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Temperatura / Dabihawks

Sinopsis

Touya es muy bueno regulando sus emociones, el problema es que jamás se había topado con alguien como Keigo.

Genero:
Lgbtq
Autor/a:
raine_exe
Estado:
Completa
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
16+

Único

AU! Touya y Keigo jóvenes

El fuego de Dabi actúa cuando está emocional, lo cual es bueno porque su control emocional es excelente.

Hasta que empieza a salir con Hawks.

Los chistes en la cena no paran de venir, porque sus hermanos empiezan a ver los cambios que tiene Touya cada que regresaba de fiestas, cada que sacaban el tema de parejas o cada que Shoto cuestionaba nuevas cosas que Touya usaba, como ese brazalete nuevo que había salido de la nada.

—¿Todo bien?— pregunto Fuyumi observando entrar a su hermano mayor a la casa.

—¡Sip, todo bien!— respondió con rapidez mientras caminaba en dirección a la cocina.

La chica por supuesto que lo acompaño, siguiendo un pequeño rastro de humo que iba dejando a su paso.

La llave del lavabo estaba abierta, con Touya enfrente, se lavaba las manos mientras más humo salía de ellas.

—Tou... estas... ¿sobrecalentándote?— cuestionó con mucho cuidado mientras veía a su hermano dejar el lavabo y abrir la puerta del refrigerador.

—No, todo bien— respondió mientras metía sus manos al congelador sin cuidado alguno. —¿Cenaron ya?—

—Eh, si, dejamos para ti en el microondas—

—Gracias— asiente con la cabeza repetidamente y cierra la puerta del congelador.

Observa sus manos con cuidado y finalmente se las limpia en su camisa.

—¿Que?— pregunta nuevamente volteando a ver a su hermana que no se ha movida de su lugar.

—Nada— responde con una sonrisa encogiéndose de hombros —¿Qué tal la fiesta? Regresaste temprano—

—Ah si, estaba aburrida—

—Oh, cool—

—Si... cool— Touya pasa sus manos atrás suyo mientras mira a su hermana que sigue inspeccionándolo con la mirada —¿Vas a interrogarme o?—

—No no no, perdón, cena ¿ok? Que descanses— dice y se despide de regreso a la sala en donde había pausado su película.

Touya se da la vuelta al lavabo, suspirando profundo y abriéndola de nueva cuenta para lavarse la cara con agua fría. Necesitaba regularse.

El fuego de Touya era emocional, y la verdad era que no había causado problemas más allá de los de la niñez.

Con terapias, práctica y mucha más terapia, había podido controlar esos impulsos o explosiones emocionales que solía tener.

Por eso, que ahora se esté "descomponiendo" lo ponía a dudar mucho sobre la clase de avance que había tenido.

Como era posible que una persona lo hiciera destabilizarse asi, pero claro, Keigo no era una simple persona, Keigo era...

¿Que era Keigo exactamente?

Por supuesto que era alguien importante, lo alarmante era lo importante que se volvio en tan poco tiempo, Touya no era idiota, él sabia que estaban coqueteando desde hace semanas y despues del beso de hoy, estaba mas que obvio que ya habia ALGO, entre ellos pero, ¿que carajos era?

Quiza pudieron definir eso, antes de que Touya saliera conduciendo a toda velocidad después de sentir como sus manos se calentaban por si solas y nisiquiera despedirse.

Dios, un completo imbecil.

Touya saco su celular del bolsillo de su pantalón, entro al chat con Keigo para disculparse pero,

"Lo lamento. No volvera a pasar"

Keigo 21:49

¿QUE?

—NOOOOOO— Grita al aire sin importarle la presencia de sus padres y hermanos en la finca.

—¡TOUYA!— Se escucha el grito de su padre en tono de regaño desde su despacho.

El mayor niega con la cabeza repetidas veces y no sabe que hacer. Mierda, lo arruino.

Esta vez es Shoto quien aparece en su campo visual, asomandose lentamente sin decir nada.

Touya lo mira como si quisiera quemarlo vivo

—¿estas bi-?—

—LARGATE— Grita Touya agobiado con la situacion.

Sin embargo Shoto no desaparece, tan solo da unos pasos hacia atras saliendo lentamente del campo de batalla que podria organizarse con Touya.

Su hermano mayor paso por su lado abriendose paso hacia su habitación.

Y sip, iba echando humo por la cabeza de nuevo.

Touya podía jurar que jamás se había sentido tan ansioso un lunes por la mañana.

Movió ansioso su pie en el desayuno, en el coche en el transcurso y mientras esperaba sentado en su asiento en el salón de clases.

Keigo aún no entraba por la puerta y la clase estaba por comenzar ¿No vendría hoy? ¿Había sido su culpa que Keigo se sintiera tan mal? ¿Estará enfermo? ¿Se habrá quedado dormido?

—Tomen asiento— El profesor entró por la puerta.

Touya estaba apunto de protestar para que no cerrara la puerta tras de sí cuando el chico rubio llegó corriendo arrastrando su mochila.

—¡Llegue! Profesor, perdone, ya llegue—

—Ultima vez que llegas tarde Takami—

—Si, perdón— se disculpó y pasó en el pequeño espacio que el profesor estaba brindando con la puerta abierta. No se molesto ni un poco en voltear a ver a Touya quien se sentaba hasta atrás y fue hacia su asiento, casi enfrente de la clase.

Touya sentía los minutos y las horas ir más lento. Era un constante sufrimiento en el que no tenía fin. Las horas pasaban y keigo seguía sin voltearlo a ver.

"POR FAVOR KEIGO POR FAVOR SOLO DAME UNA MIRADA" repetía una y otra vez en su cabeza.

Cuando fue la hora de la comida y sonó el timbre anunciando el fin de clases Touya se permitió suspirar. "Gracias".

Tan pronto el profesor anunció que podían salir Keigo se puso de pie y salió del aula.

Touya se puso de pie de igual forma y camino a paso veloz tras de él. —Keigo—

El rubio volteó tan pronto escuchó su voz y antes de que Touya pudiera explicarse el rubio hizo una par de reverencias rápidas. —Me disculpó por lo de la otra noche— habló de forma veloz.

—¿Disculparte?— Un sonrojo apareció en el rubio, sin embargo no cambiaba su expresión sería. Él negó con las manos rápido —No no, al contrario, discúlpame a mi, fue mi culpa. Nunca debí intentar algo, perdón—

Keigo insiste y sus alas, buscando algo de protección, cubren su rostro dejando ver solo sus ojos.

Touya niega intentando no recordar el momento de esa noche —Fue mi culpa, reaccione muy mal, no debí ser grosero yéndome de esa forma—

Los dos se quedan callados.

Keigo carraspea antes de continuar —Podemos, hacer como que esto no existió, no te preocupes— sus alas se apartan de su rostro dejando ver una pequeña sonrisa que buscaba calmar el ambiente.

Touya tenía unas ganas enormes de golpearse a sí mismo, porque sabía que esa sonrisa era todo menos sincera.

Lo conocía tan bien que sabía que era su forma de librarse de los problemas.

—No! No.... Keigo, tu de verdad me gustas— intenta arreglarlo, da un par de pasos al frente y toma las manos del rubio quien ahora se ha quedado sin habla y la sonrisa ha desaparecido.

—Touya..—

—Y perdón por no saber reaccionar esa vez, fue muy tonto de mi parte— Insiste en su disculpa.

La seguridad en el rubio es evidente, esta vez una sonrisa tímida se forma en su rostro y sus alas dejan de cubrirlo, se expanden levemente y revoloteando un poco, lo cual lo hace sonrojar.

El timbre sonó.

—Debe ser él— anunció Touya mientras se ponía de pie.

—Ma' ¿te ayudo con los vasos?— Fuyumi se escuchó de fondo mientras el mayor de los hermanos caminaba algo nervioso hacia la puerta principal.

Antes de abrir, Touya se permitió mirar su reflejo en un espejo para poder acomodar su cabello.

Al estar frente a la puerta respiro profundo y la abrió.

El chico de cabello dorado sonrió al instante de verlo.

—Pensé que te arrepentirías— confesó Touya mientras se hacía a un costado para permitirle pasar.

—Jamás si se trata de ti—

Ambos se sonrieron levemente y Touya dejó que el chico pasara.

Keigo dejó sus zapatos en la entrada y siguió a Touya por la casa.

—Antes de todo, lamento si mis hermanos son pesados— Advierte el peliblanco.

Keigo mentiría si dijera que se sentía en calma. Tenía los nervios a flor de piel al igual que la emoción. Había visto antes a los hermanos Todoroki, por fotos únicamente, todos algo similares, esperaba que el físico fuera lo único que compartían y no la personalidad.

Estaba emocionado de conocer a la familia de Touya, emocionado de ser parte de esto y emocionado de que todo se esté dando bien.

Llevaban saliendo unos meses y el tiempo se estaba dando perfecto como para, conocer a los hermanos Todoroki.

Los dos chicos llegaron al comedor en donde una mujer y una chica estaban esperando.

—Keigo, es un gusto al fin conocerte— dijo con una sonrisa Rei mientras terminaba de servir pasta en los platos.

—El gusto es mío, gracias por recibirme en su casa— dijo dando una pequeña reverencia con una sonrisa en su rostro.

La mujer sonrió al escucharlo —¿Te gusta el soba? Keigo, a Shoto le encanta, siempre lo hago para él, ¿quieres probar?—

Keigo se siente un poco en confianza y asiente.

Pronto los dos hermanos que faltaban llegan a la mesa listos para comenzar la cena.

Todos ocupan sus lugares y la platica en la mesa fluye con comodidad.

A Touya le tranquilizo lo muy bien que aceptaron sus hermanos a Keigo, siendo que Natsuo y Shoto solían ser un poco más celosos sobre quien podría estar a la altura para salir con su hermano, parece que todo eso se les olvidó en cuanto Keigo contó un par de chistes en la mesa que los hicieron reír.

Keigo se veía tranquilo, tenía una sonrisa relajada mientras agradecía en cualquier momento por la deliciosa comida que estaban degustando, hacía un par de chistes para ganarse a los hermanos y un que otro cumplido a Fuyumi para tener su aprobación.

Mierda, ¿desde cuando Keigo se veía tan correcto?

Era como ver otra persona, no le disgustaba, era la clase de personalidad que Touya ya había conocido, era la que el rubio ponía siempre que hablaba con gente nueva, para transmitir seguridad.

Amaba verlo así, verlo sonreír, compartiendo anécdotas y siendo parte de la conversación con su familia.

Mierda, creo que podía decir que en verdad amaba a Keig-

—Touya—

La voz de su mamá lo sacó de sus pensamientos.

El pelinegro desvió la mirada a su progenitora ladeando levemente la cabeza.

—¿Como es que se hicieron amigos?—

Keigo soltó una pequeña risa seguido de un sonrojo en sus mejillas que fue la perfecta indirecta para Touya

Touya carraspeó antes de comenzar a hablar —Escuela— dijo sin más regresando su atención a su plato.

—Eso ya quedó claro, genio— murmura Natsuo antes de meterse la cuchara a la boca.

—Me transfieron a inicios del año pasado— dice Keigo hacia Rei con una sonrisa —Estaba en... otra escuela, la cosa es que consideraron que me haría bien ser parte de la UA—

Aprovechando que todos estaban muy pendiente de su cara, Keigo pasa su mano por debajo de la mesa para sostener la de Touya.

Sus dedos rozan y juguetean un momento antes de entrelazarlos.

—¿Como pudiste hacerte amigo de Touya-nii?— cuestiona Shoto mientras baja su mirada a su plato con restos de soba.

—En realidad nos llevábamos mal, tuvimos que hacer equipo en un trabajo de reconocimiento con la profesora Wash, ahí nos dimos cuenta que no éramos tan desagradables el uno con el otro— dijo con una sonrisa regresando a ver a Touya.

Touya se sonrojó de golpe y separó sus manos por abajo de la mesa, tomando su vaso para beber agua con rapidez

—¿Tou-? ¿quieres más agua?— ofrece Fuyumi

—Por favor—

Le sirve en el vaso.

El agua del vaso empieza a hervirse.

Natsuo se ríe tan pronto se da cuenta de lo que está pasando.

—Oh, cariño— Rei intenta tranquilizar las cosas pero..

—Oye ¿yo igual puedo hacer eso?— pregunta al aire Shoto en cuanto ve a su hermano mayor.

Touya deja el vaso sobre la mesa y sigue con la mirada hacia su plato con un sonrojo pronunciado.

Keigo intenta aligerar el ambiente y pone una mano sobre su muslo. —¿Estas bi-?—

Oh.

Error.

Touya se para con rapidez y sin decir nada abandona el comedor, dirigiéndose a su habitación entre pasos veloces y pequeños tropezones.

Queda la mesa en silencio.

A Keigo le duele el pecho por sentirse rechazado.

Fuyumi está preocupada por su hermano al igual que Natsuo por la reacción de Keigo.

Y Shoto no desaprovecha la oportunidad para servirse lo último que había de soba.

—Keigo— habla Rei rompiendo el silencio incomodo en la mesa —¿quieres postre? Fuyumi hizo mitarashi dango—

Keigo se toma un momento antes de regresar su mirada a Rei, dedicándole una de sus tantas sonrisas fingidas —Me encantaría—

La cena que ahora se había vuelto de Keigo con los niños Todoroki y la señora Rei llega a su fin. La mamá de Touya cuestionó un poco más al rubio de forma discreta durante la conversación. Y no lo tomen a mal, ella como cualquier madre le interesaba saber con quien estaba saliendo su hijo.

Se podría decir que el examen de primera impresión lo pasó sin problemas.

—Keigo podrías llevarle un plato a Touya? Podrías comprobar que todo esté bien— ofrece Rei hacia el rubio que está ayudando a Natsuo a recoger los platos de la mesa

—Ah, si, claro— responde el rubio.

—Te apuras Keigo, quiero mostrarte mi colección de Sailor moon— dice un pequeño Shoto algo emocionado por su nuevo amigo —Touya igual tiene una colección de Sailor moon, puedes decirle que te la muestre primero—

Y Natsuo ríe bajito al darse cuenta que Shoto está delatando a su hermano mayor con su posible crush.

Rei le da un plato a Keigo y un par de indicaciones.

Keigo camina por la casa, no era tan grande para perderse, pero era lo suficiente amplia para tener una habitación individual para cada hijo de los Todoroki.

El pasillo que conectaba los cuartos estaba adornado de fotos familiares y pinturas que Rei había hecho con anterioridad.

La casa se sentía en un constante ambiente cálido y familiar. Irónico para ser la casa de una señora con quirk de hielo al igual que sus hijos.

Se detuvo frente a la habitación del fondo.

La letra "T" y un símbolo de precaución adornaban la puerta de madera oscura.

Toca la puerta un par de veces —Hola, soy yo ¿todo bien? ¿Puedo pasar?—

—La verdad me gustaría que no—

—Tu mamá me dio un plato con postre, me dijo que te lo viniera a dejar—

Hay silencio después de eso. No hay respuesta por parte del dueño de la habitación y eso desanima más a Keigo.

Vuelve a tocar la puerta, dos golpes, ligeros, nada pesados, solo quería una respuesta, es todo.

—Touya, si te incomoda que esté aquí solo dímelo—

Keigo igual está en silencio, intentando escuchar algo de allá adentro, hasta que...

—Perdón—

Keigo se siente mal al escucharlo, joder, la había cagado —No te preocupes, ire a despedirme de tus hermanos—

La puerta se abre antes de que Keigo pueda dar un paso hacia atrás.

—No eres tú, soy yo—

El rubio frunce el ceño tan pronto escucha eso y un leve puchero se ve en su rostro —Oye que cliché—

—No, no, literalmente, soy yo— Touya se hace a un lado.

Lo suficiente para que el rubio pudiera ver dentro de la habitación y apreciara una muy bonita y ahora quemada, habitación juvenil.

Keigo proceso un poco antes de hablar —Wow, no esperaba... esto— murmuró entre dientes recorriendo con la mirada la habitación.

Touya le arrebata el plato de las manos se adentra a su habitación dejándolo pasar.

—¿Que significa esto?— pregunta el alado mientras se acerca hacia una de las paredes para tocar levemente las marcas negras ocasionadas por el fuego. Aún está tibio.

—Mi fuego se sale de control— Responde sin más, sentándose en su cama.

—¿Que?— La voz del rubio es realmente de sorpresa, jamás había escuchado que Touya se saliera de control, no más allá de lo que le contaba sobre su niñez y como se enteró de que debía tener cuidado con su quirk —¿Como? Eres muy bueno controlando eso—

—Mi fuego se regula con mis emociones—

Keigo asiente sin entender aún mucho, camina por la habitación hacia un póster quemado y lo toca. Espera, sus emociones, entonces...

—Entonces lo del vaso en la mesa...—

—Me puse nervioso— Admite en voz baja generándole un leve sonrojo al mismo tiempo que escuchaba la risa nerviosa de Keigo.

Sus alas suben y bajan en un revoloteo tonto —La verdad esto explica mucho; pensé que el problema era yo... no digo que tú seas un problema, solo digo, que me tranquiliza que no sea yo; olvídalo me callo—

Touya resopla y baja su mirada al plato, toma una de las brochetas que venía ahí y prueba el mitarashi dango.

Ah, se nota que Fuyumi hizo esto.

—Pudiste decirme antes, no solo huir— dice Keigo de forma sutil.

—Es vergonzoso, no debería pasar—

—Pero, es normal, es decir; cada quien tiene lo suyo ¿sabes?— Voltea a verlo y va directo hacia él para sentarse a su lado —Controlo mis alas pero a veces, simplemente, reaccionan sin que yo quiera, como mini espasmos—

Touya sabe que tiene razón, porque varias han sido las veces que logra distinguir algunas costumbres de Keigo, arraigadas a su lado animal. —Es distinto, son plumas, no incendias algo por error—

Keigo sonrie aguantando una pequeña risa que estaba por salir —Debiste verme cuando aprendí a volver mis plumas filosas, estornudé y llené de cortes a Mera—

Esta vez es Touya quien sonríe, negando con la cabeza y agachando la mirada sintiéndose algo tonto.

—Pudiste decirme antes— vuelve a insistir Keigo.

Touya se levanta va a la mesita de noche en donde deja el plato con el postre —Es vergonzoso ya te lo dije—

—No te juzgaré, es normal— Palmea a su lado para invitarlo a sentarse de nuevo —Cuando estoy muy emocionado suelo aguitar mis alas—

Touya asiente y se sienta a su lado, obedeciendo —Lo se, te he visto... igual como se te ilumina el rostro cuando vez algo brillante—

Keigo ríe avergonzado —Si, supongo—

—Y cuando estás serio elevas tus alas, cuando estás con amigos sueles tenerlas caídas—

Vale, ahora Keigo está realmente avergonzado —iremos lento ¿okay?— dijo con una sonrisa —Así podrás entender tus sentimientos y podrás controlar mejor tu fuego— El rubio subió su mano izquierda hacia la mejilla del peliblanco acariciandolo con cuidado y cariño —No me gustaría que algo malo te pasara—

—Joder, por favor, deja de ser tan bueno conmigo— La cara de Touya está súper roja al igual que sus orejas.

Keigo ríe y le roba un pequeño beso.

En cuanto se separa, como si fuera posible Touya se pone más rojo y empieza a reír de los nervios.

Keigo sonríe mientras ladea su cabeza y lo mira —¿Quieres que hablemos de otra cosa? Puedo ayudarte a distraerte—

—Gracias— dice y sus pulmones sueltan aire caliente que empezaba a generarse dentro suyo.

Keigo sonríe al verlo intentar calmarse. Tiene los ojos cerrados y no tiene idea de en qué está pensando pero sabe que es algo raro porque su sonrojo va desapareciendo. —¿Que significan los dibujos?— pregunta para romper el ambiente.

—Ah, es parte de un proyecto que comencé hace años— Abre los ojos de nuevo, fijándose en unas hojas pegadas en su pared.

—¿Quieres contarme de ellas?—

Y Touya asiente, agradeciendo muy en el interior la clase de persona preocupada que es Keigo con él.

Esa misma noche se despidieron.

Mera, quien era el tutor legal de Keigo pasaría por él así que no tenía que preocuparse en que él rubio llegara a salvo a su casa.

Ambos salieron con tiempo para esperar a Mera afuera y poder charlar un poco más.

Keigo se despidió de los hermanos de Touya y agradeció una vez más a la señora Rei por recibirlo.

Rei por supuesto le dijo que también era su casa para cuando quisiera venir a saludar.

Una vez afuera de la casa se recargaron en la pared en lo que llegaban por Keigo.

Una vez que el auto polarizado se estaciono en la calle de enfrente los dos se despidieron.

—Nos vemos en clase Touya— dice Keigo con una sonrisa dudoso si acercarse un poco más para despedirse.

Touya sonríe levemente y no duda en jalarlo hacia él —Nos vemos mañana— le da un beso en los labios que es correspondido por keigo.

Duran muy poco.

Porque Keigo siente como Touya se va calentando poco a poco y se separa con cuidado sin querer ser grosero.

El peliblanco sonrie algo apenado aún y Keigo le sonríe de regreso antes de dar la vuelta y dirigirse al coche.

Touya regresa a dentro donde hay un niño de cabello bicolor esperándolo en la puerta.

—Entonces, ¿es tu novio ya?—

Touya frunce el ceño pasando de largo —Cállate—

—Es para saber cómo dirigirme a él cuando venga a casa, debo saludarlo como amigo o como cuñado?—

Touya se detiene y voltea a verlo —¿Que significa eso exactamente?—

Shoto ladea su cabeza buscando las palabras en su mente. Mueve sus manos intentando explicarse —Ya sabes, al despedirnos, choco el puño o le digo, cuida a mi bro—

—Sho, desaparece de mi vista— Dice con fastidio mientras continúa caminando por la casa.

—Hablo enserio— Replica el menor mientras contiene la risa.

Sin embargo, Natsuo ríe con fuerza al escucharlos. Porque estaba ahí también, cerca de la puerta solo esperando a que Touya regresara para bombardearlo de preguntas.

Se adentra un poco más a la casa para toparse a su mamá de frente, con los brazos cruzados y los ojos entrecerrados.

Touya y sus hermanos que venían atrás siguiéndolo frenan derrepente.

Hay un momento de silencio en donde ninguno dice nada. No hasta que su mamá pregunta —¿Entonces? ¿Es tu novio ya?—

Y fue suficiente para que el color rojo inundara el rostro del mayor.

Shoto y Natsuo empezaron a reír.

—Mamá— Se queja Touya pasando por su lado para dirigirse a su habitación.

—Touya invítalo otra vez, me cayo muy bien!— Y antes de cerrar la puerta de su recámara, escucha a su hermana gritar.

—Le dire— responde bajito sin muchas ganas que escucharan su respuesta.

Se dirige a su cama y se tira boca abajo, abraza la almohada de su costado y entierra su cara ahí.

Ah.

Así se siente el amor?

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