Capítulo 01
¿Qué pensarías si te quedaras dormido trabajando horas extras en tu empresa, te despertaras y de repente descubrieras que estás en una habitación de alta tecnología con estilo cyberpunk, y un encantador zorro de nueve colas flotante, del tamaño de tu cabeza, te dijera que has muerto?
La primera reacción de Naruto Uzumaki fue: Qué sueño tan absurdo. Cerró los ojos y trató de dormir un poco más. Como en tantas pesadillas anteriores, se consoló pensando: Por suerte, es solo un sueño y terminará pronto. Dada la intensidad de su trabajo, apenas dormía unas pocas horas al día, así que seguramente no tardaría en despertar de esta pesadilla. Una vez despierto, planeaba firmar el contrato que había dejado pendiente ayer, tomar un vuelo directo a la ciudad de Jing para visitar a su cliente más importante y asegurar ese trato. Su ascenso a director de Marketing estaba a la vuelta de la esquina.
No supo cuánto tiempo pasó, pero cuando volvió a abrir los ojos, seguía en esa habitación cuyas paredes parecían pantallas digitales. El pequeño zorro flotante claramente no era nuevo en este tipo de situaciones y, con mucha paciencia, esperó a que despertara. Sin decir palabra, chasqueó sus pequeñas patas esponjosas, y una pantalla apareció frente a él. En el monitor comenzó a reproducirse un video en el que aparecía un hombre de cabello rubio y piel bronceada, idéntico a él, con el rostro pálido como la cera, siendo llevado en ambulancia desde su empresa al hospital. En la sala de emergencias, tras varios intentos de reanimación, apenas quedaba un hilo de vida en él. Finalmente, lo trasladaron a la unidad de cuidados intensivos conectado a innumerables tubos.
—¿Qué es esto? —, preguntó Naruto, con las sienes palpitándole dolorosamente ante la impactante escena. Entonces no es un sueño... Si siento dolor, eso significa que no estoy muerto, pensó.
El zorro de nueve colas flotó hacia él. La pantalla se detuvo en una imagen de él mismo conectado a los tubos, y luego se desplazó automáticamente a un lado. —Este eres tú en el mundo real, Naruto Uzumaki. Estás a punto de morir.
—¿A punto de morir significa que aún no estoy muerto, no? —, dijo Naruto, aprovechando años de experiencia en negociaciones de ventas para captar el punto clave rápidamente. —¿Y quién eres tú?
El pequeño zorro de nueve colas alzó la cabeza con orgullo: —¡Soy, por supuesto, el mensajero de Dios, el gran Kurama!
¿El mensajero de Dios? Mirando al zorro, que parecía demasiado presumido para su propio bien, Naruto sacudió su cabeza aturdida para recuperar la calma. Decidió mantener la compostura y sacar más información para tener ventaja.
—Entonces, oh venerable mensajero, Kurama, ¿Qué asunto importante tienes conmigo?
—¡Por supuesto que vengo con buenas noticias para ti! —, dijo Kurama con aires de superioridad. —¿Quieres revivir?
Los ojos azules y redondeados de Naruto observaron al pequeño zorro. Las marcas faciales que tenía, parecidas a bigotes de gato, le daban cierto aire en común con Kurama. Al ver ese rostro inexplicablemente familiar, Kurama sintió un extraño afecto, pero entonces notó que la expresión de Naruto se tornaba apagada. —Vivir o no vivir, da igual —, dijo Naruto con calma. —De todos modos, ya sabes, soy huérfano. Paso mis días trabajando sin parar, solo y agotado. Así que, al final, esto no está tan mal.
Kurama se alarmó al escucharlo hablar de esa manera; su postura orgullosa se vino abajo un poco. —¡¿Cómo puedes pensar así?! ¡La vida tiene muchas cosas hermosas! —, exclamó. Revisó rápidamente los datos de Naruto en su mente y solo pudo balbucear torpemente: —¡Piensa en tus amigos, en tu ramen favorito!
Kurama, habiendo presenciado incontables pequeños mundos, sabía bien que, para muchos anfitriones, la falta de vínculos familiares hacía que las maravillas del mundo pasaran como un destello fugaz. Los amigos, al formar sus propias familias, inevitablemente seguían caminos diferentes, y la distancia se volvía natural. Muchas veces, el miedo a la muerte no era más que un temor a lo desconocido. Pero una vez enfrentada, el deseo de aferrarse a la vida determinaba su actitud ante la muerte.
En el caso de Naruto, Kurama lo consideraba especialmente problemático. Las personas que ya no deseaban nada eran las más difíciles de manejar. Ellos necesitaban ser llenos de una intensa voluntad de vivir.
Sin embargo, Naruto seguía mostrando una actitud indiferente, como si no valiera la pena responder. Tras un momento de silencio, cambió de tema. —Dejemos de hablar de mí. Kurama-sama, parece que tienes algo que necesitas que haga, ¿verdad?
Kurama, aturdido por la falta de interés de Naruto por vivir y confundido por su actitud respetuosa, no se dio cuenta de que la dinámica entre ellos había cambiado. Sin pensarlo, respondió con naturalidad: —Sí, hay algo complicado... Necesito que vayas a un pequeño mundo y completes unas misiones. A cambio, podrás revivir en tu mundo real.
—¿Un pequeño mundo? —, preguntó Naruto, aparentemente desinteresado en la recompensa.
—Así es. Puedes imaginar que cada pequeño mundo es como un libro, con un protagonista y una trama fija. Ahora, ha ocurrido un desvío en la historia, y necesito que lo corrijas.
—Oh —, murmuró Naruto mientras flotaba en la habitación, bajando la cabeza para reflexionar. Con un tono algo dubitativo, dijo: —Oye, ¿y si no consigo corregirlo? Me preocupa hacerlo mal y retrasarte.
—Si esta vez no se logra corregir la trama, no solo morirás tú, sino que los dioses abandonarán cualquier intento de revertir el tiempo. El pequeño mundo colapsará, la fuerza divina se verá dañada y yo también... — Kurama, al darse cuenta de que estaba hablando demasiado, cerró la boca de golpe.
Pero ya era demasiado tarde. Naruto, con su aguda intuición, había deducido casi todo. Alzando la mirada hacia Kurama, habló con una certeza aplastante: —Antes de mí, mucha gente intentó completar esta misión en ese pequeño mundo, y todos fallaron, ¿verdad?
Kurama, presionado por el cambio de actitud y la precisión de Naruto, se encogió un poco más de lo que ya era. Con voz débil, respondió: —Sí... Siempre falta solo un poquito. — Incluso levantó sus pequeñas patas peludas, haciendo un gesto para mostrar lo poco que faltaba, pero sintiendo que exageraba, ajustó el tamaño encogiendo los dedos un poco más.
—Por lo que veo, no parece ser solo un poquito —, dijo Naruto con calma y confianza.
Finalmente, Kurama perdió la paciencia. Con el ceño fruncido, mostró los dientes en un intento de intimidar, pero su pequeña figura hacía que sus colmillos afilados resultaran más adorables que amenazantes. —¿Entonces qué? ¿Vas a hacer la misión o no? ¿Acaso quieres que te mate aquí mismo?
—Con una misión tan difícil y una tasa de fracaso tan alta, de todas formas, voy a morir. ¿Por qué iba a agotarme para nada? —, dijo Naruto, cruzando las manos detrás de la cabeza, como si estuviera despreocupado, aunque su mirada furtiva indicaba que estaba atento a Kurama.
Kurama suspiró, desanimado. —Entonces, ¿Qué necesitas para aceptar?
—Déjame pensar —, respondió Naruto, balanceando despreocupadamente la punta del pie. —Tú, siendo algo así como un NPC, ¿no puedes darme permisos extra o algún buff adicional?
Kurama pensó para sus adentros: Vaya, con que de eso se trataba. Me ha estado dando largas solo para conseguir lo que quería.
Naruto continuó: —Dame un par de buffs. Si tengo más posibilidades de completar la misión, ustedes podrán proteger ese pequeño mundo, y tanto tú como tu dios evitarán cualquier pérdida. ¿No es algo beneficioso para todos?
Kurama sintió como si hubiera caído en la trampa de Naruto. Miró sus puntos acumulados y, sujetándose el pecho como si fuera a escupir sangre, tomó una decisión dolorosa. —Está bien, puedo comprarte un buff extra.
—Tres —, respondió Naruto con tono firme, sin dar lugar a negociación. Si Kurama estaba siendo tan indulgente, eso solo podía significar que realmente lo necesitaba a él y a nadie más. Naruto no iba a dejar pasar la oportunidad y sacó a relucir toda su habilidad para negociar.
—Dos —, replicó Kurama, negándose a ceder más.
—Olvídalo. — Naruto, con aire de derrota, volvió a mostrar esa actitud de quien se daba por vencido. —Parece que tampoco estás tan desesperado, así que...
—¡Tres, tres! — Kurama explotó, su paciencia agotada mientras veía cómo sus puntos acumulados se desvanecían. —Maldito mocoso, será mejor que completes la misión, o me aseguraré de que mueras de la peor manera posible.
—Si ya estoy muerto, ¿Qué importa que muera de nuevo? —, respondió Naruto, con una lógica tan aplastante que dejó a Kurama sin palabras.
Kurama suspiró, derrotado. —Está bien, ¿Qué buffs quieres?
Naruto le miró con la expresión de alguien explicándole algo básico a un niño. —Kuramita, ¿Cómo voy a elegir si no me dices de qué trata la trama?
—¡No me llames Kuramita! Llámame, gran Kurama—, protestó Kurama, erizándose de inmediato.
—De acuerdo, Kuramita —, respondió Naruto con indiferencia, sin molestarse siquiera en intentar calmarlo. —Venga, pasa la trama ya.
Kurama, cansado de discutir, dio unos golpecitos en el suelo y una gran cantidad de información sobre la trama comenzó a fluir hacia la mente de Naruto.
La misión de Naruto esta vez era en un mundo apocalíptico de zombis. En el calendario de ese pequeño mundo, en el año 2020 apareció el primer zombi en la Tierra. Las personas mordidas por zombis eran infectadas por el virus y rápidamente se transformaban en uno de ellos. La cantidad de zombis creció exponencialmente, y en poco tiempo varias ciudades cayeron, marcando el inicio del apocalipsis.
El equilibrio universal no se perdió, pues mientras el mundo se enfrentaba al apocalipsis zombi, algunos humanos comenzaron a desarrollar habilidades especiales. Para el séptimo año del apocalipsis, la humanidad ya había despertado habilidades elementales como metal, madera, agua, fuego, tierra, rayo y viento, así como poderes de fuerza, curación, invocación, espacio y control. Estas habilidades, al igual que los zombis, se clasificaban por niveles. Los de nivel 1 tenían el menor poder destructivo, y los zombis de la primera etapa eran igual de débiles, torpes y con movilidad limitada.
Dentro del cerebro de cada zombi había un núcleo de cristal. Los usuarios de habilidades podían recolectar estos núcleos al cazar zombis para mejorar sus poderes. En el apocalipsis, el dinero ya no tenía valor; los recursos y los núcleos eran la única moneda de cambio.
Sin embargo, los zombis también evolucionaban. Sus núcleos de cristal reflejaban su nivel, y a medida que ascendían, se volvían más ágiles y, eventualmente, adquirían apariencia humana e inteligencia.
El núcleo de la misión en este mundo era el mayor antagonista del pequeño mundo: —Sasuke Uchiha.
Sasuke provenía de una familia influyente en el ámbito militar y político, el clan Uchiha. Su padre, Fugaku Uchiha, junto con Tobirama Senju , Hiruzen Sarutobi, Danzō Shimura y Koharu Utatane, fundó la mayor base segura de la Alianza del Sur tras el inicio del apocalipsis: la Base Segura de Konoha. Sin embargo, en el segundo año del apocalipsis, una lucha interna estalló en Konoha. El clan Uchiha intentó llevar a cabo un golpe de estado, pero fracasó y fue exterminado. Solo quedaron Sasuke Uchiha y su hermano mayor, Itachi Uchiha, quien, además de ser su hermano, era el responsable de la masacre del clan.
—¡Espera un momento! —, interrumpió Naruto, sintiéndose abrumado por la cantidad de información. —Si es su hermano de sangre, ¿Cómo puede ser el asesino de su clan? ¿Hubo algún malentendido, o lo controlaron de alguna manera? ¡Esto no tiene sentido!
—Es su hermano de sangre, y sí, tuvo un papel crucial en la masacre del clan Uchiha. Fue él quien informó sobre el golpe de estado a los altos mandos de Konoha. La represión del golpe la lideró él mismo, y también fue quien ejecutó a más de la mitad de los Uchiha, incluidos sus propios padres. Por eso, al principio, el objetivo de venganza de Sasuke Uchiha era únicamente Itachi.
Naruto sintió que su comprensión del mundo se tambaleaba ante tanta información. —¿Por qué? ¿Itachi tenía algún problema con su propio clan? ¿O los altos mandos le ofrecieron algo que no pudo rechazar?
—No había ningún problema. El hermano mayor de Sasuke amaba profundamente a su familia. Tampoco obtuvo ningún beneficio personal. Actuó desde una perspectiva que más le convenía al mundo; creía que el clan Uchiha no era apto para liderar. Por eso informó sobre el golpe a los altos mandos, esperando resolverlo pacíficamente. Sin embargo, los líderes ya desconfiaban del clan Uchiha. Además, Danzō Shimura estaba ansioso por controlar al clan, así que emitieron una orden de exterminio y se la encargaron a Itachi, que en ese momento era parte de la guardia.
Naruto sintió que su cerebro no podía procesar más. —¿Y simplemente aceptó la orden?
—Sí... — Kurama suspiró, acostumbrado a las reacciones de incredulidad de los anfitriones ante esta historia. —Para Itachi, el futuro de la humanidad era más importante. El clan Uchiha, orgulloso y egoísta, estaba constantemente dividido por disputas internas por los recursos. No eran aptos para liderar la Base Segura de Konoha. El golpe era un hecho y su fracaso era inevitable. La masacre no podía evitarse, así que decidió ejecutarla él mismo para negociar con los altos mandos la vida de su único hermano, Sasuke Uchiha.
Esto era... impresionante. La grandeza de Itachi golpeó a Naruto como si treinta y dos camiones lo atropellaran de ida y vuelta. Un personaje así estaba lleno de una de controversias: podía considerarse compasivo y altruista, dispuesto a sacrificarse por el destino de la humanidad, pero al mismo tiempo, su fría determinación y su traición a sus propios familiares eran algo que resultaba incomprensible para la mayoría.
—Pero, aunque hubiera un golpe de estado, las mujeres y los niños eran inocentes, ¿verdad? ¿Cómo puede ser que lo hayan tratado como si estuviéramos en una sociedad feudal, decidiendo exterminar a todo un clan como si nada?
—Cuando llegues a ese mundo, te darás cuenta de que, en el apocalipsis, las cosas pueden ser peores que en una sociedad feudal. Es un lugar donde las leyes no tienen valor y la fuerza lo es todo.
A los doce años, Sasuke Uchiha presenció cómo su propio hermano mayor exterminaba a todo el clan Uchiha, incluidos sus padres, sembrando la semilla de la venganza en su corazón. La noche de la masacre, Itachi Uchiha desapareció. En su búsqueda de despertar habilidades especiales para vengarse, Sasuke cayó bajo la influencia de Orochimaru, el líder de la base de los ninjas del sonido, y se ofreció como sujeto de experimentos. Durante cuatro años, soportó innumerables torturas inhumanas, solo para descubrir que Orochimaru solo quería apoderarse de la habilidad de control del clan Uchiha, sin ninguna intención de ayudarlo con su venganza. Esto profundizó aún más su odio y oscureció su corazón.
Después de escapar de Orochimaru, Sasuke pasó tres años vagando mientras seguía sin despertar su habilidad, enfrentándose a innumerables sufrimientos. Finalmente, a los diecinueve años, sacrificó una mano y un ojo para despertar su poder, pero al matar a su hermano Itachi, su supuesto enemigo, descubrió la verdad detrás de la masacre. Ese fue el golpe final que lo llevó a caer en la oscuridad por completo. Decidió destruir el mundo.
Utilizando su poderoso don, durante el décimo año del apocalipsis, Sasuke controló a un gran número de humanos con habilidades especiales, dejándolos incapaces de resistir. Como resultado, los humanos perdieron su última gran batalla contra los zombis. Numerosas bases seguras fueron destruidas, y casi toda la humanidad fue exterminada.
—¡Espera! — Naruto volvió a interrumpir, sintiendo que algo no encajaba. —¿No se supone que él es el villano? ¿Cómo puede ser que el villano haya tenido éxito causando esta catástrofe? ¿Dónde está el protagonista?
—¡Ese es el problema! — Kurama parecía estar al borde de la desesperación. —¡Sasuke estaba tan consumido por su obsesión que su energía superó la del protagonista! ¡El protagonista simplemente no pudo matarlo! ¡Por eso este mundo sigue colapsando una y otra vez!
—¿Por qué siento que esos dioses, con tal de hacer que la historia de Sasuke fuera lo más trágica posible, le echaron encima todas las desgracias imaginables, y luego le dieron un montón de habilidades OP, y ahora no saben cómo arreglar el problema que crearon? —Naruto no pudo evitar soltar una crítica. —Haber visto a su propio hermano exterminar a todo su clan, convertirse en un sujeto de experimentos, ser torturado durante años y vagar durante tres años en un mundo apocalíptico sin habilidades, añádele a eso que termina de perder un brazo y un ojo para despertar sus poderes... para finalmente, vengarse matando al único familiar que le quedaba, solo para descubrir que estaba equivocado... ¿Cómo no iba a volverse oscuro después de todo eso? ¡Esos dioses no tienen corazón!
—Ejem... Ten cuidado con lo que dices, los dioses pueden oírte —, murmuró Kurama, acercándose en voz baja.
—¡Los dioses son sabios y grandiosos! Por eso me han dado esta oportunidad de arreglar las cosas. ¡Estoy listo para empezar la misión ahora mismo! —Naruto levantó el puño con una expresión de absoluta sinceridad.
Kurama: ...
Sin embargo, no podía evitar preguntarse qué clase de misión tan difícil había aceptado. Si ni siquiera el protagonista podía lidiar con el villano, ¿Qué se suponía que haría él? ¿Ser una víctima más?
—Entonces, ¿Cuál es exactamente mi misión?
—Neutralizar el nivel de oscuridad de Sasuke Uchiha, eliminar su obsesión y, al mismo tiempo, ayudar al protagonista a completar la historia —, explicó Kurama.
—Neutralizar la oscuridad... Eso suena complicado —, dijo Naruto mientras se apoyaba en su barbilla, como si estuviera reflexionando.
Kurama pensó que no podía dejar que Naruto le diera demasiadas vueltas al asunto, ya que podría causar más problemas, así que lo apuró. —¡Escoge tus buffs y entra de una vez!
—Cuando me transporte, ¿tendré algún poder especial? No puede ser que no, ¿verdad?
—Sí. — Una pantalla transparente apareció frente a Naruto, y Kurama desplazó rápidamente el contenido hasta detenerse en una página llena de datos sobre él. —Según las estadísticas de tu cuerpo, se te ha asignado el poder más adecuado: un control de viento de nivel siete. Estarás entre los mejores en el grupo de los usuarios de poderes especiales. —Kurama hizo una pausa antes de añadir, —Además, considerando la naturaleza especial del mundo de la misión, también tendrás una habilidad especial: inmunidad al virus. Incluso si te muerden los zombis, no te transformarás.
—Eso está muy bien, Kuramita. Muy considerado de tu parte. —Naruto asintió con aprobación, mostrando una brillante sonrisa de satisfacción.
—¿Qué otro buff quieres? Dilo de una vez —, Kurama ya estaba deseando darle una patada para mandarlo directo a la misión.
Naruto siguió pensando. En un mundo apocalíptico, además de la fuerza, los recursos y la capacidad de curar rápidamente eran cruciales. En cuanto a los poderes de control mental, aunque sonaban impresionantes, Naruto los despreciaba. Para él, esa habilidad había maldecido a todo un clan y destrozado a un joven. Manipular las mentes y cuerpos de otros iba contra todo lo que creía.
—El primer buff que quiero es un espacio propio, que además tenga mucha comida y medicamentos dentro—, declaró Naruto.
—El espacio como habilidad no es problema—, respondió Kurama, —pero la cantidad de comida y medicamentos será limitada. No podemos darte algo que rompa las reglas, o eso te traerá problemas.
—Eso tiene sentido —, Naruto asintió en acuerdo.
—¿El segundo?
—El segundo buff que quiero es una habilidad curativa —, añadió Naruto.
Kurama frunció el ceño. — Tu cuerpo no es compatible para añadir habilidades curativas, pero sí para una habilidad de invocación. En cuanto a la curación, puedo darte un manantial sagrado, no es necesario que sea una habilidad.
Naruto, como quien encuentra una ganga, respondió rápidamente: —Entonces dame la habilidad de invocación y el manantial sagrado. —Solo con escucharlo sabía que ambos eran cosas increíbles, y quería aprovechar todo lo posible.
Kurama quedó sin palabras, enfrentándose a la mirada insistente de Naruto, quien claramente estaba dispuesto a “tumbarse” si no aceptaban sus demandas. Sin más remedio, cedió con un suspiro de resignación.
—Está bien. —La palabra salió como si le costara sangre y lágrimas. —¿Y el tercero?
—El tercero aún no lo he decidido. Cuando esté dentro y lo piense, te lo diré.
Kurama soltó un suspiro de alivio. Deslizó su garra sobre la pantalla, presionó algunos botones y, con un chasquido, tres rayos de luz volaron hacia Naruto, penetrando en su cuerpo.
Mientras Naruto seguía explorando con curiosidad lo que había cambiado en él, la diminuta figura de Kurama, con sus nueve colas agitándose, se deslizó detrás de Naruto. Con sus patas diminutas pero llenas de fuerza, le dio una poderosa patada en el trasero.
—¡Ah, aaaah—! ¡Kurama, ya verás cuando te atrape! — Naruto, con una expresión de terror y sorpresa, gritó mientras se estrellaba contra la pared de pantalla colorida de la habitación, que parecía hecha de plastilina gigante. En un instante, desapareció.
—Uff. Esto... debí hacerlo hace tiempo. — Kurama se sacudió las patas, luciendo completamente satisfecho, como si finalmente hubiera saldado una gran deuda.
Continuará...








