Personalizar legibilidad
Aa

Los 12 Mandamientos Inquebrantables: Capítulo 1

Todos los derechos reservados ©

Sinopsis

En este primer capítulo abordamos el dilema de «No robarás»... o tal vez, «Sí robarás». A través de esta historia, te invitamos a ponerte en los zapatos de la protagonista y decidir desde tu propia perspectiva si la juzgas o la perdonas. Historia Original Mia: Sipnosis hecha con AI ​El propósito de esta serie es explorar los pecados capitales y mandamientos desde el dilema humano, mostrando cómo, en situaciones extremas de desesperación, un acto considerado «pecado» deja de verse tan blanco o negro. ¿Hasta dónde llegarías tú cuando el límite es la supervivencia?

Estado:
Completa
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
16+

Captiulo 1 : No, Si robaras

Los 12 Mandamientos Inquebrantables:

Capítulo 1: No, Sí Robarás


¿Y si el hambre pesa más que la moral? Todos conocemos el peso de hacer lo correcto, de seguir los mandamientos, pero ¿hasta dónde? Debemos ser honestos, muy pocos de nosotros conocemos el peso del hambre. No de ese apetito por saltarse comidas, por no tener para comer en restaurantes, sino de la que te da cuando llevas días sin comer. Hablamos de aquella que no solo hiere el apetito, sino también el corazón por no tener con qué alimentar a los tuyos. Hoy quiero que te sumerjas en esta historia, que pienses, que sientas, que creas, que llores y que sufras como ella. Puedes juzgarla o perdonarla, de ti depende, porque no todo es muy bueno o muy malo.


¡Perdóname, Dios, porque he pecado, te he fallado y he robado! Mi vida se ha complicado, no encuentro trabajo, no tengo dinero, el niño tiene hambre y no sabía qué más hacer. Me has acompañado en cada momento de mi vida hasta aquí, y sé que nunca me has abandonado, pero no tuve más opción. Eres el único que nunca me va a juzgar y el único con el que hoy puedo hablar.


—Háblame, hija.

—Padre, ya no puedo más, la vida me ha empujado a donde nunca pensé estar. Tengo un hijo pequeño que debo cuidar y no lo puedo desamparar. Mi familia ya no está, su padre se fue a otro lugar. Llevo meses vagando por las calles, haciendo de cada banca y puente mi hogar. Hemos dormido en lugares que ni te puedes imaginar. Durante la lluvia nos hemos tenido que mojar, porque no tenemos un techo que nos pueda resguardar.


Más de una vez mi hijo me preguntó: «¿Por qué no comes nada, ma?» Y solo quería llorar porque me moría de hambre, pero no lo podía hacer notar. Ya estoy cansada de luchar, de intentar y solo ser juzgada. Cualquiera pensaría que es mi responsabilidad haber llegado a esta situación y, sabe qué, puede que tengan razón. No he sido perfecta, he cometido errores, he fallado, pero lo estoy intentando. Sé que fue mi culpa, que mis padres me abandonaron, sé que fui yo quien decidió tener un hijo con ese hombre, sé que también yo tomé las decisiones que me han traído hasta aquí, pero seguí luchando.


Padre, ahora nadie me quiere escuchar, nadie me quiere ayudar, he gritado, he rogado, he suplicado para que me abran una puerta, pero ni siquiera la ventana me abren. El otro día fui hasta la casa de mi madre, dejando el orgullo a un lado, para pedirle perdón y suplicar, pero tampoco funcionó. Nunca olvidaré sus palabras: «Te perdono, pero ya no eres mi hija, ya no hay marcha atrás. Te toca continuar con tu vida, y aceptar que en ella no vamos a estar más». Luego, intenté hablar con el padre del niño, preguntar dónde está. Intenté que, aunque sea por nuestro hijo, asumiera responsabilidad, pero eso fue peor, nunca respondió. Esas no fueron las únicas puertas que he tocado, sino que también amigas, primos, tíos, hermanos he visitado, pero ninguno la mano me ha dado. Todas las noches miro al cielo y me pregunto si me merezco todo esto. Esa respuesta para todos puede variar, para algunos sí, para otros no, pero te prometo que mi hijo no tiene la culpa de nada y no lo merece.


Siento que todos me han empujado a este callejón sin ninguna salida; cada puerta cerrada, cada rechazo, cada situación, cada trabajo donde me rechazaron, todos tienen la maldita culpa de esto. No voy a dejar de decirlo, lo intenté, busqué opciones de trabajo y ni siquiera por comida me querían contratar, aunque les explicaba la situación del niño.


—¡AAAAAAAAAAAAAA DIOS MÍOOOOOOOOOO!


Yo sé que viste todo, que estuviste allí conmigo ese día, sabes que no fui directamente a robar, yo solo quería trabajar. Eran las 12 del mediodía y mi hijo ya tenía mucha hambre, necesitaba algo de comer. Le pedí a la gente de sus migajas para poderlo alimentar, pero ellos solo siguen de largo como si fuéramos invisibles. No tienen corazón, ellos también son culpables del robo, porque tenían, pero no compartieron.


Mi último grito de ayuda fue cuando entré a esa cafetería a pedirle al cajero si me podía colaborar aunque fuera con algo de comida para mi niño, pero se negó. No solo eso, sino que también me hizo irme porque no iba a comprar nada. En ese momento me di cuenta de que si yo no hacía nada, nada cambiaría. Decidí que era el momento: si por las buenas no quieren, por las malas tendrá que ser, pero mi hijo sin comer no se va a quedar. Puede que robar sea malo, pero dejar a mi hijo sin comer es peor. No olvidaré ese primer intento, agarré el pan, el jamón y la leche, pero cuando estaba a punto de irme sin pagar me detuve. No pude hacerlo. Lloré y me fui. Si tan solo lo hubiera dejado así.


Luego, ya sabes lo que pasó, aproveché lo tarde que era, ya sabía que estaba cerca de cerrar la cafetería. La misma de la que me habían echado temprano, así que decidí un último intento con toda la fe del mundo. Solo quería una cena para mi niño, ya que no había comido, pero nada cambió. La misma respuesta me dieron, como perros nos echaron a la calle, pero sería la última vez. Nos fuimos a la banca cerca de la cafetería, pero mientras mi hijo lloraba por el hambre, tomé una decisión: que no iba a detenerme hasta que tuviera las cosas que él necesitaba para ser feliz, costara lo que me costara.

Esperé que cerraran, me metí por la ventana de atrás que ya había visto muchas veces a los empleados olvidar abierta. Dentro, fui directamente a por la comida para mi niño, que hice esperar afuera. Esta vez, al ser la misma cafetería que me había rechazado, no sentí el mismo remordimiento que tuve con la tienda durante el día. Así que, sin más, me dispuse a irme, pero en el camino algo me detuvo. Si tan solo me hubiera ido en ese momento, tal vez esto no habría pasado, pero decidí volver y, como viste, la avaricia me consumió. Regresé a las cajas registradoras para llevarme todo el dinero. Era tanto que no cabía en mis manos, al verlo, no podía dejar de pensar en todo lo que haríamos con él, pero nada de eso se pudo hacer realidad, ya sabemos lo que pasó.


¡Perdóname, Dios, porque he pecado, te he fallado y he robado! La culpa no me deja dormir, ni el remordimiento, un mandamiento he quebrantado. Ruego por tu perdón, porque eres el único que nunca me juzgó y siempre estuvo allí para mí. Te pido por mi hijo, porque ahora sí esté en buenas manos, me pueda perdonar y algún día nos podamos reencontrar. Que entienda que no fue mi culpa, que solo quería lo mejor para ambos.


¡CLACK-CLACK-CLACK! HORA DEL DESAYUNO. TODOS LOS RECLUSOS AFUERA AHORA


—Adiós, Padre.



¡Cuéntale a PandomioHistorias lo que piensas sobre este capítulo!
Me encanta

0

Me encanta

Divertido

0

Divertido

Picante

0

Picante

Suspense

0

Suspense

Emotivo

0

Emotivo

Profundo

0

Profundo

Alentador

0

Alentador

Impactante

0

Impactante

Bien escrito

0

Bien escrito

Trama absorbente

0

Trama absorbente

Buenos personajes

0

Buenos personajes

Diálogos potentes

0

Diálogos potentes

Otras recomendaciones

¿Cuál es el precio de tu amor?

lulucitagvazquez: Simple y sencillamente está genial está historia me encantó tiene mucho romance tiene una historia que platicar muchas gracias por publicar Felicidades a la escritora

Leer ahora
La favorita de la profesora

Jud: Historia corta con buen desarrollo y ritmo

Leer ahora
Lo Que Nos Separó

jarriagada2501: Me gusta esta historia, es muy triste lo que le hicieron a mi Jikook de separarlos . Pero el amor siempre vence. Y con 2 hermosos . Ojalá su amor en la vida real sea para siempre. Y love Jikook

Leer ahora
Mi hermosa pesadilla

Diana Rodríguez Hernández: Me gusta mucho la historia

Leer ahora
Marido y mujer, ¡solo en papel!

Claudia: Hgytvbggghhhhhh Hu yhhhhhhyh

Leer ahora
Señorita Drammer | gl

Claumvp: Una historia que me atrapó desde el primer capítulo, no pude parar de leerlo y ya quiero leer la segunda parte.Amor y venganza, mentiras y verdades inesperadas.

Leer ahora
Casado con el Omega 🌑 Kookmin Adap.

Laura: Senti que algunos capitulos eran muy largos y eso fue lo que me encantó no quería que acabará además los personajes demuestran un símbolo de compromiso amor pasión y respeto. Estoy ansiosa por leer el segundo libro

Leer ahora
Era pagarte, no amarte

olgaluciaflorez658: Espectacular buena trama ... Me mantuvo pendiente de cada capítulo

Leer ahora