Capítulo 1 — El inicio
Hace mucho tiempo, antes del espacio, antes del tiempo e incluso antes de la luz, solamente existían el Vacío y ella.
Ella era la Creadora, un ser perfecto de luz y extremadamente poderoso. Pero se sentía sola, así que decidió crear a su primer dios: el Dios del Espacio.
Dios del Espacio:
—¿Dónde estoy? ¿Quién soy? —preguntó un poco alterado.
El Dios del Espacio miró a la Creadora.
Dios del Espacio:
—¿Quién eres tú?
La Creadora:
—Yo te traje a la vida. —La Creadora sonrió.
Dios del Espacio:
—¿Tú me trajiste a la vida?
La Creadora:
—Sí. Y tu propósito es formar el espacio.
El Dios del Espacio extendió los brazos y utilizó su poder para formar el universo.
La Creadora:
—Muy bien. —Aplaudió.
Después, la Creadora comenzó a formar más dioses.
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Milenios después...
Diosa de la Luz:
—Creadora, la vida de un pequeño planeta está naciendo. Lo llamaremos Planeta Blanco.
La Creadora sonrió.
La Creadora:
—Esas son buenas noticias.
Pero algo estaba empezando a despertar.
Unos ojos morados se abrieron en medio de la nada.
Poco a poco, una figura oscura comenzó a formarse.
La Gran Sombra:
—Me siento más débil que hace unos milenios...
La Gran Sombra observó a lo lejos.
Vio a unos dioses hablando cerca de allí.
Eran el Dios de la Agricultura y la Diosa del Sol, quienes caminaban juntos mientras conversaban.
Diosa del Sol:
—El Dios del Espacio se cree el jefe porque es el más antiguo.
El Dios de la Agricultura se rio.
Mientras tanto, la Gran Sombra los siguió lentamente.
Los dioses llegaron a una enorme sala de juntas.
Dios del Espacio:
—Hoy hablaremos sobre la vida del Planeta Blanco.
La Gran Sombra permaneció escondida y escuchó la conversación.
Entonces oyó a la Diosa de la Vida.
Diosa de la Vida:
—Si seguimos a este paso, la vida estará en todo el universo.
De repente...
¡BOOM!
La Gran Sombra saltó y cayó en medio de todos los dioses.
La Gran Sombra:
—¡Todos ustedes quieren quitarme mi dominio!
El Dios del Espacio la miró confundido.
Dios del Espacio:
—¿Cuál dominio?
La Gran Sombra levantó la mirada.
La Gran Sombra:
—¡El universo!
El Dios de la Guerra comenzó a reír.
Dios de la Guerra:
—Esto solamente es un error. Yo mismo te eliminaré.
El Dios de la Guerra saltó hacia la Gran Sombra con su espada.
Pero la Gran Sombra reaccionó rápidamente.
Agarró al Dios de la Guerra por el cuello.
Entonces abrió la boca.
De ella comenzó a salir un gas blanco que parecía extraer algo del cuerpo del dios.
Era su esencia, su alma.
Dios del Espacio:
—¡Diosa de la Vida, revívelo!
La Diosa de la Vida lo intentó.
Pero no funcionó.
No podía traerlo de vuelta.
El cuerpo del Dios de la Guerra comenzó a quedarse inmóvil.
Poco a poco dejó de luchar.
Hasta que ya no salió más esencia.
La Gran Sombra lo soltó.
El cuerpo cayó al suelo.
Al tocarlo, se convirtió en polvo.
La Diosa de la Vida retrocedió aterrada.
Diosa de la Vida:
—Yo... no puedo traerlo a la vida.
Algunos dioses huyeron.
Otros decidieron atacar.
Pero todos los que se enfrentaron a la Gran Sombra fueron destruidos.
El Dios del Espacio consiguió escapar.
Corrió hasta encontrar a la Creadora.
Dios del Espacio:
—¡Creadora! ¡Hay algo que está acabando con los dioses!
La Creadora lo miró sorprendida.
La Creadora:
—¿Algo? ¿Qué puede hacer eso?
Dios del Espacio:
—Es una sombra... tiene ojos morados.
La Creadora se dirigió inmediatamente hacia el lugar.
Cuando llegó, observó una escena terrible.
El lugar estaba cubierto de ceniza y los colores se habían apagado.
La Creadora miró a la criatura.
La Creadora:
—¿Quién eres tú?
La criatura respondió tranquilamente:
La Gran Sombra:
—Llámame la Gran Sombra.
Entonces atacó.
La Creadora se defendió.
Los dos comenzaron una batalla épica.
Explosiones iluminaron el lugar mientras ambos utilizaban sus poderes. La batalla se extendió durante un largo tiempo.
Finalmente, la Creadora estaba cansada y herida.
La Gran Sombra también había recibido daños, pero todavía tenía fuerzas para continuar.
La Creadora reunió el poder que le quedaba y lanzó un último ataque.
El cuerpo de la Gran Sombra comenzó a transformarse lentamente.
Su oscuridad se convirtió en jade.
La Gran Sombra gritó mientras su cuerpo quedaba atrapado.
La Gran Sombra:
—¡Voy a ser libre! ¡Y después todo el universo va a ser vacío!
Su cuerpo terminó de transformarse.
La Gran Sombra había quedado encerrada.
Ya no era una criatura.
Ahora era un amuleto de jade.








