🎄. 𝗗𝗲𝗿 𝗩𝗼𝗿𝗮𝗯𝗲𝗻𝗱 𝗗𝗲𝘀 𝗞𝗿𝗮𝗺𝗽𝘂𝘀
¡Holis aquí Sofi de regreso! 🥺No sé olviden de comentar mucho.

En Nivaria el invierno no era una estación, era una época donde todos recibían lo que merecían, los buenos y los malos, era la época en dónde todos eran juzgados por sus acciones, algo que los habitantes cuidaban mucho, pues ninguno deseaba ser castigado por aquella maligna presencia que se encargaba de castigar a quellos que lo merecieran, no, ellos deseaban ser recompensados con dulces y obsequios por aquella deidad a la que ellos llamaban, Santa Claus.
Todos menos Jeon Jungkook.
Jeon Jungkook, un hermoso Omega de cabellos azabaches, caminaba por la plaza con las manos en los bolsillos y una sonrisa que no le cabía en la cara. Su bufanda colgaba floja del cuello, y sus botas dejaban huellas torcidas sobre la nieve, tenía 18 años recién cumplidos, y ese año -por fin- había logrado lo que tanto deseaba.
Ser elegido.
Se había esforzado en hacer todo mal durante el año entero, había robado manzanas del mercado, había soltado a propósito las cabras del viejo Choi, había tallado insultos en las paredes de madera de la pequeña escuela del pueblo y había mentido, muchas veces, con una facilidad que asustaba incluso a sus amigos -si es que aún tenía alguno- pero nada de eso le importaba, porque en Nivaria, los niños buenos recibían dulces y canciones.
Y los malos... los malos eran llevados ante Krampus.
Y Jungkook quería eso, lo deseaba desde que tenía memoria.
Cuando una vez al tener solo doce años, entrando a la flor de la adolescencia y recién presentado como un omega, había iniciado su etapa de rebeldía, por lo que no tuvo un buen comportamiento ese año. Así que, al llegar la víspera de navidad y su nombre apareció en tinta verde en la lista negra que estaba en medio de la plaza, fue llevado con Krampus.
Jungkook recuerda estar aterrado al inicio, siendo dejando en un lugar profundo del bosque completamente solo, al menos hasta que una presencia apareció ante desde las sombras y la neblina del bosque.
Para muchos eso habrá sido suficiente para orinarse encima pero para el omega con las hormonas alborotadas, fue totalmente diferente. Porque cuando miró ese rostro, esos cuernos y escuchar esa grave voz por primera vez, fue suficiente para mojarse, no como cualquiera esperaría, no, Jungkook sintió su vientre calentarse, su entrada pulsar en dolor al no sentir nada en su interior mientras liberaba líquido el cual indicaba lo que su omega interior estaba diciendo a gritos.
Quería ser tomado.
Por él.
Justo en ese lugar sobre la fría nieve y en medio de la interperie, por ese monstruoso ser.
Y aunque si fue castigado como correspondía, atado con cadenas y azotado con aquella vara de abedul de la que los viejos del pueblo se encargaban de hablar cada vez que Krampus era mencionado, Jungkook disfrutó cada segundo.
Disfrutó ser atado y azotado, disfrutó esa grave voz que le nombraba cada cosa mala que había hecho ese año como si fuera un poema, pues a sus oídos, esa voz era una dulce melodía que solo hacía calentar aún más su interior. Recuerda como esas garras le lastimaban la piel y sus afilados colmillos mordian sus orejas sin compasión hasta hacerlo gritar.
Pero, con cada golpe, rasguño y azote Jungkook solo podía gotear y babear ante la situación.
Un omega virgen y puro, siendo castigado de esa manera.
Jungkook solo deseaba que esa noche se repitiera, aún cuando al día siguiente regresó adolorido, con su cuerpo ardiendo por el maltrato, sus piernas temblaban con cada paso debido a la excitación que recorría su cuerpo, haciendo palpitar su entrada la cuál estaba desbordada, totalmente empapada, con un rastro de líquido que le llegaba a los tobillos, las mejillas rojas y su corazón acelerado ante tanta estimulación.
Sin embargo, a pesar de sus esfuerzos de volver, de portarse mal, nunca regresó, pues el señor Kim Namjoon, alcalde del pueblo -el cuál era su cuidador- encubría cada uno de sus malos actos al no querer ver al que consideraba su hijo de aquella manera nunca más.
Pero este año todo era diferente, al ser mayor de edad ante la ley, el señor Kim ya no podía seguir tapándolo, pues considerado un adulto, Jungkook debía ser castigado si su nombre aparecía en la lista, algo que sucedió justo ayer, por lo que andaba tan feliz que nadie podía no darse cuenta.
Por fin volvería a verlo.
Cruzó la plaza con paso tranquilo por lo gruesa de la nieve, pues al ser víspera la nieve caía con más frecuencia, ignoraba las miradas de los vecinos que lo observaban con lástima o desprecio. Los murmullos donde le insultaban o compadecían no faltaron, más él no los escuchaba o no les daba importancia, ya que estaba demasiado ocupado contando las horas para ser entregado.
La tradición era clara, el 23 de diciembre, al caer la noche, aquellos cuyos nombres aparecían en la lista negra de la plaza central eran llevados al bosque. Ninguno de los habitantes sabía exactamente qué ocurría allí -excepto Jungkook- Algunos decían que Krampus los azotaba con ramas de abedul, otros que los encerraba en su saco y los arrastraba por la nieve hasta que suplicaban perdón. Pero Jungkook sabía exactamente que hacía Krampus para castigar a sus víctimasy aún así no tenía miedo, porque en su mente, Krampus no era un monstruo, al menos para él, Krampus representaba todo lo que deseaba.
Subió la colina que llevaba al campanario, desde allí se veía todo el pueblo, las luces temblorosas en las ventanas, el humo saliendo de las chimeneas de piedra, los niños jugando con sus bufandas rojas y verdes entre la nieve.
Jungkook se sentó en el borde de la piedra, con las piernas colgando, sacó una galleta de su abrigo, mordiendola con lentitud, saboreando el jengibre y la canela. Era la última que le quedaba de las que había robado esa mañana de la panadería del señor Min como un último acto de confirmación para que su nombre apareciera.
Cuando notó que el cielo comenzaba a oscurecerse Jungkook cerró los ojos y dejó que el viento le golpeara la cara, No sentía frío, pues en su mente las cosas que deseaba llegarían en cuanto las campanas sonaran.
Pensó en su madre, en cómo lo había dejado con tan solo ocho años, en cómo nadie del pueblo quiso hacerse cargo de él más que el alcalde al ser la figura de autoridad, en cómo siempre fue de cierta manera rechazado al haber crecido sin una figura paterna alfa, los insultos y las miradas condescendientes que tanto odiaba, en cómo al presentarse omega tuvo que lidiar con los alfas asquerosos que creían que tenían alguna autoridad sobre él.
Y sin embargo, allí estaba... Tranquilo y sonriendo.
Porque esa noche, por fin, alguien vendría por él y le haría feliz
Las campanas sonaron a las seis en punto, tres golpes secos y profundos que llegaban hasta los límites del bosque, solo entonces Jungkook se levantó, sacudió la nieve de su abrigo, y bajó la colina con paso firme y decidido. Ya en la plaza, la mayoría de las personas estaban reunidas, la lista negra iluminada por los faroles del lugar, la tinta blanca perfectamente prolija revelaba al único nombre escrito ese año.
Jeon Jungkook.
El omega sonrió en grande al confirmar su nombre escrito, no pudiendo resistir las ganas que tenía de ser entregado.
El alcalde apareció con su abrigo de piel y su farol encendido. Detrás de él, su omega Kim Seokjin trayendo de la mano a un pequeño de seis años y los ancianos del consejo, los cuales estaban envueltos en capas negras. Uno de ellos llevaba una campana de bronce y otro, una cuerda trenzada. Jungkook se colocó delante de ellos, con las manos en los bolsillos y el corazón latiendo de emoción con fuerza.
—Jungkook —dijo el Namjoon, mirándolo con severidad, más por dentro llevaba un gran pesar por el pequeño niño al que quiso como propio, no sabiendo si regresaría a él, aunque por su comportamiento estaba claro lo que el omega deseaba- ¿Estás consciente de lo que significa esto?
—Sí —respondió él sin dudar— Estoy listo.
Namjoon asintió, aunque su expresión ahora era más de tristeza que de aprobación. Entonces, los dos ancianos se acercaron, uno amarrando ambas manos de Jungkook dejándolas frente a él para luego el otro atar la campana de bronce sobre las cuerdas y sin más palabras, comenzaron a caminar hacia el bosque.
La procesión avanzó en silencio, solo oyendose el crujido de la nieve bajo los pies y el tintineo de la campana por cada paso que daba el omega. El cielo estaba cubierto de nubes, y la luna apenas se asomaba entre ellas, haciendo que el bosque se sintiera más espeso y tenebroso.
Cuando llegaron al claro donde se alzaba la piedra una enorme piedra, indicativo del lugar a quien pertenecía, los ancianos y el alcalde se retiraron del lugar, no sin antes Namjoon darle un último vistazo a Jungkook sonriéndole con cariño deseando verlo de vuelta algún día.
Jungkook quedó completamente solo luego de unos cuantos minutos en los que no se oían más pasos alrededor, solo el viento que se colaba entre los árboles.
Y entonces un pequeño temblor hizo mover la enorme piedra.
Luego, un sonido grave, como un gruñido, se oyó entre la penumbra del bosque.
Y entre las sombras, una figura emergió, era alta, con cuernos retorcidos en su cabeza y ojos color esmeralda que brillaban como brasas
Krampus.
Jungkook no se movió, al contrario solo sonrió, con una ternura cálida y deseo por fin cumplido.
Krampus se acercó a él, su aliento oliendo a tierra húmeda y madera quemada, deteniendose frente a Jungkook, quien lo observaba con brillantes estrellas en los ojos en completo silencio más no dejando de sonreír.
Y entonces, una garra lo tomó de la barbilla elevando su mirada
Jungkook alzó la mirada, complacido con aquel tacto contra su piel, no pudiendo contenerse más.
—Taehyung... —susurró con voz cargada de anhelo.
Taehyung.
El nombre real de Krampus.
El cuál supo esa única vez que había estado con él, dicho por voz del mismo ser al verlo tan contento con su castigo, no pudiendo negar el extraño comportamiento del omega, quien ahora luego de seis años volvía a tener frente a frente.
—Hola pequeño omega —saludó, su voz grave llegó directo al vientre del contrario haciéndolo arder de deseo.
Jungkook suspiró tembloroso cuando aquella mano de garras afiladas le acarició la mejilla izquierda, cerrando sus ojos para disfrutar del tacto. Al abrirlos observó la forma más “humana” de Taehyung, esa que había podido ver solo unos instantes hace seis años antes de caer desmayado y despertar completamente solo.
No supo en qué momento las cuerdas fueron arrancadas de sus manos ni siquiera oyó cuando la campana cayó en seco sobre la nieve, tampoco le importó mucho cuando de un momento a otro fue llevado por Taehyung hacia el subsuelo.
Solo sintió el cambio de temperatura, el aire más denso, el olor a raíces húmedas y resina quemada, la oscuridad disipandose poco a poco. El lugar era extraño en sí, no sabía de que estaba hecho los alrededores, pero lo que si pudo notar fue el musgo y la neblina gris que se colaba entre las paredes. Era extraño ya que, había luz, pero no venía de lámparas ni de antorchas, era como una luz suave y verdosa que emanaba de las grietas del suelo y al mismo tiempo se entrelazaba con la niebla.
Salió de su ensoñación cuando sintió a Taehyung dejar de tocarlo con delicadeza.
Lo detalló bien está vez, ya no era la criatura monstruosa que había emergido del bosque.
Seguía siendo alto e imponente, con los cuernos aún visibles, pero su rostro era más humano ahora, su piel tenía un tono acanelado y sus ojos, esos hermosos ojos esmeralda lo miraban con una mezcla de curiosidad y algo más profundo. Estaba vestido con una especie de túnica negra con varias capas, su cabello oscuro y largo hasta los hombros, esa imagen tan detallada le daba un cosquilleo en el vientre.
—Has crecido —dijo Taehyung con una sonrisa apenas visible en la comisura de sus labios.
Jungkook bajó la mirada, sintiendo cómo el calor le subía por el cuello.
—Han pasado seis años —respondió, con voz baja— Pensé que no me recordarías.
—¿Cómo podría olvidar a un omega que me pidió su castigo con una sonrisa? —dijo con un tono un poco burlón— ¿Cómo podría olvidar a aquel omega que mientras más lo castigaba más parecía disfrutarlo?
Jungkook rió suave con un poco de vergüenza.
Se sentó en una raíz que sobresalía del suelo, y Taehyung se acomodó frente a él con las piernas cruzadas, muy curioso por la dirección de la conversación.
—¿Por qué volviste? —preguntó Taehyung curioso.
_Porque para empezar nunca quise irme —respondió Jungkook, mirando sus propias manos— Porque desde aquella noche, todo lo demás me pareció... falso, sentía que mi lugar estaba aquí, por eso cuando desperté y no estabas me sentí tan mal.
» Por eso, el año siguiente y el siguiente y el que le seguía, hice todo lo posible para volver contigo, para estar entre tus manos. Pero no lo logré, perdí seis años de estar entre tus garras y aunque suene loco, siempre desee quedarme contigo desde la primera vez que me tocaste.
Taehyung lo observó en silencio, oyendo la historia y sintiendo en su voz todo el dolor y pesar que sintió al no regresar a su lado, y no podía mentirse a sí mismo, él también, por alguna extraña razón esperaba con ansias su regreso. Taehyung extendió una mano y le apartó un mechón de cabello de la frente, casi con ternura.
—No todos los que me buscan lo hacen con el corazón abierto, ¿Por qué tú sí? —preguntó más para él mismo que otra cosa.
—¿Eso es bueno o malo?
—Eso es raro —respondió él, con una sonrisa leve— Y lo raro me gusta.
Jungkook lo miró con ilusión en sus ojos, y por un momento, el silencio entre ellos fue cómodo.
—¿Qué eres realmente? —inquirió Jungkook un tanto curioso, pues desde esa noche no pudo dejar de cuestionarse ¿Que era él exactamente, que le provocaba todas esas sensaciones que no podía dejar de sentir?
Taehyung ladeó la cabeza, pensativo.
—Soy la representación de lo que los humanos llaman “castigo” —respondió con calma— pero si te pones a ver en realidad soy un ser justo, doy lo que las personas merecen por sus malos actos.... Aunque, contigo no estoy seguro, porque esto parece más una recompensa para ti que un castigo ¿Acaso significo algo en especial para tí que para los demás humanos no?
Jungkook guardó silencio unos segundos, sintiendo su corazón golpear su pecho, teniendo miedo de que se le fuera salir, más aún así tomó fuerzas.
—Para mí eres todo lo que quiero, todo lo que desee desde mis doce años —respondió con voz un poco rota, porque siempre había sido más grande anhelo volver, y ahora que lo había logrado, que Taehyung parecía considerarlo al menos un poco, su emoción burbujeba por su cuerpo hasta aguar sus ojos.
Taehyung por otro lado, parpadeó sorprendido, no esperando en definitiva esa respuesta tan honesta, bajó la mirada pensativo ante todo, más, seguro que lo que vendría.
—¿Es así? —murmuró en voz baja.
Jungkook se acercó un poco, temeroso de continuar pero no pudo contenerse, tomando las manos de Taehyung entre las suyas sintiendo la calidez de las contrarias golpear la frialdad de las suyas propias.
—Es así Taehyung, no dudes de mi palabra porque esa es la pura verdad —declaró firme— Dime por favor, solo... Quiero saber si tú también sentiste lo mismo que yo aquella noche, antes de que me desmayara antes de que me dejaras solo.
Taehyung no respondió de inmediato, meditando bien su respuesta, su mirada se perdió en algún punto del suelo, donde una raíz se enroscaba en la nada.
—Te dejé porque no sabía qué hacer contigo —confesó al fin— Porque no estás hecho para este lugar, porque pensé que me olvidarías.
—No lo hice —susurró Jungkook— No pude, no puedo olvidarte, fuiste y eres mi razón para estar aquí.
Taehyung alzó la vista ante eso, sus ojos parecieron brillar en ese hermoso tono verdoso que cada segundo hipnotizaba más al omega.
—Yo tampoco.
El silencio volvió a envolver el lugar, entonces Jungkook se inclinó hacia él, y Taehyung no se apartó, sus frentes se rozaron, y por un instante, el mundo se redujo a ese contacto, ese calor que se formaba entre ellos y que solo había crecido con el paso de los años.
—¿Puedo quedarme? —preguntó Jungkook en un suspiro, un poco aterrado de que todo lo que estaba pasando fuera un sueño.
Taehyung cerró los ojos, su mano volvió a la mejilla del omega, sus garras rozando la fría piel a modo de caricia.
—No es un lugar para humanos —dijo— Pero tú... nunca fuiste solo eso, ¿verdad?
Jungkook sonrió, con los ojos húmedos.
—Tú me hiciste darme cuenta de lo que quería ser... Y quiero ser la persona que esté junto a ti para el resto de mi vida.
Solo entonces, Taehyung inclinó la cabeza y capturó los labios de Jungkook.
No era un beso sencillo, era uno completo y profundo, la boca de Taehyung era cálida, sorprendentemente suave a pesar de su naturaleza sobrenatural, y sabía a bosque profundo y a tierra húmeda, Jungkook emitió un gemido ahogado que se perdió entre sus bocas, sus manos se aferraron a los pliegues de la túnica negra de Taehyung.
Había anhelado esto por tanto tiempo, lo había soñado de mil maneras y ahora la realidad lo superaba con creces, ahora solo deseaba fundirse, volverse uno con él.
El beso se profundizó, volviéndose más urgente, las manos de Taehyung abandonaron la cara de Jungkook para recorrer su cuerpo con una firmeza que hizo temblar al omega, sus dedos, aún con esa cualidad ligeramente garruda, encontraron el borde de la ropa de Jungkook y se deslizaron por debajo, tocando la piel desnuda y pálida del abdomen.
Jungkook se estremeció, arqueándose hacia ese contacto.
—Demasiadas capas —murmuró Taehyung contra sus labios, su voz un ronroneo grave que burbujeo en el vientre de Jungkook.
Con movimientos eficientes y casi bruscos en su impaciencia, Taehyung ayudó a Jungkook a despojarse de sus prendas.
La ropa cayó sobre el musgo seco, el aire fresco rozó la piel de Jungkook haciendole sentir un escalofrío, pero el fuego que ardía dentro de él era mil veces más potente, por eso en ese momento se sintió vulnerable, expuesto bajo la mirada esmeralda de Taehyung, que lo recorría con una intensidad devoradora.
—Hermoso —pronunció Taehyung, y la palabra sonó tan necesitada.
Sus manos volvieron a él, esta vez sin barreras, recorriendo sus costillas, la curva de su cadera y la suave piel interior de sus muslos, Jungkook jadeó, apoyando la frente en el hombro de Taehyung, sintiendo cómo su propio cuerpo respondía con una urgencia vergonzosa y gloriosa.
Después de todo, su deseo por fin se cumpliría.
Taehyung lo guió hacia atrás, hacia una superficie más plana donde las raíces formaban una especie de lecho natural cubierto de un musgo aterciopelado y seco.
Jungkook se recostó, la espalda contra la suave vegetación, mirando hacia arriba al hombre, a su Taehyung, que se situaba entre sus piernas. La luz verdosa que emanaba del suelo acariciaba los contornos de los cuernos de Taehyung, el brillo de sus ojos, la línea severa de su mandíbula.
Era una visión en definitiva excitante ante los ojos de Jungkook.
—No quiero esperar —susurró Jungkook con la voz cargada de necesidad.
—Y no esperarás —respondió Taehyung.
Su mano se deslizó entre las piernas de Jungkook, encontrándolo tenso y expectante, sin esperar mucho, palpo aquella entrada que a ese punto ya se encontraba totalmente empapada, escurriendo aquel líquido por los muslos pálidos del omega. Taehyung se encargó de abrirlo bien, metiendo sus tres dedos, masajeando y expandiendo el interior de Jungkook casi con desesperación.
—¿Listo? —preguntó Taehyung, posicionándose, su propia ropa había desaparecido en algún momento, y la evidencia de su deseo era su enorme miembro de tono un poco violáceo que ya se encontraba totalmente erecto, expulsado líquido preseminal de la brillante punta, Jungkook podría jurar que podía verlo palpitar al igual que la venas vinotinto que sobresalían del tronco.
Jungkook asintió, con los ojos muy abiertos, tragando saliva ante la expectativa de lo que pasaría a continuación.
Taehyung se unió a él en un movimiento profundo y firme, y el mundo estalló en blanco detrás de los párpados de Jungkook al sentirse lleno finalmente, Taehyung lo miraba fijamente, capturando cada espasmo, cada jadeo y cada lágrima que se asomaba en las comisuras de sus ojos.
El ritmo que estableció fue implacable desde el principio, un martilleo constante que hacía que Jungkook se aferrara a sus brazos, arañando la espalda de Taehyung tratando de liberar un poco el placer que sentía.
—Mío —rugió Taehyung, y cada embestida reforzaba la palabra— Mi omega, desde siempre mío.
—S-si... si... ah... tuyo, todo p-para ti, ¡mgh! —Jungkook apenas podía hablar, pues lo gemidos era lo único que su boca buscaba liberar, afirmando con cada sacudida de su cuerpo las palabras dichas por Taehyung.
La posición permitía una profundidad brutal, que parecía golpear el mismo centro de su anhelo.
Pero Taehyung no estaba satisfecho, él quería poseerlo en todas sus dimensiones.
Con un gruñido suave, lo giró, Jungkook se encontró de manos y rodillas, el musgo fresco bajo sus palmas, la espalda arqueada ante la presencia dominante de Taehyung detrás de él.
Esta vez el empuje fue más fácil, pero no menos impactante pues la posición daba más profundo en el vientre de Jungkook, quien casi podía jurar que el pene de Taehyung había tocado su entrada uterina.
Taehyung lo agarró de las caderas con fuerza, sus garras hundiéndose en la carne pálida hasta hacerlo sangrar un poco, cosa que hizo a Jungkook gritar de placer, entonces reanudó el ritmo, ahora más salvaje, más...Monstruoso.
Desde esta posición, cada empuje impulsaba a Jungkook hacia adelante, y él aceptaba el vaivén, moviéndose al unísono, persiguiendo la fricción que lo enloquecía, los sonidos que llenaban el tenebroso lugar eran obscenos, jadeos ásperos, piel golpeando piel y el murmullo gutural de Taehyung pronunciando su nombre entre dientes.
Jungkook creyó haber visto las estrellas cuando sin detenerse ni bajar la velocidad, Taehyung golpeó su glúteo derecho con su mano, el ardor solo aumentó su placer no pudiendo sostenerse de sus manos por lo que simplemente se dejó caer, su mejilla impactando con el musgos seco mientras babeaba cada que sentía un nuevo golpe y con ello el ardor en su piel.
El omega sonrió con baba en la comisura de sus labios cuando los golpes de mano pasaron a golpes con aquella vara de abedul que tanto había extrañado.
—¡Mhng! S-si... ¡Si! Me gusta así Tae —el omega gimió haciendo a Taehyung sonreír.
—¿Te gusta así verdad? —pronunció antes de hacer desaparecer la vara para que fuera sustituida por una cadena gruesa que se enredó con el cuello de Jungkook cortándole un poco la respiración.
Jungkook enterró sus uñas en la tierra y musgo mientras seguía gimiendo como gata en celo, ahora acompañando los movimientos de Taehyung, golpeándose a sí mismo con aquel enorme pene que se hacía un lugar en su útero como si perteneciera ahí.
Y fue entonces cuando el calor de su vientre explotó como un volcán en erupción. Jungkook se vino en un potente orgasmo que le hizo expulsar semen de su propio miembro y una enorme cantidad de lubricante que baño por completo el pene de Taehyung, quien sonrió con satisfacción, más no se detuvo.
—Mgh... Ah... Si, si más... Mgh, se siente tan rico —Jungkook balbuceaba incoherencias, mientras seguía siendo tomado en medio de su orgasmo, su miembro poniéndose erecto nuevamente cuando sintió la punta del pene de Taehyung rozar su útero— ¡Mgh! ¡Taehyung!
Jungkook estaba al borde, una ráfaga de placer tan intenso que pensó que se desintegraría, cuando Taehyung lo detuvo de nuevo, desapareciendo la cadena de su cuello logrando que Jungkook pudiera respirar mejor.
—No aún—ordenó, su voz cargada de un dominio que hizo estremecer a Jungkook de pies a cabeza.
Lo levantó como si no pesara nada, el pecho de Jungkook impactó contra la pared de tierra compacta y raíces entrelazadas. Estaba aturdido, la excitación recorriendole todo el cuerpo, sus piernas estaban temblorosas al grado de pensar que podría caerse, más Taehyung le sostuvo la cadera con firmeza, separó las piernas débiles del omega para más acceso, no sin antes darle un corto beso en la mejilla a Jungkook, la luz verdosa iluminando su perfil sudoroso, sus labios hinchados y sus ojos vidriosos de placer, una imagen que sin dudas se grabaría en la mente de Taehyung.
Lo empujó contra la pared y volvió a entrar en un solo movimiento devastador. Esa posición se sentía más profunda y posesiva, Jungkook estaba completamente cubierto, atrapado entre la fuerza de Taehyung quien lo tomaba por atrás de una manera bestial.
Cada embestida lo sacudía contra la pared robándole el aire, ya no podía gemir, sólo emitir pequeños quejidos entrecortados con cada impacto. Taehyung enterró su rostro en la unión del cuello y hombro de Jungkook, sus dientes filosos rozando la piel del omega provocando un instinto primitivo de apareamiento en el omega.
—Aquí es donde perteneces —jadeó Taehyung en su oído, su aliento caliente— En mi dominio, en mis brazos... Para siempre.
Y esa frase, pronunciada con tal convicción en medio del acto carnal, fue el detonante final para el máximo placer del omega. El nudo que se había estado acumulando en el vientre de Jungkook estalló con una fuerza abrasadora, sacudiéndolo con espasmos violentos.
Su grito quedó ahogado cuando la larga y roja lengua de Taehyung se metió en su boca, saboreando cada rincón tragandose cada sonido mientras seguía cogiéndoselo con fuerza brutal sin importarle la sobreestimulación.
Sintió cómo el cuerpo de Jungkook se convulsionaba a su alrededor, y entonces el control de Taehyung se quebró, con un sonido ronco y profundo que no era del todo humano sino más monstruoso, alcanzó su propio clímax, enterradose profundamente en Jungkook marcándolo con fuerza desde dentro con su semilla como la prueba de su unión.
El silencio que siguió sólo fue roto por sus respiraciones entrecortadas, Taehyung lo sostuvo contra la pared, ambos temblorosos y empapados en sudor y sus fluidos que se mezclaban. Lentamente y con un cuidado que contrastaba con la ferocidad de momentos antes, Taehyung lo desprendió, sosteniéndolo cuando las piernas de Jungkook flaquearon.
Se dejaron caer juntos sobre el lecho de musgo, enredados el uno con el otro. Jungkook, con la cabeza apoyada en el pecho de Taehyung muy agusto con el tacto y sobretodo la sensación de esa espesa esencia salir de su entrada, aún sintiendo una parte de ella burbujeando dentro de su útero.
Taehyung pasó una mano por el cabello húmedo de Jungkook.
—¿Sigues queriendo quedarte? —preguntó, su voz era ahora suave, muy diferente a la grave y profunda de hace unos minutos.
Jungkook agotado y feliz, sintiéndose completo por primera vez en seis años, miró hacia arriba, apreciando los hermosos ojos esmeralda lo observaban, esperando.
—Más que nunca —susurró con una felicidad que destilaba por cada poro de su piel.
Y así, Jungkook por fin pudo obtener su tan deseado regalo de navidad, que aunque no era común, era el deseo más anhelado por él, y tal vez por eso había sido el mismo Santa Claus quien había colocado su nombre en la lista con tinta blanca.
Der Vorabend des Krampus“La víspera de Krampus”
Fin.

¡Hola mis amores!FELIZ NAVIDAD 🎄Y... FELIZ AÑO NUEVO TAMBIÉN 🥳
Es la primera vez que escribo un especial navideño y la verdad... ME ENCANTÓ JEJEJE, siento que es algo un poco diferente pero que mantiene un poco la sensación navideña jeje
Primero que todo LOS EXTRAÑÉ MUCHO, quiero recordarles que los amo con todo mi corazón y nuevamente decirles que son mi razón de escribir, muak los amo 🥺
Segundo... ADMIREN LA BELLÍSIMA, DIVINA, HERMOSA Y PRECIOSA PORTADA QUE ME HIZO MI BONITA_namjaTE AMO BB DE VERDAD ME ENCANTÓ 😭🫶🏼
Tercero, pues solo desearles que tengan una feliz navidad y un próspero año nuevo, gracias por haberme acompañado este año a pesar de no estar muy activa, pero al menos pudeterminarlesIWy traerles FY y este especial, espero que lo disfruten y les prometo esforzarme al máximo para traerles nuevas historias llenas de fantasía, magia, Jk’s preñados y mucho pero mucho Taekook 💚💜
¿CUÉNTENME QUE LES PARECIÓ? NECESITO QIE COMENTEEEEN, AMO LEERLOS 😭
Ahora sí, unas pequeñas•Curiosidades•
1. La tinta blanca simboliza que Santa colocó a la persona indicada en su propia lista, sin embargo, fué él mismo quien colocó a Jk en la lista de Tae (cosa que no debe ser) porque sentía el anhelo de Jk hacia él, por ende aunque todo el mundo pensara que su nombre estaba en la lista negra como un castigo, la realidad fue que de hecho ese fue el regalo de Navidad de Jk, de parte de Santa.
2. Nam y Jin están enlazados y su hijo es Jimin (no encontraba como darlo a entender así que mejor lo dejé para las curiosidades)
3. El reino en el que se ubica el pueblo de Nivaria esFolckrom*guiño, guiño*😉🤭
4. Tae no se interesó románticamente en JK cuando lo conoció con 12 años, le causó mucha curiosidad eso sí, pero no pasó de ahí, aunque eso no le impidió estar pendiente de él porque así como Santa, él podía digamos que “percibir” a (en su caso) los niños malos y pues ya saben que Jk no era un santo jajaja. Conforme Jk fue creciendo se interesó más en él por el deseo que sentíaprovenirde Jk de volverlo a ver a él, así que digamos en realidad Tae no estaba muy “sorprendido” de verlo de regreso.
5. Tae tiene dos formas, la monstruosa que es donde es todo peludo y feo, con patas como de cabra (como es en “la vida real” ps) y la humanoide que tiene rasgos humanos pero mantiene algunas características monstruosas como los cuernos, las garras y la lengua.
6. El título del fic está en Alemán, ya que luego de investigar un poco más sobre Krampus supe que su mito proviene de Alemania y Austria (dónde hablan alemán) usé traductor pero corroboré la traducción con una prima mía que sabe alemán.
7. Creo que es la primera vez que pongoque se cogena Jk en más de una ronda, fue emocionante escribirlo la verdad jajaja.(De mis Jk es al que mejortrate, namás por poner que Tae se lo cogió duro y en varias posiciones jeje)
Cómo lucen nuestros personajes:
Nuestro monstruo Tae 😍💚
Y nuestro lindo omega obsesionado y masoquista jaja
Eso fue todo de Sofi por 2025, por un 2026 lleno de muchas nuevas historias (amén) los amo mucho cuídense 💚💜
—Sofitk💚








