𝒫𝓇ℯ𝒻𝒶𝒸𝒾ℴ
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Habían pasado tres años de lo ocurrido.
Al final las cosas habían resultado bien. Michael había sido detenido apenas una semana después del juicio de Brian, debido a que lo atraparon intentando robar en una estación de servicio que se encontraba a las afueras de Whitefriars. Fue llevado a la comisaria donde rápidamente fue identificado y, aunque él decía no ser la persona que buscaban, solo cuatro días después ya se encontraba sentado frente al juez, con unas esposas en sus muñecas y cadenas atando sus tobillos a causa de esos dos intentos fallidos de escape.
Durante el juicio se le presentaron diversos y numeroso cargos, que iban desde el maltrato que le había impartido a su ahora -legalmente- ex esposa, pasando por la violación a la orden de restricción, hasta llegar a la posesión ilegal de drogas, cuya investigación sumó un cargo más a la extensa lista, pues al revisar sus cosas se encontró un arma cargada que no había sido registrada y por lo tanto no contaba con ningún permiso para poseerla. Y a pesar de que en todo el proceso defendió su inocencia, el juez determinó que los 13 cargos en su contra, más lo de los intentos de escape y una condena de 1 año por irrumpir a la justicia, daban un total de 50 años de prisión sin derecho a libertad condicional. Además de dictar que, en caso de que llegara a quedar en libertad, se debía modificar la orden de restricción que tenía por parte de Winifred, Roger y Clare para que Michael no pudiera acercarse a menos de 40km a la redonda.
Probablemente si Michael hubiera elegido hacer las cosas de forma diferente, la situación sería otra, pues contaba con su testimonio para poder acusar al profesor May de cometer el delito de pederastia. Él sabía lo que había sucedido realmente y, mas importante aún, los había visto aquel día en el motel de paso. Sin embargo, por sus antecedentes y todas las sentencias de casos diferentes en su contra en los que fue encontrado culpable además de la falta de pruebas en contra de Brian, las autoridades -por fortuna o desgracia - hicieron oídos sordos a sus demandas y ni siquiera tomaron en serio todo lo que el hombre decía cada vez que se le daba la oportunidad. Y así fue como el caso de la relación secreta entre un maestro y su alumno fue totalmente desmentida por los medios, al igual que el archivo policial de Brian fue destruido
Los primeros meses después de lo sucedido fueron duros para Roger, quien no había cambiado mucho durante ese tiempo; Su cabello era ahora un poco más corto y sus ojos brillantes ahora eran tristes. Sin duda la ausencia de Brian le dolía y, aunque le juraba a todos que estaba bien, lo cierto era que aquella cicatriz aún dolía
Con el paso del tiempo, todos comenzaron a olvidar el asunto sobre la relación que mantenía el intachable profesor May con uno de sus alumnos y, como no se habían podido encontrar más pruebas que esa foto que ni siquiera mostraba sus rostros, aquello quedó como un “rumor” más, haciendo que todo volviera a la normalidad, excepto para Roger quien vivía cada día reviviendo los recuerdos, por ello trataba de mantenerse ocupado.
Aún le dolía, por supuesto que aún no había logrado olvidar su gran y único amor, a quien se entrego en cuerpo y alma y quien se había convertido en esa pequeña herida que jamás deja de sangrar
Pero no todo había sido malo después de lo ocurrido; Aquello había servido para abrirle los ojos a Winifred para darse cuenta del daño que provocaba en sus hijos su ausencia, así que había renunciado a su empleo para buscar otro con horarios más accesibles. Además, una de las hermanas de su madre, de nombre Lynn, se había mudado con ellos. La mujer era soltera y como ellos, también tenía problemas económicos así que habían decidido acogerla en su hogar para apoyarse en solventar los gastos, así que las cosas habían mejorado mucho en su pequeña y rota familia
Las piezas se habían logrado unir por fin.
Tenían una buena comunicación los cuatro y aunque vivir con tres mujeres era complicado a veces, eso no evitaba que se sintiera agradecido por poder tenerlas a su lado. Sin embargo, a pesar de que todo en la vida del rubio parecía estar bien, había algo que no lo dejaba en paz: Un sentimiento alojado en su pecho que lo hacía sentir agobiado la mayoría del tiempo, que no lo dejaba dormir y que lo hacía sentir que no encajaba en ningún lugar.
Simplemente no podía sentirse como en casa
Ahora Roger estaba en la universidad, dando lo mejor de si para poder llegar a ser un gran dentista algún día, tal y como su madre lo deseaba; John, por otra parte, estudiaba la carrera de Electrónica, en otra cuidad que se encontraba a dos horas de Whitefriars, por lo que ya no podían verse todos los días como antes. Pero aquello no había afectado su amistad en lo más mínimo, pues aprovechaban cada momento libre para salir juntos; Claro, cuando el castaño no estaba con su novio (con quien Roger mantenía una buena amistad).
Estaba feliz de que Freddie hiciera feliz a John a pesar de lo sucedido.
Y es que también ellos tuvieron sus problemas cuando, después de todo el escándalo, decidieron tomarse un tiempo, solo hasta que las cosas se calmaran un poco para no levantar sospechas. No obstante, ambos se dieron cuenta de lo mucho que se necesitaban y de que no soportaban un día mas sin estar juntos y amarse, por lo que mandaron el tiempo al carajo y se arriesgaron solo para poder seguir con su historia de amor. Y lo lograron con algo de ayuda de Roger de por medio, quien encubría a su amigo, como él lo había hecho para que pudiera pasar tiempo con Brian en el pasado.
Freddie en ese tiempo había logrado ganarse la entera confianza de Lilian, con quien había formado un gran amistad aunque ya había regresado con John. Aquello llegaba a tal punto que la mujer lo consideraba parte de la familia y eso no cambió cuando el profesor y su hijo se armaron de valor para confesarle que mantenían una relación.
Si bien al inicio fue algo difícil de digerir. no tardó mucho en aceptar que su hijo se veía indudablemente enamorado del hombre, casi tanto como él lo estaba de John, y que eran felices juntos, así que no pudo hacer otra cosa mas que apoyar la “Reciente” relación.Claro que no le habían dado todos los detalles y, aunque a John no le gustaba la idea de mentirle más a Lilian. Freddie lo consolaba diciendo que aquello se trataba de una “Verdad a medias” que los beneficiaría a ambos y a su relación, por lo que optaron por decirle a la madre del joven que su historia había comenzado poco después de que la amistad de ambos adultos.
John era más feliz que nunca, y Roger...
Bueno, Roger se conformaba con avanzar día a día. Un paso a la vez.
La universidad era tediosa y en su casa no ocurría nada muy importante, por lo que estaba demasiado aburrido de la monotonía en la que se había quedado atrapado. Pero no lo malinterpreten. Estaba más que agradecido de que toda la tragedia que alguna vez lo atormentó, se hubiera desvanecido quedando como una serie de memorias en su oscuro pasado que prefiere no recordar, pero su vida diaria se había reducido a una aburrida rutina que no tenía variaciones algunas.
Casi no tenía amigos en la universidad porque no se preocupaba por convivir con sus compañero de clase y no había ningún nuevo amor en camino pues encontraba a los chicos de su edad demasiado aburrido e ingenuos, por no decir inexpertos; Mientras que con las chicas la situación no era mejor, pues había descubierto que en realidad no sentía atracción alguna por ellas.
Eran demasiado pequeñas y delicadas para su gusto.
Había intentado incluso con aquellas que eran un poco más masculinas aunque jamás habían sido su tipo, sin embargo aún con la diferencia de trato, seguían estando totalmente alejadas a lo que él buscaba. Y es que Roger realmente no se hallaba entre todos vestidos, faldas y jeans ajustados que desprendían fragancias florales que no hacían más que aturdirlo pues, aunque eran realmente bonitas y agradables, les hacía falta muchas cosas para lograr llamar la atención del rubio.
Tal vez si fueran más altas y no tan curvilineas.
Tal vez si sus pieles no fueran tan suaves y cálidas, sino frías y algo ásperas.
Tal vez si sus cejas fueran más gruesas y sus dentaduras menos perfectas.
Tal vez si sus voces fueran más graves y en lugar de oler a frutas dulces, desprendieran un olor masculino.
Tal vez si su tacto no fuera tan suave y delicado, sino firme y demandante.
Tal vez si en lugar de sus cabelleras perfectamente bien arregladas, estuvieran llenas de rizos rebeldes del color de la noche.
Tal vez así podrían lograr enamorar perdidamente a Roger.









ola picafresa aqi si vas a actualizar vdd