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NADIE MÁS!

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Sinopsis

NO ONE ELSE Arthur creció en las ruinas heladas de Icold, una civilización destruida cuando él era apenas un bebé. Sin familia, sin recuerdos, sin nada más que una guadaña y un nombre que otros le dieron. Pasó quince años siendo un fantasma, un arma, una leyenda que solo existía para matar. Hasta que conoció a Piper. Ella no lo vio como un monstruo. Lo vio como alguien que merecía una segunda oportunidad. Y por primera vez, Arthur comenzó a creer que podía dejar atrás la sangre y el hielo. Pero el pasado no se olvida tan fácilmente. Un malentendido, una mirada, una noche de silencio—y todo se derrumba. Arthur desaparece. Piper lo busca. Y lo que encuentra no es al hombre que ama, sino a alguien que está peleando contra sus propios demonios. ¿Puede el amor salvar a alguien que no cree merecer ser salvado? "NO ONE ELSE" es una historia de segundas oportunidades, de cicatrices que no se ven y de la certeza de que, a veces, una sola persona puede serlo todo. 🔞 Contenido adulto | Romance | Drama | Supervivencia (Para saber la edad de los personajes, puedes preguntar en la caja de comentarios. Estaré encantado de responder.)

Genero:
Drama
Autor/a:
Christian Josue
Estado:
En proceso
Capítulos:
2
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

AYP(Capitulo 1)


NADIE MÁS: Capítulo 1




Semanas han pasado tras los sucesos de Farius Entity. El mundo se ha calmado; no hay villanos, no hay males que ataquen sin motivo alguno. La paz ha predominado para la vista gorda de todos.


En la Antártida, todo se encuentra tranquilo. El cielo ilumina las montañas heladas gentilmente.


En la base de Arthur, este se encuentra con su novia, Piper, los dos haciendo cositas de pareja.


—¿Entonces, mi niño?… ¿Sí quieres intentarlo?


Arthur le devuelve la mirada a Piper, que lo observa ansiosa. Totalmente tímido, un tono callado sale de su voz.


—Bueno, y-yo ya sabes… me da cosa ir al exterior. Si fuera, sería a tu casa —ríe tímido y burlón.


Piper se tira a horcajadas sobre él, tirándolo por completo en la cama mientras ella se queda en su regazo, fingiendo molestia.


—¡Pero si irás a mi casa! Y además, recuerda que hemos hecho las paces para que salgas de tu casa. Además, has apagado a Ares por completo estos días.


—Fue porque tú quisiste.


—¡Es que sí! Quiero que salgas conmigo a socializar, que conozcas gente, pero…


Piper da un salto brusco en el regazo de Arthur, haciendo que este, por instinto, la tome de los muslos con fuerza. En una especie de berrinche burlón, Arthur simplemente se pone rojo y cierra los ojos con fuerza, jadeando.


—¡Espérate!… Me… estoy…


—Necesito que salgas. No te puedes quedar aquí siempre. Hasta yo ya me cansé de encontrarte siempre aquí. Así que irás conmigo ahora, ¿ok? Apenas son las seis de la mañana y pico, tenemos todo el día. ¿Por qué te gusta quedarte en esta madriguera? ¿Qué eres, oso hormiguero o qué?


—De hecho, los osos hormigueros no son de—


Piper da otro salto brusco en el regazo de Arthur, haciendo que jadee cómicamente.


—A mí lo que me importa es sacarte de aquí. Quiero que conozcas lo que nunca has conocido. ¿Sabes que otros chicos de tu edad conocen más tipos de ropa que tú? Que siempre andas con las mismas camisetas y pantalones, o pijamas.


—Bueno…


—Si no quieres ir por las buenas…


Arthur abre los ojos como platos. Mira alrededor, verificando si Ares está encendido.


—Lo haré por las malas.


Dice Piper con un tono amenazante y… ¿coqueto?


Antes de que Arthur pueda decir o hacer algo, Piper, de manera lenta, mete sus manos en el interior de la camisa corta, llevándolas directamente a su espalda, desabrochando su sostén y tirándolo a un lado de la cama. Arthur se pone rojo y solo siente cómo su cara se calienta.


Piper se saca por completo el sostén, se amarra el pelo y dice con un tono amenazante que da para mucho más.


—Te sacaré de aquí por las malas…


Arthur mira bobo a Piper. Por puro instinto, aprieta el agarre que ya tenía en los muslos de ella.


—Ay, cabrón…


Y así, Arthur y Piper tienen un juguetón momento a solas, o como ella lo llamaría: “cardio intenso”.


Llegan las ocho de la mañana. La motocicleta de Piper avanza en los cielos, acercándose a De la Bousque. Arthur va agarrado de las caderas de Piper, su cabeza pegada tiernamente a la espalda de ella, mientras van bajando poco a poco en la barrera de control.


—Oye… ¿crees que no sospechen nada de mí?


—Nah, no te preocupes por eso. La gente de aquí no es tan metiche.


La motocicleta baja a la carretera y se acerca a la pequeña caseta. Un guardia los recibe, con un carácter que no pareciera de su edad.


—Buenos días, niños. ¿Número de grafita?


—¿Grafita? —piensa Arthur.


Piper tranquilamente saca de uno de sus bolsillos una tarjeta que parece del mismo material del que se llama. Le enseña el número al oficial. Este, un poco flojo y vago, mira instantes antes de mirar su computadora. Pregunta sin dirigir la mirada.


—¿Número de él?


—Visitante de primera. Solo será por unas horas. ¿Tiene para clase J15?


El oficial mira sarcástico a Piper, con la ceja levantada. Aun así, le entrega una tarjeta a Piper, la cual se la da a Arthur. Este la mira curioso; cuenta con un marco dorado en la misma.


—Bien, pueden entrar.


La moto avanza tranquilamente, elevándose de nuevo pero ahora en el interior de la civilización. Arthur pone un tono dudoso.


—Oye, ¿por qué te vio así el oficial?


—Ah, ¿eso? Nada. Solo es que, bueno, te conseguí una de las tarjetas de visitante más caras, que son como… ¿qué? ¿Ochocientas galias?


—¿Galias?…


—Ay, tonto. En resumen, es un buen de dinero, pero me lo cobran en mi tarjeta personal.


—Ouh… bueno…


—Ay, mira. Yo te traje para que disfrutes, no para que te pongas así. Quiero que la pases bien, nada de tontito… Es porque te quiero, en resumen por eso… ¿Okey?


Arthur aprieta su agarre gentilmente en las caderas de Piper y dice con un tono tierno.


—Bueno…


—Bien, así me gusta. Ahora, te llevaré a mi casa y te daré ropa nueva.


Tras un pequeño transcurso, llegan al vecindario Florelia, donde vive Piper. La moto desciende hasta quedar frente a la casa de ella. Arthur se baja, admirado por el tamaño un poco más grande de lo común de las casas para personas que viven solas.


—¿Todo esto conseguiste tú misma?…


—Sip. Ahorré y, como trabajo antes del tiempo necesario, la estoy alquilando. Igual mis papás me ayudan en un tercio o más a pagarla. Vamos.


Piper lo toma de la mano, caminando rápidamente con él hasta llegar a la puerta. Ella abre y entra, hasta quedar en el interior del marco de la puerta. Se voltea a ver a Arthur, que queda en el exterior del marco.


Arthur mira bobo y tierno el interior… pero su mirada se termina fijando en Piper, que lo mira con sus manos entrelazadas detrás de su espalda. Mira a Arthur con una mirada gentil y tímida.


Arthur dice con un tono bobo, como si su mente se hubiera quedado en blanco mientras mira a Piper.


—Está todo bonito y… y…


Arthur ríe tonto, y sus movimientos son perdidos y tiernos a la vista de Piper. Ella pone un tono gentil.


—¿Te gusta?…


—Y-yo… Sí, me gusta.


Piper se burla levemente y le toma la mano para que entre de una sola vez.


—Bien, entonces dejaré que conozcas la casa después. Ahorita tengo que ir por tu sorpresa. ¡Ven, vamos al cuarto!


Piper, sin soltar a Arthur, sube las escaleras rápidamente. Arthur casi tropieza varias veces. Al subir, sus nervios son notables a lo lejos.


Llegan al cuarto. Piper es la primera en entrar. Arthur se queda confundido viendo el cuarto: no es el típico cuarto lleno de cosas rosas o femeninas. Mira los guantes de ella, sus dagas y su equipamiento. Su cama, un poco desordenada y extrañamente acogedora.


Piper se acerca a su armario. Este se abre automáticamente con tan solo sentir su presencia cerca, revelando las prendas de ella. Empieza a buscar hasta sacar una camiseta con trazos verdes y un pantalón grande, junto con unos zapatos Nikke verdes con lucecitas de juguete. Todo lo tira a su cama sin dejar de buscar.


—Cámbiate tú. Yo veo si me pongo algo cómodo.


—Pero… ¿aquí contigo?


Piper bufa sarcástica sin dejar de buscar.


—Ay, te haces. Como si después no te gustara comerme la—


Antes de que Piper termine de hablar, su teléfono suena, contestándose automáticamente.


—¡Hola, Fer! Mira, estoy aquí esperando a Chris, pero no ha venido. No sé si de verdad vas a venir.


—¡Sí, sí! Sí iré. Solo espérame, que sí lo convencí—


Piper mira rápidamente a Arthur, que aún no se ha cambiado, frunciendo la cara en señal para que lo haga. Este rápidamente se empieza a cambiar.


Piper saca un vestido negro, con el típico escote en forma de V que baja hasta el pecho.


Arthur mira asombrado el traje de Piper.


—Sería la primera vez que te veo así…


—¿Ahora entiendes por qué es ocasión especial? —risa gentil y burlona a la vez.


Tras un rato, los dos salen del cuarto de Piper con un aspecto totalmente distinto. Bajan las escaleras y Piper se acerca a su espejo de pared.


—¡Uy! —se ríe ansiosa—. ¡Ven para acá!


Piper jala del brazo a Arthur y lo toma del brazo, entrelazándolo con el de ella. Los dos quedan frente al espejo.


—Pues veo que no me veo tan mal, ¿eh?…


—Pues no, ¡te ves tan lindo! —risa gentil.


Piper suelta el brazo de Arthur y se acerca al desayunador, tomando su cartera y revisándola, aprovechando de una vez para echar su teléfono.


—Entonces… ¿a dónde iremos?…


—Iremos al Conde Fay. Es un centro comercial, de hecho de los más grandes de De la Bousque. Pero te tengo una misión…


Arthur abre su mirada por completo al escuchar la palabra “misión”, relacionándolo con algo peligroso o de alto nivel. Antes de que pueda pensar más, Piper toma de la mano a Arthur y sale con él de su casa, cerrando la puerta y quedando en la acera. Saca su teléfono, hace algo rápidamente y se lo entrega a Arthur.


—Espera, ¿qué?


Piper le señala con el dedo la pantalla, donde se muestra un mapa virtual. Arthur mira el teléfono confundido y luego a ella.


—Tu misión será ir por mí. Yo llegaré primero… De paso aprovecharé para comprar entradas para el cine, algún regalo para ti. Pero eso no quiere decir que haré todo sola. Solo quiero tener… ¿preparado todo? Algo así.


Arthur está a punto de decir algo, pero de repente un auto volador abre la puerta trasera.


—¡Espera! ¡Yo no conozco nada de aquí!


Piper se acerca al auto y se detiene antes de entrar.


—Pues haré que conozcas. Recuerda que quiero que hagas cosas que nunca has hecho… Te quiero. Solo cuida de que no te pase nada o dañes mi teléfono. No quiero que te pierdas, por eso te dejé el minimapa.


—¡Pero Piper—!


Piper se sube al auto, se cierra y este rápidamente acelera. Arthur se queda paralizado mirando el teléfono y la calle…


—Ush, eres una…


Arthur suspira.


—Una persona que quiero… Como sea, tengo que hacer esto rápido…


Arthur empieza a caminar en dirección correcta, pero parece tan perdido a la vez.


Pasa poco más de veinte minutos. Arthur sigue caminando, totalmente apretado en sí mismo. Los nervios y el sonido ambiente lo abruman. Aun así, sigue el camino que le indica el teléfono, llegando a lo que parece ser el estacionamiento del centro comercial, el cual realmente es enorme, tanto que Arthur levanta una ceja sorprendido silenciosamente.


Mientras se acerca a la entrada del centro comercial, ve un pequeño puesto de objetos extraños. Para él, que casi nunca ha comprado cosas cotidianas, se acerca. El puesto se llama “Relojería de Quiara”, y mira que son una especie de pegatinas bioluminiscentes.


La señora del puesto lo mira acercarse. Pregunta curiosa.


—¿Qué deseas, jovencito? Te tengo de varios tipos: de parejas, de familia, incluso los personalizados.


—Eh, yo…


—¿Tú?… Mira, por si te preguntas cuánto valen, son treinta y cinco galias. El de pareja, cincuenta. Te duran hasta… yo qué sé, más del día. ¿Entonces?


Arthur mira sus bolsillos. Disimuladamente solo mira que están vacíos, poniéndose nervioso.


—Eh, yo… bueno, ¿puedo pedir encargado?


La señora levanta la ceja sarcásticamente mientras se apoya en su brazo.


—¿Encargado? ¿Qué, crees que doy fiado? No, no.


—No, o sea, para más tarde. Hablo de que, al salir yo del centro comercial, paso para que me los dé. ¿Ya?


—¡Ahhhh! Ya veo. Bueno, acepto. Entonces, ¿de qué quieres?


La señora pasa su mano por encima de todas las muestras que tiene en la vitrina.


—Quiero ese del corazón en dos.


—¿Tienes pareja entonces?


—…¿Sí?


—¿Qué? ¿Por qué los nervios? Deberías sentirte orgulloso de tener. No importa. No me voy luego, pero tampoco me voy tarde.


—¡Bien, bien, gracias!


Arthur sale corriendo a la entrada del centro comercial, mientras la señora se pone a ver su teléfono y dice burlona e inofensiva.


—Je, niños…


Ya en el interior del centro comercial Conde Fay, Arthur vaga por los pasillos largos y anchos, mirando todos los puestos por todos lados. Tecnología abundante, promociones por todos lados. Antes de seguir perdiéndose entre la luz verde dominante, Arthur mira el teléfono de Piper, que le queda siete por ciento de batería. Rápidamente se asusta y pareciera que quiere correr entre toda la gente, pero hace lo posible para caminar rápido, buscando y buscando.


—¿Dónde estás, Piper? —dice entre dientes.


Tras unos segundos de pánico, aunque sobreexagerando la situación por parte de Arthur, encuentra a Piper, que está al lado de Sofía y Chris. Piper se gira, notando a Arthur que corre hacia ella, tropezando casi con un niño. El niño cae, pero Arthur se salva y decide seguir corriendo hacia ella, dejando solo una disculpa apresurada atrás.


—¡Piper! —jadea cansado—. Te encontré…


Piper extiende su palma hacia él, moviéndola continuamente.


—¿El teléfono?…


Arthur se lo entrega. Ella lo recibe y de su bolso saca una batería portátil y lo conecta sin problemas. Dice con un tono gentil y orgulloso.


—Sabía que lo ibas a lograr, feo.


—Oye, casi me pierdo por ti.


—¿Pero te perdiste? Ah, entonces, ¿no eres Arthur? Ay, bueno. ¿Dónde está Arthur?


Dice sarcástica mientras lo mira levantando una ceja.


Arthur pone un tono vergonzoso y penoso mientras se rasca por detrás de la cabeza.


—…Bueno… aquí.


Piper entrelaza su brazo con el de él gentilmente.


—Entonces ya solo ven conmigo, ¿sí? Vamos a ver lo que te digo. Sofía y Chris ya se adelantaron. Espera… ¡Oigan! ¿Y quién les dijo que me dejaran atrás?


—¡Apúrate, loca! Que dice Chris que también vino Ferxina y Arthur.


Piper abre los ojos y dice burlona y sarcástica.


—Mira, se armó el trío —se burla.


Arthur bufa cariñoso al ver a Piper decirle eso a los otros dos.


Así, los dos avanzan tranquilos a los planes que tenía Piper, saliendo todo “bien” para Arthur.

Capítulos
1. AYP(Capitulo 1)
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