Bienvenido al infierno
De todos los destinos con los que pudo encontrarse, definitivamente ese era el peor de todos, había un monstruo sobre él, intentando devorarlo, con un olor putrefacto, pese a su apariencia humana, su fuerza no correspondía, de no ser por su chaqueta de cuero probablemente ya habría acabado como él, el virus se transmitía por heridas, esas bestias actuaban como animales aunque alguna vez fueron personas, después de varios minutos de forcejeo consiguió patearlo entre las costillas, sintió el hueso crujir bajo la suela de su bota.
Cualquier persona con sentido común, habría intentado huir en cuanto se libero de su agarre, ¿Qué lo detenía a él?... Tal vez la nostalgia o el dolor de ver a su propio hermano mayor convertido en una de esas bestias, desprovisto de su humanidad –Marcel- Sollozo arrodillado en el piso, deseando que fuera una pesadilla, solo se descuido un momento, lo escucho gritarle
“¡Un infectado!”, antes de empujarlo para recibir el ataque en su lugar, no dudo en disparar pero no reacciono a tiempo, pensó que si lograba llevarlo a la capital antes de que aparecieran los síntomas lograría salvarlo, no contaba con que la infección se propagaría en cuestión de horas.
Se negaba a dejarlo atrás, él no veía a un zombie, no veía a un caníbal sin consciencia, veía al hombre que siempre lo cuido cuando sus padres faltaron, quien sacrifico su adolescencia, sus oportunidades de crecimiento en otra ciudad, noviazgos y amistades para poder cuidarlo, lamentablemente lo hizo hasta el último momento, ¿Era ese el deber de un hermano mayor?.
-Permítele partir con dignidad- La voz de una mujer se impuso entre la neblina, mientras “Marcel” se retorcía en el piso, emitiendo sonidos guturales de dolor, si es que aún podía sentirlo -¡Si realmente lo amaste en vida debes dejarlo morir ahora!, no permitas que se convierta en uno de esos animales devora hombres- Finalmente se dejo ver, era una chica de rasgos orientales, un rostro ajeno a ese lugar, su corto cabello negro apenas le llegaba a los ojos, que reflejaban un aire compasivo hacía el par de hermanos -¿Crees que es tan sencillo?- Porco perdió el temple que le quedaba en segundos -¡¿Crees que no sé que está sufriendo?!- Dejo salir un par de lágrimas, llenas de frustración.
-Sé que es difícil, aún así debes ser consciente que solo queda su cuerpo, tu familiar ya no está ahí- La desconocida saco una pistola de bajo calibre, sin titubear cargo la cámara con un par de balas, ante la impotente mirada del rubio, quien se levanto del suelo dispuesto a arrebatarle el arma -¡No te atrevas!- Se abalanzo sobre ella, y escucho la detonación del arma, sintió como la sangre se le iba a los pies pero, el disparo no iba dirigido a él, escucho el ruido de un cuerpo cayendo al piso, giro sobre sus talones para encontrarse a su hermano, tirado a unos pasos de él, ¿Cuándo es que se levanto?, de no haber sido por ella, lo habría atacado.
-Lo lamento, esta infección acabara con todos los sobrevivientes si nos contenemos, no puedo dejar que haya más muertos- Las palabras de la joven cayeron en oídos sordos, pues Porco solo tenía atención para el hueco que le quedo en el cuello al cadáver de su hermano mayor, justo junto a la mordida que le arrebato la humanidad.
Dio un par de pasos hacia atrás, llevándose las manos a la cabeza -Esto no puede estar pasando, debe ser una puta pesadilla, me despertare y nada de esto habrá pasado- Todo su cuerpo temblaba, su estómago se apretó de la angustia, cuando sintió una presión en la muñeca derecha, la chica le coloco un brazalete rojo, que se sello con un pitido –Eso es para contar a los sobrevivientes… En caso de que te extravíes, sabremos donde buscarte- Comenzó a sentirse aturdido, su vista se desenfoco, y de repente… No había nada más que frio.
……
¿Cuántos meses llevaba en la zona de internamiento?, tal vez un año según los reportes de la anticuada radio que había en el comedor, el futuro afuera de esas esterilizadas paredes se oía desalentador, no había cura una vez se infectaban, no había una verdadera forma sencilla de matarlos, pues en algunos casos era posible que se regeneraran, habían empezado a llegar a las grandes ciudades, donde el caos aumento de forma exponencial, definitivamente no había gobierno que estuviera listo para tal contingencia.
Hacia un par de meses, hubo un grupo de voluntarios que se reunió con una propuesta suicida: Reclutar sobrevivientes, entrenarlos para matar a los infectados, y poder recuperar las ciudades perdidas, al principio no muchos se sintieron atraídos por la idea, pero al pasar de las semanas, se dieron cuenta que en realidad no tenían variedad de opciones.
-Salir a jugarnos el pellejo o quedarnos dentro de los centros de internamiento a comer avena insípida, y pretender que el horrible mural de la entrada, realmente parece el cielo lleno de nubes- Porco empujo su plato a medio comer por la mesa, conteniendo una carcajada sarcástica -¿No te hubiera gustado que alguien salvara a tu hermano?- La misma mujer que lo “rescato”, estaba sentada frente a él –Yo mismo pude haberlo salvado si no te hubieras entrometido, Ackerman- Se levanto de su asiento, disgustado por la conversación.
-Me agrada tu determinación, ¡Es justo lo que la legión de exploración busca!- No se dejo intimidar, con los meses que llevaban conviviendo, sabía que Porco ladraba más de lo que mordía –Ustedes son simples humanos, ¿Cómo van a pelear contra esos demonios?- El más alto no detuvo la marcha, estaba buscando perderla de camino a su habitación –Todo es cuestión del entrenamiento, no necesitas una fuerza brutal, solo debes saber donde atacar- El rubio se freno de golpe, provocando que la joven se impactara contra su espalda, avergonzada dio un par de pasos atrás, sosteniéndose la nariz por el golpe que se dio –Vaya, tienes los músculos bastante trabajados para alguien que nunca se termina su comida- Galliard se mordió el labio con una mueca de disgusto en el rostro, sin girarse a mirarla, se limito a responder –Escucha niña, su causa es noble pero no todos somos estúpidos como para seguirles la corriente, buena suerte con su reclutamiento- Antes de que pudiera protestar, entro a su habitación y azoto la puerta tras de sí.
¡Como se atreve a pedirle ayuda cuando ella fue quien mato a su hermano!, Porco siempre fue una persona emocional, pero incluso ese favor se le hacía irracional, se recostó en su cama intentado calmar su molestia, entre más pasaban los minutos, menos podía concentrarse, Mikasa Ackerman y su estúpido sentido altruista, con expectativas estúpidas y ejecución todavía más estúpida, ¿No podía rendirse por una vez?, ¿Por qué siempre debía buscar la moraleja en la tragedia?, nadie iba a recompensarle salir a matar infectados, y tendrían que matar cientos de esos antes de poder calificar una ciudad como habitable.
-Porco- La puerta se abrió mientras lo llamaban -¡Déjame en paz!, ¡Ya te dije que no quiero formar parte de tu proyecto suicida!- Tomo el reloj despertador que se encontraba en su buro de noche, y lo arrojo con fuerza hacia la puerta, deshaciéndolo en pedacitos –Wow, tranquilo hermano, venía a invitarte al taller de lectura de esta noche- Para su sorpresa, que en realidad no era mucha, él que lo buscaba era su compañero de habitación; Colt Grice –Ah… Lo siento- Se le enrojeció el rostro de vergüenza, el pobre Colt siempre era el que pagaba los platos rotos de sus interacciones con Mikasa –Te perdono… Con una condición- Galliard no se guardo su queja –Ven al taller de esta noche, a los niños les agrada verte- Por un momento, sintió su enojo dispersarse.
No podía mentir, lo único que lo mantenía cuerdo en esos días, era la convivencia con los únicos niños del centro, le recordaban que tal vez no todo estaba perdido e incluso dentro de esas paredes, existía la esperanza de un futuro… Aunque, si había algo que tolerara menos que la fe ciega de Mikasa, era al inútil de Reiner Braun, primo de una de las niñas que formaba parte del taller que organizaba Colt, desde el primer día que se vio obligado a convivir con él fue un desastre, por describirlo de alguna manera.
Aún así, el aprecio que le tenía a la pequeña Gabi era mayor que el desagrado que le provocaba su primo –Bien, pero no me hagas leer en voz alta- Volvió a tirarse en la cama, intentando parecer molesto, pero ya estaba más relajado que cuando comenzó su conversación, las horas pasaron relativamente lento, así que llego temprano al salón recreativo para ayudar a Colt a reunir las sillas, puso algunos tapetes para los adultos inquietos, mientras ojeaba por encima el libro que leerían esa noche, un libro sobre mantener la calma en tiempos de tempestad -¿No te parece que aún son un poco jóvenes para entender el mensaje de estos libros?- Cuestiono al más alto mientras caminaba en círculos sobre los tapetes.
-Son jóvenes Porco, no tontos- Le arrebato el libro con una sonrisa divertida –Ya veo, ¿Es por qué tu hermano nos acompaña esta noche?- Colt asintió, él y su hermano llegaron al centro de internamiento en lugar de sus padres, quienes sacrificaron su lugar para que sus hijos pudieran sobrevivir, entre más le daba vueltas al asunto, más deprimente se volvía, estaban a salvo a costa de las vidas de sus seres queridos, y aún así sentía que debía honrar su memoria, aunque fuera solo leyendo libros con un grupo de adolescentes, distrayéndolos de la muerte que los llevo ahí en primer lugar.
Los chicos no tardaron en llegar, eran pocas personas así que comenzaron antes de la hora programada, leyeron todo el capitulo antes de pasar a la parte favorita de Colt -¿Qué opinan de lo que acabamos de leer?, ¿Hay algo que se lleven para reflexionar?- Una pregunta muy vaga, pero las respuestas no se hicieron esperar.
-Pues… Yo creo que la protagonista debería hacer las pases con que su familia no va a regresar, aunque ya no hay nada que pueda hacer en el pasado para salvarlos, si que puede tomar mejores decisiones a futuro para no vivir en vano con la segunda oportunidad que le dieron- Zofia hablo casi en un susurro.
-¿Qué tipo de decisiones crees que podría tomar la protagonista?- Colt indago en el comentario, sin dejarla hundirse, era difícil hacerla participar, quería aprovechar el momento cuando lo tenía.
-Pues… Tal vez ayudar a más gente a que no pasen por la situación en que ella esta- No se oía muy convencida de la respuesta pero, al menos no se quedo callada.
-Muy buena observación, Zofia- Un invitado espontaneo los hizo mirar en dirección a la entrada del salón, era el jefe de operaciones, Zeke Jaeguer –Buenas noches, espero no estar interrumpiendo- Colt se removió incomodo en su asiento, evitando la mirada de Porco, quien en seguida supo por que estaban ahí, no pudo evitar sentirse traicionado por su único amigo dentro del recinto, así que solo le puso mala cara –Para nada, no tenía idea que un delegado del ejército podría estar interesado en libros infantiles- El sarcasmo era su mejor arma cuando estaba en una clara desventaja –Hum… Muchachos, si pudieran darnos unos minutos para que Galliard y el señor Jaeguer puedan conversar- Los chicos sintieron la incomodidad del ambiente, no tardaron en retirarse.
-Porco… Me han contado mucho de ti- Se sentó frente a él, la luz blanca lo hacía ver más intimidante de lo que en verdad era –Llámame Galliard, no somos amigos- Se levanto del tapete en el que estaba sentado, dispuesto a irse –Pero podemos serlo, tengo una propuesta que te puede interesar- Ya había oído a Mikasa con diferentes discursos de lo mismo –Parezco un soldado prometedor, tengo potencial, debería vengar la memoria de mi hermano uniéndome a su estúpida causa, blah, blah, blah, ya me sé el guión- Se dirigió a la entrada del salón, fastidiado con solo unos minutos de interacción, podía sentir como le temblaban las manos del enojo.
-Sabes que los soldado que se unen a nosotros tienen ciertos privilegios sobre el resto de la población, ¿No?- Apresuro el paso sin responder -¿Sabías que el virus que infecto a tu hermano se puede curar?- Dejo de moverse -… ¿Y a mí que carajos me importa?... Marcel ya está muerto- Su voz tembló, Zeke encontró la reacción que esperaba -¿Estás seguro?, tu expediente dice que Mikasa te trajo inconsciente, ¿La viste liquidarlo?- Porco lo observo por encima del hombro –No juegues adivinanzas conmigo, eres una vil excusa de reclutador si crees que voy a caer por una falsa esperanza de que mi hermano se pueda salvar- Zeke solo sonrió, de una manera perturbadoramente amigable –Solo piensa en mí oferta, no solo tendrás acceso a la investigación, también tendrás la oportunidad de salir de aquí y un sueldo competente- Galliard se mordió la lengua, quería decirle que se jodiera, pero su curiosidad era más grande, ¿Y si sí?.
……
Desde su primera conversación con Jaeguer, hasta ese momento, solo habían transcurrido dos semanas, en las que experimento un torbellino de emociones, con todo en contra, ahí se encontraba, sentado junto a la ventana de una camioneta que llevaba a otros cuatro “voluntarios” de la autonombrada; legión de exploración, llevaba puesta una pijama quirúrgica blanca, y le hicieron tatuarse una clave en el lateral del cuello, en su reflejo podía notar sus ojeras, su piel que una vez fue apiñonada ahora se veía grisácea de lo pálido que se puso, la ausencia de sol se notaba en algo más que su estado de ánimo.
-Me llamo Bertolt Hoover- El más alto del grupo rompió el silencio, llevaban casi todo el viaje sin mediar palabra los unos de los otros, Galliard no se molesto en mirarlo, solo asintió prestando atención al camino, lleno de autos abandonados, los vestigios de lo que una vez fue civilización –Yo soy Reiner Braun- No podía creerlo, ahora tendría que seguirles el hilo –Yo soy Mikasa Ackerman, un gusto- Su voz se oía tan suave, logro captar la atención de Porco –Pueden llamarme Galliard, no suelo usar mi nombre pila- Respondió sin ánimos.
-Tendremos que hacer esto de nuevo antes del entrenamiento, así que no veo el punto en presentarme ahora- La más baja corto la interacción de tajo, su carácter se compensaba con su estatura, era una chica baja, de piel pálida con cabello rubio, Galliard recordaba haberla visto en los pasillos del centro con un hombre mayor, que por asunción pensó que era su padre, volvieron a sumirse en un silencio, más incómodo que el anterior –Parece que estaremos aquí algunas horas, sería bueno que pudiéramos conversar un poco antes de llegar, para conocernos mejor- Bertolt intento convencerla –Hablen entre ustedes, este no es ningún viaje familiar en el que me gustaría envolverme- La chica se reclino en su asiento sin prestarse a seguirles el hilo. Todos se dirigieron una mirada nerviosa –Entonces, tú que ya has estado en algunas misiones de recuperación, ¿Cómo es que nos preparan?- Galliard observo a Mikasa, quien se aclaro la garganta quitándose el fleco del rostro.
–No nos permiten hablar de esto fuera de las instalaci…- El rubio negó con la cabeza.
–Nos están llevando a jugarnos la vida, ¿Y no puedes darnos detalles?- Ella abrió los ojos, sin guardarse el juicio que la actitud de Galliard le provocaba.
–Supongo que podría decirles… De cualquier modo, ya vamos al entrenamiento- Suspiro jugueteando con las costuras del asiento –Su capacitación consiste en 4 etapas: La evaluación física, prueba de resistencia, entrenamiento y ejecución- La mirada de Galliard sobre ella se sentía intensa.
–Ya veo, ¿En qué consiste cada prueba?- Reiner también la cuestiono.
–Hmm, ¿Necesitas diapositivas para explicarte algo que se entiende solo escuchando el título- La rubia se digno a participar para ridiculizarlo, todos contuvieron una risita, a lo que Reiner se fue contra ella –Es una duda valida, quiero que sea especifica con las actividades que van a hacernos realizar- Mikasa suspiro, sin quitarle la mirada de encima a su futuro compañero –En realidad, depende de la milicia, ellos ya saben en qué áreas los pueden aprovechar desde mucho antes que lleguen, las claves que los hacen tatuarse en el cuello casi siempre son el veredicto final, tendría que irles pésimo en la evaluación para que los cambien de campo- Explicó.
–Tú- Observo a Bertolt, quien ladeo la cabeza para dejarla leerle el cuello –CH0 0G4TA- Deletreó en voz alta –Vas al área de recopilación de información, tu trabajo va a consistir en reportar en qué condiciones esta el lugar antes, durante y después de que la legión se retira, aunque sean informantes, deben poder combatir en caso de que haya infectados- Se giro a ver a la rubia –Igual que ella- La chica abrió los ojos, mirándola casi ofendida -¿Cómo estas tan segura?- Se puso a la defensiva –Los estoy asociando fonéticamente, podría estarme equivocando- Se sincero con ella.
–¿Qué otros campos hay?- Bertolt intento que la conversación no se convirtiera en una pelea –Pues, están los informantes, los combatientes y los recuperadores- Mikasa hizo un esfuerzo en recordar, cuando la camioneta comenzó a ralentizar la marcha, antes de escuchar una explosión cerca de ellos, que los puso en alerta -¡Tranquilos!, solo se poncho la llanta- El chofer no perdió tiempo en bajar, dejándolos encerrados adentro –Si tiene que cambiar la llanta, ¿No sería mejor que bajáramos?- Porco jalo la manija de su puerta, sin poder abrirla.
……
Suppp, gente preciosa que se ha detenido a leer esto, este capítulo ya iba por las 5mil palabras, así que los dejare en suspenso hasta mañana por la noche, disculpen la tardanza pero, realice muchas correcciones para poderlo subir y apuesto a que mientras lo subo encontrare mil cosas más que arreglar, espero lo disfruten.
-E. Edelweiss.