[Bl] 800 Años Más (Hualian) por GabyRBX en Inkitt
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[BL] 800 años más (Hualian)

Sinopsis

Ochocientos años, ochocientos años... Era un número especial. Se habían estado buscando durante ese tiempo, estuvieron juntos durante ese tiempo, y ahora esperaba que otros ochocientos años más pasaran. En los tres reinos, no existía una muestra de amor más perfecta que la de ellos.

Genero:
Lgbtq
Autor/a:
GabyRBX
Estado:
Completado
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

[BL] 800 años más (Hualian)

Ochocientos años en períodos de tiempo humano, es demasiado. En ese tiempo, pueden pasar innumerables eventos, personas vienen y van.

Sin embargo, ochocientos años en la divinidad, realmente no es más que un suspiro de un segundo en el viento.

Después de los eventos ocurridos en el mundo celestial con Jun Wu, nada más había sucedido. Xie Lian era quien llevaba la mayoría de los asuntos en la corte, aveces con ayuda de Hua Cheng que pocas veces se despegaba de su lado.

Año tras año, los templos dedicados a Xie Lian y Hua Cheng se volvieron muy comunes, ya no era raro ver que la gente los adoraba a los dos juntos.

Su romance era conocido por todo el mundo.

A pesar de contar con seguidores, admiración y riqueza, Xie Lian prefería seguir manteniendo un perfil bajo, viviendo tranquilamente con Hua Cheng en el santuario Puji, o de vez en cuando en el templo QiangDen en la Ciudad Fantasma.

Tardaron ochocientos años en volver a encontrarse, pero ahora ya habían pasado más de ochocientos años juntos.

Hoy era uno de esos tantos días.

El tiempo no se presentaba agradable, grandes nubes negras pintando el cielo, junto a un viento fuerte soplaban, meciendo las tiernas hojas verdes de los árboles.

Xie Lian estaba cocinando dentro del santuario Puji, mientras esperaba a que Hua Cheng volviera de ayudar a unos aldeanos del pueblo.

Un curioso olor invadió todo el santuario, Xie Lian estaba feliz del color que estaba adquiriendo el estofado que estaba haciendo. Normalmente era de un color gris tirando a negro, pero ahora tenía tonalidades moradas, ¿debería de estar bien cierto?

Sonrió aún más al pensar en el rostro de Hua Cheng al probarlo, que siempre lo llenaba de halagos y gestos de amor.

Estaba tan enfrascado en la cocina, que ni siquiera se dio cuenta cuando alguien llegó, hasta que lo abrazó por detrás y dijo: “Su alteza, ya estoy aquí”

Xie Lian se sobresaltó, la cuchara que estaba usando cayó dentro del estofado. Hua Cheng rió al ver su reacción.

“San Lang, no me había dado cuenta de que habías llegado” Hua Cheng apoyo su cabeza en su hombro, viendo el estado de la comida.

“Justo acabo de terminar, ¿vamos a comer?” Preguntó Xie Lian.

Soltó su agarre y Xie Lian lo miró.

Mientras, Hua Cheng asintió feliz, pero de repente recordó algo.

Xie Lian caminó hacia la mesa con dos cuencos llenos de su maravilloso estofado.

“Lo siento Gege, se me había olvidado que hoy debo atender algo de suma importancia en la Ciudad Fantasma. ¿Podrás esperarme para comer?”

Xie Lian se dio la vuelta desde la mesa, donde acababa de colocar los cuencos rebosantes de comida.

“Oh” fue lo único que respondió, sintiéndose un poco triste al saber que tendría que ser paciente, ¡él quería que Hua Cheng probara una de sus mejores creaciones!

Hua Cheng enseguida pudo sentir el estado de ánimo de su alteza y no dudó en acercarse. Un leve rubor cubrió las mejillas de Xie Lian al ver como lo tomaba de la cintura para apegarlo a él.

“No te preocupes Gege, cuando vuelva probaré el delicioso plato que me has preparado” le dijo con una bonita sonrisa.

Xia Lian sabía que Hua Cheng nunca le mentiría, así que asintió con fervor, su ánimo elevándose de nuevo hasta los cielos.

Al verlo mejor, Hua Cheng se inclinó un poco debido a la diferencia de altura, y lo besó con delicadeza, enseguida percibiendo la calidez de los labios de su amado que conocía a la perfección.

Después de un breve intercambio de besos se pasaron. Xie Lian elevó su mano izquierda, Hua Cheng su derecha, juntándose ambas en un tierno gesto, ambos hilos rojos atados en sus dedos parecieron brillar.

“Prometo que volveré pronto” Hua Cheng habló, dejando otro leve beso en la pequeña nariz de Xie Lian.

“Está bien” Xie Lian rió, siendo inundado por un gran amor.

...

Después de que Hua Cheng abandonara el santuario Puji, la lluvia solo pareció ir a peor. Xie Lian agradeció que este era el nuevo santuario reformado, sino, muy probablemente se hubiera llenado de agua.

También, eran pocas las veces que no estaba al lado de Hua Cheng, su presencia siempre parecía estar mezclada con la suya misma. Dos personas, dos almas en una sola, destinadas a estar siempre juntas en lo infinito.

Pensando, recordó que Hua Cheng había estaba ayudando a la gente de pueblo. ¿Estarían bien con este temporal?

Terminando de limpiar todo, salió corriendo hacia el amplio campo. Como esperó en un principio, no vio a nadie. Después de unos minutos en la lejanía, vislumbró a una anciana cargando varios sacos en la espalda, la lluvia parecía haberla pillado de imprevisto, y como caminaba con lentitud, el trabajo era doble.

Sin pensarlos dos veces, fue corriendo a ayudarla, tomando todos los sacos de su espalda sin dudarlo.

“¿Puede con todo eso joven? No es necesario” la anciana sonrió, intentando tomar de nuevo la carga.

“No se preocupe, ¡esto en realidad es muy liviano!” Comentó con fervor.

Literalmente, esos grandes sacos apenas tenían impacto en su cuerpo, más bien se sentían como estar sosteniendo una pluma, a pesar de que estaban llenos a rebosar. Después de todo, la fuerza de un dios no puede ser pasada por alto.

“¿A dónde vamos?”

La anciana le señaló a una pequeña casa, no muy lejos de allí. Tardaron más en llegar debido a la natural lentitud de la mujer al caminar.

Ella la invitó a entrar, y enseguida Xie Lian pudo notar el olor de la humedad mezclado con dulce olor de incienso.

“Muchas gracias joven”

“No es un problema” Xie Lian dejó la cosecha a un lado, sonriendo.

Miró de reojo hacia fuera, la fuerte lluvia aún no había cesado, incluso podía oír el sonido de una tormenta acercándose. El temporal había empeorado.

Como dios que era, no le afectaban este tipo de fenómenos, pero tampoco era de su agrado andar fuera con dicho temporal. De todas formas, el santuario Puji no se encontraba muy lejos, podría ir corriendo rápidamente.

La amable anciana pareció ver a través de sus sentimientos, y le preguntó con un tono muy acogedor: “¿Le gustaría quedarse joven? Es algo peligroso salir en tiempo de tormenta”

Xie Lian sacudió su cabeza de un lado a otro. “Descuide, está bien”

“Insisto, ¡Así tengo con quien conversar en mi hora del té!” Antes de que Xie Lian pudiera dar otra respuesta, salió veloz hacia la cocina.

“Bueno...” Xie Lian soltó una risita nerviosa.

Miró alrededor y pudo observar que había varias esterillas de bambú colocadas con cuidado alrededor de una mesa baja. Se sentó en una de ellas con comodidad.

Desenvolvió un poco a Ruoye en su muñeca derecha, a continuación el arma mágica tan especial, empezó a moverse de un lado a otro. Xie Lian estaba más que curioso por esta reacción, a lo que enseguida se pudo dar cuenta de que porqué actuaba así.

Una pequeña mariposa plateada que no había logrado ver hasta ahora, estaba volando a su alrededor con gracia, las bonitas alas plateadas meciéndose con cada respiración.

Esta mariposa acabó por posarse en la nariz de Xie Lian, dicho acto picó en su piel, causándole cosquillas, pero tampoco le incomodaba.

Muchas de las veces en que Hua Cheng tenía que estar lejos de él, dejaría una de sus mariposas para que siempre sintiera que estaba a su lado, acompañándole y cuidándolo en la distancia.

Xie Lian se preguntaba que estaría haciendo en estos momentos, hasta que escuchó unos pasos acercarse. La mariposa se despegó de él, volando lejos a un lado donde no fuera descubierta a excepción de Xie Lian.

Ruoye volvió a fijarse con fuerza en su muñeca, en el segundo exacto que la señora aparecía con un conjunto de té. Lo colocó a un lado en la mesa, sirviendo a Xie Lian primero.

“Muchas gracias...” Calló de repente al darse cuenta del desconocimiento de su nombre.

“Llámame Fang Yin por favor”

“Muchas gracias Fang Yin” Xie Lian sonrió y después tomó un sorbo del caliente té.

Después de eso, Fang Yin empezó a hablar sin descanso, contándole a Xie Lian tantas anécdotas de su vida en el pasado. Xie Lian escuchó todo con atención, mientras el agua seguía cayendo fuera.

El olor del incienso se mezcló con el del té, pintando un agradable ambiente para pasar en el hogar, rodeado de una buena compañía enriquecedora.

En medio de la charla, Fang Yin de repente saca un libro de debajo de la mesa, preparada para contarle una nueva anécdota. Xie Lian puede observar que dicho libro se ve algo antiguo, probablemente debido a su excesivo uso.

“¿Conoces la historia de Cheung y Ai?” Le pregunta Fang Yin emocionada.

“No tengo el gusto” Xie Lian niega con la cabeza, aunque también empieza a sentirse algo curioso sobre que tiene que contarle.

“Mejor, así puedo hablarte sobre ella desde el principio”

Fang Yin se ve tan ansiosa por contarle sobre ellos, que Xie Lian no sabe si reír o llorar. Tampoco es como si tuviera algo mejor que hacer en estos momentos, así que él escucha con paciencia y gusto.

“Ambos fueron dioses maravillosos, pero a pesar de esto, se les conoce por tener uno de los romances más bonitos” Fang Yin explica.

En cuanto Xie Lian escucha la palabra “dioses” toda su atención se ve cubierta. Él nunca había oído hablar de ellos dos, por lo que la curiosidad ahora explota.

“Son de la misma procedencia. Justo el día en que su país estalla en una guerra, ellos deciden casarse. A pesar de que no fue una ceremonia por todo lo alto, Cheung tenía miedo de perder a su amada Ai, así que tuvieron que hacerlo de una manera oculta. Para su suerte, años después la guerra termina, y ambos ascienden a la divinidad debido a todos sus logros durante ese período. Poco después de ascender, ellos vuelven a casarse, viviendo el ferviente amor durante el resto de sus días. ¿No es emocionante?”

Xie Lian de manera involuntaria asiente, y él no sabe porqué, pero de repente se acuerda de Hua Cheng. Sus mejillas adquieren varias pinceladas de un bonito color rosado.

“A pesar de que solo sea un cuento popular, se me hace una muestra de amor muy bonita”

“¿Sucedió algo más después de que se casaran?” Xie Lian pregunta con impaciencia, él ya desconoce la manera en que su cuerpo está actuando ahora.

“Bueno, nada fuera de lo común, ellos tuvieron muchos hijos” Fang Yin dice y después se ríe.

Xie Lian vuelve a asentir, podría decirse que su emoción ahora está desbordando a un lago sin fondo.

Ya no sólo piensa en HuaCheng, sino qué, también se imaginó a ellos dos teniendo una gran familia como en la historia.

Xie Lian intenta calmarse, mientras Fang Yin sigue hablando de quien sabe que cosas, en su mente ahora solo está ese bonito pensamiento.

Sin darse cuenta, lluvia fuera ya ha cesado, desconoce cuando tiempo ha pasado, pero es hora de irse. Xie Lian se despide de Fang Yin con una sonrisa, y ella la sorprende una última vez antes de que salga por la puerta.

“Toma, veo que te ha gustado” con un gesto acogedor le tiende el libro. Xie Lian Mira sus manos algo sorprendido.

“¿En verdad me lo puedo llevar?”

“¡Por supuesto!”

Xie Lian vuelve a agradecer una vez más, y después sale corriendo con el libro en mano.

...

Cuando está de nuevo en el santuario Puji, Xie Lian lee una vez más la historia de Cheung y Ai, tan enfrascado en la lectura que no se da cuenta de nada a su alrededor.

Para ese entonces, Hua Cheng vuelve de la Ciudad Fantasma. Xie Lian siempre lo recibe nada más llegar, pero esta vez no es así.

Hua Cheng se extraña un poco, y después de cerrar la puerta camina unos pasos hasta llegar a Xie Lian. Está sentado de espaldas a él, por lo que sólo tiene que inclinar un poco la cabeza para ver lo que hace. Curioso, se fija en las palabras que allí se reflejan, ¿por qué su alteza está leyendo una historia de amor?

“Gege, de nuevo estoy aquí” dice apoyando las manos en sus hombros. Xie Lian se asusta tanto, que pega un salto y el libro cae sin remedio al suelo en un fuerte ruido.

“¡Sang Lan” Xie Lian se levanta y lo mira enfadado, pero en cuanto lo hace, ese supuesto enfado se evapora tan rápido como el agua en el desierto.

“Jaja, Gege, ¿te he asustado?” Pregunta divertido, tomando una de sus manos para intentar calmarlo.

Dibuja una sonrisa y le contesta: “Sang Lan, no juegues conmigo” Xie Lian lo abraza, escondido su cabeza en su pecho.

Esto se le hace muy tierno, y también el tema de la diferencia de altura siempre ayuda, por lo que Hua Cheng termina por dejar varios besos en su cabeza. Xie Lian tiene el pelo suave, así que también lo acaricia, llenándolo de mimos.

Xie Lian se siente tan bien que no quiere separarse, pero recuerda que tienen una comida pendiente, y sale corriendo de nuevo hacia la cocina.

Cuando ya están en la mesa, Xie Lian lo mira con ojos expectantes al darse cuenta de que Hua Cheng ya ha empezado a comer. Él ha estado intentando mejorar su cocina en los últimos veces, y la verdad es que siente que ha tenido muchos avances, ¡tiene que ser así!

Después de unos minutos que se le hicieron eternos, Hua Cheng contesta: “La comida de su alteza cada vez sabe mejor”

En los ojos de Xie Lian se forman cascadas de agua. Esta feliz.

“¿De verdad?” Xie Lian junta ambas manos, todavía sin poder creerlo.

“Este devoto no se atrevería a mentirle”

Entonces ahí es cuando llora sin remedio, sintiendo que ha ascendido hasta los cielos una vez más.

Ambos se enfrascan en una conversación trivial, a la vez que continúan comiendo. A pesar de que Hua Cheng puede ver que Xie Lian está feliz por los halagos a su comida, él percibe que no está tan animado como de costumbre.

Hua Cheng termina uno de sus tantos platos y le pregunta: “Gege, ¿que estaba leyendo cuando llegué?”

“Es...” Xie Lian deja la cuchara a un lado, “Una señora a la que fui a ayudar en la cosecha me lo regaló, y como se veía interesante no fue un problema en aceptarlo” nervioso empieza a jugar con la cuchara en la mesa.

“Mn” Hua Cheng observa cada uno de sus movimientos a la vez que Xie Lian vuelve a levantar la cabeza, encontrándose cuando su intensa mirada. Es inevitable que no se vuelva a sentir avergonzado.

“Yo...” Comienza a decir, pero se detiene a los pocos segundos.

“¿Gege ocurre algo?”

Xie Lian niega con las manos, olvidándose de cómo hablar por un momento.

La de imagen de ellos dos de nuevo casados, formando una gran familia, suena muy bien para él. Ese fuerte deseo en su corazón se había formado hace tiempo, que solo fue avivado por los acontecimientos recientes.

“Gege sabe que si le preocupa algo, lo que sea, con gusto estaré dispuesto a escucharlo” Hua Cheng pronuncia sinceramente.

“¡No es nada importante Sang Lan! Solo que... He estado pensando en algo que... ¡Da igual!” Xie Lian se levanta veloz de la mesa, recogiendo los platos para llevarlos a la cocina.

Xie Lian agradece que Hua Cheng no lo detiene, y se queda un buen momento en la cocina, intentando regular tanto su respiración como sus pensamientos.

Para cuándo vuelve, su pulso se vuelve a acelerar, al ver a Hua Cheng con el libro en la mano. ¡Él lo está leyendo! Sabe que Hua Cheng es muy perspicaz, seguramente ya se habrá dado cuenta de porqué está actuando así.

Dándose cuenta de que está de nuevo aquí, Hua Cheng deja el libro a un lado y lo mira de una manera que Xie Lian no sabe cómo interpretar.

“Gege... ¿Sabe qué día es hoy?”

Xie Lian se queda desconcertado, sin esperar esa pregunta. Él piensa y piensa, pero nada pasa por su mente, ¿hoy debe ocurrir algo especial?

Al ver que no contesta, Hua Cheng continúa: “Seguro que por tanto tiempo que ha pasado, tantas cosas, a su alteza quizá se le haya olvidado”

“Yo, no sé Sang Lan” Xie Lian de repente se siente mal, parece que es algo importante y le es difícil de recordar.

Reuniendo un poco de valor, se acerca a Hua Cheng, enfrentando su mirada. “Sang Lan, ¿qué es lo que debo saber?”

“Le diré, ya que es algo que necesita ser pronunciado” Hua Cheng toma ambos manos, poniéndolas encima de las suyas. “Especialmente hoy, hace poco menos de ochocientos años, nos volvimos a reunir”

Entonces la chispa de los recuerdos de Xie Lian se enciende golpe. ¡Es eso! Y él lo había olvidado con tanta facilidad.

“Hace mucho que Sang Lan ha estado a mi lado. Tanto así, que ya me he acostumbrado, algunos recuerdos borrados de mi memoria, pero eso no significa que no sean importantes” Xie Lian sonríe y acaricia una de sus mejillas. Ahora es el turno de Hua Cheng de mostrar un leve color rosado en su blanca piel.

También sonríe, “¿Entonces gege si se acuerda? Nosotros, llevamos mucho tiempo juntos. He estado preparando algo para esta ocasión”

“¿Y qué es?”

“La respuesta está en mis visitas continuas a la Ciudad Fantasma estos últimos días”

La boca de Xie Lian adquiera la forma de una gran “O”.

“Estoy deseando escuchar más, vamos Sang Lan, dime” la emoción de Xie Lian parece desbordar de nuevo, necesita saber qué es lo que tanto Hua Cheng ha estado haciendo.

Nota como Hua Cheng sujeta sus manos con un poco más de fuerza, con una actitud que pocas veces había logrado ver. Xie Lian no deja de mirarlo, sus ojos bien abiertos.

“Su alteza, ¿le gustaría casarse de nuevo conmigo?”

Después de esa pregunta, Xie Lian siente que está en un agradable sueño.

“Qué...” Logra pronunciar Xie Lian al fin. “¿Sang Lan lo está diciendo enserio?”

“Por supuesto” Hua Cheng no tiene ni una pizca de duda en su voz, entonces es cuando Xie Lian cae en la cuenta de que si es real, las palabras que pronunció son reales.

Como una vara de incienso quemando lentamente, así acaba por hacer cenizas a las dudas, y quedarse con el dulce aroma de la felicidad.

“Claro que quiero” debido a la emoción, Xie Lian sujeta tan fuerte a Hua Cheng, que logra levantarlo del suelo sin dejar de abrazarlo.

Lo mira desde arriba con una gran sonrisa. “¿De verdad?” Hua Cheng toma ambas mejillas, y en esa misma posición se inclina para besarlo.

En un lío de besos y caricias, ambos acaban enredados encima del altar, ignorando que algunas de las ofrendas terminaron derramándose en el suelo sin remedio.

“Sang Lan, ese era el motivo por el cual estaba nervioso. También... Estos días he estado pensando en todo lo ocurrido, quiero que nosotros vivamos una vida en familia...” Xie Lian tuvo el valor de decírselo, mientras Hua Cheng continuaba dejando suaves besos por todo su cuello.

Hua Cheng lo mira un momento, con el amor en sus ojos, “No sería capaz de negarle nada a su alteza, pues yo igual quiero lo mismo”

“Sang Lan ya no me digas así”

“¿Cómo debo llamarle entonces a gege?”

“Quiero que me digas... “Esposo...” Xie Lian arde en vergüenza mientras lo dice.

Hua Cheng dibuja una media sonrisa, y las velas del santuario Puji terminan por apagarse.

...

Días después de esa conversación con Hua Cheng, Xie Lian pasa la mayoría del tiempo en la Ciudad Fantasma.

Resulta que Hua Cheng habia estado trabajando en todos los preparativos junto a sus súbditos, pero algunas cosas requerían de la presencia de Xie Lian.

El gran evento se celebraría en el templo QiangDen, el cual ahora brillaba lleno de luces.

Ya todos en la Ciudad Fantasma conocían aquello, ¡se sabe que los chismes corren rápido! A pesar de esto, ambos quedaron en que este detalle no importaba, al fin y al cabo, solo quedarían ellos dos al final.

Justo ahora, Xie Lian se encontraba probándose un hermoso traje rojo. A diferencia de aquel día que tuvo que ir de novia por cierto propósito, esta vez era por un motivo que si quería. Por supuesto, el que llevaba ahora era uno de hombre.

Sus facciones masculinas se resaltaban, aunque todavía conservaba cierto aspecto delicado. En definitiva, una gran belleza divina.

“¿Me veo bien?” Xie Lian le preguntó a cierta persona que se encontraba con él en la habitación.

“A los ojos de mi maestro Hua Cheng, seguro que es el más hermoso de todos” contestó Yin Yu con sinceridad.

Xie Lian sonrió satisfecho, después de todo, Hua Cheng siempre se lo decía, aunque él aveces no se viera así.

Ya sentía las ganas de ver a su Sang Lan también vestido con ese hermoso traje de bodas rojo.

...

Solo tuvieron que pasar dos días para la celebración.

Xie Lian ya pensaba que Hua Cheng era demasiado atractivo para la vista de cualquiera, pero justo ahora, todavía podía afirmar que tanta belleza solo existía en él.

La boda se realizó de la manera más tradicional posible. Ellos hicieron todos y cada uno de los rituales, incluidas las reverencias.

El banquete también fue éxitoso como ruidoso, algunos súbditos de Hua Cheng y demás personas de la Ciudad Fantasma fueron invitados, por lo que la diversión estaba garantizada. Xie Lian nunca se dejaría de sorprender con lo peculiares que eran algunos de ellos.

Gran parte del día se había esfumado en estos dos motivos.

Ya podía decirse, que estaban casados de forma “oficial”.

“Esposo” escuchó Xie Lian detrás suya.

Cuando se dio la vuelta, Hua Cheng lo atrapó tomándolo de la cintura. “No he podido apartar la mirada de usted, tan hermoso, tengo mucha suerte en este momento”

“También tengo mucha suerte en el día de hoy” Xie Lian se inclinó para darle un beso. “Esposo... Suena tan bonito cuando Sang Lan lo dice”

“A partir de ahora siempre le llamaré así” Hua Cheng lo apegó más a su persona, no dejando de abrazarlo en ningún momento. “Hay algo que tengo que enseñarle”

Xie Lian no dijo nada más y simplemente dejó que lo guiara, llegando hasta una gran habitación. Cuando entraron, la sorpresa de Xie Lian fue aún mayor.

“Toda ceremonia tiene que acabar con una noche de bodas”

Xie Lian se sonrojó hasta la médula con esas palabras, sabiendo que significaban. Se podría decir, que estaba incluso más rojo que su propio traje.

Ignorando la vergüenza creciente, Xie Lian pudo observar que todo estaba decorado al detalle, pero lo que más llamaba su atención, era esa gran cama con dosel. Desde lejos, uno podría darse cuenta de que estaba hecha de la mejor calidad posible.

“Todo esto...”

“¿A mi esposo no le gusta?”

“¡No es! ¡Si! Me gusta” de lo nervioso que estaba, Xie Lian no podía articular las palabras de forma adecuada.

Hua Cheng encontró esta reacción especialmente tierna.

Él siempre era paciente y cuidadoso con su alteza, pero en este preciso instante, se sentía muy ansioso.

Le tendió una mano y Xie Lian la aceptó, dejándose arrastrar una vez más. Los dos cayeron en la cama, provocando un leve sonido. Las cortinas rojas del dosel, lograban esconder de manera sutil sus figuras.

Hua Cheng no dudó en besarlo en cada rincón de piel que encontraba, Xie Lian correspondió cada uno de estos besos con gusto. Al final, la parte de arriba de su traje cayó como una cascada, mostrando sus hombros y parte de su pecho.

“Te ves hermoso con el traje puesto, pero en este instante solo quiero que no lo lleves” Hua Cheng susurró muy cerca de su oído.

Aún lleno de vergüenza, él le contestó: “Tampoco quiero que mi esposo lleve el traje puesto ahora mismo...”

A pesar de que ya lo habían hecho tantas veces en estos años, y no era la primera vez que estaban en una situación así, Xie Lian no podía evitar sentirse de aquella manera.

Además, hoy sería su noche de bodas, un momento que brillaba más especial que todas las otras veces.

A través de caricias sutiles, Hua Cheng fue despojando a Xie Lian de sus ropas, todas cayendo en la cama alrededor suya, solo dejando dos calcetines del blanco más puro en sus pies.

No era mentira cuando Hua Cheng decía que cada parte de él era simplemente hermosa. Xie Lian sintió su mirada quemar en cada rincón de su piel.

“No te quedes solo mirando...”

“Como su fiel devoto, tengo admirar todo de su alteza” Hua Cheng le dijo, con ese pizca de diversión en su voz.

Xie Lian cerró los ojos, sentía morir en calor.

“Pero también, este devoto está esperando el mismo trato, ¿no lo dijo su alteza?”

Con esas palabras, Xie Lian abrió de nuevo los ojos, él si lo había dicho hace un momento.

Reuniendo valor, se inclinó hacia delante, y antes de nada, besó a Hua Cheng de forma desordenada. Aprovechando esto, comenzó a despojar a Hua Cheng de su ropa con manos temblorosas. En cada roce, podía sentir la tersa piel de Hua Cheng acariciar por debajo de sus dedos, cada músculo bien definido, cayendo cada vez más abajo.

Hua Cheng solo podía sonreír entre beso y beso, viendo lo nervioso que estaba su amado al hacer algo tan simple. Con un poco de esfuerzo, el también acabó sin nada encima.

Xie Lian lo miró con ojos algo llorosos, el rubor espolvoreando por debajo de estos. “Si lo hice” Xie susurró por encima de sus labios, después abrazó a Hua Cheng por el cuello atrayéndolo hacia él, a la vez que las partes inferiores de su cuerpo también se juntaban. A Hua Cheng se le escapó un leve jadeo debido al repentino contacto, pero no se quejó.

“Siempre cumple su palabra después de todo” Hua Cheng abandonó sus labios para atacar su cuello, lamiendo y mordiendo mientras avanzaba.

“Con Sang Lan siempre tiene que ser así...” El calor creciente de su cuerpo hizo que también moviera de forma suave sus caderas, rozando esa zona tan sensible con la de Hua Cheng.

Podía sentir como la respiración de Hua Cheng se volvía cada vez más y más pesada, mientras seguía dibujando marcas en su piel como si se tratara de un lienzo.

Su cálida lengua llegó hasta esos delicados pezones rosados, que estaban especialmente sensibles. Fue el turno de Xie Lian de dejar escapar sonidos vergonzosos, cuando la boca de Hua Cheng comenzó a succionar uno de ellos. Él sabía cada punto que gustaba de ser tocado, conocía cada rincón de Xie Lian a la perfección.

Xie Lian solo se aferró más a su cuello, juntando más aún la piel si era posible.

“Sang Lan...”

“Ya no soy Sang Lan, esta noche soy tu esposo también” Hua Cheng abandonó su cálida boca y ahora solo seguía acariciando su pecho.

“Mn esposo... Tócame por favor” Xie Lian lo miró con el placer ahogándose en sus ojos.

“Lo que su alteza diga”

Hua Cheng se separó un poco de él, haciendo un recorrido con sus manos hasta llegar a las caderas de Xie Lian, donde las sujetó con algo de fuerza. Una de ellas, tomó el miembro de Xie Lian y lo juntó con el suyo propio, dando placenteras caricias. Xie Lian cerró sus ojos y ahora sus manos se encontraban en los hombros de Hua Cheng, apretando cada vez que la excitación en su cuerpo aumentaba de forma considerable.

Poco a poco, los sonidos húmedos se hicieron presentes, pero ambos solo podían escuchar la cálida voz del otro.

Por su parte Xie Lian sentía que no aguantaría mucho tiempo, las hábiles manos de Hua Cheng siempre le hacían sentir de la mejor manera.

“Esposo espera ah...” Habló como pudo.

Hua Cheng lo miró con ojos brillando en excitación. “¿Qué ocurre?”

Xie Lian no contestó y solo actuó. Empujando a Hua Cheng hacia atrás hasta que estuvo completamente recostado. Él se acomodó entre sus piernas y dijo casi como en especie de súplica: “Déjame entrar”

Hua Cheng estuvo sorprendido un momento pero después sonrió. No era la primera vez que Xie Lian quería estar en su interior, ni tampoco la primera vez que lo harían. Aunque Xie Lian prefería la mayor parte de las veces que Hua Cheng lo llenara, a él también le gustaba la sensación de estar dentro suya.

“Como desees” Hua Cheng separó sus piernas, dándole una vista completa a Xie Lian.

La parte irracional era la que ahora actuaba sobre Xie Lian, inclinándose hacia delante. Besó a Hua Cheng mientras sus manos bajaban hasta su entrada, que ya se encontraba más que dispuesta a recibirlo. No duró mucho con estos juegos preparativos, y de un momento a otro entró en él.

“Lo siento si te hago daño, no puedo aguantar más...” Xie Lian se disculpó a la vez que avanzaba, las paredes de Hua Cheng apretándolo cada vez más.

“Solo no se preocupe, mi esposo se siente muy bien” cuando dijo eso, Xie Lian ya había acabado de entrar.

Tardó poco en empezar a moverse, dando suaves embestidas. A pesar de que le había dicho que no se preocupara, intentaba regular sus movimientos lo mejor que podía.

“¿Está bien?” Preguntó Xie Lian acercándose a él para darle un beso.

“Muy bien” Hua Cheng acarició su suave cabello, juntando la boca contraria con la suya.

Disipando todas sus preocupaciones, aumentó la velocidad de sus movimentos, mientras se deshacía en múltiples besos discontinuos. Su interior estaba cada vez más resbaladizo, por lo que fue muy fácil para Xie Lian alcanzar ese punto dulce suyo en pocas estocadas.

Fue solo hasta que sintió liberarse, que Xie Lian volvió a la realidad, apreciando el desastre que había causado a su esposo.

Antes de Xie Lian tuviera la oportunidad de decir algo, Hua Cheng se acomodó y abrazó a Xie Lian tirándolo hacia atrás. “Ahora es mi turno” Hua Cheng le sonrió.

Xie Lian tampoco es que tuviera negativas ante esto. “Quiero a mi esposo también dentro” No sabía de donde había sacado tanto atrevimiento, pero después de todo lo ocurrido, tampoco le dio mucha importancia.

“Quizá no sea tan gentil como su alteza, espero que me pueda disculpar”

Aprovechando la posición, Hua Cheng alzó una de sus piernas, colocándola encima de su hombro. Así, pudo obtener una clara vista de la rosada entrada de Xie Lian, que se abría y cerraba de forma lastimosa en busca de ser llenada.

“Amo a mi esposo más que a nada en el mundo” Habló Hua Cheng a la vez que su miembro entraba.

Xie Lian entrecerró sus ojos, el tamaño de Hua Cheng era mayor comparado con el suyo, por lo que siempre al principio dolía, pero Hua Cheng se encargaba de hacer que se sintiera mejor con palabras de amor.

“Xie Lian también ama a su esposo más que nada en el mundo” sujetó las sábanas debajo suya hasta que sus nudillos se pusieron blancos.

En contraste con las dulces palabras que Hua Cheng le dedicaba, en verdad no fue nada gentil con sus movimientos, maltratando tanto sus caderas como su trasero, hasta que la piel allí se tiñó de un leve tono rojizo.

El placer rápidamente sustituyó al dolor, y Xie Lian pensaba que en esta ocasión, los acciones de Hua Cheng eran más fuertes de lo normal.

Tampoco tuvo mucho tiempo de pensar en esto, cuando Hua Cheng lo cambió de posición, ahora dándole la espalda. Apoyó sus brazos a la vez que alzaba sus caderas para que Hua Cheng pudiera entrar de nuevo.

De lo único que fue consciente, era del hombre que estaba detrás suya.

Hua Cheng lo sujetó con uno de sus brazos, inclinándose para besar la nuca de Xie Lian, y dejar marcas también allí.

“Ah... Es demasiado...” Xie Lian podía notar otro orgasmo creciente, con demasiadas sensaciones a la vez, su cuerpo estaba sobreestimulado. Ya no callaba sus gemidos, que resonaban por toda la habitación.

Solo que, muchos más vendrían después de ese, enredándose entre las sábanas, con esa única habitación siendo testigo de un único y hermoso encuentro.

...

Cuando Xie Lian despertó a la mañana siguiente, lo primero que pensó es que tenía mucha más resistencia de lo que imaginaba para aguantar tanto.

Después de ir y venir durante tantas horas, él cayó dormido en un momento que no recuerda, y ahora amaneció en los brazos de Hua Cheng, ambos aún sin nada de ropa.

A Xie Lian no le importó, en los brazos de Hua Cheng, era el mejor lugar donde podía descansar, donde se sentía a salvo.

Hua Cheng notó como había despertado y lo miró con su único ojo sano.

“Buenos días” habló con voz ronca, acariciando su pelo.

“Buenos días” le respondió de la misma manera, acomodándose en su pecho. “Si permanezco así, siento que me dormiré de nuevo” Xie Lian habló sinceramente.

“Puede seguir descanso mientras yo arreglo todo”

“No. Si San Lang se va, será difícil para mí descansar con facilidad” Xie Lian levantó su cabeza y lo miró con una sonrisa.

“Entonces permaneceré aquí todo el tiempo que necesite” Hua Cheng dejó un beso en su frente, luego en su nariz y por último en sus labios.

Y en verdad, Xie Lian se volvió a quedar dormido sin remedio.

Cuando Hua Cheng se aseguró de que ya estaba dormido profundamente, se levantó de la cama para poder traer algunas cosas para Xie Lian.

Antes de abandonar la cama por completo, le dio una última mirada a Xie Lian, y dijo en voz baja: “Su alteza tiene razón, en verdad soy muy afortunado”

El tiempo que Xie Lian durmió de nuevo, fue más o menos de dos horas. En dicho tiempo, Hua Cheng aprovechó para arreglar el desorden en la habitación, y preparar un delicioso desayuno para Xie Lian.

Sus ojos se abrieron veloces cuando el dulce olor de la comida acarició sus fosas nasales. Hua Cheng vio como se incorporó de un saltó en la cama, no pudo evitar reírse.

“¿Mi esposo tiene hambre?”

“Solo un poco jaja” Xie Lian comentó avergonzado. “Comamos juntos”

Hua Cheng no se negó ante esa propuesta, desayunando a su lado.

Xie Lian era alguien quién vivía con hambre, por lo que devoró el desayuno en cuestión de minutos, y aún así sentía que no era suficiente. Tampoco quería molestar a Hua Cheng de nuevo, así que simplemente no dijo nada y se conformó con lo que ya había comido.

Cuando acabó, se estiró hacia atrás y los brazos de Hua Cheng lo atraparon, cayendo en su pecho firme. Xie Lian todavía seguía sin ropa encima, solo las sábanas tapando algunas partes de su piel.

En el abrazo de Hua Cheng, Xie Lian se sintió bastante cómodo, tan agradable siempre. “Me dormiré de nuevo~” Xie Lian comentó de forma tierna.

“Puede dormir de nuevo o-”

Las palabras de Hua Cheng fueron interrumpidas por un fuerte sonido que vino del estómago de Xie Lian.

Xie Lian enseguida se avergonzó, cubriendo su estómago como si eso fuera a quitar su hambre.

“Puedo preparar más cosas para que desayunes”

“No, no, ¡Sang Lan ya ha hecho bastante!” Xie Lian se dio la vuelta en esa misma posición y lo miró. “Está bien” Y dejó un beso en una de sus mejillas.

Ahora Hua Cheng podía observar con más facilidad las pruebas de la noche de ayer. La piel de Xie Lian no era tan blanca como la suya, pero las marcas de besos y mordidas se podían notar de cualquier manera. A Hua Cheng le encantaba esto, pues era el único que tenía la suerte de ver a su alteza así.

Una marca de amor en especial y bastante grande llamó su atención. Hua Cheng no se lo pensó mucho, y besó allí en su cuello varias veces.

Xie Lian sonrió ante esto y dijo: “Dejaste muchos besos por mi piel anoche, va a ser difícil ocultarlos”

“Todavía quiero dejar muchos más, ¿esposo mío puedo?” Mientras lo decía, fue tumbando poco a poco a Xie Lian en la cama de nuevo.

Al caer, las pocas sábanas que lo tapaban también cayeron a un lado, dejando su piel al descubierto una vez más. Nada más mover sus piernas, Xie Lian sintió cierta humedad escapar por ellas.

“Aún sigo sucio ah” Xie Lian intentó que se alejara, “no me mires mucho así”

“Mi esposo se ve bien en cualquier circunstancia, no tiene que preocuparse por esas cosas irrelevantes” Hua Cheng atrapó sus muñecas y las levantó por encima de su cabeza, dejándolo a su completa disposición.

Donde antes había marcas, Hua Cheng dejó otras nuevas encima de estas, yendo desde su cuello hasta el interior de sus piernas.

Fue tan fácil para Xie Lian excitare con simples besos y en esa posición, que la parte baja de su cuerpo ya reclamaba atención. Pensó que si le quedaba algo del voto de castidad de su método de cultivo, lo había agotado en una noche.

Ahora las hábiles manos de Hua Cheng bajaban desde su pecho hasta allí. El contraste de su mano fría con su piel caliente era una muy sensación agradable.

Xie Lian no se quejó cuando Hua Cheng comenzó a jugar con su miembro ya despierto, que fue tan fácil de manejar gracias a los fluidos que ya había.

Entre el sueño de la mañana y el trabajo de la noche anterior, podría decirse que a Xie Lian ahora mismo se asemejaba mucho a un bebé recibiendo mimos, sin moverse debido al cansancio y dejándose hacer.

Las manos de Hua Cheng iban y venían cada vez más rápido, tratando cada parte como debía. Cuando el fluido blanco quiso asomar por la punta, dejó de tocarlo y Hua Cheng lo penetró de una sola vez.

“¡Esposo ah! Eso fue mucho, casi estaba...” Xie Lian colocó sus brazos alrededor de su cuello, atrayéndolo hacia sus labios.

“Quiero que su alteza y yo alcancemos el placer juntos, solo tiene que esperar un poco más” Hua Cheng le regaló una sonrisa maliciosa y Xie Lian frunció su ceño, de verdad... ¡Le encantaba jugar con él!

Dudaba aguantar con las embestidas que estaban maltratando a sus paredes interiores, estirando las mismas al máximo. Suavidad con dolor y besos con palabras de amor.

El sonido de sus pieles chocar era lo único que Xie Lian escuchaba, mientras Hua Cheng no dejaba de besarlo.

Xie Lian ya estaba acostumbrado al tamaño de Hua Cheng, adaptándose con facilidad a sus movimientos. Cuando alcanzaba el punto más profundo, Xie Lian nunca había sentido un placer mayor que ese.

Solo podía decir “esposo, esposo” entre gemidos ahogados.

Hua Cheng guardó un pensamiento para si mismo, le encantaba ver a su alteza debajo de él, pidiéndole más, hecho un desastre entre las sábanas. Xie Lian lo tomaba siempre tan bien, no podía pedir algo mejor que aquello.

Hua Cheng era un amante excepcional y Xie Lian se encargaba de comprobar esto muy a menudo.

Después de casi una hora, con mejillas sonrojadas, una leve capa de sudor en su piel, Xie Lian alcanzó el orgasmo junto a Hua Cheng, manchando su propio abdomen en blanco, y una mezcla de muchos fluidos saliendo de su entrada.

Xie Lian cerró sus ojos con pereza, ahora sí que no quería levantarse de ninguna manera, por lo que Hua Cheng lo cargo en sus brazos, para después ir a tomar un agradable baño en las aguas cálidas.

...

Hua Cheng y Xie Lian permanecieron en el templo QiangDen durante varios días más. En ese tiempo, ambos se dedicaron a amarse en cada momento, en cada lugar y rincón.

¡La resistencia divina de Xie Lian aumentó considerablemente!

Para cuando volvieron al santuario Puji, la gente del pueblo los había echado de menos, haciéndoles muchas preguntas acompañadas de risas.

Después de todo, ya se habían acostumbrada a su presencia allí.

Ya de noche, ambos en el santuario Puji, tenían una curiosa conversación.

“Aunque seas mi esposo recuerda que tienes que seguir practicando tu caligrafía” Xie Lian le recordó con pincel en mano.

Hua Cheng no parecía muy contento con esta idea: “Ahora ya es tarde, ¿quizá mañana al despertar?” Hua Cheng le preguntó con ojos brillantes.

“¡Sang Lan! Vamos ven aquí” Xie Lian volvió a exigirle, y esta vez Hua Cheng le hizo caso, pues sabía que cuando su alteza se enfadaba, en verdad podría llegar a dar miedo. Tampoco quería desobedecerle después de todo.

Hua Cheng se sentó a su lado, mientras Xie Lian le tendía unos cuantos pinceles y pergaminos. El Rey Demonio comenzó a escribir con paciencia, intentando hacerlo de la mejor manera.

Xie Lian que lo observaba desde un lado, no sabía si reír o llorar. A pesar de que ya llevaba bastante tiempo copiando y copiando, la caligrafía de Hua Cheng todavía podría considerarse como “exótica”.

“¿Que me dará mi esposo como recompensa por terminar de copiar este poema?” Hua Cheng preguntó de repente.

“Depende de si este esposo considera que está copiado de forma correcta. Déjame ver”

Hua Cheng le tendió el pergamino y observó. Había algunos caracteres que no entendía en lo absoluto, pareciendo dibujos de una caótica guerra. Otros estaban sin apenas acabar, y solo unos pocos Xie Lian logró leer.

“Tienes que seguir mejorando” Xie Lian le contestó con una sonrisa.

“Este devoto cree que ya ha mejorado bastante, he dado todo de mi al copiar cada carácter. ¿Ni siquiera un poco de compasión?” Xie Lian sabía que Hua Cheng estaba utilizando tácticas sucias para hacerlo caer.

Su amado era siempre tan consentido.

“De acuerdo, suficiente por hoy. Pero mañana lo tendrás que copiar tres veces de nuevo”

“Mn” Hua Cheng solo dijo, y lo arrastró hasta sus brazos. “¿Cuál es mi recompensa?”

Xie Lian lo miró por un momento, antes de darle un gran beso. “¿Eso está bien?” Xie Lian acarició su mejilla con suavidad.

“Creo que todavía no es suficiente, en verdad me he esforzado mucho su alteza” Hua Cheng lo observó sonriente.

Xie Lian se sonrojó al estar cayendo por sus palabras. “¿Qué más puede ser suficiente entonces?”

Ante esa pregunta, Hua Cheng comenzó meter una mano por el interior de sus túnicas blancas. Xie Lian se sobresaltó y lo apartó rápidamente.

“Sabes, ya es hora de cenar, iré a terminar lo de esta mañana, ¡espérame aquí!” Xie Lian huyó veloz hacia la cocina, antes de Hua Cheng puidera reaccionar.

Hua Cheng se quedó solo mirando el dichoso pergamino con sus palabras. ¿En verdad no había mejorado nada?

Quizá no fuera el mejor en lo que a escribir se trataba, pero Hua Cheng si sabía una cosa.

Su devoción y amor por Xie Lian eran más grandes que cualquier cosa en el mundo. Él daría, haría todo lo que estuviera en sus manos para amar, cuidar y proteger al amor de su vida.

En los tres reinos, no existía una muestra de amor más perfecta que la de ellos.

Ochocientos años, ochocientos años... Era un número especial. Se habían estado buscando durante ese tiempo, estuvieron juntos durante ese tiempo, y ahora esperaba que otros ochocientos años más pasaran.

Por supuesto, a su lado.

“Esposo, ¡te necesito aquí!” Xie Lian lo llamó desde la cocina.

Hua Cheng se levantó y fue con curiosidad. Xie Lian se encontraba de espaldas a él, mirando la olla que tenía delante, pero no parecía prestarle atención a esta.

“¿Ocurre algo?” Le preguntó.

“Ven” contestó con voz suave.

Xia Lian lo empujó a su lado, y luego tomó una de sus manos para llevarla a su estómago. A pesar de que tenía las túnicas encima, aún se podía apreciar un leve crecimiento en ella.

Los ojos de Hua Cheng se abrieron en sorpresa, mientras Xie Lian lo miraba con ternura.

“Esposo mío, al final sí seremos una familia...”

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