Más oscura que tu conciencia

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Summary

Lance Gay Veccio dirige un imperio de moda, pero su apellido y su primo Dandy lo meten en constantes enredos. Entre contratos millonarios, rumores y carcajadas, su vida da un giro inesperado al conocer a Nathy Román y lo que parecía un viaje de negocios se convierte en una comedia romántica llena de malentendidos y pasión. Humor, glamour y romance se entrelazan en una historia chispeante que atrapa desde la primera página. Ideal si deseas reír, enamorarte y disfrutar de una lectura ligera y encantadora.

Status
Complete
Chapters
33
Rating
5.0 10 reviews
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16+

Capítulo 1

Miradas sugerentes, cejas arqueadas y labios levemente fruncidos, listos para derrochar besos por dondequiera que mirara… Lance rodó sus ojos y aceleró el paso.

Sonrisa ladina, pose estilizada y mano levantada, fabricando saludos a granel, como si desfilara en traje de gala para un afamado concurso de belleza, saludando a cuanto hombre guapo osara cruzarse en su camino… Lance apretó el puente de su nariz y cerró los ojos, fastidiado, sin detenerse ni por un segundo. Su vuelo tuvo un retraso, por lo que iban tarde a una importante negociación.

—¿Nunca te cansas de coquetear, Dandy? —preguntó molesto, aunque arrepintiéndose casi al mismo tiempo cuando su primo lo fulminó con la mirada, conociéndolo lo suficiente como para saber que vendrían unos 30 o 60 minutos del más puro e intenso drama. Resopló frustrado.

A pesar del retraso, agradecía que estuviesen aún dentro de los límites del aeropuerto internacional, zona neutral, o eso esperaba, que la zona de tránsito funcionara de la misma forma en todos los aeropuertos del mundo.

Pero por si las dudas.

—Dandy…

—¡Por todos los cielos! ¡Vas a desgastarme el nombre! Oye, no es mi culpa que todos los hombres guapos hayan decidido viajar hoy. Sigue en tu absurda, rígida y aburrida monotonía y déjame ser feliz admirando las hermosas vistas.

—¡Discúlpeme usted, bella dama! Lamento tener explotar su burbuja de felicidad, pero… ¿Si sabes que en este país lo que estás haciendo se condena con cárcel? —la mano del menor se quedó estática y hasta la sonrisa se le congeló.

—¿De qué demonios hablas? —preguntó con sus ojos muy abiertos, mirándolo confundido.

—¿En cuál planeta vives? —hizo un pequeño alto en su andar para mirarlo con reproche mientras le hablaba.

—¡Ah, vale! ¡Ni se supo! Yo solo vine para comprar mis sublimes y coloridas telas, a mí nadie me dijo que tenía que investigar nada, pero ya que lo preguntas… Si me toca vivir en el mismo lugar que el hermoso espécimen que tengo a mi izquierda, por mí, ¡que me condenen a lo que quieran!

Lance tuvo que halarlo de su chaqueta y devolverlo a su sitio, puesto que el muy rufián ya estaba enfilando sus garras para ir tras su presa.

Su primo paterno, aunque no había tenido una gran formación académica, era uno de los diseñadores noveles de moda femenina más talentosos y destacados del momento. Su última colección había dejado en shock a la exigente industria y su nombre comenzaba a resonar en los medios publicitarios.

Y no es que antes no lo hiciera, Dandy siempre había sido un personaje extravagante, pero por primera vez comenzó a llamar la atención por los motivos correctos.

Junto a Lance Gay, director ejecutivo del Corporativo GayVeccio, se encontraban preparando todo lo necesario para la colección que sería presentada en la próxima temporada de verano.

Tenían un cronograma bastante ajustado, puesto que su primo, tan excesivamente creativo, excéntrico y problemático, había modificado tanto la última colección de primavera que la había rediseñado por completo. Y aunque al final todo ese sufrimiento resultó ser un rotundo éxito, en resumidas cuentas, había creado un caos en la agenda.

Por eso viajaron a ese lejano país. La musa creativa de Dandy estaba al máximo y aunque Lance vivía repitiéndose a sí mismo, que no terminaría envuelto en ninguna otra de sus locuras y caprichos, la verdad era que siempre cedía a cada uno de sus berrinches. Bien sabía que al final de cada proceso de diseño y confección, todo ese sufrimiento se convertiría en millonarias ganancias.

En las anteriores temporadas sus creaciones eran un éxito, apenas las modelos pisaban la pasarela. Y esta colección de verano sería su tercera presentación en grande, por lo que Dandy se había empeñado en utilizar telas muy específicas para la fabricación y Lance no tenía ningún problema con suministrarle las herramientas que su diseñador estrella necesitaba.

Aunque se querían como hermanos, sus personalidades tan divergentes chocaban constantemente.

—Bueno, si insistes en comportarte así, cuando vengan los de seguridad, te desconoceré por completo.

—¡Serías capaz de…! —chilló indignado, posando una de sus valiosas y elegantes manos sobre su lastimado corazón.

—¡Tú solo ponme a prueba! —le cortó el largo discurso una vez que logró visualizar a la persona que sería su guía en ese inexplorado país— Por lo pronto, yo que tú pasaría el suiche de modo fiesta gay a modo macho alfa vernáculo, de inmediato.

Susurró esto último pintando una falsa sonrisa en sus labios para que solo su primo pudiera escucharlo, ante la cercanía de su nuevo socio comercial.

¡Castigarme por ser tan maravilloso como soy! ¡Qué pecado! ¿Pero es que en este país todavía viven en la era de piedra? ¡Ah, no! ¡Ya te veré cuando me pidas ayuda con alguno de tus tormentos! ¡Dejaré que te hundas en el fango!

El mayor negó y suspiró con discreción, sabía que el drama llegaría en cualquier momento, pero temía que sus cálculos fueran errados, al parecer 60 minutos iban a ser insuficientes para el inmaduro de su primo.

Aunque Lance se encontraba laborando para el Grupo Corporativo GayVeccio desde que había obtenido su título y posterior maestría en finanzas, en realidad comenzó a dirigir la empresa cuando su padre Bernard decidió hacerse a un lado y cederle el puesto que había ocupado por más de 45 años.

Fue criado al igual que sus dos hermanos, Lester y Leslie, para estar al mando del negocio familiar y se preparó para cuando llegara ese momento. Solo que, jamás esperó que Bernard decidiera retirarse tan joven, siempre creyó que le sobraría tiempo y disfrutaría de su juventud cuando terminara su educación, a la cual se dedicó en cuerpo y alma, pero la resolución de su padre acabó con sus planes.

Se esforzaba para cumplir con las expectativas, todos esperaban que el primogénito fuese tan hábil o mejor que el progenitor y eso era una carga muy difícil con la cual lidiar. Por suerte, Dandy siempre estuvo a su lado y, aunque esto del diseño fue algo casi empírico para su primo, el lazo de hermandad que los unió desde niños se vio reforzado con este nuevo proyecto que ambos se prometieron llevar a la cima del éxito y lo estaban logrando.


La carga genética de la familia Gay Veccio resaltaba en el cabello oscuro que todos heredaron del padre y los grandes ojos grises cortesía de su madre Abigail, además de otras características importantes como una respetable altura y una piel sumamente clara.

Dandy, hijo de Carmín Neiman y Benedict Gay, hermano de Bernard, también poseía el cabello oscuro, pero sus ojos eran de un color dorado bastante inusual que lo hacían muy llamativo, tanto para mujeres como para hombres, aunque estos últimos eran su única y ferviente inclinación.

La primera colección que presentaron, desde que Lance había asumido la dirección del grupo, ya estaba iniciada por su padre, por lo que el impacto y el estrés fue ligeramente menor.

Durante la segunda, las ganas de comerse al mundo de la moda y el enfoque ambicioso de la dupla Lance-Dandy, donde los gustos y costumbres elitistas del primero más el carácter innovador y excéntrico del segundo, dieron como resultado una perspectiva muy original que los llevó a posicionarse en el primer puesto del magistral podio del diseño.

Con esta tercera colección, ambos buscaban repetir la hazaña, estaban obligados a demostrar que no había sido una simple «suerte de principiantes», sino que eran muy capaces y estaban suficientemente preparados como para desafiar los límites del diseño de forma aceptable, manteniendo el éxito y renombre de la marca. Demostrar que sus antecesores no se habían equivocado al elegirlos para continuar con su legado.


Después del exitoso trato comercial que Lance cerró con su homólogo dueño de un importante imperio de las telas, y agradecido de regresar a casa sin líos judiciales por la gran cantidad de infracciones que su primo cometió, ambos ya se encontraban en la oficina más que listos para dar el siguiente paso en su programación.

—Dices que necesitamos crear una colección inédita, que debemos salir de lo convencional. ¿Y lo primero que quieres hacer es encerrarte en un resort de lujo?

Dandy recién le había contado de sus planes a Lance y este, conociendo la extravagante y polémica personalidad de su primo, se preocupó cuando supo del que sería su próximo destino: La Bahía de Cata Linda.

Un lugar paradisíaco, pero también peligroso, ni el ser más insensato iría hasta allá sin llevar a sus guardaespaldas. Y eso era lo último que querían hacer, pero, tendrían mejores resultados si pasaban desapercibidos porque los reporteros de la prensa amarillista solían volver sus vidas un verdadero infierno.

Los lamentos de su primo lo trajeron a la realidad.

—Si seguimos así ya puedo vernos en el banco… ¡Pero en el de una plaza pidiendo limosnas! ¡O peor! ¡Trabajando para la competencia! ¡Qué horror!

—¿Estás seguro de que no tienes un botón de apagado?

—¿Y tú para qué quieres saber eso, pillín?

—¡Deja el condenado juego, Dandy!

—Solo si aceptas que mi idea es genial —la emoción ya estaba plasmada en su rostro y nada ni nadie lo haría cambiar de opinión—. Lance, no le temas a vivir, a conocer, mezclar tendencias, colores, culturas. ¡Disfrutemos de la aventura, bebé!

—Bien sabes que nadie apoya tu locura tanto como yo, pero por amor a Dios. ¡Deja de llamarme como si fuese uno más de tus amoríos! Ya en demasiados líos me has metido por tu insensatez —entre tantas cosas, Lance se refería a la vez que, en medio de una celebración en una exclusiva disco, Dandy entró en depresión al terminar con Jules, su novio de varios años.

Donde una ex modelo resentida, tomó varias fotos de él casi cargando a su alcoholizado primo para llevarlo a casa, enviando a la prensa una de ellas cuyo contenido fue tergiversado por completo. Siendo que, de ser uno de los solteros más cotizados del momento, pasó a ser cuestionado públicamente debido a su inclinación sexual, al menos hasta que nuevas imágenes salieron a relucir, aclarando la caótica situación.

Pero, aun así, el daño ya estaba hecho. Su familia, en especial sus convencionales padres, casi entraron en shock. Para ellos fue la peor afrenta de sus vidas, al punto de que la revista que publicó el contenido se enfrentó a una demanda multimillonaria, que casi la dejó en la quiebra.

A poco estuvieron de negarle el acceso de Dandy a su casa, lo que también creó conflictos familiares, pero Lance era demasiado seguro de sí mismo como para vivir prestando atención a esas tonterías. De hecho, vio como positivo que las mujeres dejaran de atosigarlo intentado «atrapar» al heredero del Imperio GayVeccio.

Dedicado al crecimiento de la marca, se convirtió en un personaje enigmático, limitó sus relaciones públicas a lo estrictamente necesario, pudiendo al fin disfrutar de un poco de paz. Quizás no la que hubiese querido porque su nombre seguía resonando con cada presentación, pero al menos, ahora tenía más espacio para moverse en libertad y, por supuesto, su primo era su mejor amigo en todo el mundo, por lo que su amistad continuó intacta.

—LottieToos —Dandy mencionó el nombre mientras su mano dibujada una gran marquesina en el aire, imaginando lo bien que se vería su trabajo cuando todo estuviese listo—. Divertido, moderno, pegadizo. ¿Qué te parece?

—¡Qué no te falta un tornillo sino una ferretería completa! ¿De dónde diablos sacaste ese nombre?

Dandy lo fulminó con la mirada mientras recogió sus cosas del escritorio y salió de la oficina sin decir nada más. Lance estalló en carcajadas, le encantaba hacerlo rabiar, ni siquiera sabía por qué se molestaba si siempre terminaba saliéndose con la suya. En fin, aprovecharía el «tiempo libre» para adelantar varios pendientes, sospechando que ese viaje a la Bahía Cata Linda iba a quitarles más tiempo del que tenían previsto.

Y no se equivocaba, ese viaje les quitaría mucho más que solo tiempo, a ambos.

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