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DOMINACIÓN INCOMPLETA +18

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Sinopsis

Kenzu es bueno en todo lo que tenga que ver con los números, menos en todo lo que tenía letras, leer y recordar personajes del pasado, ya que siempre decía para que recordar los errores del pasado si suficiente tenía con los suyos. Como ser el amante de la pareja de su profesora favorita. Desde que casi pierde el curso de historia empezó una aventura con el profesor Stefan. Solo iba a hacer algo de una noche, sin embargo, lo volvieron a repetir una y otra vez. Hasta que pasaron dos años, y seguían juntos pero la culpa consumía a Kenzu y quería terminar con esa relación tóxica y de apego con Stefan, y para eso el candidato perfecto era el nuevo profesor de inglés. Ese hombre tan perfecto, varonil, que con una mirada te podía descomponer el cuerpo, sí, el profesor Edgar podía ser su nuevo amante. Sin saberlo Kenzu creó un triángulo amoroso, ya no era un problema con números sino con dos hombres que pedían su atención a gritos. ¿Será que este problema también podrá resolver?

Genero:
Romance
Autor/a:
Mayari📚🍒
Estado:
hace un mes
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

PRÓLOGO

KENZU

Todos alguna vez soñamos con tener una relación en la escuela, donde tu novio sea el más atento, cariñoso, te regale flores, te venga a recoger después de cada clase para irse juntos a la cafetería o caminar juntos presumiendo su gran amor a todos los vientos. Una relación donde tu novio te presuma y no te esconda de otros...

O de su verdadera pareja, donde tu cumples el rol del "amante".

Con quién nunca te deben de ver.

Sí, ese era mi caso con alguien que siempre tuve que admirar de lejos y no de cerca...más cuando es la pareja de una de las mujeres que más quiero y admiro de mi escuela, y eso me hacia odiarme por dentro porque yo sabia que eso estaba mal, sin embargo, Stefan no le importaba engañar a mi profesora favorita conmigo y con muchas más.

Lo desagradable de todo esto es que yo sabía que no iba a ser el primero y menos el último en tener una aventura con Stefan, pero, cuando estaba con él sentía protección, capaz es por el daddy issues que tengo, y el amor que nunca mis padres me habían brindado en estos 17 años que tengo de vida.

Y sé que tampoco lo harían, ya que ni siquiera soy su hijo biológico.

Stefan era como el fuego, me gustaba que arda y me queme para sentir dolor que se convertiría en placer. Es tóxico, mentiroso, manipulador, posesivo, celoso e infiel. Pero de que servia describir todos sus defectos cuando aun sigo con él después de todo.

No sé si tengo un apego con ese hombre, pero de lo que estoy seguro es que no pudiera vivir sin él. Cada vez que me llama a decir que está afuera de mi departamento me levanto como un perrito faldero a abrirle la puerta y dejarle que me folle y me trate como una puta.

Sí, por que yo soy su puta y me fascinaba que me tratará como tal. Con esa agresividad y el control que él solo podía dominar... Lo tan dependiente que soy por él me hacia ver como un tonto.

Claro que lo era. Cuando un día fui a verlo a la academia me di con la sorpresa que me canceló nuestra salida que era para mi cumpleaños para irse con una chica. Seguro fue con ella porque era más bonita que yo, un sucio doncel. Ella no le daba los problemas que yo seguro le daba, por ello lo ignoré una semana donde me busco con una desesperación hasta que pudo dar conmigo y le confesé que lo había visto con aquella chica, cosa que él me lo negó con descaró alguno. Tanto fue su mentira que incluso lloró para hacerse la víctima y me ahorcó por no creerle para luego besarme con hambre y rabia, y yo lo perdoné.

Así trasncurrieron 2 años de relación de un estudiante con su profesor de Historia. Todo porque en mi penúltimo año de High School reprobe el curso de Historia y fui a rogarle para que me de otra oportunidad con algun proyecto para que saliera bien en el boletín de calificaciones, con ello no tuviera problema si quisiera participar a una beca a la universidad de Cambrigde.

Maldito curso.

Maldito sea en la forma en como me hace temblar de placer con unos roces y simples palabras cargadas de celos.

Mi vida de amante sumiso, tóxico, rebelde y celoso, casi fue descubierta por mi profesora Jane. Por lo que tuve que mantener mi distancia de Stefan.

Justo en ese pequeño tiempo que no volvimos a reencontrarnos para pasarla bien, llego alguien de manera innesperada a mi bachillerato, que iba a reemplazar a la profesora Cecilia que se encontraba mal de salud. Todos pensabamos que iba a ser una mujer, mas no fue así.

Un hombre de aspecto varonil, cabellos azabaches oscuros, unos ojos del color de la noche que con solo chocar un segundo mirada con él sentías que cada célula de tu cuerpo dejaba de funcionar y te descomponía el cuerpo por un largo rato, el traje impecable que llevaba puesto sin presentar alguna arruga o defecto representaba la perfeccionista que es este hombre. Y que hablar del cuerpo bien formado que poseía, la espalda tan bien trabajada, ancha, musculosa, apetitosa para arañarla toda una noche estando debajo de él mientras que dejo que haga lo que desee con mi cuerpo. El perfume que traía puesto, olía a hombre de pasiones, pero que en la cama era un cemental.

Todo eso que acabo de describir es de mi profesor de inglés, el profesor Edgar.

Es más guapo que Stefan, sin embargo sentía que era peor que él.

Eso no me impidió acercarme a él lentamente, mientras que Stefan arreglaba su situación con Jane.

Mi nuevo pasatiempo favorito era stalkear a Edgar mediante una cuenta fake que utilice con Stefan y ahora con Edgar.

Ahora ya entiendo por qué no me quiso dar su ig. Ya que había fotos de él casi sin ropa en la mayoría presumiendo sus músculos bien definidos y propios de él, un puto dios griego.

—Oh Edgar, Oooh por dios Edgar. Qué hombre que eres —exclamé mordiendo mi labio inferior.

Sin notarlo yo ya había llamado su atención, y cada vez nos hicimos más cercanos, Stefan fue testigo de ello.

Cada clase de Historia que tenía, siempre buscaba la oportunidad de incomodarme con comentarios sobre el profesor Edgar, otros como: "hay estudiantes que reemplazan a su profesor favorito", o me molestaba en clases y yo solo me quedaba callado para no soltar algo que lo más seguro es que me llevaría a dirección, hasta cierto día que hubo un momento que ya no aguantaba sus malditos celos y lo confronte.

—Versalles queda en un lugar, profesor —contesté con ironía.

Respuesta que no le agradó en lo absoluto que me lanzó una mirada afilada que ya me sentía dentro de mi ataúd.

—Kenzu, usted está que pide a gritos que le coloque una falta en su agenda —avisó con seriedad.

—Yo solo le estoy respondiendo algo con los conocimientos que tengo, profesor —me limité a decir.

Plop

Mi cabeza iba a hundirse en una almohada más tarde.

—Menos 5 puntos —informó con el sien fruncido.

Mierda, mi madre me iba a matar si veía esos negativos en mi agenda.

—Kenzu, no seas imbecil —espetó Eleanor a mi lado en murmullos.

—Oye maldito negro, Versalles queda en Francia —me gritó en voz baja Rachel.

Mire a Stefan que esperaba que le ruegue que no lo haga. Y yo no le iba a dar el gusto de hacer lo que estaba pensando. Solo me mantuve callado en mi sitio, con la mirada fija en él. Hasta que se cansó y decidió volver a escribir en la pizarra.

—Que sea la última vez, Kenzu—advirtió—. La próxima no tendré piedad de usted.

Ni piedad tienes conmigo en la cama, que piedad tuvieras en los estudios conmigo.

—Está bien, profesor.

La clase pasó muy lenta y tensa era poco para describir todo ese ambiento silencioso e incómodo, agregando la mirada penetrante de Stefan sobre mí que no se iba y sabía como disimular. Sentía que me iba a decir que me quede al final de la clase para que me diga algo o me haga algo.

Y no me equivoque en lo absoluto.

El timbre sonó, mis compañeros se levantaron de alegría porque ya habia terminado la clase más aburrida de bachillerato. Yo me levante de mi sitio alistando mis cosas como si no sabia mi destino.

—Kenzu —llamó Stefan enojado—, usted se queda— ordenó mirandome fijamente, esa voz grave propia de él me hizo quedarme quieto en mi lugar.

—Pero-

—Es una órden.

Deje de ordenar mis cosas para quedarme de pie.

Solo dos personas antes de irse me miraron con preocupación, Elianor y Rachel, mis dos mejores amigas desde hace 9 años.

Ellas no sabían de mi relación, solo sabían que me obsesione con él cuando ingreso a la escuela.

—Kenzu —llamó Stefan enojado—

—Quidi in in ligir —imitó mi voz con burla Elianor que me fulminó con la mirada—. Kenzu, suerte con tu "profesor favorito".

—Te va a reventar el potito —se despidió Rachel, acompañada de Elianor.

Diablos.

Maldito hombre.

El salón quedó solo con Stefan y yo. El mayor fue a percatarse de que ya no había nadie al alrededor para cerrar la puerta y colocarle seguro.

Yo solo en mi lugar temblaba de miedo, los nervios estaban exparsidos por todo mi cuerpo. No sé porque presentía que Stefan iba a hacer de todo menos conversar conmigo.

Lo último que hizo fue cerrar las ventanas, y vino hacia mí.

Su mirada de depredador observaba todo mi cuerpo de pies a cabeza. Y esa mirada me intimidó que provocó que baje la cabeza para esquivar su mirada, era consciente que no iba a poder esquivar de ella.

Sus zapatos bien lustrados, quedaron frente a mí indicándome que ya estaba aquí. Sus dedos ásperos tocaron mi mentón levantándolo para que mis ojos verdes se vean con los de él.

Su cara tan seria me jodia por dentro, sus lentes que le daban ese aspecto de nerd y intelectual me encantaba. Su mirada se centró en mis labios pintados por gloss.

Quise hablar pero introdujo su dedo pulgar a mi cavidad bucal, callándome con eso.

—Por qué estás tan rebelde, Kenzu —reclamó con calma, introduciendo a más profundidad su dedo—. ¿Acaso el ratón te comió la lengua?

—Mmghm.

—Porqué gimes si solo eso lo puedes hacer en mi cama.

Su dedo en mi boca me iba a provocar una arcada y Stefan lo noto que lo retiro de inmediato. Su brazo me rodeó la cintura con una posesividad que solo lo hacía cuando estaba demasiado molesto. Su mano marcó con fuerza mi cintura, pegándome a su cuerpo con necesidad y furia que se reflejaba por su mandíbula bien marcada por la gran fuerza que hacía al apretar sus dientes.

—Stefan —quejé de dolor.

—Las putas no tienen dolor, y menos cuando abren las piernas, ¿no crees Kenzu? Así que vas a aguantar cada maldita embestida que te voy a dar en este salón de clases en tu carpeta —informó con furia.

—¿Y si Jane nos ve? —pregunté con miedo.

—A la mierda Jane, yo te quiero a ti.

Quise replicar pero fue muy tarde porque su boca ya estaba devorando con hambre a la mía. Extrañaba sus labios, sus besos agresivos sobre mi, las mordidas que hinchaban mis delicados labios.

Sus dientes se hundieron en mis carnosos labios sacándome gemidos de placer, su lengua jugueteaba con la mía dominándola por completo, su mano libre empezó a descender por mi camisa desabotonando algunos botones para ir rápidamente a bajar el cierre de mi pantalón de un tiro.

Sus labios seguía ahí sobre los míos, succionado me con ferocidad y a su antojo mis labios. Los únicos sonidos eran de Stefan comiendo con hambre mis labios, imaginar que la profesora Jane nos podría encontrar en esta situación solo me excitaba más.

Que me vea como su hombre me domina y me hace suyo.

Estaba demasiado excitado, mi pequeño miembro ya empezaba a ponerse erecto.

Yo ya no podía respirar y Stefan lo ignoró por completo que tuve que morderle con furia su labio hasta hacerlo sangrar para que se separe de mí.

Me va a follar peor.

Y eso quería.

Ya mucho tiempo le había dedicado a su novia, ahora me tocaba a mí.

Stefan se alejó de mí con el labio sangrando para agarrar con ambas manos mis piernas y alzarme para yo enredarlas a su cuerpo.

—Eres un maldito psicópata —gruñó.

—Tú me enseñaste a serlo, Hazelwood .

—Ese apellido se quedará grabado en tu cabeza cada que otro te folle.

—Cállate y follame —ordené, esta vez había yo iniciado el beso—. Avanza que si no busco al profesor Edgar —amenace a Stefan que caminaba conmigo en brazos, porque sabía que no le agradaba el nuevo profesor de inglés.

—Te podrás ir con él, pero Edgar no te trataría como yo lo hago, él no podría hacerte gemir en un salón de clases donde al lado esté su novia.

—Eres un hijo de pu-

—Pues este hijo de puta es el que te encanta que te haga suyo cada noche.

—Te odio.

—Yo más, pequeño Kenzu.

La discusión terminó cuando encima de su escritorio. Mi espalda daba hacia la puerta de salida del salón, y Stefan estaba al frente mío quitándome cada prenda que cubría la desnudes de mi cuerpo.

Yo no me quedé atrás y con agresividad le quité la típica camisa blanca que traía puesta todos los días, dejando al descubierto sus abdominales poco notorios que iban en crecimiento.

—Creo que le voy a decir al profesor Edgar que te pase su rutina de ejercicios. Haber si lo puedes alcanzar —rete con burla a Stefan que en respuesta me agarró un puño de mis cabellos para jalarlos hacia atrás—. Qué, no te sientes un digno rival para él.

—No. Porque mientras tú deseas a gritos que te haga caso, nunca lo hará porque tú me perteneces Kenzu. El que te consciente en todo soy yo, si me pides comprar toda la maldita cafetería que te gusta lo puedo hacer, y si me ruegas que te haga mío yo lo hago con mucho gusto para dejarte en claro quién te está follando ahora y no quien deseas que lo haga.

Está loco.

Eso me encanta de Stefan, volverlo loco por mí.

—¡Entonces hazlo!

Stefan me soltó bruscamente el cabello para bajar la cremallera de su pantalón junto a su boxer y dejar a la vista su miembro varonil, grande, grueso y lo más importante...todo mío.

—Te gusta lo que vees—consultó con rudeza.

—Más que eso. Me encanta.

Con mi camisa abierta, mi pantalón en compañía de mi ropa interior se encontraba en el suelo del salón. Mi trasero expuesto, encima de la fría madera del escritorio, fue invadido por los dedos largos de Stefan que lentamente se introdujeron a mi interior a moverse con agilidad en mi interior. Yo me apegue al cuerpo de él para abrazar su espalda, mis dedos primero fueron a sostenerse de sus brazos hasta deslizarse a arañar su espalda.

—¡Ahhhg! ¡Stefan!

—Sigue gritando mi nombre que esto solo es el inicio.

—Quiero tu miembro, no quiero tus dedos—rogué entre gemidos.

Los dedos salieron dando la última estocada cerca de mi punto débil que me hizo arquear la espalda. Stefan me retiró el saco junto a la camisa para quedar desnudo frente a él que solo tenía el torso igual que yo.

—Prepara tu maldito culo para mí que quiero ser bien recibido después de un mes.

—Siempre ha estado esperándote a ti, mientras que tú te ibas a enterrárselo a Jane.

—Ella no se compara a nada a ti. Tú eres mi puta, ella es mi novia —aclaró, dándome el último beso antes de penetrarme—. Eres mío, y siempre lo serás Kenzu.

Mis piernas la llevo a cada lado de su cadera para que pueda hundirse mejor sobre mi interior, mis brazos fueron abrazados su cuello para sostenerme y escondí mi rostro en su hombro. Su polla lo alineó a mi entrada para de una estocada meterse a mi interior.

—Mierda Kenzu. Sigues siendo la maldita cueva dura que derrite mi falo —gruño, empujando sus caderas contra mis glúteos.

—¡Ahh! ¡Sí!

Sus primeras estocadas fueron lentas pero precisas mientras que su boca se encargaba de repartir beso por toda mi piel canela, dejando caminos de besos notorios desde mi cuello hasta mis pezones donde mordió y los jaloneo a su antojo mientras yo me retorcía de placer frente a él.

Su polla cada penetrada iba llegando más cerca de mí manzana prohibida, siguió y siguió empujando hasta que empezó a hacerlo más rápido. Cada embestida más fuerte que la anterior que dejaba mi cuerpo temblando entre sus brazos.

—Mmmhg si-si más fuerte por favor.

—Ruégame —susurró cerca de mi oído.

A ti te ruego hasta la muerte, cariño.

—Ste-te-Stefan —llegue a pronunciar por las duras embestidas que daba más veloz, mis paredes cada vez apretaban con fuerza a su miembro, gemia y gemía —, ¡MÁS RÁPIDO!

—Eso quería oírte decir— dijo con satisfacción que la demostró más con una sonrisa—. Tú solamente me vas a abrir las piernas a mí, tu trasero ya tiene una polla quien lo consienta, tus labios ya tienen dueño, tus ojos solo mira a los míos, tus manos ya tienen compañía con quien tocarse, cada parte de ti es una propiedad mía y tú solamente me perteneces a mí. Y solamente a mí— replicó.

Ese acto de marcar territorio terminó dándome una nalgada que sentí mi piel irritarse por el impacto de la palma de su mano.

Sin embargo, sentí una mirada a mi espalda.

Y presentía de quién era.

Y en mi intento de voltear a ver al dueño de la mirada, Stefan me detuvo y me jaló para besarme con brusquedad.

Y yo no sabía que había hecho eso porque no quería que vea que el dueño de esa mirada era Edgar, mi profesor de inglés y mi nuevo objetivo.

[...]


Holiiii, espero que les guste la nueva historia 😭💗🎀🐈‍⬛📝🫰🏻

Ya fueron a ver Spiderman? Porque a mí me encantó 😭😭

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