Personalizar legibilidad
Aa

El Devorador de Héroes

Todos los derechos reservados ©

Sinopsis

Los dioses eligieron a los héroes que salvarían el mundo, pero horas después todos murieron. Izan es el único que despierta en un foso repleto de los cadáveres de sus amigos, condenado a sobrevivir en un lugar donde la esperanza no existe. Cuando el hambre lo obliga a cometer un acto imperdonable, descubre un poder que jamás debió existir. Ahora, mientras los recuerdos de sus amigos revelan la verdad sobre los dioses y el mundo al que fueron invocados, Izan solo tiene un objetivo: encontrar la forma de desafiar al destino... aunque para lograrlo deba convertirse en el monstruo que todos temerán.

Genero:
Fantasy
Autor/a:
EnriqueIsla
Estado:
hace 4 días
Capítulos:
11
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

Capítulo 1 - Un Mundo Roto (Parte I)

Con la conciencia casi perdida, un joven yacía tendido en el barro con la mirada vacía observando el firmamento.

No llovía, a pesar de que las oscuras nubes dominaban el cielo, pero un pequeño sonido a repiqueteo de gotas que hacía eco cerca de su oído le hacía creer a sus sentidos que estaba bajo lluvia.

Había despertado al sentir el impacto de su cuerpo contra el suelo unos minutos antes, pero a pesar del dolor, no había emitido sonido.

Respiraba con dificultad, presa del cansancio y de las heridas, que tampoco le permitían moverse.

Sentía su sangre brotar y, con ella, su vida apagarse.

Vio caer sombras alrededor de él, como si fueran costales, y, a cada golpe seco que producían al chocar contra el suelo, él tenía un pequeño espasmo, pero, así y todo, se mantuvo en absoluto silencio, consciente de que su vida dependía de ello.

Sentía su mente vacía, apagada, como si la hubiese desconectado de la realidad para protegerse. Solo veía el cielo nublado a través de la boca del hoyo en el que estaba.

Pasaron las horas y todos los sonidos se habían apagado; solo escuchaba el goteo, que era cada vez menos frecuente.

No supo con certeza cuántas horas estuvo allí, pero el día había dado paso a la noche. Y la noche de nuevo al próximo día.

Tan solo un par de horas después del amanecer, la lluvia comenzó a caer, y las frías gotas que impactaban en su cara lo despertaron del todo.

Apenas recordaba cómo fue que había llegado ahí, ya que con suerte aún sabía que su nombre era Izan.

—¿Dónde estoy? ¿Por qué duele tanto? —se preguntó en susurros.

Solo había silencio.

Con esfuerzo logró levantar su mano derecha, que extendió hacia el cielo, y la contempló como si fuera algo ajeno a su cuerpo.

La piel de su mano estaba bañada en el carmesí de la sangre junto con la suciedad del barro, que lentamente empezaba a lavarse por la lluvia que se estaba intensificando.

La imagen le trajo recuerdos fugaces, que poco a poco encajaron en el rompecabezas de su memoria.

—Mi abuela siempre me decía que Izan significa firme y fuerte —habló para sí mismo—, y que por eso yo tenía que cumplir las expectativas de mi nombre.

Dejó salir una risa triste, que de inmediato se apagó presa de las lágrimas.

—¡Qué estupidez! —alzó la voz—. ¿Fuerte? ¿Firme? ¡Una mierda!

El joven dejó caer su brazo al suelo, que fue amortiguado por algo blando, y, de inmediato, rompió en un llanto desconsolado.

—¿Fuerte? ¿Yo? —se reprochó—. ¡Solo soy un cobarde!

A duras penas y con esfuerzo logró sentarse, a la vez que veía los rostros de los cadáveres que lo rodeaban.

—¿Me estás viendo, abuela? —gritó al cielo—. ¡Soy un cobarde que se escondió y dejó morir a todos sus amigos!

Izan era el único que aún vivía de entre los veinte cuerpos que se amontonaban en la profunda fosa en la que estaban.

La lluvia empezaba a acumularse poco a poco, y el joven temblaba de frío, miedo y frustración.

Cuando recuperó las fuerzas suficientes para moverse, intentó ponerse en pie, pero sus piernas crujieron, produciéndole un dolor inimaginable.

Levantó su pantalón para ver sus heridas, y vio sus piernas hinchadas y moreteadas. No tenía que ser un experto para entender que estaban rotas.

—Al final todo fue en vano —reflexionó—. Estoy solo, herido y sin escapatoria —suspiró con los ojos húmedos—. Si hubiese luchado, al menos hubiese muerto rápido.

Tanto su mente como su cuerpo se habían rendido. Con el destino inevitable que pronto se cerniría sobre él, decidió que era mejor quitarse la vida en lugar de dejarse morir de hambre, ahogado o por una infección.

Buscó con la mirada a su alrededor, hasta que vio en la cintura de uno de los cuerpos una daga en su vaina.

Estaba lejos, unos cuantos metros, por lo que, lleno de determinación, comenzó a arrastrarse por el barro a pesar del dolor.

Vio rostros conocidos en algunos de los cadáveres. Rostros contorsionados por una muerte agónica. Eran las caras de sus compañeros de universidad.

—¿Por qué tuvimos que venir a este maldito mundo? —dijo apretando los dientes.

Avanzó a duras penas hasta alcanzar su objetivo. El dolor era tal que desesperaba por ponerle fin a todo.

Con sus manos temblando, logró sacar la daga de la vaina del cuerpo que tenía junto a él.

Por un momento se detuvo a observar a esa persona que una vez fue parte de su vida, pero no se atrevió a mirarle el rostro por temor a confirmar su identidad, a pesar de las grandes sospechas que tenía sobre quién podría tratarse.

La larga cabellera castaña, atada en una cola de caballo desarmada, era la mayor pista que tenía.

Apartó la mirada; tragó saliva; empuñó la daga y la apuntó a su cuello. Dudó unos momentos y luego decidió apuntar a su pecho, al lugar donde debería estar el corazón. Luego miró sus manos, y pensó en sus venas, y optó por amenazar con cortarlas, pero la indecisión y el miedo seguían presentes.

¿Dónde dolería menos? ¿Dónde sería más rápido? ¿Y si fallaba por miedo y sufría aún más?

Estas eran las preguntas que corrían por la mente de Izan.

—Tengo tanto miedo que ni siquiera soy capaz de ponerle fin a mi miseria —se dijo volviendo a llorar.

El agua de lluvia se había acumulado formando un gran charco de apenas unos tres centímetros de alto que cubría toda la superficie del pozo, pero las gotas habían dejado de caer.

Las pocas fuerzas que lo mantenían se le agotaron y cayó de espaldas, quedándose inconsciente.

Durmió durante diez horas más y despertó por culpa de un dolor punzante en su estómago provocado por un hambre voraz.

Aún había algo de luz, pero allí, en el pozo, todo estaba cubierto por sombras.

Volvió a sentarse, reviviendo los dolores de sus piernas rotas y el frío de las heladas aguas acumuladas, y se quedó absorto, con ojos apagados, mirando el cuerpo helado de la que había sido su mayor amiga en la vida.

Aunque ella tenía el rostro enterrado en el barro, él sabía perfectamente que era ella, solo que no se atrevía a verle la cara, como si al no hacerlo aún podría mantener la esperanza. Pero la tentación y el deseo de volver a ver el rostro de Clara fueron más fuertes.

Con dificultad logró girar el cuerpo de la mujer y develar la cara de su amiga preciada.

Clara había muerto con una expresión curiosamente tranquila. Aunque su vientre había sido atravesado por una lanza, en sus últimos momentos cedió a su destino y murió soltando el último soplo de su radiante vida.

Izan, al verla con la poca luz que aún quedaba del día, no lloró. Ya no podía llorar. No había agua en su cuerpo para desperdiciar en lágrimas. La deshidratación no solo le secaba las lágrimas, sino también sus labios y boca, que se sentía como si tuviera arenilla.

—Siempre que había algo difícil en mi vida, tú estabas ahí —le dijo.

Acarició con ternura el rostro de su amiga. A pesar de que sus dedos estaban muy fríos, la piel del cadáver estaba aún más helada.

¡Cuéntale a EnriqueIsla lo que piensas sobre este capítulo!
Me encanta

0

Me encanta

Divertido

0

Divertido

Picante

0

Picante

Suspense

0

Suspense

Emotivo

0

Emotivo

Profundo

0

Profundo

Alentador

0

Alentador

Impactante

0

Impactante

Bien escrito

0

Bien escrito

Trama absorbente

0

Trama absorbente

Buenos personajes

0

Buenos personajes

Diálogos potentes

0

Diálogos potentes

Otras recomendaciones

Desastres de amor (Jikook)

Carmen: Ests en realidad me encanto tiene de todo mmuuuuy buena

Leer ahora
Mi lindo Omega a color

candy2wills2015: Me gusta tu forma de trasmitir

Leer ahora
La Segunda Oportunidad Del Beta

Dulce: Llore, sufrí, me emocione, gran historia.

Leer ahora
Selenelion eclipse lunar

Alejandra: Me gusto mucho la primera parte

Leer ahora
Pheromone... Hidden Love  (Spanish Version)

Ma: Excelente historia, muchas gracias

Leer ahora
Ligado a tí (KatsuDeku)

Vanessa: Amo tu obra, no dejes de escribir. Aunque este escrita de hace tiempo, me parece perfecta. Sos genial

Leer ahora
Secretos de Lobos.

Connie: Gostei de todo queria ler mais livros a história não se tornou chata sempre senti a vontade de ler

Leer ahora
La Conquista del Alfa

Mariela: Me gustaría saber cómo continúa !!

Leer ahora
Lady Venom se consigue una amante | GL

Jul: La historia te atrapa desde el principio. Gracias por traducirla.

Leer ahora