La cuerda
Había pasado tanto tiempo preguntándome si lo que sentía era lo correcto o no. Muchas veces pensaba que era mi dramatismo. Que me gustaba exagerar las situaciones. Otras veces, me daba cuenta de que solo intentaba negar la realidad.
Muchas noches había soportado el amargo sabor de la derrota. Quería creer que el amor romántico existía y que yo lo tenía. Pero cuando miraba los hechos, caía en cuenta de que mi realidad era un tormento.
Quería llorar, pero no quería mostrarme débil ante alguien que parecía saber lo que hacía. Quería irme, pero no quería renunciar a algo sin intentar hasta lo imposible.
En el fondo, siempre supe que nuestra manera de amar no era compatible. Pero, otra vez, decidí no escuchar mi intuición. Esa que casi nunca se equivoca.
Hay cosas que, tarde o temprano, encuentran la manera de mostrarse.
Los mensajes no pueden ignorarse para siempre.
Aunque me aferre, un día va a romperse la cuerda.
Quizás mis manos son las que la estropean.
Quizás no se trata de su material.
Quizás con otras manos ceda mejor.
Pero a mis manos les cuesta soltar algo que ya parece parte de ellas.
Qué complicado es el amor.









interesante
me encanto desborda el sentimiento en cd palabra que escribistes...TE AMO WE JAJAJA