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발레리나 ⠀ ۪۫۫𖡻⠀⠀𝘁𝗮𝗲𝗴𝗼𝗼

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Sinopsis

𝘁𝗮𝗲𝗵𝘆𝘂𝗻𝗴⠀siempre ha sido crítico del ballet.⠀𝗷𝗲𝗼𝗻𝗴𝗴𝘂𝗸⠀adora practicar esa disciplina.⠀⠀one shot nsfw⠀|⠀alt. universe.⠀⠀taehyung!top ༝ koo!bottom.⠀⠀estereotipos de género,⠀romance,⠀feminización,⠀kooñito,⠀smut,⠀sexo irreal & sin protección,⠀age gap,⠀androginia.⠀⠀original story.⠀⠀si no es de tu agrado te invito⠀ 𝗮𝗺𝗮𝗯𝗹𝗲𝗺𝗲𝗻𝘁𝗲⠀a⠀ 𝗿𝗲𝘁𝗶𝗿𝗮𝗿𝘁𝗲.⠀⠀abstenerse de⠀𝗥𝗘𝗣𝗢𝗥𝗧𝗔𝗥⠀la historia.⠀⠀2O26⠀©⠀namjincidio.

Genero:
Erotica
Autor/a:
l๑͏tth
Estado:
Completado
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

⠀♡ྀ.⠀⠀⠀섹스⠀;⠀𝗎𝗇𝗂𝑞𝗎𝖾

경고.ᐟ.ᐟ⠀⠀contenido vulgar & sexual,⠀Vtop x Koottom,⠀slight dirty talk,⠀feminización,⠀kooñito,⠀sexo irreal/sin protección,⠀soft relationship,⠀age gap,⠀more in bio.



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⠀⠀⠀⠀Sentado solo en las últimas butacas del conservatorio de Incheon, Kim Taehyung observaba el ensayo general con la barbilla apoyada en la palma de su mano. Sus ojos seguían los movimientos de los bailarines sin el más mínimo entusiasmo.

⠀⠀⠀⠀«Todo era perfecto», pensó. «Demasiado perfecto».

⠀⠀⠀⠀El ballet clásico le resultaba aburrido. Corea no tenía nada que ofrecer para ese punto y, al no encontrar nada que lo moviera, su pasión se transformaba en una jaula rutinaria. Por eso, sus maletas en Seúl ya estaban listas para partir a Estados Unidos en un par de semanas. Quería buscar algo nuevo, tal vez sumergirse en las corrientes de la danza contemporánea de Nueva York, encontrar una nueva musa o algo que lo hiciera sentir vivo otra vez.

⠀⠀⠀⠀Con cierta pesadez, decidió hacer una última visita al conservatorio de artes, no buscaba nada en particular, solo una despedida silenciosa a los pasillos que alguna vez lo formaron como espectador. Caminaba sin rumbo fijo cuando, de pronto, un leve sonido interrumpió su calma: el roce rítmico de unas zapatillas contra el linóleo y una respiración agitada provenientes desde una sala secundaria del ala oeste.

⠀⠀⠀⠀Movido por una curiosidad residual, Taehyung se acercó y miró a través del cristal de la puerta. En el centro del salón, bañado por la luz dorada del atardecer, vio a un chico. No llevaba el uniforme rígido de los estudiantes avanzados del conservatorio, sino una camiseta holgada —que se le caía por un hombro— y unas mallas desgastadas, que delineaban unas piernas sorprendentemente estilizadas. Su cabello, de un rubio suave y largo, estaba recogido a la prisa en un pequeño moño alto, con varios mechones húmedos enmarcando su rostro por el esfuerzo.

⠀⠀⠀⠀El chicono era perfecto.

⠀⠀⠀⠀De hecho, mientras intentaba ejecutar unapirouette cuádruple*, perdió el eje en el último giro y cayó de rodillas sobre el suelo. El golpe sonó seco, doloroso. Taehyung frunció el ceño, esperando el típico arrebato de frustración, las lágrimas o el abandono, pero la reacción lo dejó sin aliento. Tras unos segundos jadeando en el suelo, el rubiecito soltó una pequeña risa suave —casi infantil—que resonó en la sala vacía. Llevó sus manos a las mejillas, dándose unos leves golpecitos, palmeando su propia carita como si se estuviera dando ánimos antes de soplar un mechón que había escapado de la bolita en la que lo llevaba atado.

⠀⠀⠀⠀— Vamos, Ggukie, una vez más. No seas tonto —se susurró a sí mismo, audible desde el pasillo—. Tú puedes.

⠀⠀⠀⠀Taehyung sintió un vuelco en el estómago. La danza de aquel chico desbordaba un cariño absoluto, una pasión y dedicación tan puras que el aire de la habitación parecía vibrar a su alrededor. Su hastío acumulado durante meses se disolvió de golpe, reemplazado por una creciente emoción interna; una fascinación que encendió sus sentidos y aceleró su corazón ante la cruda honestidad de lo que presenciaba. Se quedó allí, inmóvil, pegado al cristal durante casi una hora. No hizo nada. No interrumpió, no aplaudió. Solo observó cómo ese angelito borraba de inmediato sus planes de marcharse a Estados Unidos.

⠀⠀⠀⠀Durante tres días consecutivos, el moreno regresó al conservatorio a la misma hora, convirtiéndose en un espectador silencioso que habitaba el pasillo del ala oeste. También había investigado el registro de alumnos para dar con su pequeña estrella: Jeon Jeongguk, dieciocho años, becado de primer año.

⠀⠀⠀⠀«Relativamente joven», pensó Taehyung. Un precioso diamante en bruto que la academia intentaba moldear bajo sus estándares rígidos, sin notar el potencial artístico que estaban aplastando.

⠀⠀⠀⠀Al cuarto día, la contención de Taehyung llegó a su límite; necesitaba acercarse. Aquel jueves, el ensayo de Jeongguk terminó más tarde de lo habitual. La luz del sol ya se había ocultado, dejando que las luces artificiales de la sala proyectaran sombras alargadas sobre los espejos. El moreno vio al muchacho detener la música y dejarse caer sobre el suelo para estirar la espaldita con una flexibilidad que secó su boca. La visión encendió un calor súbito en su pecho, una mezcla de admiración y deseo que intensificó su fijación, mientras el otro comenzaba a recoger sus cosas de manera pausada.

⠀⠀⠀⠀El pelinegro empujó la puerta del estudio con suavidad. El crujido de las bisagras hizo que Jeongguk diera un pequeño brinco, girándose con los ojos muy abiertos, redondos como los de un conejito asustado.

⠀⠀⠀⠀— Hola —dijo el mayor, manteniendo su voz en un tono bajo y pausado para no sobresaltarlo. Caminó un par de pasos hacia el interior con las manos en los bolsillos de su abrigo—. Disculpa si te asusté...

⠀⠀⠀⠀— Ah... ¡hola! —respondió el chico, poniéndose de pie de inmediato y limpiándose las manitos sudorosas en los costados de sus mallas—. Lo siento mucho, ¿necesita usar la sala? Ya estaba por retirarme, solo guardo mis zapatos y...

⠀⠀⠀⠀— No te preocupes, no vengo a usar el salón. —lo interrumpió Taehyung con una leve sonrisa pequeña para tranquilizarlo, deteniéndose a un metro del menor.

⠀⠀⠀⠀De cerca, el chico se veía aún más joven, más vulnerable. Sus mejillas rellenitas estaban intensamente sonrojadas por el esfuerzo físico, sus labios pomposos tenían un brillo natural y su cabello estaba —ligeramente húmedo— se deshilachaba de la pequeña bolita en su cabeza. La cercanía intensificó la atmósfera, cargándola de una tensión que les aceleró el pulso a ambos.

⠀⠀⠀⠀Jeongguk lo observó con fijeza durante unos segundos, frunciendo el ceño de una manera adorable mientras procesaba los rasgos del hombre frente a él. De pronto, sus ojos se iluminaron y retrocedió medio paso para hacer una reverencia rápida y profunda.

⠀⠀⠀⠀—¡Usted es el joven Kim! ¡Kim Taehyung-ssi! Dios mío, lo lamento... No sabía que estaba en el conservatorio hoy. Es un honor; disculpe si no luzco presentable.

⠀⠀⠀⠀Taehyung soltó una risa genuina, un sonido grave que relajó la tensión del ambiente. Hacía meses que no reía así.

⠀⠀⠀⠀— Por favor, no seas tan formal conmigo. Detesto que me tuteen de esa forma tan fría o que usen títulos cuando estamos a solas —dijo, viendo cómo el rubiecito se erguía despacio—. Llámame Taehyung. Llevo días observándote.

⠀⠀⠀⠀El chico tragó saliva y apretó la correa de su bolso. Su timidez era palpable; jugaba con las cintas de sus zapatillas de lona entre los dedos y bajaba la mirada cada cierto tiempo, abrumado por la intensa atención que recibía.

⠀⠀⠀⠀— ¿M-me ha estado viendo? ¿Mi técnica es muy mala? Sé que mi grand jeté* aún no es...

⠀⠀⠀⠀— Tu técnica es tuya —lo interrumpió el moreno, acercándose un poco más—. Y eso es exactamente lo que me cautivó. Tienes algo que nadie más en este conservatorio posee.

⠀⠀⠀⠀— ¿Qué cosa? —susurró Jeongguk, genuinamente intrigado, sintiendo que el corazoncito le daba un vuelco ante la abrumadora cercanía.

⠀⠀⠀⠀— Vida —respondió Taehyung, mirándolo a los ojos—. Y una gracia particular. Tus movimientos tienen una fluidez preciosa. Hay una delicadeza en ti tan suave que resalta tus dotes. Es hermoso.

⠀⠀⠀⠀— ¿De verdad piensa eso? —preguntó en un hilo de voz, con los labios ligeramente partidos, conmovido por un orgullo repentino que borró sus inseguridades—. Mis profesores dicen que soy demasiado blando... que parezco muy débil cuando intento los saltos altos. F-falta agresividad.

⠀⠀⠀⠀Taehyung frunció el ceño, mostrando un destello de indignación que desapareció tan pronto como volvió a mirar la carita ilusionada de Jeongguk. El ambiente entre ambos se tornó denso, lleno de una electrizante intimidad.

⠀⠀⠀⠀— Tus profesores no saben nada de arte. No cambies esa dulzura por complacer a mentes cuadradas. Prométemelo.

⠀⠀⠀⠀El rubiecito se quedó sin aliento. Jamás, en sus dos años de formación, alguien había descrito y valorado su danza de esa manera—. Está bien...

⠀⠀⠀⠀Asintió despacio, sintiendo una corriente cálida recorrerle la columna, una vibración intensa que selló el vínculo entre ambos en la quietud del estudio. Taehyung le devolvió el gesto para asegurarse de que ambos seguían refiriéndose a lo mismo. En ese instante, sintió un deseo repentino de proteger a aquel muchachito, de cuidarlo y de no dejarlo ir.



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⠀⠀⠀⠀Los billetes de avión con destino a Nueva York terminaron en el fondo del cesto de basura, arrugados, olvidados y despojados de todo valor. Las semanas siguientes trajeron consigo un cambio drástico en la rutina de ambos. Para Taehyung, el mundo se redujo a las cuatro paredes del conservatorio de Incheon. Su lienzo en blanco ya no lo esperaba en el extranjero —perdido entre las frías galerías occidentales o las vanguardias neoyorquinas— sino a treinta cuadras de su residencia, respirando y latiendo en la capital.

⠀⠀⠀⠀Su instinto más primario le exigía cuidarlo a toda costa.

⠀⠀⠀⠀Sin embargo, con su mirada perpetuamente crítica, no tardó en notar las amenazas que caían sobre su musa. Aunque intentó ocultarlo, fue evidente ver cómo Jeongguk se marchitaba bajo la presión aplastante y tóxica de la academia. Compartir sala con alumnos competitivos, obsesionados con la fuerza, las posturas rígidas y los saltos agresivos, era un tormento silencioso para su angelito. Las burlas y murmullos crueles en los vestuarios que criticaban su estilo delicado y sensibilidad lo llenaban de una inseguridad asfixiante.

⠀⠀⠀⠀Ese ambiente hostil bloqueaba su talento y a Taehyung le rompía el alma; ver sus enormes ojitos empañados con el mismo pánico de un animalito acorralado lo hizo tomar una decisión tajante.

⠀⠀⠀⠀Aquel lunes por la tarde, Jeongguk llegó al pasillo del ala oeste arrastrando los pies, mentalmente preparado para la habitual y estresante batalla de conseguir un espacio libre para su práctica. Pero al llegar a la puerta del salón, un cartel elegante —escrito con letras sobrias— le bloqueó el paso: Reservado de forma exclusiva.

⠀⠀⠀⠀Un pánico frío se apoderó de su estómago. Asustado por la idea de perder el único refugio que conocía en ese inmenso edificio, corrió hacia la oficina de administración para suplicar, quejarse o aferrarse a sus horas de ensayo. Sin embargo, al cruzar el umbral, las palabras murieron en sus labios. Allí estaba Taehyung, impecablemente vestido y desbordando un aura autoritaria, apoyado en el mostrador mientras deslizaba su tarjeta de crédito con una tranquilidad pasmosa frente a la secretaria.

⠀⠀⠀⠀— Kim Taehyung-ssi... ¿qué está haciendo? —preguntó el rubiecito. Su voz tembló por la impresión, acercándose con pasos tímidos mientras apretaba la correa de su bolsa con los nudillos completamente blancos.

⠀⠀⠀⠀Al escuchar esa vocecita, Taehyung se giró y su expresión —antes inescrutable,— se suavizó al instante. Guardó la cartera en su abrigo y acortó la distancia entre ellos. Levantó las manos para tomarlo suavemente por los hombros, anclándolo a la realidad. El tacto fue firme, brindando soporte, pero envuelto en delicadeza.

⠀⠀⠀⠀— Nadie más va a usar ese estudio, Jeon —aseguró con un tono grave que no admitía réplicas. Un manto protector—. A partir de hoy, es solo tuyo durante las horas que quieras. Pagué el alquiler de la sala por el resto del semestre. No quiero que sientas el estrés o la presión de ensayar con otros mirándote por encima del hombro, juzgando aquello que no comprenden. ¿Está bien? Quiero que bailes libre,mi niña.

⠀⠀⠀⠀El aire abandonó los pulmones de Jeongguk. Frotó sus manitos temblorosas en la tira de su bolso y bajó la mirada, sus grandes ojitos se cristalizaron por la conmoción y gratitud.

⠀⠀⠀⠀— Taehyung-ssi... esto, e-esto es demasiado —susurró, sintiendo que un nudo grueso se le formaba en la garganta—. No puedo aceptar que gaste tanto dinero en mí. U-una semana de alquiler es suficiente, de verdad, yo puedo arreglármelas...

⠀⠀⠀⠀— No, no lo es. —lo interrumpió Taehyung suavemente.

⠀⠀⠀⠀Ladeó un poco la cabeza, su mirada oscura bajando hasta el hombro del menor. Comenzó a acariciar con el pulgar la piel tibia y aterciopelada que quedaba expuesta por el cuello desbocado de la camiseta. Un escalofrío recorrió la espalda del rubiecito ante el roce.

⠀⠀⠀⠀— Ahora, no digas que es un gasto. Ve a practicar, por favor.

⠀⠀⠀⠀— Gracias, Taehyung-ssi. —logró articular, con las mejillas encendidas en un intenso color carmín y el pulso desbocado.

⠀⠀⠀⠀A partir de ese día, el patrocinio de el moreno dejó de ser un simple respaldo financiera, para transformarse en una serie de atenciones profundamente devotas. El moreno asumió un rol de mentor, una figura protectora que rozaba límites que muchos considerarían sospechosos e inapropiados, pero a ninguno le importaba. Su motivación principal no era la codicia, sino una estimación pura hacia la esencia misma del menor.

⠀⠀⠀⠀Cada semana, como un ritual hermoso, un paquete nuevo llegaba al casillero de Jeongguk o era entregado directamente por Taehyung en la intimidad del estudio. Eran obsequios minuciosamente elegidos no para modificarlo, sino para celebrar esa hermosa delicadeza que lo hacía único.

⠀⠀⠀⠀Una tarde fue una caja forrada en terciopelo negro que contenía zapatillas de punta hechas a su medida, confeccionadas en un brillante y suave color melocotón. Otra semana, leotardos de ensayo elaborados con telas increíblemente finas y traslúcidas que acentuaban la curva natural de su cintura en desarrollo con elegancia. También llegaron frascos de cristal con perfumes exquisitos, de marcas que Jeongguk apenas sabía pronunciar; eran fragancias ricas con notas de vainilla, jazmín y flores de cerezo, elegidas porque Taehyung se había acercado a su cuello una vez para susurrarle: «Ese es el aroma que me viene a la mente cuando te veo practicar».

⠀⠀⠀⠀Al principio, la sola idea de usar esos obsequios le provocaba una punzada de vergüenza. En el frío vestidor de hombres del conservatorio, usar un leotardo con transparencias o atarse unas zapatillas de punta —tradicionalmente reservadas de forma estricta para las bailarinas en el ballet clásico— habría sido motivo de un escarnio imperdonable. Pero allí, en su propio santuario y bajo la mirada protectora de Taehyung, Jeongguk encontró el valor para dejar de reprimir su naturaleza.

⠀⠀⠀⠀Comenzó a probarse las prendas una a una. Un día, con el estudio bañado por la luz del atardecer, se puso uno de los leotardos rosa pálido. La tela se adhirió a su piel como una caricia y, sentado en el suelo con la respiración agitada, se amarró las gruesas cintas de seda de las zapatillas de punta alrededor de los tobillos. Al ponerse de pie y mirarse en el inmenso espejo, envuelto en el perfume de jazmín, Jeongguk se observó largamente con los labios entreabiertos. No se sintió ridículo, ni frágil o fuera de lugar. Al contrario, se sintió inmensamente hermoso, deseado y —sobre todo— protegido.

⠀⠀⠀⠀Su corazoncito latía con una fuerza ensordecedora, golpeando contra sus costillas cada vez que pensaba en Taehyung. La calidez que se acumulaba en su vientre le confirmó lo que su mente ya sospechaba: no era solo admiración profesional, se estaba enamorando perdidamente de la madurez, de la devoción incondicional y la seguridad férrea que le ofrecía. Sabía que el sentimiento era mutuo; podía verlo en la intensidad con la que los ojos negros ajenos devoraban cada uno de sus movimientos. Mirando su reflejo —abrazando su belleza— quiso agradecerle y entregarse por completo, dándole algo que el mayor jamás pudiera rechazar.



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⠀⠀⠀⠀“Ven esta noche.Al estudio,a las ocho.Tengo algo para ti”.

⠀⠀⠀⠀Ese fue el mensaje de texto que Jeongguk le envió a Taehyung con los dedos temblando sutilmente sobre la pantalla y el corazón latiendo de manera acelerada. La respuesta no tardó ni dos minutos en aparecer, iluminando el rostro del pequeño en medio de la penumbra de su habitación:

⠀⠀⠀⠀“Ahí estaré, mi niña preciosa”.

⠀⠀⠀⠀El apelativo “mi niña preciosa” provocó un impacto inmediato y avasallador en su cuerpecito. Jeongguk soltó un suspiro tembloroso, un sonido entrecortado que delataba la intensidad de su agitación interna mientras sentía un cosquilleo cálido instalarse en su vientre. Una mezcla de timidez y emoción terminó por acelerar sus pulsaciones, predisponiéndolo para lo que estaba por venir antes de siquiera salir hacia el conservatorio.

⠀⠀⠀⠀A las ocho en punto, la atmósfera en el ala oeste se había transformado por completo, las luces principales del estudio estaban apagadas. Solo quedaban encendidos los focos laterales, cuya iluminación proyectaba un resplandor ámbar e íntimo sobre los espejos —que ya no devolvían imágenes crudas—, sino reflejos perfectos para albergar toda clase de secretos.

⠀⠀⠀⠀La puerta del estudio se abrió con suavidad y Taehyung entró al espacio. Su sola presencia pareció llenar el vacío de la habitación, destilando una elegancia magnética y madura. Lucía elegante con su traje desprovisto de corbata y la camisa entreabierta, llevando su abrigo de lana sobre el brazo de manera despreocupada. Con pasos lentos se dirigió hacia el centro de la sala, donde Jeongguk había colocado una silla especialmente para él, justo en frente de los grandes espejos. Taehyung tomó asiento, colocó el abrigo a un lado, fijando su mirada en el espacio iluminado, con una atención evidente que delataba su propia anticipación.

⠀⠀⠀⠀Enseguida, la música comenzó a sonar a través del sistema de audio. No era una pieza técnica de examen, era una melodía de cuerdas suaves, lentas y marcadamente sensual. El sonido del violín y violonchelo parecía envolver el lugar en una cadencia densa que invitaba a la desconexión del mundo y sumergir los sentidos en una dulce tensión.

⠀⠀⠀⠀Fue entonces cuando Jeongguk emergió paulatinamente de la esquina más apartada, de las sombras hacia la luz. Al verlo, al moreno casi se le detiene el corazón. El menor vestía uno de los atuendos más especiales que le había obsequiado: un leotardo rosa pálido —de una textura etérea y translúcida— que acentuaba a la perfección su estrecha cintura, junto a unas mallas blancas finísimas que estilizaban la longitud de sus piernas con cada paso.

⠀⠀⠀⠀Sin embargo, lo que terminó por cautivar la mirada del crítico fue su rostro. Jeongguk se había colocado una capa sutil de purpurina transparente sobre los párpados. Era un maquillaje sencillo —dócil y delicado— que muy evidentemente fue hecho él mismo, en la soledad frente al espejo. Con cada parpadeo, atrapaba la luz y le daba a su mirada un aire de ensueño y profunda vulnerabilidad.

⠀⠀⠀⠀La coreografía comenzó sin dilación. En cuanto el cuerpo del rubiecito se coordinó con las notas musicales, quedó claro que aquello no tenía nada que ver con el ballet rígido y frío de la academia. Lo que Taehyung estaba presenciando era una declaración de amor silente, un poema físico, íntimo y sensual donde cada giro, cada extensión de piernas y arco profundo formado con su espalda estaban pensados exclusivamente para cautivarlo. Desarmando cualquier barrera que quedara entre ambos.

⠀⠀⠀⠀Jeongguk bailaba manteniendo una entrega absoluta, intentando con todas sus fuerzas sostener el contacto visual directo con Taehyung. Deseaba que sus ojos comunicaran la intensidad de lo que sentía, pero la timidez inherente le ganaba y fallaba con una torpeza adorable, viéndose obligado a desviar la mirada o bajar las pestañas durante breves segundos debido a la vergüenza. Aún así, mantuvo sus movimientos suaves y flotantes sobre las zapatillas de punta, sin dejar de exponer la intención genuina de su alma.

⠀⠀⠀⠀La danza combinando la inocencia y seducción de manera perfecta a medida que la melodía avanzaba y el cuerpo del rubiecito se sintonizaba en la distancia.

⠀⠀⠀⠀Cuando la última nota se desvaneció y el inmenso salón cayó por completo en un silencio espeso, Jeongguk quedó de pie en el centro exacto del estudio, bajo la influencia de las luces laterales. Permaneció inmóvil en una pose sobrecogedora: los brazos extendidos hacia el techo y la espalda elegantemente arqueada hacia atrás, exponiendo una postura impecable.

⠀⠀⠀⠀Poco a poco fue rompiendo la inmovilidad de la pose, bajó sus brazos despacio, dejándolos caer a los costados de su cuerpo. Su pecho subía y bajaba con agitación por el esfuerzo y la carga emocional, mientras una fina —pero hermosa— capa de sudor le hacía brillar la piel en perfecta sintonía con la purpurina de sus párpados. Con las manos unidas de forma dócil frente al torso, dio un paso hacia la silla e hizo una breve reverencia tradicional de agradecimiento, sin apartar sus ojitos de los de Taehyung.

⠀⠀⠀⠀El pelinegro, cuya respiración también se había vuelto pesada ante la belleza de la escena, contempló la figura del chico en silencio. La emoción del momento había transformado su habitual compostura en una devoción muda y profunda. Con la voz ligeramente afectada por lo que acababa de presenciar, rompió la quietud del salón:

⠀⠀⠀⠀— Fue hermoso.



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⠀⠀⠀⠀Ninguno de los dos supo exactamente en qué momento el ensayo se desdibujó hasta arrastrarlos hacia esa esquina tan recóndita del inmenso estudio. El eco de la pieza clásica se había evaporado, reemplazada de golpe por el sonido crudo y errático de sus respiraciones. Afuera, la luz del atardecer daba paso a los reflejos de la ciudad, los cuales atravesaban los inmensos ventanales, tiñendo el lugar con destellos tenues que bailaban sobre el piso de madera y espejos interminables.

⠀⠀⠀⠀Taehyung apenas razonaba sus movimientos, consumido por una urgencia que estuvo guardando desde que vio a Jeongguk calentar en la barra. Ahora tenía al rubio sujetado contra él. Jeongguk, movido por la adrenalina pura y el deseo acumulado durante semanas, había saltado para rodear la cintura del mayor con sus largas y torneadas piernas. Aferrándose con fuerza a su cuello para sostenerse en medio del impulso.

⠀⠀⠀⠀El moreno buscó sus labios con urgencia. Besaba con una desesperación animal, casi hambrienta. No era un beso dulce, sino una colisión directa de dientes, lenguas y alientos compartidos que los dejaba a ambos sin aire. Jeongguk se entregó por completo, abriendo la boca y dejando escapar un leve gemido cuando sintió las firmes manos de Taehyung apretar sus glúteos sobre la fina tela del leotardo, elevándolo en el aire sin esfuerzo.

⠀⠀⠀⠀Caminó a ciegas, guiado por el instinto, hasta que la espalda de Jeongguk chocó contra el cristal del estudio. El contraste de la superficie helada sobre la piel hirviente del bailarín le arrancó un jadeo, y Taehyung aprovechó ese sonido para descender; sus labios abandonaron la boca hinchada para trazar un camino ardiente hasta el cuello. Recorrió su piel con prisa e intensidad, haciendo a Jeongguk arquearse en busca de mayor contacto y presionando su cuerpo en un ritmo desordenado.

⠀⠀⠀⠀Las manos del rubiecito se enredaron en su cabello oscuro, tirando de las hebras para obligarlo a mirarlo. Los ojos de Taehyung lucían profundos y dilatados, cargados de una necesidad que le cortó el aliento.

⠀⠀⠀⠀— Dime que quieres —exigió contra sus labios, con voz profunda vibrando directamente en su pecho de Jeongguk—. Vamos preciosa, dimequéquieres.

⠀⠀⠀⠀A Jeongguk le costó hilar las palabras. Su cerebro estaba nublado por la fricción, el olor embriagador a la colonia masculina mezclado con su propio perfume floral y al sudor del esfuerzo físico. Tragó saliva, con las mejillas ardiendo y los grandes ojitos fijos en él.

⠀⠀⠀⠀— Por favor... —suplicó en un susurro—. Tómame, Taehyungie. Tómame aquí, por favor... te lo ruego, lo quiero. Te quiero.

⠀⠀⠀⠀Esa respuesta honesta fue el detonante. Taehyung gruñó desde el fondo de su garganta y dejó de sostenerlo para permitirle bajar sus pies al suelo sin dejar de acorralarlo contra el cristal. Sus manos morenas —de venas marcadas— viajaron con avidez por los muslos del rubio y subiendo por la parte interna de sus piernas hasta enganchar los dedos en la fina tela elástica de las mallas blancas, sintiendo como el calor comenzaba a traspasar el material.

⠀⠀⠀⠀Ahí se detuvo un segundo. Con la respiración agitada sobre el rostro del menor, lo miró directamente a los ojos.

⠀⠀⠀⠀— ¿Puedo? —preguntó en voz baja. Incluso en medio de la locura, de esa urgencia ciega que amenazaba con hacerle perder los estribos, buscó el consentimiento de su chico.

⠀⠀⠀⠀Jeongguk sintió que el corazón se le derretía de amor. Apoyó la cabeza contra el ventanal y cerró los ojos, suspirando tembloroso antes de responder.

⠀⠀⠀⠀— Rompe lo que necesites, Taehyungie...

⠀⠀⠀⠀El sonido de la tela cediendo resonó en el cuarto silencioso. Taehyung rasgó las mallas con un tirón seco hacia abajo —sin importarle el costo del delicado material— dejando expuesta la piel caliente, suave y desnuda de los muslos del rubio. Y con ello, el coñito de este, empapado en sus propios fluidos por el deseo acumulado.

⠀⠀⠀⠀Sin perder un segundo, repitió la acción con el escote del leotardo. Sus manos se aferraron a la prenda y tiró hacia abajo con fuerza. La tela translúcida cedió para revelar aquel pecho pálido, y Taehyung volvió a atacarlo con besos fervientes y mordidas descaradas a lo largo de las clavículas hasta sus pezones, arrancándole gemidos que rebotaban en el cristal.

⠀⠀⠀⠀Las manos de Taehyung subieron a la cabeza de Jeongguk, deshaciendo de un tirón la perfecta bolita rubia que el menor había recogido con tanto esmero para su espectáculo, dejando los mechones claros caer desordenados sobre su frente sudada.

⠀⠀⠀⠀Jeongguk apenas podía mantenerse en pie; se sostenía débilmente con sus manitos apretando los hombros de Taehyung, suplicando entre murmullos ininteligibles por más fricción. Aprovechando su debilidad, el moreno aflojó la hebilla del pantalón y bajó la cremallera, liberando su miembro en cuestión de segundos. La carne se irguió por inercia —imponente y caliente— dejándola a escasos milímetros de la entrada de Jeongguk.

⠀⠀⠀⠀Sin embargo, no completó el movimiento de inmediato. Jugó con la paciencia ajena, rozando la punta contra su humedad resbaladiza y retrocedió justo cuando el rubiecito empujaba las caderas buscando el encaje. Sorprendentemente y dejando de lado todo orgullo, Jeongguk lloriqueó el nombre de Taehyung, arañando sus hombros, pidiéndole con desesperación que terminara con ese juego.

⠀⠀⠀⠀Con una sonrisa lobuna y los ojos brillantes por el placer de tenerlo rogando, el mayor aprovechó la increíble flexibilidad del pálido para tomar sus piernas y acomodarlas contra el cristal para ajustar su cuerpo a la posición que quería.

⠀⠀⠀⠀Jeongguk suspiraba y se deshacía bajo el tacto, dejando que Taehyung tomara el control de la situación; terminó con las piernas enganchadas a la altura de los hombros opuestos. La posición abría por completo su sexo, dejándolo totalmente expuesto y vulnerable para el hombre que amaba.

⠀⠀⠀⠀Entonces, Taehyung empujó.

⠀⠀⠀⠀Un grito ahogado abandonó los labios del rubiecito cuando fue penetrado de una sola estocada, llenándolo por completo. El aire les faltó a ambos, reemplazado por un gemido unísono que reverberó en la sala vacía. Taehyung lo sostuvo por las muñecas sobre su cabeza, inmovilizándolo contra el cristal mientras comenzaba a moverse.

⠀⠀⠀⠀— Tan flexible... tan hermosa —gruñía el mayor, marcando un vaivén constante que le sacaba lágrimas—. Eres perfecta para mí, ¿lo sabes? Eres mi ángel, Jeon...

⠀⠀⠀⠀— Taehyungie...

⠀⠀⠀⠀El moreno no se detuvo. Dejó que el acto fuera crudo y exasperante. Cada embestida dejaba en evidencias su nivel de adoración, hundiéndose dentro de aquel coñito mientras repartía besos por sus mejillas. Jeongguk lloriqueaba, sintiéndose desbordado de amor y placer; la fuerza con la que Taehyung lo tomaba era digna capaz de causarle un desmayo, tocando lugares de su anatomía que lo hacían perder la cordura.

⠀⠀⠀⠀— Tae... ah, Tae, por favor... —gimotea sacudiendo la cabeza, incapaz de lidiar con la intensidad del clímax que se acumulaba en su vientre bajo.

⠀⠀⠀⠀— Déjate ir, bonita —susurró el pelinegro, sus hebras caen sobre su frente mientras acelera el ritmo, perdiendo su poca compostura—. Te tengo...

⠀⠀⠀⠀— ¡Taehyungie!

⠀⠀⠀⠀Chilla, entonces el éxtasis los golpea al mismo tiempo. Jeongguk gritó —agudo y roto— contrayéndose con violencia alrededor del miembro de Taehyung, sus músculos internos ordeñándolo mientras las olas de su squirt salían disparadas contra la tela ajena. El pelinegro jadea, hundiendo su rostro en el cuello lechoso de Jeongguk, y vació todo su semen en su interior hasta sobrepasar el cérvix, dejándolos desbastados.

⠀⠀⠀⠀— Tete... —hipó Jeon, con el vientre calentito e hinchado.

⠀⠀⠀⠀Por unos minutos, el mundo se detuvo.

⠀⠀⠀⠀El único sonido que emergía del estudio eran sus respiraciones agitadas y, poco después, un goteo evidente contra el piso de madera.La semilla de Taehyung. Sus brazos, que habían mantenido al rubio suspendido y aplastado contra el cristal todo ese tiempo, empezaron a ceder. Taehyung se dejó resbalar hasta quedar en el suelo, con Jeongguk todavía temblando por los espasmos y la sobrecarga sensorial.

⠀⠀⠀⠀Con torpeza, Kim se acomodó de espaldas a la base de los espejos para estirar las piernas. Ambos estaban profundamente agitados —sus pechos subiendo y bajando en sincronía— cuando el sistema de aire acondicionado automatizado se encendió, soplando una corriente fresca sobre sus pieles sudorosas.

⠀⠀⠀⠀Jeongguk descansa sobre él,recostado de lado entre el regazo y el pecho del moreno. Tenía las mallas destrozadas colgando de una pierna y el leotardo hecho un desastre a su alrededor. Estaba deshecho, con el maquillaje corrido, el cabello revuelto y la respiración aún temblorosa, pero en su rostro lucía la sonrisa más satisfecha jamás vista.

⠀⠀⠀⠀Al notar que tiritaba, Taehyung estiró un brazo para alcanzar la chaqueta que había dejado tirada en una silla cercana antes del caos. Con movimientos reverentes, le cubrió los hombros para protegerlo del frío artificial. Ahora la quietud era reconfortante mientras la mezcla de sus perfumes y del sexo creaban una burbuja de intimidad inquebrantable.

⠀⠀⠀⠀Jeon tenía su mejilla apoyada directamente sobre el pecho opuesto, cerrando los ojos para permitirse escuchar los latidos acompasados de Taehyung. Su índice trazaba figuritas imaginarias y espirales sin sentido sobre la piel cálida, disfrutando de las caricias lentas que la mano del mayor repartía por su espalda y de cómo le desenredaba los nudos que él mismo había provocado.

⠀⠀⠀⠀— Taehyungie... —canturreó Jeongguk después de un rato, rompiendo el silencio con una voz adormilada y adorablemente cansada por los gritos anteriores.

⠀⠀⠀⠀La mano del pelinegro no detuvo su caricia—. Dime, mi ángel.

⠀⠀⠀⠀El rubiecito levantó la cabeza, asomando sus grandes ojitos de cervatillo por encima del borde de la chaqueta inmensa. Miró el desastre a su alrededor: la tela rota, el suelo manchado y la humedad evidente en los espejos.

⠀⠀⠀⠀— Está todo sucio... —murmura frunciendo los labios en un puchero. Su lado responsable asomó por un instante—. ¿No nos van a regañar? El encargado de limpieza llega a las seis de la mañana.

⠀⠀⠀⠀Taehyung soltó una carcajada áspera, un sonido profundo que hizo vibrar su pecho bajo la mejilla de Jeon. Inclinó la cabeza para dejarle un beso en la coronilla, inhalando el aroma dulce de aquel precioso cabellito. Sus brazos se cerraron, apretándolo contra sí en un gesto de posesividad antes de acariciar su mejilla con la punta de la nariz.

⠀⠀⠀⠀— Podemos decir que ocurrió un accidente durante un levantamiento complicado —sugirió con diversión. Jeongguk lo miró desde abajo, viéndose tan inocente que contrastaba con las cosas perversas que acababan de hacer—. No te preocupes por eso, bonita. Yo me encargo de todo antes de irnos.

⠀⠀⠀⠀El pálido pareció relajarse, pero jugueteó con el cierre de la chaqueta antes de volver a hablar.

⠀⠀⠀⠀— ¿Podré seguir viniendo a practicar ballet? —preguntó con un atisbo de timidez, dejando ver una pequeña chispa de inseguridad que, a pesar de todo el amor profesado, no lograba apartar—. Me gusta mucho este estudio. La acústica es perfecta... y los espejos son grandes.

⠀⠀⠀⠀Taehyung detuvo sus caricias. Suspiró y tomó el rostro de su ángel entre sus manos, obligándolo a no apartar la vista. Con sus pulgares, limpió los restos de purpurina plateada que le quedaban bajo los ojos tras haber llorado. La intensidad de su mirada provocó que a Jeongguk le diera un vuelco al corazón.

⠀⠀⠀⠀— Vas a venir aquí siempre que quieras. Este lugar, y cualquier otro que desees pisar, está a tu disposición —dijo firmemente, sin dejar lugar a réplicas—. Y si algún día, por alguna absurda razón no te dejan regresar, te abriré un estudio completo, el más grande y hermoso de la ciudad, solo para ti. Para que lo disfrutes por tu cuenta, para que bailes solo para mí, Ggukie.

⠀⠀⠀⠀Jeongguk sintió que las lágrimas volvían a salir, pero esta vez de pura felicidad. Sonrió con calidez, arrugando la naricita de manera adorable. Ya no sentía frío ni inseguridad. Se acurrucó de nuevo bajo la chaqueta, escondiendo el rostro caliente y ruborizado en el cuello de Taehyung para inhalar su perfume.

⠀⠀⠀⠀Conmovido, el rubiecito cerró los ojos teniendo la certeza de haber encontrado —por primera vez— un refugio perfecto en los brazos del hombre que lo amaba exactamente por quien era.






















⠀⠀⠀⠀Idk why hice esto, hasta olvidé la semana que lo puse en borradores; pero admito que esta versión de Ggukie que inventé me resultó hermosa. Además, Tae siendo un crítico elegante... what a poetic moment.

⠀⠀⠀⠀Espero les haya gustado este oneshot. No se olviden de dejar su estrellita y comentarios. ¡Gracias por leer!


⠀⠀⠀⠀𝗶.⠀Pirouette Cuádruple (피루엣 4단): En la danza clásica, es un movimiento de alta dificultad técnica que exige un impulso preciso, control del centro del cuerpo y coordinación para completarlo sin perder la postura.

⠀⠀⠀⠀𝗶𝗶.⠀Grand Jeté (그랑 제테): Es un salto grande en el que el bailarín se eleva por el aire realizando una apertura completa de piernas a 180° en el punto más alto del vuelo. La pierna delantera se lanza hacia adelante mientras la trasera se extiende hacia atrás, creando la ilusión de quedar suspendido flotando en el aire por un instante antes de aterrizar suavemente sobre un solo pie.


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author

no todo se perdió en alejandria🔥🫦

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