🤍PRÓLOGO🖤


- ¿¡QUEEEEEEÉ!?- Gritó Jungkook, tirando su copa de vino francés sobre el mármol italiano de su cocina- ¿¡Tú me estás diciendo que mi cuenta está congelada!?
Al otro lado del altavoz, su abogado suspiró como si no fuera la primera vez que tenía esta conversación con su cliente tatuado y temperamental.
- Por favor, escúchame, Jungkook. El problema no es solo la cuenta. Es que apareces como el principal responsable del fraude fiscal de tu tío... y hasta que se aclare, todo lo tuyo está embargado. Tus propiedades. Tus coches. Tu departamento en Gangnam. Incluso tu tarjeta negra.
Jungkook, envuelto en una bata de seda con estampado de dragones dorados, se dejó caer sobre el sofá, con el pecho desnudo brillando bajo la luz cálida del atardecer. Su brazo tatuado descansó sobre su frente como si estuviera en una obra de Shakespeare.
- ¿Y qué se supone que voy a hacer? ¿Vivir de aire? ¿Pedirle dinero a mi ex? ¿Vender fotos de mis pies?
- Bueno...- Dijo el abogado, con una tos incómoda.- Técnicamente tienes una propiedad a tu nombre que no fue afectada por el embargo, porque no vale nada para el Estado. Era de tu abuela. En el campo. Un rancho en Miryang.
Silencio.
- ¿Perdón?- Musitó Jungkook, con los ojos como platos.- ¿Miryang? ¿Eso no es donde la gente se casa con sus primos?
- Jungkook.
- ¿Dónde todavía ordeñan vacas a mano?
- Jungkook.
- ¿Dónde hay... gallinas sueltas?
- ¡Sí, esa Miryang!
Jungkook se quedó mudo. Recordó vagamente esa granja polvorienta donde su abuela le obligaba a ir de niño, donde el sol pegaba como un golpe y todo olía a estiércol. Juró que no volvería nunca más. Pero ahora... ahora tenía literalmente dos mil wones en la cuenta y una denuncia por evasión que no era suya, pero que lo perseguía como su reflejo en el espejo.
- No pienso ir a vivir entre bichos, vacas y vaqueros sudorosos. Soy un hombre de ciudad. Necesito aire acondicionado, cafés con leche de avena, y duchas que no tengan arañas.
- Entonces prepárate para pasar las noches en una celda sin bidet.- Respondió el abogado, seco.
Otra pausa. Larga. Dolorosa.
Y luego, con un suspiro trágico que merecía un Oscar:
- Está bien. Iré.
Dos semanas después, Jungkook descendía del autobús en una parada solitaria que consistía en una banca rota y un letrero torcido que decía: Bienvenidos a Miryang, donde el maíz es dulce y los chicos no tanto.
Vestía lo más low profile que su ego permitía: lentes oscuros Gucci, camiseta blanca con un escote tan profundo que mostraba sus pectorales y tatuajes, jeans rotos ajustados y botas de diseñador que estaban empezando a oler a vaca.
Bajó la vista. Un grupo de gallinas lo rodeaba como si supieran que era nuevo.
- ¡Quiten, pajarracos del infierno!- Gritó, agitando una bolsa Louis Vuitton.
Una de las gallinas lo picoteó.
- ¡AGHH! ¡ME ATACAN!
- ¡Cielos, esto va a ser largo!- Dijo una voz masculina detrás de él.
Jungkook se giró.
Y ahí estaba.
Un hombre de piel dorada por el sol, camisa a cuadros sin mangas que mostraba brazos fornidos y un cuello que gritaba “sexo rústico”. Un pantalón vaquero manchado de tierra y botas gastadas. Y el cabello... el cabello rubio (o castaño claro, aún no lo decidía), despeinado como si acabara de bajarse de un caballo, o de quitarse el sombrero, sonaba más lógico. Pero lo peor no era eso.
Era cómo lo miraba. Como si Jungkook fuera una cucaracha con brillo labial.
- ¿Tú eres... Jeon Jungkook?- Preguntó el vaquero, cruzándose de brazos.
- Depende.- Dijo Jungkook, levantando una ceja.- ¿Tú eres el tipo que se va a quitar la camisa o solo vas a seguir mirándome así?
El vaquero apretó la mandíbula. Sus ojos bajaron hasta el enorme pecho tatuado de Jungkook.
- Soy Park Jimin. Trabajo en el rancho. Y si vas a quedarte aquí, más te vale aprender a no gritar por cada gallina que te mira feo. Esto no es Seúl. Aquí no tenemos ni leche de avena, ni WiFi, ni hombres pijos que caminen como si se les fuera a romper la cadera.
Jungkook sonrió, con la lengua empujando su mejilla desde adentro.
- Y sin embargo, aquí estoy.
Esa misma noche, Jimin tuvo que rescatarlo de una cabra que se subió a su cama.
Y al día siguiente, tuvo que enseñarle cómo ordeñar una vaca mientras Jungkook hacía arcadas cada tres segundos.
Y esa misma tarde, Jungkook salió de la ducha gritando que había encontrado “una araña del tamaño de un pene promedio”.
- Dios mío, dame paciencia.- Gruñó Jimin, mirándolo secarse el pelo con una toalla y dejando al descubierto los tatuajes que le cubrían todo el brazo, el hombro y continuaban sobre la clavícula hasta el pecho.
Lo que no se esperaba era que Jungkook se girara, desnudo, con su voz gruesa, elegante y completamente sensual, y le dijera:
- ¿Qué pasa, Park? ¿Nunca habías visto a un hombre de verdad?
Jimin no supo qué contestar.
Porque sí, lo había visto. Pero ninguno le hacía latir el corazón tan fuerte como ese pijo ridículo... con cuerpo de dios y cara de tentación.

Arrancamos 🐓🍑🍆👀









Dios esa imagen!!!!!,me eeeerncantaaaa
normal que te pase eso jimin por que jungkook deja sin respiración a cualquiera