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Esta madre no tiene nombre... Aún

Sinopsis

Ellos se conocieron, se enamoraron... Pero no es fácil salir con un Idol, celoso y posesivo como él. Ellie lo dejó, y casi dos años después la funaron "por intentar colgarse de su fama"... Cuando ya ni siquiera estaban juntos"

Genero:
Romance
Autor/a:
Walekeru
Estado:
En proceso
Capítulos:
3
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

Shanghái, F1 & Drama

El viernes por la mañana, Shanghái amaneció vibrante, impregnada con el rugido de los motores y el glamour internacional de la Fórmula 1.

Tras aprovechar el jueves para descansar y almorzar rápido con Minghao —quien efectivamente estaba en la ciudad preparando su presentación para el after party del domingo—, Eun Jin se había encargado personalmente de reservar un espacio privado en un restaurante de bajo perfil donde ningún fotógrafo o fan curioso pudiera tomarles fotos, permitiéndoles disfrutar de una comida tranquila y ponerse al día sobre sus agendas en China. Hicieron videollamada con Cheol y Ellie tomó algunas fotos del momento para compartirselas después.

Tommy Hilfiger no escatimó: le prepararon un vestidor exclusivo en la habitación de su hotel con un look asignado para cada compromiso del fin de semana. También tenía un make up artist y un hair stylist.

Ellie estaría creando vídeos para la marca todo el fin de semana, incluso tenía un team audiovisual que estaría con ella desde el viernes. Grabarian además de las jornadas deportivas, contenidos como “GRWM”, “que hay en mi cartera” y trends. Así que debía estar impecable en todo momento.

El viernes por la noche asistió a la cena de gala de la marca luciendo un traje sastre de dos piezas, confeccionado en terciopelo negro, de Hilfiger Collection, la línea high-end de Tommy. El blazer estructurado de corte ajustado en la cintura. Pantalón de tiro alto y corte recto con una ligera caída acampanada. Debajo llevaba una blusa ligera de seda en color crema, de la que caía una bufanda larga y fluida atada al cuello, completaba el look con labios rojos y su cabello suelto estilizado con ondas suaves.

Este fue el escenario perfecto para codearse con celebridades internacionales y marcar presencia con una sofisticación absoluta. Eun Jin, impecable como siempre, llevaba también un traje sastre gris. Mientras que Ellie se ocupaba de ser carismática y fotogénica, EunJin cazaba contactos y oportunidades para proyectar la carrera de su representada.

Esa noche, al regresar al hotel, llamó a Cheol emocionada. Le contó sobre la cena y le mostró en detalle las fotos que había tomado de la decoración del lugar y de los emplatados sofisticados —como aquel caviar sobre espuma de trufa, que dijo que le pareció rico, pero que hubiese quedado espectacular servido sobre unas sopaipillas, o los dumplings dorados con hoja de oro, de lo más excéntricos, aunque aclaró entre risas que nada superaba nunca a unos buenos tequeños—.

Entre las fotos que le compartió también había imágenes de su look de la noche.

—Vi las que subiste a tus stories, pero estas están mucho mejor —comentó él mirando la pantalla.

—Sí, guardé las mejores para publicarlas después en mi feed, pero tú tienes la primicia —le respondió ella con complicidad.

—Te veías deslumbrante, de verdad —murmuró él, recorriendo con los ojos cada detalle de la foto, sin intención de disimular que estaba completamente cautivado por ella.

—Exagerado... —se rió, tomándoselo como un gesto coqueto y tierno de su novio.

La charla continuó con Seungcheol contándole cómo había estado su día, entre reuniones y pendientes. Y así, como siempre y cada noche, terminaron la conversación diciéndose que se extrañaban y anticipando el momento de verse que estaba cada vez más cerca: solo faltaban dos días para reencontrarse.

*****

El sábado, para la jornada de la pole position, usó un jumpsuit de mezclilla de estilo noventero. La parte superior estaba diseñada como una camisa de manga larga con un cinturón a juego para definir la figura, mientras que el pantalón era de corte recto. Todo el conjunto llevaba estampados de parches impresos, las iniciales ‘TH’ y la tipografía de la marca en tonos blancos. Completó el look con sandalias de tacón alto en los colores distintivos de Tommy Hilfiger, manteniendo el cabello suelto y un maquillaje ligero.

—Eso, Ellie mantén esa energía—murmuró Eun Jin mientras le acomodaba un mechón de cabello durante el Pit Lane Walk—. Sigue sonriendo así, todos están hablando del carisma de la creadora de contenido que Tommy trajo invitada.

Durante su recorrido por el paddock, tuvo la oportunidad de saludar a Checo Pérez, compartiendo una breve y cálida charla en español, le hizo una entrevista rápida para sus redes sociales y le dejó sus mejores deseos para la carrera.

En los garajes también le presentaron a Zhou Guanyu, el piloto local chino. Ella le hizo una entrevista breve y ligera con preguntas como: qué palabras conocía en español y qué comidas de Latinoamérica conocía.

El piloto aceptó de buena gana, y todo fluyó de manera muy natural y entretenida. Al final, Ellie cerró la interacción deseándole lo mejor:

—Te deseo muchísima suerte, tanto en los resultados de hoy como en la carrera de mañana. ¡Espero que logres hacer podio este fin de semana en tu casa!

Guanyu aceptó sus deseos sonriente, antes de volver con sus ingenieros, ella se despidió de lo más normal, sin sospechar el revuelo que esa breve interacción causaría. Esa misma tarde, se editaron los clips y publicaron ambas entrevistas, quedando total evidencia de que fue una interacción transparente y casual, tal como lo había hecho antes con Checo Pérez.

El momento cumbre llegó cuando le presentaron a Lewis Hamilton, la leyenda de Ferrari a quien ella admiraba profundamente. Fue a raíz de esa interacción con Hamilton que Ellie conoció también a Kim Kardashian. Minutos después, ellos la invitaron al palco exclusivo de Ferrari.

La química entre ellas fue instantánea, tanto que en el resto de eventos del fin de semana se las vio juntas y divirtiéndose como si fueran amigas desde siempre.

El auto que las llevaría de vuelta al hotel las pasó a buscar alrededor de las 5:00 de la tarde; tendrían algunas horas para descansar antes del último compromiso del día.

—¿Cómo le hace la gente famosa para aguantar este ritmo todo el tiempo? —preguntó Ellie, desparramada en el asiento, después de haber cuidado su lenguaje corporal todo el día.

—Porque tienen gente que cuida de ellos. Para eso estoy yo aquí —le contestó Eun Jin, pasándole una botella de electrolitos.

Ellie le dirigió una mirada llena de gratitud.

—Pero tú también debes estar agotada...

—Sí, un poco, pero sobreviviré al fin de semana —admitió Eun Jin con una sonrisa comprensiva—. Es totalmente normal que te sientas exhausta. Vienes de grabar dos proyectos seguidos y pegaste directo con este evento. Así que ahora en el hotel descansa un rato y te avisaré cuando tengamos que empezar a alistarnos para salir.

Esa noche Ellie asistió a la fiesta, el dresscode era más informal así que lució una versión más urbana del diseñador un conjunto de chaqueta y minifalda en un vibrante color rojo, que combinó con sandalias de plataforma y el cabello completamente suelto.

Volvió a coincidir con Minghao y con su nueva amiga personal, Kim Kardashian. La velada transcurrió de manera increíble mientras Ellie socializaba, conocía gente nueva y celebridades internacionales. En un momento de la noche, estaba en el baño retocándose, y decidió grabar un reel para sus redes aprovechando los amplios y bellos espejos. De la nada, Kim apareció en el encuadre y se sumó al video de forma espontánea y divertida.

Cuando Ellie, entre risas, le preguntó si no había problema en publicarlo, la empresaria no solo le dio el visto bueno al instante. Ella simplemente no lo podía creer; genuinamente se estaban volviendo amigas.

De regreso en el hotel, agotada y después de bañarse, se tumbó en la cama. Alcanzó a enviar una ráfaga de fotos en el chat de KakaoTalk con Cheol y este le hizo una videollamada al instante. Cuando aceptó y la pantalla se iluminó, lo vio al otro lado con el cabello revuelto y una inconfundible cara de sueño.

—Vi todo lo que subiste hoy —le dijo él nada más responder, con un tono lleno de admiración—. Solo puedo decir ¡Aura!

—¿Viste? —respondió ella con entusiasmo, olvidando por un momento el cansancio—. Fue demasiado emocionante hablar con los pilotos. ¡Conocí a Lewis Hamilton!... Hasta me invitaron al palco de Ferrari y terminé grabando un video con Kim Kardashian.

—¿Un video con Kim Kardashian? —exclamó él, sorprendido—. Pero, ¿dónde está? No lo he visto en ninguna parte.

—Ah, es que ese aún no lo he subido —se rió ella.

— Te dije que iba a ser una locura el paddock. —contestó Seungcheol con una sonrisa nostálgica—. Me emociono solo de recordar la sensación de entrar a los garajes; sabía que te iba a encantar.

Ella lo miró a través de la pantalla, y frunció el ceño con ternura y preocupación, recordando la diferencia horaria:

—Cheol... Son las dos de la mañana allá. ¿Qué haces despierto? ¿Por qué no estás durmiendo?

—Me estaba quedando dormido, sí, pero escuché tus mensajes y te llamé quería verte—respondió él con total naturalidad, antes de suspirar suavemente—. Mañana es la grabación que te había contado que sería fuera de Seúl, y no se si coincidamos para poder hacer videollamada.

—Con más razón, necesitas dormir en vez de desvelarte... —le reprochó ella con voz suave—. No me hubieses llamado a estas horas

¿Cómo no te voy a contestar los mensajes? —le respondió él de inmediato, con una devoción inquebrantable en la mirada—. Además aún tengo al menos 3 horas para dormir, y puedo dormir más en el trayecto, estaré bien.

—No estoy de acuerdo... — Empezó a refutar ella sin poder terminar la frase. El agotamiento era superior a sus fuerzas, su voz se fue apagando poco a poco hasta que se quedó dormida

Al otro lado de la pantalla, Seungcheol se quedó mirándola. La contempló con profunda ternura y esas ganas de abrazarla y apretarla contra el. Entendía perfectamente lo agotada que debía sentirse su novia, recordando cuántas veces él mismo se había quedado rendido de esa forma tras jornadas maratónicas de trabajo.

Unas horas más tarde, era una fría mañana de otoño en Seúl, el sol ni siquiera había salido. Seungcheol ya viajaba en el vehículo negro que la compañía había mandado a buscarlo. Antes de que la locura de su propia agenda lo absorbiera por completo, sacó su teléfono para dejarle un mensaje a Ellie, queriendo que fuera lo primero que ella viera al despertar en Shanghái más tarde.

Cheol: “Buenos días, babe. Ya voy camino a la locación. Sé que por nuestras agendas hoy casi no vamos a poder hablar durante el día, pero quería decirte que voy a estar pensando en ti en cada momento. Espero que te diviertas muchísimo. Lo estás haciendo increíble y estoy muy orgulloso de ti. Espero que todo salga muy bien hoy.”

Antes de guardar el teléfono, tecleó un segundo mensaje:

Cheol: “Ya casi lo logramos. En tan solo un día más finalmente estaremos juntos. Mañana iré a buscarte al aeropuerto. No aguanto las ganas de verte.”

Pasadas las 7:00 de la mañana, Eun-jin entró a la habitación para despertarla con el tiempo justo de levantarse, asearse y pedir algo ligero antes de que llegara el equipo de hair & makeup. Ellie sentía el cuerpo pesado, pero se incorporó de golpe al darse cuenta que se había quedado rendida a mitad de la videollamada con Cheol. Buscó el teléfono, estaba en la mesa de noche, justo como lo había dejado para que él pudiera verla mientras hablaban y una sonrisa enorme se le dibujó en el rostro al encontrarse con las notificaciones de Seungcheol.

Leer sus palabras le dio una calidez hermosa en el pecho. Sin dudarlo un segundo, le contestó:

Ellie: “Babe, perdóóóón 🙈 Me quedé dormida a mitad de la llamada y te dejé hablando solo 😭 Espero que te vaya increíble hoy en la grabación 💖 Que la jornada no se te haga muy pesada, te mando toda la energía del mundo desde acá 💪 De verdad que leer tu mensaje al despertar fue la mejor inyección de energía que pude tener para afrontar este día. Yo también estoy contando las horas para poder abrazarte 💋“.

Envió el mensaje y se levantó de la cama en un salto ante la mirada atónita de Eunjin quien la había escuchado minutos antes quejándose de que quería seguir durmiendo y cuán pesado sentía su cuerpo.

La dinámica durante todo el fin de semana se había vuelto casi una rutina de supervivencia: mientras la maquillaban y la peinaban, Ella aprovechaba ese par de horas en la silla para tomarse un café, comer algo y revisar redes sociales. Con el ritmo caótico de los días anteriores, la mañana era su único momento libre para ponerse al día, responder mensajes y revisar publicaciones. Sabía que en cuanto pisara el circuito, no tendría tiempo de mirar el teléfono para algo más que no fuese grabar o publicar.

Para cuando el equipo terminó cerca de las 10:00 AM, Ellie solo necesitaba vestirse. Para la ocasión, usó un look creado por ella misma: un top ajustado, manga larga, estampado de tablero de ajedrez en blanco y negro, con puños y cuello ribeteados en un color rojo. Lo acompañó con un overol de trabajo de estilo mecánico, negro deslavado con parches vintage de estética automovilística y logotipos de Tommy Hilfiger; el overol iba desabrochado y con las mangas amarradas a la cintura. Complementó el estilismo con un choker a juego, unos guantes de conducción sin dedos en cuero rojo perforado y unos botines del mismo color. Labios rojos y esta vez se decidió por llevar su cabello en una cola de caballo. Este outfit combinaba a la perfección la cultura automovilística y el glamour de la moda de alta gama.

Llegaron al circuito alrededor de las 11 de la mañana. Ellie se sentía en las nubes; era su sueño de niña hecho realidad, era como la barbie Fórmula 1. Disfrutó el Grid Walk, grabando contenido y compartiendo historias en su cuenta, que sus seguidores devoraban al instante, esperando que, con suerte, Seungcheol las viera también. Durante el recorrido se topó con Minghao, se tomaron fotos y aprovecharon hacer rápidamente un reel con la coreografía de “Anyone” de Seventeen ya que el circuito recordaba muchísimo al set del MV original.

Eun Jin, por su parte, no paraba ni un segundo, asegurándose de que cada ángulo de Ellie fuera capturado por los fotógrafos, no solo el team audiovisual que les asignaron de Tommy, incluso logró que apareciera en las redes de la F1, como una de las celebrities invitadas del fin de semana. Se sentía orgullosa de sí misma por su audacia.

La carrera estuvo adrenalínica, los pilotos hicieron gala de una maestría impecable en la pista. Desde el palco de Ferrari acompañaron a Kim K., y juntas observaron atentas la batalla campal llena de adelantamientos y estrategia.

La competencia se decidió cuando Lewis Hamilton que había liderado la mayor parte de la carrera se vio obligado a hacer una parada extra en pits. Eso le dió la ventaja a Zhou Guanyu, que lo había seguido de cerca y así pudo quedarse el primer lugar y coronarse en su propia casa. El podio final dejó a Guanyu en el primer puesto, seguido por Hamilton en el segundo y Checo Pérez cerrando en el tercero.

Emocionada al máximo por ver a dos de sus grandes favoritos en el podio, Ellie se había acercado junto a Kim al área reservada para presenciar de cerca la ceremonia de premiación. Mientras las luces destellaban y la multitud estallaba en vítores, ella notó que Zhou Guanyu le dirigía desde lo alto una mirada fija acompañada de un gesto sutil y cómplice. Se quedó un segundo extra con la duda, preguntándose si en realidad sería para ella o si acaso se dirigía a alguien de su equipo entre la multitud, así que terminó restándole importancia.

Sin embargo, las dudas se despejaron de golpe más tarde durante las entrevistas oficiales, posteriores a la ceremonia. Al piloto chino le preguntaron por el secreto detrás de su histórico triunfo en casa, a lo que él respondió radiante ante los micrófonos:

—Los resultados de este fin de semana son el reflejo absoluto de una combinación perfecta: el trabajo duro del equipo, nuestras estrategias y el entrenamiento, nos permitió estar listos en el momento preciso para aprovechar la oportunidad que se nos presentó. Pero, también tuvimos suerte de que Hamilton necesitara esa parada extra. De hecho, quiero agradecer a Ellie Schmidt, la conocí ayer en el Paddock. Sus buenos deseos y su energía fueron mi amuleto de la buena suerte, así que este podio es para ella.

El periodista, con una sonrisa pícara y buscando la nota sensacionalista, no pudo evitar levantar una ceja y lanzarle una contrapregunta al instante:

—¿Te refieres a la creadora de contenido? ¿La conociste apenas ayer y ya le dedicas el podio? ¿Es solo porque te dio buena suerte o hay algo más?

Zhou Guanyu soltó una risa ligera, mirando directo a la cámara con una seguridad pasmeante:

—Bueno... Digámoslo así: ella es totalmente mi estilo.

El clip de la entrevista tardó escasos minutos en hacerse viral. Las redes sociales enloquecieron y los netizens estallaron en comentarios y memes sobre el descarado coqueteo del piloto.

*****

Eran cerca de las 6:00 de la tarde cuando finalizó la ceremonia de premiación. Agotada por la intensa jornada, se despidió de Kim y acordaron verse más tarde en la fiesta. De nuevo un auto las esperaba para llevarlas de regreso al hotel. La pobre acumulaba un cansancio brutal: no había tenido un solo día de descanso real en todo su tiempo en Shanghái, y el cuerpo ya le pedía tregua.

Al llegar a la suite, durmió un par de horas seguidas hasta que Eun-jin apareció nuevamente para despertarla. Cuándo Ellie salió de la ducha llegó el servicio a la habitación que Eun-jin había ordenado, y cenaron juntas antes de empezar a alistarse. Ella no dejaba de agradecer que su manager regresara a la ciudad para estar con ella en este evento, sin ella cómo podría haberlo logrado?

Justo después de cenar, tomó su teléfono por primera vez desde que habían regresado al hotel, y vió un mensaje que Minghao le había enviado mientras ella dormía:

Minghao: “Nuna, no alcancé a despedirme de ti. Mi manager me dijo que te vio irte. Temprano me dijiste que te sientes muy cansada… Me asignaron un dressing room, así que si necesitas un lugar para descansar, voy a pedirle a mi manager que avise para que te den acceso, así puedes venir cuando quieras, yo voy a llegar al venue a las 10 porque tengo que hacer soundcheck..”

No pudo evitar sonreír al leerlo y le respondió de inmediato:

Ellie: “Wow, ¿camerino privado? Beneficios de ser la estrella de la noche 🔥 Cuéntame cómo se siente.”

No pasaron ni dos minutos cuando la pantalla volvió a iluminarse:

Minghao: “No lo sé, tú cuéntame cómo se siente ser la it girl del fin de semana 😉”

Ellie: “Jajaja tonto 🤣 Nos vemos allá.”

Saber que tendría un espacio tranquilo esperándola en el evento fue un alivio inmediato. Con la hora justa en el reloj, guardó el teléfono y se puso manos a la obra.

Esta vez la preparación fue mucho más sencilla: al haber grabado ya suficiente material de Get Ready With Me durante los días anteriores, el equipo audiovisual no necesitaba filmar en la habitación y solo las esperaría directamente en el venue para capturar tomas de la fiesta. Además, como solo necesitaba peinarse y retocarse un poco el maquillaje, no hicieron falta los estilistas; entre ella y Eun-jin se encargaron de todo rápidamente.

Para despedirse por todo lo alto en este último evento —el after party oficial de cierre del fin de semana—, Ella eligió un vestido largo de alta costura con estética sporty chic. La parte superior era un bodysuit blanco de un solo hombro con una abertura bajo el busto, mientras que la cintura se ajustaba con una banda elástica deportiva en los colores emblemáticos de Tommy Hilfiger. La falda, fluida y confeccionada en varias capas de tela semitransparente, combinaba estampados de estrellas, patrones de banderas a cuadros y gráficos dinámicos en tonos rojo, azul, blanco y negro. Esta vez se recogió el cabello en un moño alto con mechones sueltos a los lados: era la personificación del lujo deportivo y la elegancia moderna.

Poco después de las 11 de la noche, llegaron al evento. Tras posar sonriendo unos minutos ante las cámaras en la entrada para cumplir con las tomas de llegada para Tommy Hilfiger, un staff la llevó a ella y a Eunjin hasta el camerino de Minghao.

—Voy a estar afuera coordinando con el equipo de Tommy para ver qué tomas nos faltan —le dijo Eun-jin en la puerta—. Tómate tu tiempo; cuando te sientas lista para salir a la fiesta, hacemos las fotos.

Ellie asintió agradecida y entró al camerino. Al ver a Minghao, suspiró dejándose caer en uno de los sillones del lugar.

Xiao Ba... —lo saludó llamándolo por su apodo chino, soltando una risa cansada—. ¿Cómo hacen ustedes esto todo el tiempo? Estoy deshecha.

Minghao la miró con una sonrisa comprensiva, viéndola con esa mezcla de empatía y afecto de quien conoce bien ese mundo.

—Bueno... llevamos muchos años en esto y aún así a veces es duro —respondió él con voz pausada, sentándose cerca—. Pero tengo que decir que te ves increíble, no se te ve nada cansada.

—Es todo mérito de Eun-jin, que me cuida de maravilla. Sin ella no habría logrado completar todos los compromisos del fin de semana —respondió ella suspirando con cansancio.

Minghao hizo una breve pausa y, mientras le ofrecía una bebida energética, la miró con curiosidad:

—Por cierto... ¿Has hablado hoy con Coups hyung?

Ella parpadeó un segundo, buscando su teléfono en uno de los bolsillos de su falda.

—Como a las 8 me escribió que ya habían terminado de grabar y que iban de regreso a Seúl —contestó ella.

—Sí —asintió Minghao sonriendo—. Justo unos minutos antes de que llegaras colgué una videollamada con ellos; fueron a cenar todos juntos en cuanto llegaron a Seúl. Se notaba que estaban un poco alegres.

—¿Alegres? —preguntó extrañada—. ¿Estaban tomando?

—Sí, estaban celebrando.

—¿Celebrando qué? ¿Qué terminaron de grabar? —se rió ella—. ¿Acaso fue tan terrible la jornada?

—Estaban celebrando que se ganaron tres días libres —explicó Minghao.

Lo miró completamente desconcertada, así que él continuó:

—Es que hicieron una apuesta con los managers y ganaron.

—¿Una apuesta? ¿Estaban grabando un Going SEVENTEEN o algo así?

—No, no era un Going —se rio Minghao negando con la cabeza—. Pero ya sabes cómo son: querían días libres, así que desafiaron a los managers, ganaron y consiguieron tres días libres.

Ella rodó los ojos con una sonrisa de complicidad.

—Claro, son SEVENTEEN, no me extraña para nada. Con razón están tomando y celebrando. Qué buena manera de empezar su tiempo libre.

Luego, lo miró con picardía y cambió de tema:

—Y tú, señor Estrella de la Noche... ¿A qué hora empieza tu DJ set?

—A las 12:30 —contestó Minghao revisando la hora en su reloj.

—Perfecto —dijo ella poniéndose de pie—. Entonces tal vez sea bueno que te deje a solas un rato para que te termines de preparar. Yo saldré a terminar con lo que me queda pendiente de la pauta.

—Ok —asintió él con una sonrisa tranquila mientras la acompañaba a la puerta—. Si llegas a necesitar un respiro o descansar, ya sabes que puedes volver cuando quieras.

Ellie encontró a Eun-jin en el área de la fiesta, los siguientes minutos pasaron volando entre el bullicio del evento: grabaron el contenido pendiente para Tommy Hilfiger, posó para algunas fotos, subió algunas a sus stories.

Eun-jin se alejó un momento para coordinar algunos detalles logísticos con la representante a cargo de la colaboración de Tommy Hilfiger, mientras Ellie estaba conversando animadamente con varios invitados. Zhou Guanyu que hacía poco había llegado a la fiesta; se acercó a saludarla y rápidamente fue incluido en la conversación. Naturalmente, los presentes querían hablar y tomarse fotos con el héroe local y ganador del circuito de ese fin de semana.

Eun-jin volvía a donde estaba Ellie justo en el momento en que se organizó una foto grupal espontánea con varias celebridades. Al acomodarse para la toma, el piloto rodeó la cintura de ella con la mano. En la brevedad del momento, ella no llegó a percatarse del gesto. Sin embargo, Eun-jin, siempre atenta a cada detalle, lo presenció todo y aunque no llegó a tiempo para evitar el flash, intervino al instante con una excusa diplomática impecable sobre un compromiso pendiente con la marca, y se la llevó de ahí de inmediato.

Aún sin enterarse del desmadre que se había armado más temprano en las redes sociales, para Eun-jin esa confianza desmedida ya era una clara señal de alerta.

Dieron las 12:30 y las luces del escenario principal se atenuaron y el murmullo de la gente se transformó en un grito colectivo. Minghao arrancó su set, poniendo a vibrar a todo el lugar desde la primera pista.

Ellie y Eun Jin disfrutaban del show, desde la zona reservada para ellas, muy cerca del escenario, con copa de champagne en mano, grabándolo en las tornamesas, subiendo fotos juntas y disfrutando de la actuación de Minghao. Sin saber, ninguna de las dos, la tormenta que se había armado, y que se cernía sobre ellas, inexorablemente.

Mientras en Shanghái eran las 12:30 de la madrugada y Minghao encendía la fiesta con su DJ Set, en Seúl el reloj marcaba ya las 1:30 AM.

Un Seungcheol completamente agotado llegó a su departamento tras una jornada de trabajo brutal. La cena con el grupo se había extendido mucho más de lo que él hubiese querido; los miembros querían tomar para festejar que se ganaron tres días de descanso, pero él, consciente del cansancio que llevaba encima y sabiendo que se quedaría dormido al primer trago, pasó dos horas esquivando el alcohol a punta de comida y Sprite. Aunque había logrado dormir un par de horas en el vehículo de regreso a la ciudad, el cuerpo le pedía cama a gritos. Sin embargo, se mantuvo despierto por una sola razón: quería hablar con su novia antes de colapsar.

Al acomodarse en el sillón, finalmente sacó su teléfono para buscar actualizaciones de su ella. Abrió las redes sociales esperando ver tomas del evento o alguna foto de su look, pero el algoritmo le lanzó una publicación viral. Era un titular groseramente sensacionalista:

«¡El Gran Premio de Shanghái lo tuvo todo! El héroe local Zhou Guanyu se corona ante su gente y le declara su amor en vivo a la creadora latina revelación del fin de semana.»

Acompañando al titular el clip de la entrevista posterior a la carrera, vió el video completo, dos, tres veces pero Seungcheol no escuchó más nada que:

“—... quiero agradecerle a Ellie Schmidt, la conocí ayer en el Paddock. Sus buenos deseos y su energía fueron mi amuleto de la buena suerte, así que este podio es para ella.

—... ella es totalmente mi estilo.”

—“Ellie Schmidt… este podio es para ella… ella es totalmente mi estilo.”

La vista se le nubló por un instante y sintió una opresión pesada en el pecho, sintió un calor abrasador recorriéndole el cuello. Todo el cansancio de la jornada desapareció, reemplazado por una mezcla amarga de incredulidad, rabia y celos.

—Y quien se cree este imbecil para dedicarle nada a Ellie, MI Ellie, MI novia

Con la mandíbula tensa, y la respiración cortada, tomó un pantallazo del video, tecleó rápidamente un mensaje y se quedó fijamente mirando la pantalla.

En Shanghái, en medio del after party y sintiendo la música de Minghao retumbar de fondo, el teléfono de Ellie comenzó a vibrar sin parar en su bolsillo. Al sacarlo para mirar, lo primero que vio fue una notificación de su mejor amigo:

Gabriel: “Chama, ¿viste esto? 😱🔥 Acabo de aterrizar en Corea y cuando prendo el teléfono lo primero que me sale es que estás en tendencia por todas partes con el piloto chino. -abrir link-”

What the fu...

Ella ni siquiera terminó de emitir su exclamación; no entendía a qué se refería Gabriel cuando, inmediatamente abajo en la pantalla, apareció la notificación de Seungcheol, dándole el contexto que necesitaba. Le había enviado la captura del video de la entrevista acompañado de un único mensaje:

Cheol: “Así que eres su amuleto de la suerte y totalmente su estilo... Mira qué interesante. Ahora tienes fans con licencia de conducir de F1 que te dedican podios.”

Cinco segundos después, su pantalla se iluminó por completo mostrando una videollamada entrante de Choi Seungcheol.

Ellie sintió el verdadero terror al ver la llamada entrante de Seungcheol. Eun Jin, que había reaccionado cuando la escuchó decir su inconcluso WTF, alcanzó a leer su pantalla.

—Ni se te ocurra contestar —le advirtió Eun Jin en voz baja pero firme—. Hay fotógrafos en todas partes. Si te ven discutiendo o alterada por teléfono, van a armar otro chisme peor. Sonríe.

Eun Jin se movió con la rapidez y frialdad estratégica de una manager estrella, la agarró del brazo y la arrastró hasta el camerino de Minghao, lejos de cualquier cámara y las miradas curiosas, que pudieran captar su expresión aterrada.

Ella sabía que Eun Jin tenía razón. Miró la pantalla parpadeante con la foto de Seungcheol y, tragándose los nervios, rechazó la llamada. Con los dedos temblorosos, le redactó un mensaje rápido:

Ellie: “Cheol, vi tu mensaje. Ahora mismo no puedo hablar sin llamar la atención. No hagamos una crisis más grande. Hablamos en cuanto llegue al hotel, por favor. Espérame.”

En Seúl, Seungcheol vio el mensaje en su pantalla y apretó el teléfono en su mano con la mandíbula trabada, conteniendo a duras penas el impulso de tirarlo contra la pared. La negativa de Ellie lo sacó completamente de quicio. Sintió en el pecho cómo la frustración acumulada por la distancia de las últimas semanas, sumada al peso de no poder reclamarla públicamente como suya mientras otro tipo declaraba abiertamente su interés por ella, terminaba por explotar. Cegado por los celos y la impotencia, le envió una ráfaga ininterrumpida de mensajes, dejando salir todo el desasosiego que llevaba por dentro:

Cheol: ¿Que te espere? ¿En serio, Ellie?

Cheol: Te he estado esperando cerca de dos meses, ansioso por verte, por tocarte...

Cheol: Y estoy aquí a miles de kilómetros mientras un tipo habla así de ti, te dedica sus logros y dice que eres su tipo ideal, para que medio mundo lo vea.

Cheol: Y yo no puedo hacer nada. Ni decir que eres mi novia, ni ponerle un alto a esto, y encima ni siquiera puedes contestarme una llamada.

Cheol: ¿Acaso no soy nada en tu vida?

Ella leía los mensajes que llegaban uno detrás del otro, con una mezcla inicial de ternura e ironía. Le divertía un poco ver a su novio posesivo y engrifado; en cierta manera, ella podía entenderlo, porque compartían exactamente la misma frustración.

Pero la situación se salió de control con el último mensaje. Mientras que para Seungcheol esa frase no era más que un desahogo —una pregunta retórica guiada por el agobio que dejaba ver cómo se sentía invisible en el mundo de ella, sin medir la frialdad de la pantalla—, para Ellie la falta de contexto transformó las palabras en una acusación directa. Esa pregunta la hizo sentirse profundamente agraviada y dolida, preguntándose si de verdad él estaba poniendo en duda su lealtad por un circo mediático del que ella tampoco tenía el control.

«Entonces, ¿para qué llevo puesto esto?», pensó para sí misma, con un nudo en la garganta, mientras miraba el anillo en su dedo anular izquierdo.

Al notar el cambio drástico en la expresión de su rostro y adivinar la marea emocional en la que se estaba ahogando, Eun-jin intervino con esa delicadeza tan suya, la miró a los ojos con empatía y le tendió la mano con una sonrisa suave:

—Déjame ayudarte a cargar ese peso por un rato, —y no estaba hablando exactamente del teléfono—.

Ella entendió perfectamente a qué se refería. Sin decir una palabra, le entregó el dispositivo a su manager, se quedó unos minutos más en la tranquilidad del camerino de Minghao aprovechando el refugio en silencio mientras se reponía y recuperaba la presencia de ánimo.

Mientras tanto, Eun-jin la esperaba afuera con la excusa de darle espacio. Sin embargo, no perdió ni un segundo: abrió su teléfono, buscó la entrevista de Zhou Guanyu y vio el video completo. Al escuchar lo que había dicho el piloto, no pudo evitar rodar los ojos con fastidio, pensando en cómo todo este malentendido había nacido por la simple interacción que tuvieron en el paddock. Ella solo estaba haciendo su trabajo, pensó.

Al revisar X, se encontró con un escenario mixto: comentarios apoyando la relación inexistente, memes divertidos y, como era de esperarse, una ola de hate dirigida a Ellie. Ante esto, la mente de Eun-jin activó el modo manejo de crisis y, en minutos, ya tenía un plan de acción: contactaría con el equipo de relaciones públicas del piloto para gestionar una aclaración cordial que frenara los rumores en redes de raíz. Empezó a teclear una serie de mensajes a toda velocidad.

Una vez que Ellie estuvo lista, regresaron juntas al área principal del evento. Al volver, se encontraron con que Kim Kardashian y Lewis Hamilton ya habían llegado, así que se unieron a su grupo para disfrutar el resto de la velada.

Eun-jin, ahora plenamente consciente del alcance de las declaraciones del piloto, de la marea viral y de toda la polémica que ya se estaba cocinando en redes, se aseguró de mantenerla bien alejada de Zhou Guanyu para evitar cualquier otro acercamiento o foto comprometedora.

Entre copas, risas y la música de Minghao, que continuaba encendiendo el lugar desde las tornamesas, Ellie logró despejar la mente y pasarla bien. Eun-jin se encargó de llevar el teléfono durante toda la noche, capturando algunas fotos y compartiendo el contenido necesario en redes para que ella solo se preocupara por fluir.

Mientras tanto, en Seúl, Seungcheol entró en un bucle obsesivo. Abrió X y empezó a scrollear. Por un lado, veía edits hechos con breves fragmentos de la entrevista en el paddock; los fans latinos celebraban el “flechazo” usando la canción «Y de pronto un día de suerte se me hizo conocerte...» entre comentarios como:

«¡Eso reinota»

«arriba mi gente latino!».

La edición estaba tan bien hecha que realmente simulaba una química romántica, lo que le inflamaba los celos a niveles insoportables.

Por otro lado, tropezaba con comentarios hirientes hacia Ellie:

«Esta tipa es lo peor…»

«No le bastó con la primera funa, necesita que la volvamos a cancelar para que aprenda.»

«Como no lo logró en Corea, se fue a perseguir a un chino…»

«Que se quede con cualquiera, mientras mantenga sus sucias garras lejos de SEVENTEEN.»

Solo unos pocos usuarios que salían en su defensa:

«¿Pero vieron la entrevista? La interacción fue supernormal, ella solo estaba haciendo su trabajo.»

«¿Por qué le tiran hate a Ellie si los dichos fueron de él?»

Al leer cada tuit, la rabia de Seungcheol se transformó en una desesperación sorda y un nudo opresivo en su garganta. La memoria del sufrimiento de ella meses atrás, cuando el acoso en redes la destrozó, lo golpeó de lleno. Sentía una impotencia aplastante ante la sola posibilidad de que ella tuviera que enfrentar eso otra vez, y todo por culpa del recién aparecido ese.

Desesperado, le escribió a su amigo:

Cheol: "Myung-ho, ¿viste lo que dijo este tipo? Hay todo un revuelo en X y otra vez quieren envolver a Ellie en una polémica. Por favor mantenla alejada de él y llámame apenas leas esto.”

Pero Minghao estaba en medio de su DJ set, en el after party sin la menor idea de lo que pasaba en su teléfono.

Sin respuestas y cegado por los celos, Seungcheol empezó a rastrear en tiempo real las redes sociales. Comenzó por las cuentas de su mismísima novia, pasó por las de Eun Jin y terminó escudriñando las publicaciones oficiales de Tommy Hilfiger.

En los videos del *GRWM* y los recaps del fin de semana, la vio a ella luciendo espectacular: perfectamente maquillada, peinada y vestida como una verdadera it girl. Vio las fotos que ella subió posando sonriente junto a Minghao y los videos que compartió del performance de su amigo prendiendo el after party.

Sentía un choque tortuoso en el pecho: por un lado, el anhelo desesperado de ponerle las manos encima y la satisfacción posesiva de saber que ese monumento era su novia; por el otro, la rabia amarga de que muy probablemente el piloto ese estaba en el mismo lugar, y él no podía estar allí para evitar que se acercara a ella.

Buscando desesperadamente más actualizaciones, terminó rastreando historias de celebridades, organizadores y marcas presentes en la fiesta. Y como bien dicen: el que busca, encuentra.

En una story resubida por un invitado, vio una foto grupal. Ahí estaba ella, su Ellie... y a su lado, Zhou Guanyu, quien tenía su mano posada en la cintura de ella. Aunque para los estándares occidentales no parecía nada del otro mundo, en la cultura asiática era una confianza totalmente desmedida. Para Seungcheol, eso fue la gota que derramó el vaso. Perdió los estribos por completo, sintiendo que la cabeza le iba a explotar de la rabia.

Sin saber qué hacer con la adrenalina y el enojo desbordado, decidió salir a correr en medio de la madrugada. Se puso las zapatillas deportivas y corrió por las calles desiertas hasta que las piernas le quemaron y el pecho le dolió, intentando ahogar los pensamientos. Volvió a su departamento exhausto, físicamente molido, y se metió a la ducha.

El pico de emocionalidad violenta había pasado gracias al esfuerzo físico, pero su mente no le daba tregua. Sus pensamientos eran una secuencia repetitiva e insoportable: las frases del piloto retumbando en su cabeza, la frustración contenida de no poder salir públicamente a gritar que esa relación no existía, y el pánico de no estar allí para protegerla. La cabeza le daba vueltas en ese bucle sin fin.

Finalmente, fue hasta su habitación y revolvió el cajón del velador. Ahí estaba el frasco de pastillas que le habían recetado hacía año y medio, en su momento más oscuro de ansiedad post ruptura. hacía tiempo que no las tomaba ya, pero hoy las necesitaba.

Luego de que Minghao terminara su performance, se unió a Ellie y el resto del grupo para compartir con ellos; Alrededor de las 3:00 AM, la fiesta no parecía cerca de terminar, ella movida por el cansancio y con la excusa de que tenía que estar temprano en el aeropuerto, se despidió cordialmente de la representante de la marca, de Kim y Lewis Hamilton y de un satisfecho pero también agotado Minghao.

Durante el trayecto de regreso al hotel, Eun-jin le devolvió el teléfono. Aprovechando la tranquilidad del vehículo, buscó finalmente el video de la entrevista completa.

—Míralo si quieres, pero te recomiendo que evites revisar los comentarios o buscarte en X por hoy —le aconsejó Eun-jin con suavidad.

Le dio play al video y escuchó atentamente las declaraciones de Zhou Guanyu. Cuando el piloto mencionó que ella había sido su amuleto de la suerte, rodó los ojos con absoluto fastidio. Al escucharlo dedicarle el podio, soltó un suspiro cargado de cansancio:

Fuck my life... —murmuró entre dientes.

Pero la gota que colmó el vaso fue la frase final: «ella es totalmente mi estilo». Al oírlo, se pasó las manos por la cara, sobrepasada:

¡Me tienen que estar weando! —renegó de golpe en español, soltando una ráfaga de expresiones a gran velocidad que Eun-jin no lograba comprender, aunque no hacía falta traducir nada para notar lo hata que estaba—. ¿De verdad este loco dijo eso a la prensa internacional? ¡por la chuuuucha!

—¿Qué vamos a hacer ahora? —preguntó, volteándose hacia su manager haciendo un puchero.

—Tranquila, ya me adelanté —contestó Eun-jin con tono sereno—. Hablé con la gente de Tommy Hilfiger y logré contactar al equipo de relaciones públicas de Zhou Guanyu. Mañana va a salir un comunicado aclaratorio para cortar los rumores de raíz. Por hoy, solo descansa.

Apenas entró en su habitación, agarró su teléfono. Abrió el mensaje de su mejor amigo Gabriel y le respondió en español:

Ellie: “Sí, Gabo, ya vi el video... Se armó tremendo vainero entre Cheol y yo por esto. Te cuento todo con calma cuando vuelva a Seúl.”

Inmediatamente después, marcó el número de Seungcheol. El teléfono sonó hasta enviar a buzón. Probó una segunda vez: nada. Con las manos temblándole por la mezcla de rabia e indignación, le envió un par de mensajes urgentes:

Ellie: “Cheol, contéstame por favor.”

Ellie: “¿Entonces me vas a ignorar por una situación que yo no empecé?”

Para ella, el silencio de Seungcheol fue un golpe devastador. Él jamás le había ignorado y menos después de una discusión. Con el corazón estrujado y una amarga mezcla de agravio y decepción —sabiendo que ella no había hecho nada malo y sintiendo que su novio la estaba castigando después de dos meses sin verse—, se acurrucó en la cama, sintiendo un peso en el pecho las lágrimas empezaron a escaparse de sus ojos, y lloró en silencio hasta quedarse dormida, pasadas las 4:00 de la mañana, agotada por los 40 días de rodaje en Shanghái, el fin de semana de la F1, y encima este drama.

Lo que Ellie no sabía era que Seungcheol, consumido por la furia, la frustración y la imposibilidad de calmarse, se había tomado una pastilla que además de llevarse la angustia también lo dejaría noqueado. A esa hora, yacía profundamente dormido en su cama, completamente noqueado por el medicamento.

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