Sasu Naru| Checkmate por Daikiwoo en Inkitt
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SasuNaru| Checkmate

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Sinopsis

Naruto y Sasuke son dos periodistas rivales que son enviados a cubrir una zona en conflicto, mientras documentaban la zona, su bus es asaltado y son secuestrados junto con otros compañeros y usados como rehenes. En medio del caos, la supervivencia y el corazón están en jaque.

Genero:
Action
Autor/a:
Daikiwoo
Estado:
En proceso
Capítulos:
5
Rating
n/a
Clasificación por edades:
16+

Sección 01

Naruto sostenía una taza de café vacía, examinando cuidadosamente los anillos de manchas en el fondo. Esas marcas de color marrón cálido formaban un patrón que vagamente se parecía a una cara sonriente. Como un mamífero que se emociona al ver el color rojo, soltó un resoplido por la nariz y apretó los labios con frustración.

¡Tenía•tantas•ganas•de•insultar•a•ese•maldito!

Aún en el punto máximo de su ira, Naruto ni siquiera se dio cuenta de que ya estaba insultando mentalmente. Su cabeza seguía repasando los eventos de hace un momento, pero hacer eso solo lo hacía enfurecerse aún más, así que decidió en su lugar clavarle alfileres imaginarios a un muñeco de vudú de su oponente.

Todo comenzó una hora antes, cuando un novato de la editorial le devolvió el informe de la entrevista que había escrito el día anterior. La razón: su estructura era un desastre, el orden de las frases era un desastre, las imágenes eran un desastre... todo era un completo desastre.

Naruto no conocía mucho a ese tipo y no entendía por qué tenía una boca tan afilada, sin dejarle ni una pizca de consideración. Llevaba años trabajando como periodista y nunca había encontrado a alguien tan agresivo. En su mente, pensó: Cuando yo escribía informes, tú todavía estabas en la secundaria pasándole notitas a las chicas, pero en la superficie se contuvo y trató de discutir el tema con paciencia. Sin embargo, la lengua del otro no tenía freno, y algunas de sus palabras llegaron incluso a tocar la dignidad de Naruto como periodista.

De un momento a otro, perdió la paciencia y soltó: —No lo voy a cambiar. Haz lo que quieras.

Dicho esto, se dio la vuelta e ignoró al otro. Pero aquel novato, quizá sintiéndose humillado, murmuró: —¿Y este qué se cree? Un idiota que solo vive de sus padres.

Hay dos cosas que Naruto no tolera: una es que le digan que depende de sus padres, y la otra es que lo llamen idiota. Cualquiera de las dos lo haría explotar, pero este tipo había cometido el error de activar ambas al mismo tiempo.

Naruto no quería armar un escándalo en la editorial, así que intentó contenerse. Se giró y le advirtió: —Pide disculpas ahora mismo y lo dejaré pasar.

Pero el joven, demasiado impulsivo, alzó la voz y repitió lo que había dicho antes. Naruto perdió el control y le soltó un perfecto gancho de izquierda directo a la cara.

Por muy perfecto que fuera el golpe, perder el control siempre trae consecuencias graves. Cuando los separaron, se escuchó el grito ultrasónico desde la oficina del editor en jefe: —¡¡¡Naruto Uzumaki, ven volando hasta mi oficina ahora mismo!!! ¡¡Volando!!

Naruto hizo un cálculo mental sobre la diferencia de tiempo entre caminar y volar hasta allí y, con toda la calma del mundo, se dirigió a la puerta de la oficina. Apenas la abrió, recibió un golpe en la cabeza con un ejemplar de la revista enrollado como un bastón de caña de azúcar

Retrocedió tres pasos y vio a la editora en jefe sacando su inseparable pañuelito de bolsillo, adoptando una pose dramática y fingiendo llorar. Esta hermosa mujer pelirroja no solo era la jefa de la editorial, sino que también tenía otro título aún más importante: era su madre... ¿o eso creía?

Kushina se secó las lágrimas imaginarias con el pañuelo, mirándolo con fingida aflicción mientras le recriminaba: —Naruto, hijo, ¿por qué no me haces sentir un poco orgullosa, eh? ¿Sabes lo difícil que fue para mí, una mujer sola, criarte hasta hacerte un adulto? ¡Y mírate! ¡Más de veinte años y todavía te peleas como un niño!

Lo que siguió fue un interminable monólogo de quejas y más quejas, pasando de “Naruto me decepciona” a una extraña transición hacia “Mi esposo lleva mucho tiempo sin volver a casa”.

Naruto, con la paciencia ya al límite, simplemente dejó que sus oídos filtraran todas esas palabras inútiles. Miró cómo el minutero recorría medio círculo completo y finalmente logró escapar al área de descanso con el estomago lleno de frustración.

Allí, comenzó a maldecir mentalmente al maldito novato con cada insulto que había aprendido en la escuela secundaria, la universidad e incluso los años que pasó estudiando en el extranjero. Pero, claro, la mente no puede hacer dos cosas a la vez, así que no notó que el grifo del agua caliente estaba abierto cuando metió la mano directamente debajo.

El agua, casi a 100 grados, le quemó con una intensidad desgarradora, y el sobre de café instantáneo que sostenía en la otra mano cayó al suelo, esparciéndose por todas partes. Naruto, adolorido y furioso, se giró para gritar con todas sus fuerzas, pero en cuanto vio la sombra de cierta persona en la puerta, cerró la boca de golpe.

Ahí estaba su estrella de la mala suerte, su cometa de la desgracia, su maldito Saturno retrógrado: Sasuke Uchiha.

Aunque no se podía decir que estuviera completamente inexpresivo. La sutil contracción de sus músculos faciales formaba una expresión que solo podía describirse como mirando a un payaso.

Sus ojos se posaron en la mano enrojecida de Naruto por unos segundos. Luego, sin decir una palabra, se dio la vuelta y se marchó.

Yo-yo-yo... ¡¡Maldición!!

La furia de Naruto estalló hasta el cielo.

¡Tú, tú, tú...! ¡Maldito desgraciado! ¿Acaso no hemos sido compañeros por tantos años? ¡Desde que nos conocemos, solo sabes llevarme la contraria, pero al menos podrías preocuparte un poco si me ves gravemente herido! ¡Definitivamente estamos atados por un destino maldito! ¡Maldito insensible, cara de piedra!

Mientras maldecía en su mente, también pensaba dónde podría atenderse la quemadura de emergencia. Y, siguiendo el principio de “no importa lo que pase, busca a mamá”, se lanzó de cabeza a la oficina de la editora en jefe.

Efectivamente, en este mundo no hay nadie como una madre. En cuanto entró, Kushina le tomó la mano con sumo cuidado. Aunque lo regañaba diciéndole “idiota”, seguía aplicándole la pomada para quemaduras con toda la seriedad del mundo.

Naruto estaba a punto de aprovecharse del momento para mimarse un poco en el abrazo maternal cuando de repente escuchó a su madre preguntar: —Sasuke, ¿has pensado en lo que te dije?


Apenas levantó la cortina del local, el empleado, vestido con un uniforme sencillo, le hizo una reverencia con expresión incómoda.

—Lo siento, señor. Estamos completamente llenos en este momento. ¿Podría esperar un poco?

Sasuke echó un vistazo a la multitud bulliciosa y en seguida localizó a un joven de cabello rubio. Con su tono habitual, sin emociones, dijo: —Conozco a esa persona. Podemos compartir mesa.

—Ah, en ese caso, está bien.

El empleado lo guió hacia la mesa en cuestión, pero antes de que pudiera siquiera dar dos pasos dentro del radio de tres metros de Naruto, el rubio soltó un grito como un niño haciendo un berrinche: —¡Espíritu maligno, aléjate de mí!

El empleado miró a Sasuke con un tic en la comisura de los labios, pero para su sorpresa, el otro no mostró la más mínima reacción y simplemente tomó asiento con total tranquilidad.

—Esta comida corre por mi cuenta —declaró con indiferencia.

Los ojos de Naruto brillaron por un instante. Rápidamente ocultó su actitud beligerante y, con una expresión astuta, le dio unas palmadas en el hombro al empleado.

—¡Entonces tráeme el menú de nuevo! El gran señor aquí va a invitar.

Pidió con descaro varios platos de sashimi de alta gama, junto con un enorme tazón de ramen especial de la casa y un chawanmushi (flan de huevo al vapor). Sasuke, apoyado en el brazo, observó a Naruto mostrando esos dientes blancos y brillantes de emoción, y sintió un ligero impulso de reír.

Cuando la mesa quedó completamente llena de platillos, el empleado dejó dos botellas en la mesa con una expresión de lástima dirigida a Sasuke.

—El dueño dice que, ya que han pedido tanto, estas dos botellas de licor de ciruela van por cuenta de la casa. ¡Para que disfruten más su comida!

Sasuke apenas abrió la boca para decir “No bebemos alcohol”, cuando Naruto le dio una palmada en la cabeza. Luego, sonriendo ampliamente al empleado, dijo: —Dale las gracias a tu jefe de mi parte. ¡Seguro que es un gran hombre! ¡Que tenga una vida larga y próspera!

Después se giró hacia Sasuke y le dijo: —¿Eres tonto o qué? ¡Si es gratis, hay que aprovecharlo! Considéralo un brindis de despedida antes de nuestro viaje a Irak.

Sasuke vio cómo una fila de líneas negras aparecía metafóricamente sobre la cabeza del empleado y suspiró, llevándose una mano a la frente. En su interior, solo pudo pensar:¿Es que no recuerdas lo pésimo que es tu aguante con el alcohol?

Naruto no solo tenía un aguante pésimo, sino que también tenía un comportamiento terrible cuando bebía. Cuando entró a la universidad y finalmente pudo tomar alcohol legalmente, se unió al club de “Amo beber” con el entusiasmo de alguien que se hubiera inyectado adrenalina pura.

Hubo una vez que se emborrachó y, quién sabe por qué, terminó convencido de que debía regresar a su dormitorio arrastrándose. En medio del camino, Sasuke tuvo que detenerlo, pero Naruto, con toda la inocencia del mundo, le dijo: —¡Vamos, Sasuke! ¡Arrástrate conmigo!

Esta vez, Sasuke solo esperaba que no ocurriera otra de sus ideas absurdas.

Durante la cena, Naruto apenas se bebió media botella de licor, pero eso fue suficiente para alcanzar su umbral de embriaguez. En esta ocasión, su estado etílico se manifestó con una serie de quejas irracionales sobre su situación de vida. Sasuke pensó que quizás lo mejor era dejarlo desahogarse un poco, pero... ¿no estaba exagerando demasiado?

—¿¡Quién carajos dice que vivo de mis padres!? ¡¿Quién de ustedes me ha visto depender de mi papá o de mi mamá?! ¡Dime, ¿crees que mi padre es alguien en quien se puede confiar?! ¡No lo he visto en seis meses! ¿¡Sabes cuántas veces lo he visto en toda mi vida desde que nací?! ¡Mi viejo está en su empresa y yo también estoy esforzándome, maldito sea! ¡Cuando corría entre las balas en Medio Oriente, ustedes, todavía tomaban biberón! ¡Si no fuera porque quiero acompañar a mi frágil madre, ¿¡crees que seguiría aguantando esta mierda?!

—¡Quiero tener una maldita relación! ¡Tengo veintisiete años y sigo soltero! ¡Digo, no es que sea feo, ¿pero por qué nadie me quiere?! ¡Mira, hic, ya me he declarado... déjame contar... trece veces! ¿¡Cómo es posible que ninguna haya aceptado?!

Naruto tomó aire profundamente y siguió con su monólogo borracho: —¡¿Qué es esa estupidez de “Naruto, eres tan adorable, por eso no puedo salir contigo”?! ¡¿Qué clase de excusa de mierda es esa?! ¡Soy un hombre hecho y derecho, maldita sea, no hay nada adorable en mí! ¿¡Por qué ninguna chica con grandes pechos y caderas me quiere?!Hic... ¡No importa si no tiene grandes pechos y caderas...!Hic...

Naruto sollozó un poco y, como si recordara otro agravio, señaló a Sasuke con el dedo tembloroso: —¡Y tú, Sasuke, maldito idiota! ¡Mi piel casi se despelleja por la quemadura y ni una sola palabra tuya! ¿¡Por qué tanta frialdad, imbécil?! ¡¿Sabes lo mucho que duele?! Sniff... ¡En serio, duele un montón! Ni siquiera cuando era niño y me ponían inyecciones dolía tanto...

Sasuke, molesto por lo fuerte que estaba hablando, pagó la cuenta y se lo llevó afuera para que le diera un poco de aire. Sin embargo, Naruto siguió cada vez más exaltado, su queja se volvió más lastimera, y finalmente, se sentó en plena calle a llorar.

Aunque era casi medianoche, todavía había bastante gente, y ver a un hombre de traje, completamente hecho y derecho, llorando como un niño al que le han robado un caramelo, inevitablemente atrajo las miradas curiosas.

Sasuke, frustrado, terminó arrastrándolo hasta un callejón donde nadie pudiera verlo. Apretó su propia mano en un puño, molesto consigo mismo. Maldita sea, la próxima vez no dejaré que toque ni una gota de alcohol.

Eso pensó, pero al ver a Naruto con esa cara llena de tristeza, sintió un pequeño pinchazo en el pecho. Su piel bronceada estaba fruncida por el llanto, y esos brillantes ojos azules seguían derramando lágrimas sin parar.

Sasuke, sintiendo que su corazón se ablandaba, alzó la mano y con suavidad acarició la mejilla del rubio. Sasuke no esperaba que Naruto, con la rapidez de un rayo, tomara su manga y se sonara la nariz en ella.

Suspirando resignado, Sasuke no dijo nada. Solo cambió de mano y, con delicadeza, comenzó a revolver su cabello dorado.

Después de un largo rato, sintió su propia voz seca y áspera murmurando algo: —Todo lo que dijiste... en realidad, ya lo sabía.

Siempre lo he sabido.

Continuará...

Notas

1.Irak es un país islámico donde el islam es la religión oficial. El 95% de la población es musulmana, con un 54.5% perteneciente a la rama chiita y un 40.5% a la sunita. La dominación de los chiitas por parte de los sunitas en el sur del país ha causado constantes disturbios. En su país vecino, Irán, ocurre lo contrario: los chiitas gobiernan sobre los sunitas, lo que ha generado conflictos en la frontera entre ambas naciones. En el norte de Irak, los kurdos también practican el islam, siendo en su mayoría sunitas, aunque algunos profesan el cristianismo o el judaísmo.

2.En la película Salvador, un fotógrafo muere bajo las balas del ejército estadounidense. Mientras enfrentaba los fusiles de la guerrilla, fingía responder con palabras mientras, en secreto, disparaba el obturador de su cámara. Cuando los helicópteros militares comenzaron a disparar contra los rebeldes y los civiles, el periodista salió emocionado de su escondite para capturar el momento, hasta que fue alcanzado por las balas y cayó abatido.

3.Cita célebre de un reportero de guerra.

4.Platillo de huevo al vapor con otros ingredientes añadidos.

5.La ley japonesa prohíbe el consumo de alcohol a menores de edad.

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