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Hasta que te Conocí

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Sinopsis

Mía Hayashi estaba convencida de que estaba enamorada de su mejor amiga, Emily Carter. O al menos eso creía… hasta que conoció a Aether, la hermosa y enigmática hermana mayor de Emily. Aether nunca esperó sentirse atraída por la tímida chica de ojos violetas que parecía perder la capacidad de hablar cada vez que ella sonreía. Pero entre miradas furtivas, encuentros inesperados y sentimientos cada vez más difíciles de ignorar, ambas descubrirán que el amor puede aparecer donde menos lo esperas. Porque Mía creía saber lo que era enamorarse… hasta que conoció a Aether.

Genero:
Lgbtq
Autor/a:
PistachoChoco
Estado:
hace 14 horas
Capítulos:
17
Rating
n/a
Clasificación por edades:
16+

Capítulo 1

—Dos de chocolate, uno de fresa y…

Mía Hayashi observó la vitrina de la cafetería con atención, intentando recordar exactamente cuál había pedido Lily.

Detrás del cristal se alineaban diferentes porciones de pastel decoradas cuidadosamente. Algunas tenían frutas, otras chocolate derretido y varias parecían demasiado bonitas como para comérselas.

—¡Mía!

La voz conocida hizo que girara ligeramente la cabeza.

Emily Carter acababa de entrar a la cafetería con una enorme sonrisa. Su cabello rubio se movía detrás de ella mientras caminaba directamente hacia su amiga.

—¿Qué?

Emily miró la vitrina y luego a Mía con aquella expresión que ella conocía demasiado bien.

—Cómprame uno a mí también.

Mía arqueó una ceja.

—¿Y por qué tendría que hacerlo?

—Porque soy tu mejor amiga.

—Zoe y Lily también lo son.

—Pero yo soy más adorable.

Mía soltó una pequeña risa.

—Eso es discutible.

Emily se llevó una mano al pecho, fingiendo estar profundamente ofendida.

—Qué cruel eres conmigo.

—Está bien —cedió finalmente Mía—. ¿Cuál quieres?

La sonrisa de Emily apareció inmediatamente.

—¡Chocolate!

—Obviamente.

Mía volvió su atención hacia la vitrina.

—Entonces serían tres de chocolate, uno de fresa y…

La campanilla sobre la puerta volvió a sonar.

Mía no habría prestado atención de no ser porque Emily levantó inmediatamente la mirada.

—Oh.

Mía giró por simple curiosidad.

Y entonces la vio.

Por un instante…

todo pareció detenerse.

El ruido de las conversaciones desapareció.

La música de fondo dejó de existir.

Incluso olvidó lo que estaba a punto de decir.

Una mujer rubia acababa de entrar en la cafetería.

Era alta, de cuerpo atlético y caminaba con una seguridad tranquila que parecía completamente natural. Llevaba ropa deportiva y su cabello rubio caía ligeramente desordenado alrededor de su rostro.

Pero fueron sus ojos los que atraparon completamente la atención de Mía.

Uno era verde esmeralda.

El otro, azul.

Mía parpadeó.

Wow.

La desconocida recorrió la cafetería con la mirada hasta encontrar a Emily.

Entonces caminó directamente hacia ellas.

Mía sintió inexplicablemente que su corazón comenzaba a latir más rápido cuanto más se acercaba.

La rubia llegó hasta Emily y, sin decir una sola palabra, le dio una palmada en la nuca.

—¡Auch!

Emily se llevó inmediatamente una mano detrás de la cabeza y se giró indignada.

—¡Aether!

—Hola, hermanita.

Aether sonrió tranquilamente.

Emily frunció el ceño.

—¿Era necesario golpearme?

—Sí.

—¡No!

—Para mí sí.

Mía continuaba mirándola.

Aether.

Así que ella era…

La hermana mayor de Emily.

Había escuchado hablar de ella varias veces.

La famosa capitana del equipo de hockey.

La hermana que Emily admiraba aunque jamás lo admitiría frente a ella.

La chica del número siete.

Pero Emily nunca había mencionado algo bastante importante.

Su hermana era…

Mía tragó saliva.

Demasiado hermosa.

—Mía.

Nada.

—Mía.

Silencio.

Un rostro apareció repentinamente frente al suyo.

—¡Mía!

La joven dio un pequeño respingo.

—¿Qué?

Zoe Bennett la observaba con una sonrisa sospechosamente divertida.

—¿Sigues entre nosotros?

—Claro que sí.

—No parecía.

Mía frunció ligeramente el ceño.

—Estaba pensando.

—Sí… —Zoe siguió la dirección que había tenido su mirada y encontró a Aether—. Seguro.

Mía le lanzó una mirada de advertencia.

Zoe solamente sonrió.

Aquello iba a ser divertido.

Mientras tanto, Aether parecía completamente ajena a lo que estaba ocurriendo a pocos pasos de ella.

—Mamá me mandó a decirte que, por favor, no llegues tarde a casa —le dijo a Emily.

Emily hizo una pequeña mueca.

Sus padres vivían en el extranjero desde hacía algún tiempo, por lo que las dos hermanas compartían casa. Aether, como hermana mayor, había terminado asumiendo casi naturalmente la responsabilidad de asegurarse de que Emily no hiciera ninguna estupidez.

Una tarea que, según ella, era bastante complicada.

—Hoy tengo práctica de voleibol —respondió Emily.

Aether suspiró.

—Bien. Pero no llegues tarde.

—Sí, mamá.

Los ojos bicolor de Aether se entrecerraron.

—¿Quieres otra palmada?

—No.

—Entonces compórtate.

Emily murmuró algo entre dientes.

Aether sonrió satisfecha antes de levantar la mirada.

Fue entonces cuando reparó en las otras chicas.

Primero Zoe.

Después…

Mía.

Sus ojos se encontraron.

Mía se quedó completamente quieta.

Otra vez.

Aether simplemente le dedicó una sonrisa amable.

Y fue suficiente para destruir cualquier capacidad de razonamiento que le quedara.

—Hola —saludó Aether—. Un gusto conocer a las amigas de mi tonta hermana menor.

Su voz.

Mía sintió un pequeño escalofrío recorrerle la espalda.

No.

No, no, no.

Aquello era ridículo.

Ni siquiera conocía a esa mujer.

¿Por qué demonios estaba reaccionando así?

Zoe volvió a observarla.

Mía seguía mirando a Aether.

La castaña puso los ojos en blanco y le dio un pequeño empujón con el hombro.

Mía reaccionó.

—¿Qué? —susurró.

—Respira —murmuró Zoe.

Mía abrió ligeramente los ojos.

—Estoy respirando.

—No estoy segura.

Antes de que pudiera responderle, Zoe dirigió su atención hacia Aether.

—Es bueno por fin ponerle rostro a la hermana de Emily.

Aether levantó ambas cejas y lentamente miró a su hermana.

Una sonrisa encantadora apareció en sus labios.

—Aww… ¿mi hermanita habla de mí con sus amigas? Qué tierno.

—Cállate.

Emily le dio un golpe suave en el hombro.

Aether soltó una pequeña risa.

Mía sintió nuevamente aquella extraña sensación en el estómago.

Entonces Lily Winters llegó junto al grupo con su habitual elegancia.

—¿Qué me perdí?

Zoe sonrió.

—Muchísimo.

—No empieces —murmuró Mía.

Lily la miró.

Después miró a Aether.

Luego regresó lentamente la mirada hacia Mía.

Sus ojos azul hielo se entrecerraron apenas.

No necesitó preguntar nada.

Había entendido.

—Soy Aether —se presentó la rubia—. La hermana mayor de esta pequeña molestia.

Pasó un brazo alrededor de los hombros de Emily y la acercó hacia ella.

—¡Suéltame!

—No.

—¡Aether!

La mayor rio mientras Emily intentaba apartarla.

Zoe también comenzó a reír.

Incluso Lily dejó escapar una pequeña sonrisa.

Pero Mía apenas escuchaba nada.

Porque seguía observando a Aether.

Su sonrisa.

Sus ojos.

Su manera tranquila de hablar.

La seguridad con la que se movía.

Y especialmente aquellos labios carnosos que se curvaban cada vez que molestaba a su hermana.

Mía bajó rápidamente la mirada hacia el mostrador cuando se dio cuenta de que llevaba demasiado tiempo observándola.

Su corazón seguía latiendo con fuerza.

Aquello no tenía sentido.

Hasta hacía unos minutos, Mía estaba convencida de que estaba enamorada de Emily.

Llevaba meses creyéndolo.

Entonces Aether Carter había cruzado la puerta de una cafetería…

y había bastado una mirada.

Una sonrisa.

Una voz.

Mía volvió a levantar los ojos discretamente.

Aether seguía riendo mientras Emily protestaba a su lado.

Y Mía comprendió que algo acababa de cambiar.

Todavía no sabía qué.

Mucho menos hasta dónde la llevaría.

Solo sabía una cosa.

Nunca olvidaría aquel día.

Porque así fue como Mía Hayashi conoció a Aether Carter.

Y, por primera vez, descubrió que quizá nunca había sabido realmente lo que significaba enamorarse.

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