PRÓLOGO
PRÓLOGO: EL HILO Y LA ELECCIÓN
Hace treinta años, dos reinas firmaron un pacto con tinta dorada y lágrimas contenidas.
No fue un acuerdo de paz, sino de supervivencia. Sus tierras se marchitaban, sus magias se apagaban, y el único remedio era un vínculo antiguo: un hilo invisible que uniría a sus herederos, sangre con sangre, destino con destino.
Pero las reinas sabían algo que los pergaminos no decían.
El hilo no fuerza el amor. No doblega la voluntad. No convierte extraños en amantes por decreto mágico.
El hilo solo muestra la verdad.
Y la verdad, cuando se mira de frente, puede ser más afilada que cualquier espada.
Por eso, cuando el hilo se activa cada treinta años, no nace de la obligación, sino de la posibilidad. Dos almas destinadas a encontrarse. Dos reinos condenados a entenderse o destruirse. Un vínculo que puede ser cadena… o puente.
Algunos dicen que es una maldición. Otros, una bendición disfrazada.
Pero en el silencio entre los latidos, donde la magia respira y el tiempo se detiene, hay una pregunta que solo los elegidos pueden responder:
¿Te atreverás a elegir lo que el destino te ofrece?
¿O dejarás que el miedo escriba tu historia?.
El hilo está a punto de tensarse de nuevo.
Y esta vez, no habrá reinas que decidan por ti.
Atrévete a estar en este mundo de reinos, y de deseos que solo se pueden cumplir, tus descubrimientos conforme pasen esto, será especial, y cuando comience, no hay vuelta atrás.








