CAPITULO 1: ~HOLA MEMORIAS, ADIOS CORDURA.~
~Aún recuerdo aquella vez que puse un pie en aquel misterioso lugar, un lugar de esos donde uno no encuentra lo que espera, si no que termina dejando una parte de su alma ahí.~
Era lo que se leía en aquella página del recién encontrado diario del abuelo esa página en la que una misteriosa ventisca con olor a nogal abrió como si con la mano se hubiera seleccionado, y en la que continuaba diciendo,~Las sierras que la rodean, las calles polvorientas y las casas de adobe y piedra volcánica que apenas se divisan entre más avanza mi caballo~, El diario de Don Leandro Veyron, patriarca de la Familia Veyron, ese diario que se creia enterrado con el hace 10 años, quien diría que aquel viejo militar tendría la astucia de escribir todas y cada una de las cosas que vivió; Como si se tratara de lluvia enmarcada el nombre de aquel lugar estaba cubierto por una lágrima que había sido conservada aún con el paso del tiempo, y que por más que la puse a contra luz no se reveló, para la familia los últimos años del abuelo fueron extraños y difíciles de llevar muchos culparon a todo lo que vivió en el ejército,otros a sus batallas durante la revolución pero algo dentro de mi sangre y mis entrañas no lograba conectar las piezas de por qué habría ocurrido así, lo mismo le hubiera ocurrido a Don Isabel el Herrero del Pueblo que también fue militar y gran amigo del abuelo, quien a la fecha aún seguía a las afueras de la herrería ahora administrada por su hijo, pero Don Isabel tenía los hábitos de los Girasoles por la mañana antes del alba se sentaba hacia donde salía el sol y por la tarde lo encontrabas al lado contrario esperando la puesta del mismo, quienes llegaban a conversar con el aseguraban que había perdido la razón que afirmaba vigilar ambos lados esperando que el General Villa no entrara a hacer caos en el pueblo y por ese rumor muchos no se le acercaba.
Pero la forma en que la razón había abandonado la mente del abuelo era extraña ya que hablaba sin sentido ni rumbo alguno, pero la memoria estaba intacta recordaba todo acerca de su persona y de la familia, las glorias de ganar batallas en el ejército,como conoció a la abuela, el día de su boda y el nacimiento de cada uno de sus 7 hijos, todo eso no era de ayuda a mi capacidad de entender el por qué el razonamiento del abuelo se había ido como el destello final del sol cuando se oculta detrás de las montañas.
Siendo el nieto mayor de su primer hijo, el apego hacia el abuelo siempre fue grande a dónde quiera me quería llevar, me contaba sus historias y yo lo admiraba pero, en el pueblo tanto el como Don Isabel eran mal vistos ya que muchos de los habitantes de Pirabel se habían ido en aquellos años a la revolución y claro quien vería bien a unos veteranos militares que tantos revolucionarios mataron, esa tarde como de costumbre sali de la preparatoria, al pasar por la plaza del pueblo vi algo que me llamo la atención había una mesa hechiza de madera de la peor calidad y un par de hombres armados con uniforme verde y uno de ellos pregonaba a gran voz ~Órale chamacos quien tenga aquellos bien puestos firmele aquí y vamonos al ejercito~ ,la curiosidad mato al gato y en este caso el felino fui yo me acerque a pedir informes y me dictaron para anotar en un cuaderno de la escuela lo que ocuparía la admiración por mi abuelo fue mas grande que mi pensamiento al acercarme a ese lugar, ~Sale chamaco si te animas pasado mañana viene el camión que nos trajo viene por nosotros y aprovechas y te vas de una vez~, el camino de la plaza a mi casa era apenas de una manzana pero inmerso en la imaginación de como seria ser militar, aquel lugar era más largo que el mar que aún no conocía personalmente pero en mi cabeza ya había ido varias veces.
Llegando a mi casa y como si escondiera el muy buscado secreto de la eterna juventud escondí los requisitos del reclutamiento bajo la almohada, salí al comedor sin novedad alguna y la conversación con mi familia fluyo con naturalidad más que el río, cayendo los últimos rayos del sol mi madre me envió a la panadería de que estaba cerca de la plaza principal por pan para la merienda no sin antes enviarme al patio a recolectar café de la planta que sembraron los abuelos, la sembraron con tanto amor que la planta daba los granos de café ya tostados listos para ser molidos y puestos al fuego.
En cuanto salí, un viento que no era muy común en Pirabel empezó a inundar las calles, las mujeres corrían a guardar la ropa que estaba tendida en los patios, se escuchaba a lo lejos el silbido de los arrieros que con prisa arreaban el ganado ante la creencia que aquello era una tormenta inevitable, apresure el paso por qué por un momento también pensé que caería la tormenta, al doblar la esquina estaba la herrería de Don Isabel, planeaba dar la vuelta pero como dije la curiosidad es un defecto que viene desde la estirpe más antigua de mi familia la extrañesa de verlo orientado a dónde venía el viento y no hacia donde se ocultaba el sol como era su costumbre, me anime a pasar por ahí con el miedo que es característico de una persona con un prejuicio acerca de otra a causa de un rumor no desmentido si bien era un anciano no quería corroborar la hipótesis de si estaba loco o no, ya había pasado la puerta de su taller cuando su voz me impacto más que el viento que corría ese día, ~Braulio Veyron, jaja el eslabón más nuevo de la descendencia de mi amigo~, voltee con miedo, << Perdón, se refiere a mi?>>, Don Isabel hizo aquella tarde algo que no había hecho en años se levantó de su silla, <<Claro que si, reconoceria la sangre de mi amigo donde fuera, puedo percibir esa alma aventurera y esa energía que al igual que mi amigo desprendes>>, No supe reaccionar mis piernas se fijaron al suelo como si quisiera echar raíces en medio de aquella calle empedrada,<<Ve pronto a dónde te dirijias, pero antes de que la madrugada termine tienes que venir a verme muchacho este viento no es otra cosa que el mensajero que ha venido por mi para reencontrarme con mi amigo Leandro y me ha susurrado que debo darte lo que le escondí cuando perdió la razón, pero ve corre.>> No entendía que era lo que acababa de pasar sería mi ignorancia,mi falta de madurez, quizá una broma de don Isabel, fue tanta mi confusión que termine pidiendo el pan en la ferretería del pueblo, cuando mi mente recibió ese destello que la despertó fue que me di cuenta de ese bochornoso error, Don Esteban quien atiende la ferretería con su acento gallego me dijo, <<Chaval que lo que tú necesitas no es pan, si no ver al boticario, o con que yo me enteré que andas bebiendo yo mismo te llevo ante tus padres>>, aún impactado por lo que había vivido y aturdido como si un cañón me retumbara en los oídos, conseguí el pan y regrese a casa, apenas entre mi madre me recibió con un <<Bueno que fuiste a hacer el pan tu mismo,dame acá y siéntate>>, invente una excusa para no cenar dije que el hijo de don Isabel me había ofrecido ayudarle en algo y me daría un poco de dinero y quería aprender a trabajar, siendo un mocoso de 17 años y a nada de cumplir la mayoría de edad, era una mentira que en mi cabeza tenía sentido, después de una larga deliberación de mis padres optaron por dejarme ir no sin antes advertirme que no me acercara mucho a don Isabel, asentí con la cabeza para que su preocupación disminuyera, llegue a la cita con Don Isabel y efectivamente ahí estaba en el sillón de siempre pero algo había cambiado no estaba con la ropa de siempre si no que portaba su traje de gala militar, me acerque con duda y volteo a verme,<< Sabía que vendrías, aparte de todo también tienes la curiosidad de tu abuelo, esa curiosidad que compartíamos que nos llevo a perder la cordura, pero que pronto nos llevará, mira pasa debo entregarte algo, lo guarde por años y prometí que se lo entregaría antes de morir a quien despertara esto que ha venido a Pirabel>>, entre a su cuarto en el que rodeado de recuerdos de sus años mozos estaban mosquetones,ballonetas,dagas y espadas además de muchas pinturas echas retratando todo lo vivido, como si de un tesoro se tratara con un cuchillo abrió una piedra volcánica de la pared y saco una pequeña urna y un libro de tamaño a bolsillo ambos con las huellas características de los pasos del tiempo, << Toma esto es para ti es una promesa que le hice a Leandro está urna contiene una parte de las cenizas de su cuerpo y este libro que vez es el diario personal de tu abuelo, lo se lo se antes de que me lo digas el diario que enterraron con el era el diario que él le quitó a un compañero caído en combate, este diario tiene memoria propia ahí encontrarás el por qué tu abuelo y yo no fuimos los mismos después de la revolución.>> De la noche a la mañana como si alguien hubiera escuchado los susurros de mis pensamientos que me robaban las paz, tenía frente a mi las respuestas quizá ahí encontraría las piezas que harán encajar todo lo que he intentado conectar pero por qué hasta ahora me son entregados a mi, <<Don Isabel, está seguro que son de mi abuelo, sabe la gente dice que usted está...>>, <<Loco!!>> Interrumpió,<<Lo se pero hoy estoy más cuerdo que nunca pues lo que nos robo una vez la cordura ha vuelto y es para darnos la oportunidad de no condenar a nuestras descendencias al mismo dolor de esta enfermedad que es peor que todas las demás juntas "La Locura">>.
Aunado a todo esto Don Isabel me dijo que a ciencia cierta no tenía clara la causa de lo que les provocó la locura pero sabía que ese viento que aquella tarde llegó de forma extraña a Pirabel era el mensajero por qué como si lo estuviera presenciando me lo dijo ~ Aquella tarde tu abuelo y yo habíamos terminado de jugar a las cartas y cada quien se había ido a su casa, y esa misma tarde cuando el sol sostenia sus últimos rayos a la punta de las montañas como negando a irse, unas olas de nubes azul oscuro amenazaban con caer sobre el pueblo, y este viento entro como susurros que zumbaron los oídos de tu servidor y de tu abuelo y ahí fue cuando todo paso la cordura se despidió de nosotros como una vieja amiga que solo el destino sabría si la volveríamos a ver, ahora tu debes encontrar la verdad yo dejé todo preparado,y esa noche vivi una experiencia que jamás se me ha de olvidar ver cómo un anciano fue capaz de ver su propia muerte cara a cara y prepararse para partir.
El estrés de Braulio por todo los acontecimientos y emociones vividas aquella tarde fue tanto que durante la madrugada se provocó una nevada en Pirabel cosa que ni en los sueños más locos de los habitantes había aparecido, Don Isabel antes de morir pudo ver los primeros copos caer y después lanzo el último suspiro al viento.
Ahora todo estaba en manos de Braulio, descubrir el origen de la locura,saber de qué condenación habló don Isabel y de quien es mensajero aquel viento tormentoso que hacía años no se veía en Pirabel.






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