la casa susurra tu nombre... ya es demasiado tarde."
Magui siempre pensó que eran cuentos para asustar a los niños.
Una noche, mientras regresaba a casa, escuchó una voz suave detrás de ella.
—Magui...
Se dio la vuelta.
No había nadie.
Siguió caminando.
—Magui...
La voz volvió a sonar, esta vez más cerca.
El viento dejó de soplar. Los grillos dejaron de cantar. Todo quedó en un silencio aterrador.
Sin darse cuenta, sus pasos la llevaron hasta la vieja casa.
La puerta se abrió sola con un largo y agudo chirrido.
Dentro olía a humedad y madera podrida. El suelo crujía bajo cada paso. En las paredes colgaban retratos antiguos... pero todos tenían el rostro completamente borrado.
De pronto escuchó pasos en el segundo piso.
Lentos.
Pesados.
Uno...
Dos...
Tres...
Como si alguien caminara descalzo.
Magui quiso salir, pero la puerta se cerró de golpe.
Intentó abrirla.
No se movía.
Entonces escuchó una respiración detrás de ella.
Giró lentamente.
Nada.
Solo un largo pasillo oscuro.
Cuando volvió a mirar al frente, un espejo estaba donde antes no había nada.
En el reflejo apareció una mujer de cabello largo cubriéndole el rostro.
Magui dio un grito y retrocedió.
Pero al mirar fuera del espejo...
No había nadie.
Respiró aliviada.
Entonces sintió unos dedos fríos apoyarse sobre su hombro.
Una voz susurró junto a su oído:
—Ahora... tú vivirás aquí.
Las luces se apagaron.
A la mañana siguiente, la policía encontró la casa completamente vacía.
No había huellas.
No había señales de lucha.
Solo un espejo antiguo.
Y, reflejada en él, una joven golpeando desesperadamente el cristal mientras gritaba pidiendo ayuda.
Desde entonces, quienes pasan cerca de la casa aseguran escuchar una voz muy débil que repite una y otra vez:
—No entren... por favor...
Pero cuando alguien se acerca para ayudar...
La voz cambia.
Y comienza a susurrar su nombre.









pum pum pum
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