1. I can make it right
No hace falta que Taehyung mire. Él ya sabe que está ahí.
“Hey, Tae” Jung Hoseok sonríe en cuanto está lo suficientemente cerca para que Taehyung le escuche. El menor sólo le sonríe y no, no es él a quien le percibe la presencia antes de que mire.
Hoseok se sienta a su lado y lo nota nervioso, y ahí, en medio de los pasillos del colegio donde están haciendo tiempo hasta su siguiente clase, sabe qué tiene así a su amigo.
Sonrojado, con purpurina en los ojos y los labios rojos de tanto morderlos.
Él tampoco tiene que mirar para saber que está ahí, la mirada de adoración de Taehyung es suficiente para saber que Jeon Jungkook está cerca.
Gira la cabeza a un costado y ve de reojo a Jungkook venir caminando con un grupo de chicos y chicas, tiene a una de ellas tomada de la mano, pero el gesto no parece más que amistoso, mas él sabe lo que en Taehyung provocan las escenas así.
Cuando regresa la atención a su amigo, éste finge leer su tarea hecha de biología.
“Sabes, escuché esta canción y estoy cien por ciento seguro de que vas a amarla” le dice de inmediato y saca su celular que sigue conectado a sus auriculares. Él y Taehyung están sentados en los pasillos del colegio, en una banca contra la pared en la galería que rodea el patio. Taehyung le sonríe, agradecido con la distracción e ignora al grupo a unos metros de distancia de él y recibe el auricular que Hoseok le da.
Nada puede detenerlo de pensar en el chico detrás de él, del cual ha estado enamorado ya por un tiempo. Jeon Jungkook es el sueño de cada persona que se ha tomado el placer de verlo sonreír y Taehyung es una de ellas.
¿Quién en su sano juicio no se enamoraría de Jeon Jungkook?
Es atlético (lo que le da diez puntos al físico), con una cara de modelo de revista (lo que le añade otros cien puntos al físico) y es la persona más agradable y divertida con la cual estar, lo que suma demasiado y en total es un partido de un millón de puntos.
Taehyung sólo puede verlo de lejos en el colegio. Jungkook tiene una reputación y se dicen cosas de él. Que es el chico perfecto, pero que ha roto más corazones de los que él pueda tener conocimiento; que mete chicas en el vestidor para cosas, que su familia es estricta y lo obligan a guardarse para el matrimonio, se dicen miles de cosas y todas se contradicen.
Algunos incluso dicen que no le gustan las chicas, porque nunca ha tenido una novia seria, pero ¿quién tiene una novia seria a los diecisiete?
Taehyung sacude la cabeza cuando siente que se está sumergiendo en el adicto lugar de su mente dedicado exclusivamente a Jeon Jungkook y sus sonrisas, en especial enfrente de su mejor amigo.
Trata de concentrarse en la voz de la cantante cuya canción Hoseok le hace escuchar y cierra los ojos para poder captar el color de su voz y casi está dejándose llevar por la misma, cuando escucha pasos que se acercan y se detienen frente a él.
Taehyung lo huele incluso antes de verlo.
“Taehyung sunbae”
Abre los ojos sólo para encontrarse con el sol frente a él y es una ofensa a Jung Hoseok porque en su grupo de amigos, Hoseok es el centro de su sistema solar, pero en el universo de Taehyung, Jeon Jungkook es la estrella que más brilla.
Tanto que incinera.
“Hola, Jungkook” dice amablemente, quitando el auricular lentamente para no ofender a su amigo, quien ha sido el primero en reaccionar al detener la música, sorprendido realmente de que Jeon Jungkook le esté hablando a Taehyung.
¿Desde cuándo? Hoseok pregunta mentalmente, mirando a Taehyung como si pudiera transmitir las palabras con el pensamiento.
“El profe de matemática dijo que te preguntara si podías darme clases” Jungkook dice, y tiene a su grupo de amigos detrás de él, quienes están un poco confundidos al igual que Hoseok mismo.
Jungkook es uno de los mejores de su clase, lo que no es sorpresa porque necesita buenas calificaciones para poder pertenecer al equipo de ssireum, por el que posiblemente gane una beca. La cosa es, ¿por qué necesita tutorías cuando es uno de los mejores promedios de su clase?
La pregunta no queda no formulada, porque la misma chica que tenía sujeta de la mano Jungkook la dice en voz alta, con una suave risa mientras menea la cabeza, su cabello oscuro largo agitándose con el movimiento.
Jungkook sólo la mira, sonríe y se encoge un poco.
“Soy uno de los mejores por una razón, ¿no crees?” dice, y regresa la vista a Taehyung. “Taehyung sunbae es un buen maestro”
Es tonto cómo Hoseok lo mira sin entender porque Taehyung creía que Jungkook era el más interesado en guardar el secreto de sus clases de apoyo, pero hay algo en los ojos de Jungkook que Taehyung no ha visto nunca y que no sabe darle un nombre.
Es distinto y Taehyung no sabe si le gusta.
“Como quieras” le dice, la habilidad de sonrojarse ante el menor en público ya desaparecida hace tiempo.
Porque Taehyung mantiene el sentido común y sonrojarse frente a un chico en los pasillos del colegio es suicidio social y él ama vivir.
“Gracias, sunbae. Tenemos examen pronto y me faltan algunas cosas. ¿Está bien en la biblioteca?”
Taehyung asiente, no teniendo el valor ni la fuerza para decir más palabras porque Jungkook le sonríe en agradecimiento y se retira, dejando un desastre de la escala del paso de un huracán en Taehyung y éste suspira cuando lo tiene lejos, con Hoseok de inmediato cuestionando.
“Sólo miente” Taehyung suspira tristemente. “Sus profesores le pidieron una vez que tomara tutorías conmigo pero nunca estudiamos. No sé cómo mejoró sus calificaciones”
“No le des importancia” Hoseok le frota el brazo con la mano, mirando con tristeza a su amigo. “Es un idiota”
Pero no lo es. El único idiota es Kim Taehyung por pensar que un chico como Jeon Jungkook se fijaría en alguien como él.
Kim Taehyung a veces se convierte en un chico que no conoce la moral.
Podría decirse.
Se queda sin aliento porque siente manos en sus mejillas, una boca en la suya. Sus propias palmas descansan sobre carne firme y esponjosa. Aprieta y sus dedos se hunden en las caderas ajenas hasta que alcanza el hueso, aspira sobre la boca ajena y siente saliva caérsele por el mentón.
Tiene la mente en blanco.
No piensa cuando la persona sentada a horcajadas sobre él se separa y sonríe, levantándose de su regazo para bajar sus shorts hasta encima de la rodilla y éstos caen en silencio al suelo.
Taehyung traga y Jeon Jungkook sonríe.
Sonríe pícaro, apenas, con los ojos brillosos y oscuros.
Está desnudo de la cintura para abajo y no tarda en subirse de nuevo sobre Taehyung, quien acuna con las manos la curva de la cintura del chico sobre él en cuanto lo tiene al alcance y recibe su boca con anhelo, gimiendo cuando Jungkook le sujeta el cabello con las manos, regresando a compartir un beso que le deja los labios picando y los ojos vidriosos.
Jungkook se separa para despojarse de su camiseta que termina en el suelo y sus manos de inmediato se dirigen al frente de los pantalones de Taehyung, los cuales abre lentamente y su mano se cuela dentro, sujetando con delicadeza su pene ya duro, palpitante en sus dedos fríos.
Taehyung se estremece y deja que lo masturbe, tiene que contener los pequeños gemidos que los simples toques le provocan porque joder, no quiere que Jungkook piense que es un virgen.
Y no lo es, de hecho.
Jungkook sólo se aleja un poco para tomar uno de la tira de tres condones que están a su alcance en la cama de Taehyung y éste lo detiene antes que lo abra, apartándose de su boca a regañadientes.
“¿Sin…?” susurra, sin saber cómo decirlo y Jungkook no pierde la sonrisa, aunque sus cejas están un poco fruncidas por el dolor que su erección está provocándole.
“Con” le responde en un murmullo y Taehyung no sabe cómo hacerlo bien aún, porque siempre es Jungkook quien se lo hace a sí mismo y a veces, sólo a veces cuando no tienen dinero para condones, Taehyung usa sus pobres habilidades con los dedos en él.
Traga otra vez y no sabe bien qué hace, así que como siempre Jungkook salva el día, con la sonrisa siempre en su boca.
“Usa” le dice, embistiendo contra la polla de Taehyung con la suya y el mayor jadea, empujándose hacia el cuerpo del otro buscando más. “Usa tu mano”
Taehyung lleva su mano izquierda, temblando hacia el culo de Jungkook y roza los dedos en la carne entre sus nalgas. Abultada y suave. Acaricia un poco, como ha visto a Jungkook hacérselo a sí mismo y éste chasquea la lengua.
“Taehyung hyung” dice y el mayor siente el corazón apretársele. Aspira profundo, pero no tiene aire para contestar. “¿Qué mano usas para meterme los dedos?”
La mano derecha le tiembla y está rígida cuando Jungkook la toma y la alza a la altura de su rostro. Tiene los ojos fijos en Taehyung incluso cuando habla.
“¿Qué dedos te gusta meterme?”
Es sensual y prohibido, como todo lo que Taehyung sabe de sexo.
Traga, no sabiendo qué más hacer que esconder sus dedos pulgar y meñique, dejando los otros en exposición para Jungkook.
Éste sonríe, antes de lamerse los labios y llevarse los tres dedos a la boca.
Es atrevido y tan, tan lascivo. Jungkook lo mira a los ojos mientras llena su propia boca con dedos ajenos, se ahoga a sí mismo, pero chupa la saliva con la que ha bañado los dígitos, para después volver a humedecerlos y se follla la boca con los dedos un momento, un momento que para Taehyung se siente la eternidad y sólo quiere profanar el cuerpo sobre él, quiere verlo retorcerse, quiere verlo venirse.
Cuando Jungkook saca sus dedos, está babeando un poco, sorbe la nariz y es atractivamente desagradable, de alguna forma.
“Mete los tres” le dice con la voz algo ronca, silbada, posiblemente ansiosa. Taehyung duda, pero lleva la mano a su culo y hace presión con los tres dedos, el medio imponiéndose y abriéndose paso primero, y ahí, siente a Jungkook tensarse sobre él.
Desiste y opta por empujar primero dos e incluso así, encuentra demasiada resistencia. Jungkook se sujeta de sus hombros y tiene el labio entre los dientes, tomando la sensación con los músculos tensos.
Taehyung es torpe y demasiado brusco, pero Jungkook sabe cómo hacerlo suave, sabe cómo hacerse disfrutar a manos de Taehyung y éste está más que encantado que prestarse para ello.
Mantiene la mano quieta mientras Jungkook se sostiene en sus rodillas y se mueve sobre sus dedos, gimiendo un poco ante la dilatación.
“Ahí” susurra, con los ojos cerrados. “Cuando baje, separa los dedos”
Lo hace. Jungkook se levanta dejando sólo la punta de los dedos de Taehyung en su culo y cuando baja, el mayor los separa de a poco, recibiendo un pequeño jadeo, dedos clavándose en sus hombros.
“Así” suspira en aprobación, repitiendo la acción y Taehyung se atreve a añadir un tercero luego de unas embestidas, esta vez sacándole un gemido a Jungkook, quien apoya la frente en su hombro, con la respiración agitada. “Ya. Ya estoy bien”
Taehyung sabe a lo que se refiere porque son como frases claves entre ellos.
Con o sin, se refiere a dilatación.
Estar bien, era estar listo para que lo penetrara.
Esas y varias cosas más son exclusivas entre ellos, porque no saben decir las palabras adecuadas, o porque simplemente Taehyung quiere algo especial sólo de ellos.
Ellos, qué bien suena.
Jungkook lo regresa en sí besando su cuello y Taehyung gime y ladea la cabeza para darle mejor acceso. Mueve los dedos dentro de Jungkook en pura agonía por hacerlo sentir tan bien como el menor lo hace sentir a él y se estremece al sentir el frío del lubricante del condón deslizarse por su pene duro, cubriendo la carne con un poco de dificultad porque Taehyung está tan excitado y Jungkook puede jurar que el condón es pequeño para él.
El hecho de que pueda excitarlo hasta estos extremos, tiene a su vientre retorciéndose.
Quita la mano de Taehyung de su culo y alza las caderas, masajeando la erección ajena mientras la dirige a su culo y ve estrellas cuando se penetra a sí mismo.
Lo estira, lo llena, lo calienta.
Las manos de Taehyung le sujetan la cintura y sólo se quedan ahí, quizá porque está más concentrado en devolver el beso, como si fuera capaz de chupar su alma fuera de su boca.
“Puedes-” el mayor masculla, sus dedos clavándose en su piel con quizá demasiada delicadeza y Jungkook no lo soporta.
No le gusta que Taehyung lo sostenga con tanta suavidad.
Es incluso frustrante. Lo hace distraerse de la faena sin sentimientos que esta se supone que sea.
“¿Puedes moverte?” le pide en voz baja y Jungkook desearía que fuera él quien lo sujete del cabello y le exija que se mueva, pero Kim Taehyung no es el mejor amante que puede tener y quizá Jungkook pretende demasiado de alguien de dieciocho años.
Se sostiene de sus hombros y da la primera embestida contra su cuerpo. El lubricante del condón hace maravillas, pero sabe que nada se siente mejor que el piel a piel. La sensación es gloriosa, de todas formas.
Jungkook no tarda en sentir el cosquilleo en todo el cuerpo y empuja a Taehyung contra la cama, de modo que el mayor queda recostado, mirando hacia arriba al Adonis que tiene sentado en la cadera, que se mueve sobre él con paciencia, que se llena con su miembro de la manera más lasciva y Taehyung siente la saliva ahogarlo porque Jeon Jungkook es tan etéreo incluso en su estado más sicalíptico. Es placer, fuego y gemidos y no tarda en desarmarse, entregándose a su propio instinto de moverse más rápido sobre Taehyung, con las manos sujetándose del abdomen del otro, con los ojos cerrados y la boca abierta para gemir y respirar.
Taehyung lo mira y no puede dejar de hacerlo, su propio cuerpo se mueve buscando profanar más el cuerpo del otro, sus manos están maltratando la piel de sus caderas y quiere más. Quiere devorar el placer de Jeon Jungkook por completo para que nadie nunca en la vida pueda tener el prestigio de probarlo en aquel estado.
Jungkook no se detiene, a pesar de que toma pequeños descansos para recuperar la fuerza, su aguante es fenomenal y Taehyung le toma las manos con las suyas para ayudarlo a sostenerse.
Es íntima, la manera en la que entrelazan sus dedos, la manera en la que el cuerpo de Jungkook se menea sobre el suyo, cómo sus ojos se conectan, entrecerrados, oscuros, lagrimosos.
Jungkook se inclina hacia Taehyung para besarlo, porque siente que no tiene aire y su cerebro de pronto interpreta la boca ajena como fuente de oxígeno y se marea, porque por más que su alma vea a Taehyung como fuente de vitalidad, su cuerpo inútil aún necesita lo básico para funcionar.
Se separa, toma una gran bocanada de aire y sólo termina soltándola en un gemido porque Taehyung está de nuevo con las manos grandes sobre sus caderas y éstas se deslizan a su culo, donde sujeta fuerte para separar sus nalgas y Jungkook se ahoga cuando Taehyung apoya los pies en el colchón y embiste contra él.
Es duro, pero tan eficiente, Jungkook tiene supernovas en el estómago con cada golpe porque están dirigidos a su próstata directamente y se siente como si el cuerpo de Taehyung estuviera hecho para satisfacerlo.
Hunde la cara en su cuello y gime, ronco y alto y sabe que los vecinos de Taehyung van a mirarlos con sospecha cuando Taehyung lo acompañe a tomar el bus a unas cuadras de su casa.
Grita más fuerte, con razón y ganas porque quiere molestar a los vecinos y animar a Taehyung a ir más rápido, y porque ve estrellas de colores detrás de los párpados al sentir el pene del otro llenarlo, imposiblemente duro y palpitante.
Taehyung no hace ejercicio, Jungkook lo sabe, por lo que su resistencia se doblega muy pronto y gime en queja cuando se detiene. Sigue sobre él y se endereza para mirarlo a la cara, sonriendo torcidamente, con las cejas fruncidas y el rostro sonrojado y parece un querubín arruinado por el pecado más mortal de todos.
El pecado original, el más hermoso.
Entregar y recibir el cuerpo propio y ajeno, sumirse a su placer y ahogarse en él. Y los católicos detestan cuando otros tienen sexo por placer porque es la forma más fácil de tocar el Cielo y cualquiera puede hacerlo sin necesidad de expiarse.
“Aguantas tan poco” Jungkook le sonríe mientras dice, moviendo su cuerpo lento y es una tortura porque Taehyung quiere más pero su cuerpo inútil simplemente no está al alcance de sus deseos.
Jungkook se levanta y el pene de Taehyung cae pesado fuera de él y sobre el abdomen bajo del mayor. Taehyung se endereza para observarlo fijo mientras Jungkook se arrastra a centro de la cama y se acuesta ahí, abriendo las piernas en bienvenida, una mano traviesa yendo a masturbar su erección dura mientras con la otra acaricia su agujero, hinchado y abusado, encogido ante la falta de algo que lo estire y llene.
Taehyung se sube sobre él, temblando, tragando en anticipación y Jungkook alza las piernas a sus hombros, con la sonrisa en la boca y galaxias en los ojos y es divino como la Última Cena de Da Vinci, dicho pintor mataría por pintarlo y debería estar retorciéndose en los infiernos, lamentando nacer en una época distinta a la de Jeon Jungkook y no tener el privilegio de ver lo que Kim Taehyung puede ver.
Cuando regresa a penetrarlo Jungkook respira entre dientes, jamás apartando la mirada de Taehyung y sonríe, dejando sus genitales y subiendo las manos a la cara de Taehyung. Sus dedos están húmedos con su propio presemen y delinea los labios de Taehyung con ellos, éste no tiene pereza de lamerse los mismos y meter los dedos de Jungkook en su boca, chupando sus fluidos y es el Cielo hecho flujo porque Taehyung ve a Dios sonreírle debajo de él y sabe que así se siente el Edén.
“Tae”
Su voz suena ahogada y Taehyung quiere asfixiarlo en placer y que Jungkook sólo recuerde como oxígeno lo que siente en sus encuentros, quiere poseerlo por siempre, ser capaz de decir que Jeon Jungkook es suyo y sólo suyo porque sólo él puede reducirlo a sus instintos, lo despoja de su humanidad y es hermoso.
Joder si es hermoso.
Su orgasmo no llega cuando Jungkook se retuerce bajo él ni cuando grita su nombre, alto y claro para que los dioses escuchen, sino que en el beso que el menor tiene la consideración de regalarle y en ese danzar de lenguas, torpe y lleno de saliva, Taehyung persigue su clímax con desesperación, su voz ronca resonando en su habitación vacía y Jungkook se viene sobre su propio abdomen, rápido y con un gemido agudo, las piernas le tiemblan sobre los hombros de Taehyung y éste lo folla en su orgasmo, no parando hasta que siente uñas clavadas en su espalda acompañando el doloroso escalofrío eléctrico que le recorre la espina y estalla en la zona baja de su vientre, terminando en una eyaculación abundante que llena el condón que cubre su pene.
Jungkook lo siente cuando se viene y disfruta del temblor de la erección de Taehyung cuando acaba dentro de él. A veces se pregunta qué se sentiría si se derramara dentro, si bañara su interior con su semen y deja a su imaginación armar el escenario porque él nunca va a conocer en carne propia la sensación.
Se suelta de Taehyung y éste se retira lentamente de su cuerpo, dejándose caer a un lado de la cama. Se quedan en silencio por los siguientes minutos, como es la rutina habitual. Taehyung baja las manos y se sube los pantalones luego de quitar el condón. Aún tiene parte de su ropa puesta mientras que la de Jungkook yace en el piso, innecesaria y olvidada.
“Oye”
Se sobresalta. Mira a Jungkook con sorpresa porque el menor no es una persona que habla por hablar, y aunque sólo pronunció una palabra pequeña, es algo nuevo para él hablar después del sexo.
Es algo nuevo para él tratar de entablar una conversación.
“El chico que estaba contigo, son sólo amigos, ¿cierto?” pregunta, no mirando a Taehyung a la cara y éste parpadea, sin entender.
“Sí, ¿por qué?” murmura, confundido. Jungkook asiente.
“Se veían demasiado pegados. Los otros pensarían cosas”
Cosas. ¿Cosas como qué? ¿Como la que estaba dándose en el momento?
“Um” Jungkook murmura, enderezándose, mirando a un costado en la habitación. “Hay rumores de que...uh- eres gay”
Bueno, lo que está pasando entre ellos es un poco gay. Taehyung no se atreve a decirlo, mas no se priva de pensarlo.
El otro no lo mira, tragando un poco antes de volver a hablar.
“Sólo...” Jungkook dice, levantándose para tomar su ropa. “No te vayas a enamorar de mí”
Soy gay, Taehyung dice para sus adentros, no estúpido.
“Me iré por mi cuenta” Jungkook anuncia, una vez que ha terminado de vestirse, sin limpiarse, sin recuperarse de lo que acababa de pasar. “Sé salir. Um...gracias”
Taehyung se endereza para verlo dirigirse hacia la puerta de su habitación, con el corazón sintiéndosele pesado al ver la espalda ajena tensa..
“Jungkook” le llama y el menor se detiene antes de salir. “No te vayas a enamorar de mí tampoco”
Y el pelinegro sólo se va, dejando a Taehyung sonriendo un poco, con el corazón un poco más roto que lo habitual.